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Tiembla, Andorra: así será el ejército de la República de Cataluña

10 Oct 2017
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Jaime Noguera

Los independentistas catalanes lo tienen todo pensando, como bien sabe la úlcera de estómago que debe estar sufriendo Mariano Rajoy a estas alturas. Por tener, tienen hasta un plan para crear las Forces de Defensa de Catalunya, con 24.000 soldados de tierra, batallones de guerra electrónica, cazas F-16 y hasta una fuerza naval de intervención rápida para dar buen nombre a la señera realizando misiones en el Atlántico y en el Índico que ni en Top Gun, oigan. Todo, además, muy integrado en la OTAN (que para eso parece que no harán referéndum).

Hace unos meses, la  Societat D’Estudis Militaris, de la Asamblea Nacional Catalana  elaboró una serie de documentos en los que se demuestra que, en lugar de tomar el ejemplo de Islandia o Costa Rica, países los dos que no cuentan con fuerzas armadas, la futura República Catalana crearía las suyas para defenderse por tierra, mar y aire. Los estudios están disponibles, en catalán e inglés,  en su web, con todo lujo de detalles, aunque nosotros nos centraremos en lo más jugoso.

No, no se rían. Un día este ejército podrían asaltar con sus corbetas llauts ibicencos en con misión de decomisar algún pulpo pescado sin permiso, ofrecernos aviones para apagar algún incendio en territorio de la antigua metrópoli o realizar ejercicios en la frontera de la República Catalana con Huesca o Castellón.

El pasado mes de febrero, como pudimos leer en El Diario.es,  las juventudes del PDeCAT pedían que el inminente Estado catalán se uniese a la OTAN y contase con “fuerzas de defensa”

Por otro lado, la Societat D’Estudis Militars (cuyo lema es “Al servei de l’interès nacional català”), antiguo Grupo de Trabajo de Políticas de Defensa de la Asamblea Nacional Catalana, publicó el pasado verano una encuesta en la que preguntaba si un futuro estado catalán debía contar con fuerzas armadas. Un 47,2 % de los encuestados respondía que sí. El 53.1% deseaba que Cataluña entrase en la OTAN y el 70.9% aprobaba que se participase en misiones internacionales de paz. Lo que no sabemos es si llamaron varias veces a los mismos encuestados.

Fuerza Aérea Catalana

Lo primero sería realizar el entrenamiento de los pilotos destinados a defender el espacio aéreo catalán, una vez conseguidos los fondos para costear una serie de unidades aéreas y una Academia del Aire Catalana, con todo el dolor del bolsillo del contribuyente catalán.

5 helicópteros (en la web Global Security hablan del Eurocopter AS555 Fennec)

10 aeronaves de hélice (sin especificar mucho más)

5 entrenadores (se mencionan como opciones el Dornier Alpha Jet franco germanos o el BAE Hawk británico.

Una vez entrenados los pilotos, el informe de la SEM se decanta por crear un “escuadrón de ataque” (sí, de “ataque”, no se les ha ocurrido llamarlo de “autodefensa”, como hacen los japoneses, que les quedado sido más vendible a la opinión pública) y se decanta por equiparlo con nade menos que 12 F-16 Fighting Falcon norteamericanos. El informe comenta que es el avión más interesante ya que, al haber sido producido en grandes cantidades, se podrían adquirir a buen precio. ¡La pela es la pela!

En este documento se asegura que para el año 2037, una fuerza aérea catalana miembro de la OTAN contaría con una personal de 1.900 efectivos. Como base principal de la FAC se propone el Aeropuerto de Lérida-Alguaire. Una pena, el que The Guardian eligió como “uno de los aeropuertos más bonitos del mundo” sería militarizado.

Marina Catalana

La formación y entrenamiento se realizaría en una Academia Naval de nuevo cuño. Mientras esta se construye y se dota, como informó Interviú, en el ínterin llevarían a los estudiantes al Reino Unido.

Dado que la Marina Española no tiene ninguna base naval en territorio catalán, de producirse una desconexión, Puigdemont tendría que tirar de puertos civiles como Barcelona y Tarragona, informa la web War is Boring.

De nuevo, Cataluña empezaría con una fuerza pequeña. Tres o cuatro buques de patrulla de altura, dos o tres patrulleras rápidas y un remolcador.

En quince años, según la SEM, la Marina Catalana contaría con corbetas que podrían llevar la senyera por todo el Mediterráneo (“nuestro marco estratégico” reza el informe). De nuevo, cuestiones de ahorro son las que hacen a este tipo de buque más interesante que las fragatas, dado que, por su tamaño, no haría necesaria la realización de grandes obras en los puertos catalanes para que pudiesen operar desde ellos. Sin embargo, en otro apartado del estudio dedicado a las futuras fuerzas navales catalanas se recomienda la adquisición de una fragata danesa de clase Absalon, para que opere desde los puertos de Palamós, Vilanova i la GeltrúSant Carles de la Ràpita como fuerza expedicionaria para misiones en el Golfo de Guinea o en lucha contra la piratería en Somalia.

Quizás en treinta o cuarenta años veríamos el primer portaaviones catalán, el Almirall Roger de Lauria o algo así. Ya, ya sé que era un italiano al servicio de la Corona de Aragón, pero vaya usted a saber lo que pondrá en los libros de historia catalanes del 2057.

Ejército de Tierra

Si quisieses ser tan alta como la luna para ver a los soldados de Cataluña, (¡ay, ay!) y lo consiguieses, verías a a 24.000 efectivos, 16.000 de los cuales serían regulares y 8.000 reservistas, repartidos en 3 batallones de infantería (mecanizados con vehículos blindados); 1 batallón de carros de combate; 1 batallón de artillería (artillería ligera de campaña, morteros pesados y misiles antiaéreos); 1 compañía de reconocimiento; 1 compañía de ingenieros; 1 compañía de comunicaciones; 1 compañía de policía militar; 1 batallón de logística; compañías de transporte, médicas, de municiones, de mantenimiento y de suministros; un cuartel general de brigada; 1 compañía de operaciones especiales; 1 compañía de ciberguerra (toma jeroma) y 1 compañía de comunicaciones del cuartel general del ejército.

Vamos, como para invadir Andorra siete veces.

Plan B: El eje del mal

Claro, si España vetase la entrada de Cataluña en la OTAN y si los fabricantes de maquina de guerra occidentales decidiesen no venderles ni las fragatas danesas ni los aviones F-16 ni un simple cartucho de fogueo, siempre pueden tirar de terceros países o del siempre colaborativo mercado negro de armas.

En ese caso los catalanes podrían equiparse con resultones aviones Mig 29 como los que usa Perú, quizás comprados a Irán, submarinos diesel-eléctricos, del tipo Varshavyanka  como los que emplerá pronto Venezuela y barcos chinos como las patrulleras Yulin y corbetas de la clase 056 Jiangdao, que son muy baratitas y tienen muy buena rima.

Con información de Societat D’Estudis MilitarsGlobal Security El Diario.es, Instituto de Estrategia y War is Boring.

Jaume Noguera  es autor confeso de la novela España: Guerra Zombi.

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