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Fecomagnestismo: el arte de vender mierda como terapia alternativa revolucionaria

19 Abr 2017
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Jaime Noguera

Ilustración: Vice.

Tras el término “fecomagnetismo” se presentó hace años una terapia que curaba enfermedades a través de los excrementos humanos magnetizados. En lugar de arrugar narices y provocar una condena unánime (además de alguna arcada justificada), el nuevo pseudotratamiento empezó a hacerse popular, subiendo como la espuma nada más lanzarse al mercado de las terapias alternativas. Estas intentaron rápidamente aliarse con los vendedores de caca y orina magnética. Sin embargo, todo se trataba de un troleo épico a las pseudociencias.

La idea de reírse en la cara de los pseudomédicos fue de dos compañeros de carrera Fernando Cervera, (biólogo y máster en Aproximaciones Moleculares en Ciencias de la Salud)  y Mariano Collantes (investigador del grupo de Genética Evolutiva del Institut Cavanilles de de la Universitat de València) que participaron en la creación de una web para comentar temas de biología y a ella llegaron algunas preguntas y comentarios sobre el biomagnetismo médico, que estudia (o algo) cómo tratar usando campos magnéticos. Isaac Goiz, uno de sus impulsore de esta magufada, asegura la desfachatez de haber curado a enfermos de SIDA y cáncer.

Al descubrir que los datos que aparecían en documentos sobre el biomagnetismo, como las universidades dónde supuestamente se enseñaba,  eran todos una trola, decidieron crear a modo de parodia el “fecomagnetismo”, una terapia que mezclaba el timo de la homeopatía con el supuesto poder sanador del magnetismo y los supuestos beneficios para la salud de las heces humanas imantadas. Lo primero fue crear una simple web.

Médicos de coña

Para que aquello de que curar con mierda magnética sonase a algo serio, Cervera y Collantes se inventaron a unos científicos que habrían creado el método: los doctores Hugh Nielsen (especialista en biomagnetismo) y Leslie Laurie.(especialista en terapias alternativas y homeopatía) Esperaban que alguien se diese cuenta de que los nombres de ambos personajes hacían alusión a los actores Leslie Nielsen y Hugh Laurie, que había encarnado al Doctor House en la  serie homónimay al Doctor Rumack en la película de culto “Aterriza como puedas”. Nadie descubrió la maniobra. Colocaron las fotos de dos tipos y punto junto a estos nombres, inventaron unos curriculums falsos, y tan panchos.

La cosa cuela

Lo que nacía como una coña paródica, se les fue de las manos en poco tiempo, convirtiéndose en una terapia alternativa más de las que podrían hacer caja por el mundo.

“No imaginábamos era que en el plazo de un año acabaríamos recibiendo ofertas para vender nuestra mierda, que publicarían nuestra farsa en revistas pseudocientíficas y que, además, nos propondrían colaborar en otras estafas biomédicas”, explica en su libro “El arte de vender mierda” (editorial Laetoli) Cervera, qué llegó a dar una charla en la Feria Esotérica y Alternativa de Madrid.

Afirmaciones de la fecomagnetoterapia como que “los cerdos se revuelcan en sus propia mierda para prevenir enfermedades” o que “unos indios argentinos ingerían una mezcla de orina y heces para curarse de diferentes enfermedades”, rápidamente fueron copipasteadas en multitud de webs magufas y (ehem) revistas especializadas.

Crema de caca y vaporizadores de orina

Los inventores de este intencionado rollo macabeo podían haberse sacado unas buenas perras. En la web aparecían una serie de productos a la venta como pomadas y vaporizadores homeopáticos (ya sabéis, cuanto menos caca en el agua, más potente es su efecto). Las fotos eran igual de manguis que las de los científicos de pacotilla, imágenes tomadas de cualquier tienda de productos alternativos, pero nadie reparó en ello. Según comentó Cervera a Vice, varias páginas insertaron sus falsos productos en sus plataformas de venta,

“las dos más conocidas fueron Biomanantial, que nos pedía dinero a cambio de promocionar el fecomagnetismo como si fuera algo real, y Saludae, una de las plataformas más importantes de promoción de terapias alternativas. Esto, al fin y al cabo, es un ejemplo revelador de la poca seriedad que hay en estas páginas, las cuales promocionan la homeopatía, el reiki, el biomagnetismo, o la ozonoterapia”

Lo más preocupante quizás es que Cervera reconoce que hablaron con políticos que reconocieron que querían que las pseudoterapias fueran financiadas por la seguridad social.

Testimonios “verídicos” de pacientes tratados

Con un par de ellos en la web bastaban para añadir el efecto “antes y después” tanta veces visto en anuncios de dietas o de productos de la teletienda. Veamos uno de los creados por Cervera y Collantes.

Ernesto González, 30 años: “He padecido asma durante casi toda mi vida. He practicado natación durante casi 4 años, pero a pesar de que mejoraba, nada parecía indicar que llevaría una vida normal. Un amigo me habló de las terapias alternativas, pero no hice mucho caso ya que nunca he creído en ellas. Pero más adelante, otro amigo que padecía el mismo problema, me dijo que su asma había casi desaparecido gracias a unos vaporizadores de la terapia fecomagnética. Así que compre uno desde esta misma Web. En cuestión de varios meses mi asma casi había pasado a ser historia. Ahora soy un hombre nuevo, hago deporte continuamente y he dejado de tener problemas respiratorios. Mi vida ha cambiado por completo.”

Y la foto del nota que nunca existió.

“Pero si no hace mal a nadie”

Muchas de las personas que emplean terapias alternativas piensan que les va a ir mejor con ellas que con las de los pérfidos laboratorios médicos. La web de la fecomagnetoterapia sigue recibiendo muchos mensajes pese a destaparse el pastel pero de personas que buscan insultar a Cervera y los suyos, acusándoles de estar comprados por las farmacéuticas.

Otros usuarios de las pseudociencias son personas que no encuentran respuesta a sus problemas, que están desahuciadas. Basta con crear una terapia que tenga visos científicos y prometa la curación para que algunas personas se planteen “total, peor no me va a poner”. Algunos de los sacamuelas de las pseudociencias se escudan tras el argumento de que sus abracadabras “no hacen mal a nadie” o el “al menos le dan esperanza a la gente”.

Sin embargo, es necesario recordar que ya son multitud los casos de personas fallecidas por que dejaron su tratamiento de medicina convencional contra el cáncer de páncreas por zumos naturales (Steve Jobs, por ejemplo) o más escandalosos,  como el de una modelo boliviana que, como recogió la prensa andina, murió tras recibir un tratamiento de “orinoterapia” a base de inyecciones de orina.

BONUS TRACK

Podéis escuchar la historia, contada por Mariano Collantes, en este divertido pero preocupante vídeo:

Con información de EFE, FecomagnetismoVice y ABC.

Jaime Noguera practica la zombiterapia en su novela España: Guerra Zombi‘.

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