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La ‘Resistencia’ de Ibiza dice “basta” al turismo: “Go home! No sois bienvenidos”

23 May 2017
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Iñaki Berazaluce

El próximo 28 de mayo abre sus puertas en Ibiza el club Hi, un establecimiento de altísimo standing que resurge sobre los cimientos de Space, que no era precisamente un tugurio. Hi está ubicado frente a Ushuaia, la disco-hotel de Matutes que ha llevado el concepto vacación-fiesta a un nuevo nivel, y que, a su vez, es vecino del Hard Rock, que acoge en su última planta el restaurante más caro del mundo. Welcome to Ibiza!

Con el llamado ‘opening‘ de Hi, al que seguirán el de Amnesia, Privilege, Blue Marlin y el resto de templos del dance y de la droga de cualité en Ibiza se abre oficialmente la temporada de verano, que verterá sobre las islas el consabido maná de dinero, trabajo y diversón para los locales. Todos felices. ¿Todos?¡No! Un irreductible grupo de ibicencos -apoyados por algún que otro forastero- han decicido enviar un mensaje cristalino a los turistas: “Go home! No sois bienvenidos”.

Parapateados tras el acrónimo colectivo de C.A.I.N., los “ciudadanos cabreados” dicen estar hartos de la “masificación” de la isla en verano y su efecto colateral más pernicioso: la escandalosa carestía de la vivienda, que provoca que alquilar (comprar es un sueño irrealizable) una vivienda sea una quimera para miles de ibicencos, muchos de los cuales están abandonando la isla, empujados por el falso maná del turismo:

Queridos visitantes: os hemos abierto nuestras casas. Al principio os comportabais, pero en seguida habéis ocupado el salón, hacéis fiestas en la cocina y ya estáis meando desde el balcón. Ya no sois bienvenidos”.

Hi Ibiza: “Hi, troublemakers”. ¿En serio?

Ignoro quién dice estas palabras. Supe de C.A.I.N. a raíz de un impactante parodia del vídeo de Hi! en Facebook. Me puse en contacto con ellos: “Llevadme ante vuestro líder”. No accedieron a recibirme, ni siquiera a una entrevista vía correo electrónico. En lugar de ello, me invitaron a imprimir mis preguntas y depositarlas en cierta papelera de la isla. Dos días después tendría (y tuve) las respuestas en el mismo lugar. La primera pregunta es obvia: ¿por qué tanta paranoia?

“Pregúntale a JJ Fernández”, responden. Juan José Fernández fue un policía al que una trama mafiosa de policías, jueces y abogados quisieron convertir en cabeza de turco del robo de 3 millones de euros de las oficinas del Grupo Matutes en 2013. “Corrupción en Ibiza”, se titula un interesante y bien documentado reportaje de Vice News sobre aquel oscuro episodio.

La sombra de Abel Matutes (padre e hijo, sr. y jr.) planea constantemente durante esta inusual entrevista. De hecho, el nombre de C.A.I.N. es un malicioso acrónimo, el espejo deformante del Abel que, en su espléndida dadivosidad siembra de empleo y riqueza a sus vecinos ibicencos. C.A.I.N (Comando Isleño Artístico Nihilista) es un concepto muy bien traído: porque si Abel es la cara próspera de la Ibiza que ata sus yates con longanizas, Caín es su otro yo, su Mr. Hyde: desigualdad, privatización de las costas, destrucción de la posidonia, agotamiento de los acuíferos… en definitiva, ‘Ibiza, la destrucción del paraíso’, como se titula lacónicamente el libro de Joan Lluís Ferrer, periodista del Diario de Ibiza que, este sí, da la cara.

¿Quién está detrás de C.A.I.N.? “Nadie en particular y mucha gente. Todos podéis ser C.A.I.N. si queréis, tan sólo tenéis que firmar vuestras acciones con esa firma”, leo en la respuesta a mis preguntas. La única acción pública del fantasmal colecitvo hasta la fecha fue la extraordinaria exposición “The Pre Re After Opening Summer IbizaSunset Closing Party de Merda”, extraordinaria en el sentido de que nadie en la isla se atreve a levantar la voz contra los emporios discotequiles, templos suntuosos de la dipsomanía y el pastilleo al que los residentes no entramos ni con traje de amianto.

En un brillante ejercicio de deconstrucción publicitaria, los miembros de C.A.I.N se apropian de los logos y la estética de la cartelería (también brillante, ojo) de los clubs, beach clubs y demás emporios del aturdimiento en masa y los regurgitaron reconvertidos en mensajes de cabreo: la fiesta ANTS, que organiza Usuahia cada verano y utiliza a unas hormiguitas como reclamo, muta en “ANTES teníamos agua, ANTES había poseidonia, ANTES vivíamos tranquilos”. Las simpáticas hormigas se convierten en repugnantes cucarachas. Lo dicho: la cara B de la opulencia.

La exposición de C.A.I.N. pudo verse en Can Jordi, un bar de carretera se ha convertido en una suerte de cuartel de la ressistance en Ibiza. Allí puedes encontrarte con Café Olé comiendo pulpo a la gallega, Torre Eiffel degustando un licor de frígola y Creperie escuchando blues. Ni rastro de camas balinesas por allí. La expo pasó desapercibida para los medios de la isla por motivos obvios.

Este verano hay “buenas noticias” para Ibiza: el turismo aumentará un 30% respecto al récord del año pasado. Posiblemente muchos de los nuevos visitantes no vuelvan nunca, tras sufrir la masificación, los atascos, el agua salada de las duchas y los atracos a punta de TPV en los chiringuitos de playa. No pasa res: son 4 millones… ¡y el mundo tiene más de 7.000 millones!

Con información de Vice News y Periódico de Ibiza.

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