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Franco: el capitán Ahab español

09 Oct 2017
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Ad Absurdum

 

El Pescadorísimo Franco.

Que a Franco le encantaba cazar y pescar no es ningún secreto para nadie. Pero cuando hablamos de cazar, nos referimos a algo más que a rojos. Y es que el dictador disfrutaba arrebatando las vidas también a ciervos, jabalíes, salmones… pero lo que seguro que sorprende a más de uno es su afición a cazar ballenas. Sí, sí, ballenas.

Resulta que el caudillo de España, era además el Ahab español por la gracia de Dios. Y si no, leamos lo que sobre él decía Max Borrell, gobernador civil de La Coruña e iniciador del dictador en lo de la pesca:

«Una vez que uno le conoce y le ha visto perseguir cachalotes, llega a comprender todos los éxitos de su carrera política… es admirable por la constancia y la perseverancia con que sigue al cachalote… Estoy seguro que aunque ese cachalote le llevara a Rusia, Franco no dejaría de perseguirle hasta matarlo». (Cachalotes soviéticos, ¿no?)

Es el historiador Paul Preston el que nos detalla los pormenores de las expediciones en busca de cetáceos en la biografía del dictador. Según él, consistían en varias jornadas al año a bordo del yatísimo, el Azor, al que se le montó un cañón arponero noruego. Lo normal es que Franco cazase uno o dos cachalotes anualmente desde el año 1958, cuando apareció publicada la noticia de que Su Excelencia había cazado un ejemplar de 28 toneladas. «Veinte horas de lucha hasta que al fin se rindió», detalló Franco a su primo Pacón.

“Cautivo y desarmado el cachalote, ha alcanzado el generalísimo sus últimos objetivos pesqueros”

Sin embargo, la batalla contra el cachalote saltaba también a los medios: cuando esta noticia apareció publicada, algunos diarios se refirieron al animal como cachalote, algo que no gustó al Ministro de Información, por entonces Arias Salgado, que hizo corregir inmediatamente para que quedase claro que lo que había cazado La Culona era una ballena.

Pero quizá no sea el único éxito del Ministerio de Información (y Propaganda) del régimen, y para muestra los datos recabados por Preston: si hasta entonces las noticias habían sido tímidas y hablaban de ejemplares de pequeño tamaño, en agosto de 1966 el dictador se hizo con un ejemplar de 25 toneladas, y en el mes de septiembre arponeó nada más y nada menos que un total de 36 cachalotes, o sea, ballenas. En 1968 se hizo con otro ejemplar de 22 toneladas.

Parece que la edad no pasaba factura al caudillo. Además, en los medios aparecía siempre la imagen del dictador posando junto a sus trofeos sonriente, mostrando que había sido una labor personal.

“¿Eso es un rojo? ¡Saca el arpón, Pacón!”

Obviamente nadie hablaba de la ayuda que recibía durante las maniobras de caza o antes incluso, cuando una avanzadilla se dedicaba durante semanas a cebar determinadas zonas frente a la costa gallega. Que otro secreto a voces es que a Franco, como a Fernando VII, también se las colocaban.

Y es que Franco disfrutaba mucho de este ejercicio, pues «constituye un descanso grande de mi trabajo y preocupaciones», según comunicó a Pacón.

Pero la parte escabrosa nos la cuenta el biólogo Álex Aguilar. Según él, cuando el dictador regresaba de sus excursiones, abandonaba los animales en puertos gallegos, donde quedaban descomponiéndose y causando distintos problemas a las poblaciones costeras. Cuando los ayuntamientos transmitieron sus quejas al Pardo, Franco decidió llevarlas directamente a factorías y lonjas donde exigió que se le pagase por el animal del que luego saldrían distintos productos como carne o aceite.

En fin, distinguir realidad de ficción en un régimen como el de Franco es realmente difícil, pero quizá si siguiéramos la progresión de trofeos del dictador, llegaríamos a descubrir que el caudillo fue en realidad el primer hombre que pisó la Luna tras perseguir insistentemente durante semanas a una gran ballena:

Bibliografía:

AD ABSURDUM (2017): Historia absurda de España. Ed. La Esfera de los Libros.
AGUILAR, A. (2013): Chimán. La pesca ballenera moderna en la península Ibérica. Ed. Universitat de Barcelona.
PRESTON, P. (2006): Franco: caudillo de España. Ed. Debate.

Ad Absurdum es un grupo de divulgación histórica a través del humor y es autor del libro Historia absurda de España.

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