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Sangre, sudor, ni media ni hueco en el Campeonato Nacional de Futbolín en Benidorm

14 May 2017
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Jaime Noguera

¿Quién no se ha echado una partidilla de futbolín alguna vez en su vida? Aunque fuese hace décadas, en el viaje de fin de curso o en unas vacaciones con la familia. Esa es prácticamente la experiencia que tenía un servidor cuando recibió una sorprendente invitación: acudir como testigo de cargo al tumultuoso Campeonato Nacional de Futbolín en Benidorm. Y como uno es muy de “a caballo regalado no le mires el dentado”, acepté viajar en furgoneta desde Torremolinos al skyline de España.

¿Mi misión? Pasar un fin de semana alojado en un altísimo mamotreto de hormigón armado y contemplar a casi mil incondicionales de este juego de mesa (que aspira a ser deporte olímpico) dejarse sus curtidas muñecas, la garganta y los tímpanos en horas y horas de competición dedicadas a elegir a las mejores selecciones del país.

Hay cientos de personas que juegan al futbolín cada día con una meta clara en la cabeza: llevarse uno de los trofeos que la Federación Española de Futbolín entrega en el Campeonato de España desde hace cinco años. Existe hasta un Mundial del fútbol de mesa, que celebrará por primera vez el año que viene en nuestro país. En Murcia, para más señas. Este es el cartel del evento.

Yo no lo sabía (como tantas otras cosas), pero existen dos modalidades con distinto reglamento con nombres de tecla de ordenador: F4 y F5.  No voy a explicaros en qué consiste la cosa, que siempre he sido un marmolillo con las reglas de cualquier juego que tuviese más de dos páginas de extensión y el futbolín no es una excepción, así que paso a contaros

Un encuentro de altura

Invitado por Futbolines Tomasol, estuve del 5 al 7 de mayo incrustado en la selección malagueña, que como el resto de grupos se alojaba, convivía y competía en el altísimo Hotel Gran Bali de Benidorm. Con decir que había sofás para esperar a los ascensores, y a veces había que chupar cola, os podéis hacer una idea.

Comienza el duelo

La primera impresión es de expectación y bullicio. Los integrantes de los distintos equipos buscan en varias pantallas dónde y contra quién le toca jugar.

El vestuario es ecléctico, prima la comodidad y las camisetas de colores de la gama fosforito.

Muchos de los jugadores y jugadoras colocan unas cintas sobre el puño de las barras. Pregunto y me cuentan que es para evitar que las manos resbalen. Importante. Un patinazo de la mano puede hacerte perder la partida.

Te encuentras a expertos en la materia que hacen virguerías con los jugadores de barra.

No se discrimina a nadie por su sexo,  peso o extracción social. Aquí no importa que juegues con gorra, piercings o tatuajes. Lo importante es que tu chute sea potente y tus pases rápidos como el relámpago.

Jugar con los cinco sentidos

Si en el futbol prima el olor a réflex o a linimento, en el futbolín la gama odorífica es más de matices orientales o de Eau de Cebada. Eso sin contar el aroma a crema solar y cloro, aporte de los numerosos británicos de piel rojiza y narices henchidas por el moyate que dormitan en las hamacas de las piscinas junto al edificio donde se juega la competición. Eso, cuando no están celebrando una despedida de soltera.

En cuando a la alimentación, el bacon with beans del desayuno y la paella sabor tocino del almuerzo hotelero (que por su textura bien podría emplearse en construir bunkers atómicos), forman parte de la dieta de los futbolineros. Pobres…

Menos mal que el hotel les ha puesto una barra para que puedan proteger sus estómagos con alguna leve ingesta de alcohol que otra.

Las horas pasan. Llega un momento en el que me siento como en un concierto de heavy metal. Es por el clin-clin de las barras, el choque de las bolas contra los minúsculos jugadores metálicos, las maldiciones y los gritos de victoria.

Me fijo en que, a pesar de que la lluvia brilla por su ausencia, en el auditorio hay goteras.

Futbolín 2.0

Entiendo que una parte del entusiasmo de los jugadores tiene que ver con el que siente un aficionado a los coches conduciendo uno de alta gama. Los ingenios con los que compiten son los Maserati del futbolín, pertenecen al siglo XXI. Los Tecno tienen posavasos, iluminación, y no hay una triste bola como cuando yo era pequeño, no. Hay hasta nueve.

Encima, han creado un sistema de rebote de la bola en portería o en laterales que se puede ajustar para que sea más rápido o más lento. Esto afecta al ruido que emiten estas máquinas, con lo que el bar que los tenga puede modular el nivel de jaleo del local. También, me cuentan, existen bolas diseñadas para producir un 40% menos de ruido. Pero en Benidorm se ha optado por el máximo tumulto. A los futbolines les falta hablar y hacer masajes, vamos.

Otra novedad de los futbolines “moernos” es la sensibilidad por la igualdad de género. Hay muñecos y muñecas. Tomás Cardeñas, distribuidor de los mismos me dice que los segundos se los piden mucho para bares de ambiente lésbico.

El final, del verano, llegó, y tú partirás

He conseguido refrescarme en la piscina (pese a unas escandalosas inglesas culturistas visiblemente intoxicadas etílicamente) y al entrar en el Auditorio me impacta una ola de calor humano. Intento orientarme entre el árbol genealógico de la descendencia de Julio Iglesias que es la pantalla de competición. Fracaso estrepitosamente.

Mi frustración contrasta con el entusiasmo bullanguero que impera en el hemiciclo. Se lo están pasando pipa. Quedan menos selecciones jugando, pero los que han sobrevivido a más de ocho horas seguidas dándole a los puños (pacíficamente), aprovechan que hay máquinas libres para dar rienda suelta a su pasión.

En las últimas partidas de la competición los aficionados se arremolinan, hasta subidos en sillas, alrededor de los competidores creando algún que otro castellet.

Ya es por la tarde. Se va a proceder a la entrega de los trofeos y las becas, que suman un total de 25.000 euros. Esto se acaba. Me coloco a la espalda la mochila con el ordenador y la cámara. Adiós, Benidorm. Con suerte, habré llegado a mi casa antes de medianoche. Y sin haber jugado ni una sola partida.

Y estos son los ganadores

Femeninas F4

  1. La Rioja 2. Málaga 3. Asturias

Masculinas F4

  1. Sevilla 2. Asturias 3. Navarra

Femeninas F5

  1. Murcia 2. Valencia 3.Alicante

Masculinas F5

  1. Murcia 2. Albacete 3. Valencia

Con agradecimientos a Futbolines Tomasol , Tecno Superliga y la Federación Española de Futbolín .

Jaime Noguera espera que le inviten algún día a un concurso de cata de caviar o jamón serrano.

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