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“Son españoles aquellos que no pueden ser otra cosa”

19 Sep 2017
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Ad Absurdum

“Aquí, gobernando” (revista “La Carcajada”, 5 de abril de 1872).

En estos días que tanto se habla del derecho a decidir, nosotros nos preguntamos qué habrían votado dos de los más insignes personajes de la historia de España en un hipotético referéndum. ¿Habrían decidido ser españoles?
El siglo XIX, que fue algo así como una Movida Madrileña que duró 100 años (pero sin las drogas de diseño ni la Bola de Cristal), nos ha dado grandes paridas y risas, pero siempre es capaz de superarse. Hoy os traemos uno de esos momentos descacharrantes, protagonizado por uno de esos personajes archiconocidos: «don Antonio Tragaleyes», también llamado «el monstruo», también llamado Antonio Cánovas del Castillo.

El profe Cánovas enseñando a hacer la política a Sagasta.

Mientras entre todos se encargaban de matar a la Primera República, Cánovas del Castillo le puso la alfombra roja hasta el Palacio Real a un joven Alfonso XII, el hijo de la exiliada Isabel II. Gracias a sus tejemanejes volvió Alfonso y, por segunda vez, regresaron los Borbones a España. Menos mal, ¿qué habríamos hecho sin ellos?

Pero para que el país medio funcionase y no hubiese golpes de Estado día sí, día también, como durante los setenta años previos, hacía falta montar un régimen más o menos estable. Por tanto, en 1876 se pusieron a redactar una constitución y se encontraron con un problema muy importante: ¿cómo debían definir a los españoles en la constitución? ¿Qué era ser español?

Esta trascendental cuestión le plantearon a Cánovas del Castillo, y se dice que les respondió de esta guisa:

“Don Antonio, quitándose y poniéndose los lentes, con aquel guiño característico que expresaba su mal humor ante toda impertinencia, contestó ceceoso”:

«Pongan ustedes que son españoles… los que no pueden ser otra cosa»

Como dicen los italianos, se non è vero è ben trovato, porque esa respuesta refleja muy bien el tipo de bromas que le gustaban a Cánovas del Castillo… y su poca fe en sus compatriotas. Si hoy señalamos la retranca gallega de Rajoy por sus ironías y compostura, entonces habría que hablar de la retranca malagueña de Cánovas.

En otra ocasión, reunido con el ex-presidente de la República, Emilio Castelar, y otras personalidades, surgió un curioso tema de conversación: cuál era el país donde cada uno hubiera querido nacer. Castelar, que a españolísimo y mata-repúblicas no le ganaba nadie (bueno, a lo mejor alguien sí), respondió muy convencido algo parecido a esto: “Yo, de no ser español, querría ser ¡español!”. Cánovas, que no desaprovechaba la ocasión, le dijo: “La verdad, Emilio, no te creía tan modesto”.

En estos tiempos que corren alguien respondería a esto con un “Tuitazo. El zasca lo han oído hasta los Reyes Católicos”, pero en aquel momento los zascas se quedaban normalmente en petit comité.

Ahora bien, con esos niveles de españolidad tan elevados (y un centralismo que ríete de Pyongyang), es normal que cuando Castelar fue presidente de la República (de septiembre de 1873 a enero de 1874) no quisiera permitir los desafíos independentistas que venían de todas partes de la península.

A tomar viento el referéndum en Cataluña y Cartagena.

Llegado el momento, y viendo que solos no podían aguantar, los cantonales enviaron una carta al presidente de Estados Unidos, Ulysses S. Grant, pidiendo formalmente unirse como Estado a la Unión americana.

Aquello no cuajó mucho, y aunque la resistencia duró meses, Cartagena terminó cayendo justo después de Castelar.

El Congreso se había puesto en contra de Castelar por sus… dudosas actuaciones, y perdió el apoyo. En ese momento, un golpe de Estado del general Pavía acabó con las risas y, de facto, con la República.

Por cierto, dato curioso: Emilio Castelar es reconocido como uno de los mejores oradores de la historia de España y, en su honor, se concede el premio Emilio Castelar al Mejor Orador todos los años. En 2016 se lo dieron a Rajoy.

Mariano Rajoy recibe el premio “Emilio Castelar” al mejor orador, junto al portavoz del PP, Rafael Hernando, que recibe el premio “Azote de la oposición”. No hacemos chiste porque no queremos competir con profesionales.

Bibliografía:

AD ABSURDUM (2017): Historia absurda de España. La Esfera de los Libros.

PÉREZ GALDÓS, B., Episodios Nacionales, Cánovas.

Ad Absurdum son tres historiadores murcianos (invent) que han escrito Historia absurda de España.

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