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Cuando los EEUU censuraron un sello de Correos por “indecente”

10 Ene 2018
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Jaime Noguera

Sucedió en 1930, un año en el que la crisis mundial dejaba poco más entretenimiento a los niños estadounidenses que coleccionar sellos. Los pequeños yanquis se encontraron de pronto con una lozana estampilla llegada del otro lado del océano que, sin duda, debió hacer furor. En ella aparecía una señora en pelotas y actitud desenfadada, junto a la misteriosa leyenda “Quinta de Goya” y una palabra que habrían oído comentar a sus abuelos, relacionada con una guerra que además habían ganado: España.

La llegada de aquella carpetovetónica tan fresca a tierras norteamericanas levantó pronto la ira de sus más puritanos adalides “in God we trust”, defensores de la castidad que (seguramente) se imaginaron que la combinación del cuadro del maño universal con lo de “correos” era un mensaje subliminal latino destinado a pervertir a la tierna infancia del país.

Aquel sello mostraba una imagen de “La Maja Desnuda”, y este era el nombre filatélico de una serie que mostraba el cuadro homónimo (1800) del legendario Francisco de Goya. Formaban parte de un grupo que celebraba el final de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (1929-1930) y  está considerado como uno de los primeros sellos postales del mundo que mostraron el desnudo de una mujer común, con su mijita de vello púbico y todo, alejada de las idealizadas (y lampiñas) figuras femeninas de la mitología, que sí habían aparecido antes pegadas a los sobres de correos de todo el mundo.

Con su emisión, se pretendía recuperar los elevados costes de la reconstrucción de la Quinta de Goya, un pabellón de la exposición ya mencionada que estuvo dedicado a la exhibición de las obras del pintor español.

¿Un sello con un desnudo integral femenino, en la España de 1930?

Sí, amigos y amigas. Los intelectuales de la generación del 98 , que andaban llorando por los esquinas desde la pérdida del imperio frente a los EEUU,  querían usar símbolos fuertes y chocantes como medios para una lograr una atrevida encarnación de la “idea nacional”. Por ello, no es de extrañar que Correos de España aceptase la arriesgada propuesta del grabador José Luis López Sánchez-Toda (a continuación, en un sello) para lanzar un sello que mostraba a una mujer como Dios la trajo al mundo.

Por cierto, según algunos, Sánchez-Toda (previsor él) tenía preparada una versión vestida (por si el servicio postal español le decía que se había pasado tres pueblos) que nunca se llegó a utilizar. El especialista en este sello, Eugenio de Quesada, duda sin embargo que esto fuese así.

¡Escándalo, es un escándalo..!

La aparición de los sellos causó un gran escándalo en la católica España de 1930.

Los puristas protestaron enérgicamente de forma pública por lo que consideraban una ultranza moral y un verdadero desorden público. Según recoge el libro de Jack Child “Miniature Messages: The Semiotics and Politics of Latin American Postage Stamps“, los colectivos más conservadores argumentaron que aquellas estampillas “corromperían a los niños inocentes que coleccionaban sellos.”​ Y es que, parece que los zagales de la época se aglomeraban con ideas pecaminosas ante los escaparates de las filatelias donde se encontraban expuestos los timbres.

En el diario La Voz, que alertaba sobre los posibles desmanes concupiscentes, se pudo leer lo siguiente.

“No es difícil imaginarse a un sujeto propicio a escandalizarse mirando, quizá con lupa, el grabado del sello; ni tampoco al que, pegándolo en un sobre, la acaricia con el puño, sintiendo quizá turgencias y morbideces. Y todo esto es muy grave”

Lo más curioso es que tanto la derecha como la izquierda española usaron los turgentes sellos para tirarse los trastos a la cabeza. Según la Wikipedia, los republicanos afirmaron que la imagen mostraba claramente la vida disoluta de la decadente aristocracia y los monárquicos.

¡…Es-cándalo, es un escándalo!

El escándalo de los sellos goyescos cruzó el atlántico y la Unión Postal Universal empezó a recibir quejas. La revista Time, una de las más importantes de los EEUU en aquella época, escribió acerca del surgimiento de una ola de indignación mundial debido a la emisión de estos sellos. Una de sus editoriales lo explicaba (o algo) así:

“¡Un cuadro indecente ya es algo suficiente malo, pero un sello, cuyo reverso debe ser lamido…!”

Llevados a este extremo… ¿Qué hacer ante la seria amenaza de que el virginal público estadounidense se tuviese que enfrentar a dos senos y una entrepierna femenina (¡extranjera!, ¡hispana!, oh my gosh!) en su patriótico buzón de correos?

Por aquello de que “muerto el perro, se acabó la rabia”, en julio de 1930, la ciudad de Boston mutiló los ejemplares de estos sellos que pasaron por el servicio postal. Hacia finales de año, el Servicio Postal de los Estados prohibió oficialmente todas aquellas cartas franqueadas con «Majas» que llegasen al país. Pese a ello, había esperanza. Según publicó The Brooklyn Daily Eagle, el humorista estadounidense Frank Sullivan (columnista del The New Yorker), se lo pasaba pipa pegando estos sellos en las cartas que escribía a sus amigos.

El amiguete Frank Sullivan, camuflando sus sellos de la maja con un ejemplar de The New Yorker

El mundo contra la maja

No solo los norteamericanos mostraron lo poco que apreciaron la iniciativa de Correos de España. Según La Leyenda de la Maja Desnuda,el rotativo londinense ‘Evening News’ , comentaba en un artículo del 30 de julio de 1930 titulado “Dibujo de mujer desnuda: Protesta de los españoles” :

“Para celebrar la memoria de Goya, el Gobierno español ha emitido una serie especial de sellos, y en los tres valores altos de la serie y a gran tamaño reproducen el cuerpo de una morena completamente desnuda, grabado por Sánchez Toda, y que muchos amasadores de sellos han encontrado muy sugestiva.”

El también londinense Daily Herald, escribía que “…el arte, que puede ser bueno para los países latinos, no lo es para los de más al norte”, al tiempo que señalaba que muchos abogaban por el nombramiento de un censor de arte.

“…puesto que existen más de un millón de muchachos coleccionistas, y estas obras de arte pueden ejercer un efecto nocivo en sus inteligencias.

Por otro lado, en fecha tan tardía como 1952, la policía de la ciudad belga de Ostende confiscó sellos de La maja desnuda del escaparate de una tienda de filatelia por considerarlos “inmorales”.

Ni para vender una película

En 1958, casi tres décadas después del lanzamiento de los controvertidos sellos, llegaba a las pantallas norteamericanas The Naked Maja (La maja desnuda), una coproducción estadounidense con Francia e Italia dirigida por Henry Koster. Para la promoción de la película, United Artist Corp tuvo la feliz idea de distribuir por correo la irrisoria cifra de 2268 postales que mostraban una reproducción de la pintura de Goya.Tal acción de marketing fue vetada por el Servicio Postal estadounidense, que sostenía que violaba las Secciones 1461 y 1463 del Título 18 del Código de los Estados Unidos, que prohibía el franqueo de material “obsceno, lascivo o indecente”.

En cambio, al cartel de la peli, con la cara de vicio que gastaba la Gardner, no le hicieron nada.

El legado (filatélico) de La maja desnuda

En la literatura filatélica, este timbre de 1930 es considerado “probablemente, el sello más famoso de la historia con connotaciones sexuales”, además, se le considera iniciador de un nuevo tema de coleccionismo filatélico: los desnudos. Y hablando de desnudos femeninos…

Con información de “Miniature Messages: The Semiotics and Politics of Latin American Postage Stamps , The Brooklyn Daily Eagle , la Wikipedia y La Leyenda de la Maja Desnuda, de Eugenio de Quesada.

Jaime Noguera es coleccionista de sellos y autor de la novela distópica  ‘España Guerra Zombi‘.

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