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‘¡Opa ahí!’: diccionario esencial para chapurrear el idioma ferrolano

02 Feb 2017
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Dildo de Congost

“Yo escribo en ferrolano y no en castellano. El ferrolano es mi verdadero idioma”. Gonzalo Torrente Ballester

De los creadores de “Las siete miserias de Ferrol, el Detroit gallego”, llega este, un nuevo artículo consagrado a divulgar las peculiaridades de una de las zonas más marcianas de España y parte del extranjero: la localidad antes conocida como El Ferrol del Caudillo, provincia de La Coruña.

En esta ocasión, nos centraremos sólo en la lengua ferrolana: una delirante e hilarante forma de hablar en la que se alternan, se funden y se confunden inglés, portugués, gallego, castellano y lo que caiga. Esta lengua, dialecto, idioma o como quieran llamarle, se formó por la interacción verbal de gentes muy diversas, cada una de su padre y de su madre, que durante décadas se dio en Ferrol: militares y marinos de medio mundo, currantes de los astilleros, pescadores, mariscadores, agricultores y un largo etcétera.

El verbo de Ferrolterra es tan ingenioso, gracioso y singular que hasta ha dado para un señor libro, titulado “El ferrolano: un estudio del habla local”, de Guillermo Ferrández, disponible en comercios del ramo y en la web de la editorial Embora. Sin pretender ser tan rigurosos como el susodicho, pues el espacio y el tiempo apremian, vamos a derramar aquí algunas de las palabras más asombrosas del ferrolano y tratar de explicar su correspondiente significado con no poca retranca.

Aconachar: un florido verbo que se usa en lugar de “atontar”, sobre todo como participio (“¡estás aconachado!”), gerundio (“¡te estás aconachando!”) y hasta adjetivo (“¡eres un conacho!”). Para más inri, “esconachar” significa “estropear algo”.

Aparrulado: persona humana de aire inexpresivo y atolondrado. Deriva del término gallego “parrulo”, que además de “pato” significa “necio”.

A rolos: caer rodando, como haciendo la croqueta. Viene del inglés “roll”, uséase, “rodar”. Ejemplo: “El muy conacho se cayó a rolos por la corredoira abajo”.

¡Arre bicho!: Exclamación de asombro ante hechos insólitos. También se utiliza “¡Arre corcio!”

Auñar: correr. Es una transmutación verbal de la expresión castellana “a uña de caballo”. Y “auñar de carozo” sería “correr muy rápido”.

Bocho: gordo, gordinflón, obeso. La palabra es de origen incierto, pero cabe señalar que se registran términos similares en el idioma vascongado (“botxo”, así apodan los bilbaínos a su ciudad) y en el ídem uruguayo (“bocho”, cabeza, inteligencia).

Boliche: botella de gaseosa. En castellano se usa como sinónimo de “bolos”, aunque más en Sudamérica que en España (aquí lo escuchamos sobre todo en series de doblaje latino como Los Picapiedra), y sin duda en Ferrol se empezó a utilizar como equivalente coloquial de “botella de gaseosa” por la similitud de las formas entre un bolo y un botellón de la marca local Los 15 Hermanos.

Brus: cepillo de púas. Del inglés “brush”, pero pronunciado tal cual, a pelo, y sin la “s”.

Cachar: sorprender a alguien in fraganti, con las manos en la masa. Es obvio que procede el inglés “to catch”. Ejemplo: “El nacho de la ferretería me cachó robando un brus”.

Cagallón: pieza compacta de caca en forma de chorizo. Una palabra preciosa que se ha extendido por otras zonas de Galicia y hasta del resto de las Españas. Ferrol Calidade.

Cagana: miedo, pánico, canguelo. Viene del gallego y de él se deriva un delicioso adjetivo: “No me seas caguiñas”.

Cagarrón: calabozo municipal. Palabro que también se ha contagiado como un virus a otras localidades gallegas. En Ferrol se utiliza mucho para amenazar a los niños: “Como no te portes bien, llamamos al chepa para que te meta en el cagarrón”.

Carrancholas: sonoro y desorbitado sinónimo de “homosexual”.

Cascarilleiro: muchos ferrolanos lo pronuncian con sorna para referirse a los ciudadanos de A Coruña.

Chepa: muy despectivamente, “guardia municipal”. También se usa “cherepa”.

Chileta: en los colegios de Ferrol no se dice “eres un acusica”, sino “eres un chileta”. También se utiliza el verbo “chilar” (“acusar”) y todas sus conjugaciones.

Chiringar: lanzar líquido con fuerza hacia un determinado punto, usando una jeringa, una pistola de agua o cualquier otro artefacto por el estilo. También lo dicen los canarios, pues no ha sido poco el flujo migratorio entre las islas africanas y la localidad celtibérica.

Choyo: tajo, trabajo, empleo remunerado, curro, asunto provechoso. Hay quien también la utiliza como verbo: “Mañana toca madrugón, que tengo que choyar”.

Colo: regazo. Una de las palabras ferrolanas más exportables: “Coge al cativo en el colo a ver si deja de jeringar”. [Nota: cativo es “niño” en gallego].

Cona: Vagina, coño, vulva, etc. Y, paradójicamente, un “mazaconas” sería un falto, una persona de pocas entendederas.

Cona (Cara de): insulto muy grueso que no significa “cara de vagina”, como sería lo normal, sino “cara de idiota”. O al menos eso opina una corriente de lingüistas diletantes de la ciudad, que aseguran que en este caso “cona” procede del inglés “corner”, o sea, que “tener cara de cona” sería tener cara cara de estar esperando a alguien o a algo en una esquina, viéndolas venir.

Coñero: divertido, gracioso, ocurrente. Esta sí deriva del castellano “coño”.

Corrosco: pedazo de cacho de trozo de pan por la corteza, que se localiza en cada extremo de la barra.

Destragar: el ferrolano usa esta palabra en vez de “estragar”, es decir, causar estragos. No me pregunten por qué.

Esbardallar: soltar muchas tonterías o conachadas.

Enguadar: engañar o confundir al prójimo a base de verborrea barata. No sé si los ferrolanos lo copiamos de los cubanos o viceversa. También se usa “enguadón” como sinónimo dulcificado de “liante” o “embustero”.

Esganar: estrangular. Esta viene del portugués, mal que os pese a algunos.

Esgarro: Expectoración, esputo, flema, escupitajo, gargajo, lapo. Además de en Ferrol, ya se dice en Cuba, Chile y Argentina. Ferrol crea escuela, Ferrol se expande, Ferrol mola.

Esmagar: aplastar. Se usa mucho en gastronomía local: “Esmaga bien el guiso antes de comerlo que tiene tropezones a mazo”.

Fedellar: perpetrar un trabajo de forma tosca y chapucera: “Deja de fedellar en el enchufe que te vas dar un calambrazo”. [Nota: Lo de “vas dar” es Sic.].

Fochicar: hacer el amor, follar, pero también “trabajar la huerta”. Viene del gallego.

Fondear una pelota: tirarla lejos, muy lejos, fuera del alcance.

Grelo: mujer poco agraciada. Fea. Ejemplo: “La nacha esa es un grelo pero tiene buenas peras”.

Hacer gasolina: echar gasolina.

Lollorígida: mujer muy peripuesta y encopetada.

Lona: borrachera.

Macaca: sinónimo jocoso de masturbación o paja: “Hacerse una macaca”.

Mangallón: alto, grande. Se supone que viene de “grandullón”.

Mascada: vomitona: “Deja de rascar ginebra que aún vas echar la mascada”.

Mazaroco: ser humano más torpe y patoso que el oso Yogui bailando una muñeira con katiuscas.

Mincha: palabra polisémica que se usa indistintamente para los bígaros (molusco acaracolado que se zampa a golpe de alfiler), para las vaginas (o conas) y, en tono más cariñoso, para cualquier cosa de dimensiones diminutas (o pequerrechas).

Nacho: es un término comodín que sirve para denominar a una persona cualquiera. Se utiliza en masculino y femenino, un poco como tío o tía: “Dile a ese nacho que no me toque la pirola o lo esmago de una hostia”. Por existir, incluso existe un grupo de Facebook denominado “Nach@s de Ferrol”.

¡Opa!: Saludo ferrolano por antonomasia. Se puede combinar con casi cualquier palabra (“opa nacho”, “opa cativa”, “opa mamalón”), pero sobre todo se destila como la exclamación “¡opa ahí!”.

Pachara: fue un personaje ferrolano muy popular, como un Carpanta á feira. Entrañable pedigüeño, gorrilla, guardacoches aficionado y alimentador de palomas profesional, su nombre se usa como comparativo de bajo nivel: “¿Dónde vas con esas pintas? Pareces Pachara”.

Palmar a clase: hacer novillos o pellas.

Perrucas: despectivo para “vendedor ambulante”, mayormente de décimos de lotería.

Petrina: bragueta. También lo he oído por Asturias, pero seguro que se lo copiaron a algún ferrolano, que son primos hermanos.

Piriquí: Apocópe surrealista de la expresión vulgar “¡Por aquí!”

Pirolada: tontería, conachada, gansada. Procede del gallego “pirola”, que viene siendo un “pene”.

Rascar: beber alcohol. Además, “estar rascado” se usa en lugar de “estar borracho”, y “rascucia” como sinónimo bufo de “borrachera”.

Reseso: pasado de fecha, revenido. Ejemplo: “¡Oh, tira con esa bolla de pan, que está más resesa que la cona de tu abuela!”.

Rosmar: murmurar, hablar uno sin que se le entienda de la misa la mitad.

Suiña: persona que esconde una maliciosa astucia bajo una apariencia inocente o ingenua.

Trobas: cabellera. Verbigracia: “Me voy cortar las trobas, que parezco un jevicheiro”. [Nota: un jevicheiro es un melenudo aficionado a la música y la estética heavy metal].

Zotroco: infraser tozudo, cerrado y de escasas luces. Cabría acompañar esta última entrada con la foto de algún político ferrolano, pero sin duda es más guapa la rana.

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