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¿Helado de Celulitis? Esta heladería de Valencia tiene sabores que vosotros humanos no creeríais

10 Jul 2017
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Iñaki Berazaluce

¿Has probado el helado de pote gallego? ¿Y el de berenjenas de Almagro? ¿Acaso te atreves con el legendario helado Celulitis? Todos estos sabores y muchos más puedes encontrarlos en las vitrinas de los cinco establecimientos que Heladerías Llinares tiene en Valencia y alrededores. En su página web encontramos centenares de sabores más, a cual más disparatado: pantera rosa, rape con verduras, centollo o incluso Benedicto XVI, el papa jubilado por desconfiado.

Intrigado por la oferta -especialmente por el enigmático helado de Celulitis– me pongo al habla con Yolanda Sirvent, la cofundadora de la heladería, quien -entre cono y cono- me atiende por teléfono: “No, ahora no tenemos disponibles todos los sabores que aparecen en la web [más de 300] pero sí que tenemos un montón: tantos como caben en cada vitrina: 40, 50 o 60, según el tamaño de la misma”.

¿Quién es el genio que está detrás de la génesis de sabores tan improbables como empanada gallega, antigripal o crema de verduras al jamón? “Mi marido Felix Llinares y su heremano, Sebastián. Se pasan el día investigando nuevos sabores que incorporar a nuestra oferta”, me responde la encantadora Yolanda. Me imagino una suerte de sofisticado laboratorio del gelatto y a Félix y Sebastián ataviados como Walter White y Jessie en ‘Breaking Bad’. ¿Se os ha resistido algún sabor? “Pues sí, la carne es muy complicada de convertir en helado, así que la paella se nos resiste”. Una pena: el helado de paella sería el summun de la valencianidad.

Imagen: Sunshine and Siestas.

Habituados a pedir sabores convencionales, como la vainilla, el chocolate, la fresa o, los más osados, el after eight o la straciatella, un helado de olivas rellenas o de fabada puede parecernos una locura, un audaz desafío al paladar y al sentido común pero eso se debe a nuestra estrechez de miras (de gustos, vaya), porque circunscribimos el helado a su condición de postre, de golosina:

“Cualquier componente puede convertirse en un helado y convertirse en el plato principal. Igual no es un cucurucho, pero sí en una bola de helado de boquerón para acompañar un pescado o una ensalada en la que el pepino se reemplace por una bola de helado de pepino. Eso no quiere decir que no se pueda tomar un cucurucho de fabada, a los asturianos les encanta, se quedan flipados. Nuestros sabores son un desafío para paladares aventureros”.

Helados medicinales

Pero el verdadero desafío es atreverse con un helado con un nombre tan poco comercial como “Celulitis”* (aquí los Llinares necesitan una asesoría de naming) o el más agresivo de “Dejar de fumar”**. ¿Realmente funcionan los helados medicinales? “Para dejar de fumar lo que tienes que tener es ganas de dejar de fumar. El helado no hace milagros”, responde Yolanda Sirvent desde Valencia. “Nosotros somos muy aficionados a las infusiones, compramos hierbas naturales y lo aplicamos al hacer un helado, también hicimos afrodisíaco, que yo no he probado pero que me cuentan que sí que funciona”. Eso sí, “si tienes tienes gripe, vete al médico”, remata prudente la heladera.

* Centella Asiática, Diente de León, Cola de Caballo y Castaño de Indias.

** Melisa, Raíz de jengibre, Menta, Hisopo, Lobelia y Hierba de San Juan.

Todas las tiendas y sabores de Heladerías Llinares en su página web.

BONUS TRACK: Doce heladerías a las que peregrinar este verano (El Comidista)

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