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“Maitechu mía”, “Por ese hombre” y otros clásicos de rock pureta que hicieron vibrar a nuestros padres

21 Abr 2017
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Luis Landeira

Que sí, que nuestros padres vivieron mucho mejor que nosotros. Que gozaron, entre otras cosas, de estabilidad laboral y familiar, ingresos boyantes, segunda residencia, buenas prestaciones y una jubilación a lo Amancio Ortega. Pero algo malo tenían que tener. Por ejemplo, el rock pureta que se metían entre oreja y oreja. Ya, ya sé que no era rock’n’roll, pero a ellos les gustaba y a nosotros nos asustaba.

¿O es que nadie recuerda aquellas aterradoras sesiones de canción melódica que le chutaban sus viejos por el loro del coche durante interminables periplos en Renault 5? Si, hombre, aquellas tonadas de pegajosas melodías y letras melodramáticas que arruinaron la infancia de todos los que en los años 80 éramos menores de edad, convirtiéndonos en unos taraos emocionales. ¿Cómo? ¿Qué no sabes de qué hablo? Pues ponte los auriculares y dale al play, joven carroza.

‘De niña a mujer’, Julio Iglesias (1981)

Pongo esta por poner una. Pero también podría ser Hey, Bamboleo, Lo mejor de tu vida, Que no se rompa la noche, la del truhán y el señor o cualquier otro hit mojabragas. Todo lo que Julio “el-español-más-famoso-en-el-extranjero” Iglesias tocaba con su voz se convertía en disco de oro. Por algo las madres estaban encoñadas con él. Y hasta alguna hija, gracias a tonadas como esta babeante y narcótica oda a la pubertad de la Chábeli.

‘Dueño de nada’, José Luis Rodríguez El Puma (1981)

Sí, el autor de hits verbeneros como Pavo Real también tenía su corazoncito. Venezolano de nacimiento, triunfó en España gracias a su inmenso cardado, a su torrente de voz y a las composiciones del gran Manuel Alejandro. Entre ellas, brilla con luz propia Dueño de nada, una “canción para planchar” en toda regla que todos hemos oído en boca de nuestras empleadas del hogar (sí, nuestros padres tenían hasta ‘empleada del hogar’, perdón por el eufemismo): “Yo soy solo un perro que tu hases saltar y que solo buscas cuando sientes ganas de un hombre que te haga sentir de verdad”.

‘Juntos’, Paloma San Basilio (1981)

Como habrán podido comprobar, a nuestros padres le gustaba la canción de amor más bien lacrimógena. Por eso sorprende el éxito de Juntos, un tema pop desenfadado y pegadizo que hacía apología de las drogas duras: “Juntos, café para dos, fumando un cigarrillo a medias”. La que cantaba era Paloma San Basilio, una de las pioneras en la cirugía plástica extrema, casi al nivel de Michael Jackson. Por cierto, llegó a correr el bulo de que Juntos estaba dedicada al emérito rey don Juan Carlos, del que se rumoreaba que era amante bandido de Paloma. Paparruchas, ¿no?

‘Como un vagabundo’, Bertín Osborne (1982)

Aunque parezca mentira a los más jóvenes, hubo un día en que Bertín era un cantante, y no un icono de la televisión rancia y el humor cipotudo. No, no era precisamente Frank Sinatra, pero suplía sus carencias vocales con buena planta y carisma pichabrava. Pese a ser un señorito andalú, uno de sus mayores hits fue Como un vagabundo, que incluía en su estribillo la legendaria frase “buenas noches señora, recuerdos a su señor”.

‘Ay, Amor ‘, Pequeña Compañía (1982)

En realidad, este melifluo cuarteto formado por dos señoras y dos señores como los de antes estaba especializado en popurrís. En sus discos trituraban boleros, tangos, zarzuelas, copla, cumbia o cha-cha-cha hasta convertirlos en música ligera. Y así les fue muy bien. Incluso quedaron segundos en el festival de la OTI con la balada Ay, amor. Pero, ay, en 1984 se les subió el éxito a la cabeza y decidieron grabar composiciones originales. Y vive Dios que se estrellaron.

‘Y cómo es él’, José Luis Perales (1982)

Del mismo cerebelo que parió Un velero llamado libertad, salió este empalagoso temazo, versionado y parodiado hasta la náusea, en el que un hombre le pregunta a su amada por el tío por quien lo va a abandonar, como si quisiera hacerle una ficha técnica: cómo es, de dónde es, cuáles son sus hobbys… Puro masoquismo sentimental.

‘Caballo de batalla’, Juan Pardo (1983)

Juan (toquen madera, pues se dice que es gafe) Pardo formó parte de grupos tan prestigiosos como Los Brincos o Juan y Junior. Pero cuando se lanzó en solitario, su carrera fue degenerando hasta acabar sonando en campañas autonómicas de Alianza Popular y en los radiocasettes de las abuelas gallegas, que bebían los vientos por ese madurito de pelo plateado, ojuelos azules y barba rala. Con canciones como Bravo por la música, No me hables, Gallo de pelea o Caballo de batalla (ojo al videoclip) no nos extraña nada. ¡Lagarto, lagarto!

‘Lady, Lady’, Bravo (1984)

Esto que van una vasca y una asturiana y montan un grupo de explotación de ABBA con sus respectivos. La cosa duró solo un par de años y acabó como el rosario de la aurora, pero antes les dio tiempo a hacerle la cama a los Olé Olé, para obtener un digno tercer puesto en Eurovisión con un tema en el que contaban la peripecia de una pobre mujer que “vive de alquiler en una habitación. Colgada en la pared, la foto de un señor”.

‘Por ese hombre’, Pimpinela y Dyango (1985)

Dyango era un ser humano más parecido al Jorobado de Notre Dame que a un galán de la canción. Y, sin embargo, gozó de gran popularidad gracias a la voz aguardentosa con la que entonaba cosas como Esta noche quiero brandy o A dónde vas amor. Pimpinela, por su parte, eran dos hermanos argentinos que arrasaban con sus canciones sobre rifirrafes de alcoba tipo Olvídame y pega la vuelta, que escenificaban sobre el escenario con mucho aspaviento. Ambos, Pimpinela y Dyango, lo petaron cuando unieron fuerzas en Por ese hombre, cumbre del mal rollo sentimental en la que un amigo se desfoga contándole al otro [atención, spoilers] cómo su novia lo ha abandonado por otro y resulta que el otro es su propio amigo. Un lío.

‘La puerta de Alcalá’, Ana Belén y Víctor Manuel (1986)

Aunque nuestros padres eran, en su mayoría, votantes de Alianza Popular o, como mucho, del CDS, cuando el PSOE arrasó trataron en vano de hacerse progres deprisa y corriendo. Y no, no es que se pusieran a escuchar a Paco Ibáñez de la noche a la mañana, todo lo más, hicieron tripas corazón y se compraron la cassette de Víctor y Ana, que llegaron al número uno de Los 40 Principales con La puerta de Alcalá, un himno a uno de los monumentos míticos de la Villa y Corte, que, vale, tenía un punto izquierdoso, pero resultaba lo suficientemente hortera como para encandilar a los autores de nuestros días.

‘Maitechu Mía’, Mocedades y Plácido Domingo (1989)

En este espectacular crossover se juntaron dos de los artistas favoritos de nuestros padres: los míticos Mocedades, conjunto vascongado autor de hits como Amor de hombre o Tómame o déjame, y el popular tenor madrileño Plácido Domingo. La canción, Maitechu mía, es la adaptación de un clásico de 1927 compuesto por el maestro Alonso que ponía la piel de gallina con su trágica historia de amor y muerte entre caseríos. El populacho se empeñaba en mofarse de ella llamándola “maite chumino”. En fin, ni este tótem de la canción ligera me respetan…

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