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Tiziano, proveedor oficial de porno de Felipe II

22 Jun 2017
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Iñaki Berazaluce

Ilustración de José David Morales para el libro ‘Historia absurda de España’ .

En el cuadro ‘Venus y Adonis’ que Tiziano pintó en 1554 y que puede verse en el Museo del Prado de Madrid el personaje de Adonis guarda un cierto parecido con Felipe II, su mecenas y principal cliente, mientras Venus tiene un aire a Isabel de Osorio, amante del monarca. El rey español encargó al pintor italiano esta y otras pinturas de temática mitológica para su uso y disfrute personal.

La serie ha pasado a la posteridad bajo el nombre genérico de ‘Poesías’, aunque podían haberse llamado perfectamente ‘Clímax’, en tanto el lúbrico monarca utilizaba las explícitas imágenes (para la época, se entiende) para darle al manubrio en las “sala reservada” en el Alcázar de Madrid, “donde su magestad se retira después de comer”.

‘Venus y Adonis’, Tiziano, 1544.

“La psicología de Felipe II es muy compleja e interesante” -me cuentan a coro los tres autores del libro ‘Historia absurda de España’ (La Esfera de los Libros)-. “Tiene una juventud simpática y relajada, pero luego le llega la amargura de reinar y se vuelve un cenizo”. La sexualidad del rey fue muy activa (tuvo cuatro esposas e innumerables amantes), pero también muy reprimida, como mandaban los cánones de la época: “Su padre, el emperador Carlos I, le decía aquello de “no te hagas pajas que te vas a quedar ciego, como tu tío Juan”, que murió el pleno fornicio. Pero Felipe seguía dándole a lo suyo, absorto con las prietas carnes de las modelos de Tiziano.

‘Perseo y Andrómeda’, Wallace Collection de Londres. Imagen: Museo del Prado.

Tiziano ya era uno de los pintores predilectos de Carlos I, aunque el Emperador era mucho más ducho en el arte de la guerra que en el de la pintura. El genio italiano retrató en un par de ocasiones a Carlos I y pintó la ‘Gloria’, un cuadro religioso para un monarca temeroso de Dios, que ordenó ser enterrado bajo la capilla de Yuste como símbolo de la sumisión del Emperador a Dios.

Lo de Felipe II era harina de otro costal. Al heredero nunca le picó el gusanillo de batallar pero, a cambio, se volvió un gran aficionado a la pintura renacentista, con especial predilección por el sensual Tiziano (hay que tener en cuenta que por aquella época en España se llevaba el “estilo remordimiento” de Zurbarán, la antilujuria en pintura). “La temática mitológica sirve de vía de escape al estilo severo de la pintura religiosa del momento. Felipe II escribe a Tiziano pidiéndole cuadros, a ser posible con tías en pelotas”, me cuentan los autores del libro y del blog Ad Absurdum.

‘Dánae’, Tiziano. Imagen: RTVE.

Mientras se beneficiaba a Isabel de Osorio (entre otras), Felipe II hacía lo posible por embarazar a su segunda esposa y tía carnal (la endogamia ya era un valor en alza en los matrimonios reales), María de Tudor. La reina de Inglaterra era vieja (40 años) y fea como un pecado: “Mucho Dios es menester para tragar ese cáliz”, según dejó escrito un cronista de la época.

“Tan necesitado estaba el rey de motivación para enfrentarse al trabajo de embarazar a su tía que, durante su estancia en Inglaterra, impaciente, llegó a escribir en una carta a un colaborador: “Los otros quadros que Tiziano me hace, le dad prissa que los acabe”.”, según puede leerse en la divertidísima ‘Historia absurda de España’, que ya va por la tercera edición.

‘Diana y Calisto’, Tiziano, 1559.

Los cuadros de Tiziano se pintaron para uso y disfrute casi exclusivo de Felipe II. A su muerte, su hijo Felipe III mandó retirar los cuadros “para no ofender a su modestia y gran virtud”. La prueba definitiva de que Felipe II era un gran adelantado a su tiempo (lo que viene siendo un ‘early adopter del porno’) es que más de 200 años después Carlos III, el supuesto “rey ilustrado”, estuvo a punto de ordenar quemar las obras maestras de Tiziano “porque mostraban demasiada desnudez”.

Una de las grandes aportaciones del libro de Ad Absurdum es desmontar tópicos y clichés muy asentados sobre los personajes de la Historia de España, empezando por sus reyes: ni Fernando VII un desastre para el Reino ni Carlos III era el paradigma de la Ilustración.

‘Diana y Acteón’, Tiziano, Scottish National Gallery.

Dejen lo que estén haciendo y corran hacia su librería más cercana para comprar ‘Historia absurda de España’.

Con información de Wikipedia, El País y Museo del Prado.

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