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Diez selfies tomados en el momento más inoportuno

17 Oct 2017
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Cuando de hacerse un selfi se trata, solemos perder los papeles. Nos cuesta entender que no siempre es un buen momento para ello ni que todos los contextos se prestan por igual a los autorretratos. Aunque pensemos que esas imágenes de nuestra persona no entrañan riesgo alguno, no siempre es así. No todo es sacar la cámara, preparar la mejor de nuestras sonrisas y a disparar sin más. Ni mucho menos. Aunque sin las autofotos no se entiende la vida actual (son el pan fotográfico nuestro de cada día), debemos aprender a discernir si estamos ante el momento idóneo de lanzar una instantánea o no. Porque si andamos por ahí haciéndonos selfis a diestro y siniestro se multiplican las posibilidades de acabar metiendo la pata.

En muchas ocasiones porque, sin darnos cuenta, podemos estar jugándonos el pellejo sin necesidad alguna. ¿Tan difícil de entender resulta que no es buena idea autofotografiarse con la dentellada de un tiburón a escasos metros de nuestro cuerpo? Nuestro afán de protagonismo unido a nuestra inconsciencia nos acaban demostrando que el sentido común es el menos común de los sentidos:

Hay otros casos en que el riesgo es menor, pero el escenario no resulta el más apropiado para que nos hagamos un selfi. No obstante, son cada vez más los que no dudan en dejar constancia vía Instagram de que han estado en el funeral de alguien allegado. Un momento de duelo estropeado por saciar nuestro ego en la red social de los fotógrafos ‘amateurs’. Y no es que nadie dude lo genial que te sienta ese atuendo negro que te has puesto para la ocasión, para nada. Las dudas surgen al ver los rostros compungidos o los ojos llorosos que aparecen de fondo y que, como bien sabemos, es apropiado reservarlos para la intimidad. Por no hablar de los derechos de imagen del difunto:

Sobre selfis y funerales se podría escribir una tesis doctoral. Se la podríamos encargar a Barack Obama, James Cameron o Helle Thorning-Schmidt, que de eso saben algo después de lo que hicieron en el funeral de Nelson Mandela:

En general, cuando el dolor propio o ajeno es el telón de fondo, quizá deberíamos pensárnoslo dos veces antes de abrir la cámara de nuestro ‘smartphone’ y capturar nuestra mejor sonrisa. Si la lógica debería aconsejarnos que el último adiós a una persona no es el mejor momento para los selfis, también debería hacer lo propio si nos encontramos en un campo de concentración de la Segunda Guerra Mundial. Está genial que te animes a dar envidia a tus seguidores de tu periplo por tierras germanas, pero retratarte en Auschwitz con una cara sonriente ¿no te parece llevar la broma demasiado lejos? Que además, y con motivos de peso, la peña puede enfadarse y con sus comentarios chafarte el viaje.

En este peculiar museo fotográfico del horror, Chernóbil es la siguiente parada. Por mucho que haya quien se empeñe, y aunque algunos traten de disimularlo dejando su mejor sonrisa para otro momento, no es el escenario más adecuado para un selfi. Y no solo porque vayamos a mostrar la desolación del lugar, sino porque tras salir de allí quizá habría que someter el teléfono a una limpieza a fondo:

Pero la mente humana resulta inescrutable y cuando peor pinta todo es cuando nos empuja a desenfundar la cámara para autorretratarnos. Por ejemplo, en mitad de una desgracia como el incendio de nuestra casa. Aunque de una forma diferente a los anteriores casos, también se trata de un momento doloroso ante el que lo más normal sería estar apenados y no tener ganas ni de selfis ni de nada. Es más, en lugar de compartir con tus seguidores de Instagram esa escena, ¿no crees que sería más apropiado ir a por un extintor?

Luego hay modas que, por mucho que intentemos justificarlas, resultan del todo irracionales. Viajas en avión, de repente por megafonía avisan que hay un desperfecto, del techo de la cabina caen las mascarillas de oxígeno a cuyas indicaciones de uso nunca prestamos atención, la situación se pone peliaguda, podrías acabar estrellado contra el suelo… Con el pánico rebosando en el avión, cuando la tripulación y los pasajeros temen por sus vidas, ¿cómo diantres puede haber a quien se le ocurra disparar un selfi?

Ocurre lo mismo si hemos tenido un accidente y la ambulancia nos lleva al hospital. Que sí, que todos tus fans estarán preocupados por cómo te encuentras, si has logrado sobrevivir o no, si tu regreso al ruedo tardará en llegar… De acuerdo, lo aceptamos. ¿Pero no crees que podrían esperar un poco para recibir tu parte médico? Esperar a que te limpien la sangre, que las vendas estén bien colocadas, que los moratones aparezcan lo menos posible y ese tipo de recursos para evitar alarmar a tus allegados.

when u had an accident today but you want to broadcast first your damage to make u a real selfie lord pic.twitter.com/Y97ZIGLEIX

— sweet lies™ (@kyungnamja) 23 de mayo de 2016

Tan rocambolescas son algunas instantáneas que encontramos por las redes que dan ganas de contactar con quienes las hicieron para preguntarles: “¿Sabéis que existe la posibilidad de no publicar esta foto?”. Parece como si no tuvieran ni la más remota idea de que su teléfono móvil o su cámara de fotos tienen memoria para almacenar esas imágenes y que no es necesario ocupar espacio en los servidores de Instagram o Facebook. Que sí, que saliste divino/a, pero no era el momento de disparar esas fotos. Admítelo.

Y ten mucho cuidado con los espejos, que los carga el diablo. Salvo que se te haya ido la mano con las copas en la fiesta, no tendrás excusa para revisar cada detalle de la instantánea que tomaste, no vaya a ser que buscando la fama acabes por hacer el mayor de los ridículos. Que, creednos, le ha pasado a más de uno y más de dos.

Aunque muchos crean que todo vale, en los selfis también tendremos que mantener ciertas cuestiones morales. Por esto mismo, antes de hacerte uno con un sintecho como hizo este joven, piensa que quizá no sea lo más adecuado. Puede que lo hagamos con toda la buena intención del mundo, como hizo Manolo Lama con aquel indigente, pero la línea que separa esa imagen de una buena acción a una broma pesada es tan delgada que mejor si lo puedes evitar. Porque sí, puede que ellos lo permitan (en otras ocasiones puede que no), pero más allá de autorretratarte con él, ¿por qué no te planteas como ayudarlo a mejorar su vida?

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Con información de Europa PressSopitas y mucho de nadar en la Red.

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