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“Cómo distinguir a nuestros amigos chinos de los enemigos japoneses” (Life, 1941)

05 Feb 2018
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Iñaki Berazaluce

Imagen: Anthropology.net, vía University of Illinois.

“Los japoneses tienden a reírse a voces en el momento equivocado”.

Reconozcámoslo: a todos los occidentales nos resulta difícil distinguir la procedencia de los miembros de la raza amarilla: de Mongolia a Singapur todos son, básicamente, “chinos”. Más difícil lo tenían aún los estadounidenses durante la II Guerra Mundial, enfrentados al imperio del sol naciente y aliada de China. La revista Life publicó en 1941 una práctica guía para ayudar a sus lectores a distinguir de un vistazo a los oriundos de uno y otro país.

La guía era más útil en terreno estadounidense que en el campo de batalla, donde chinos y japoneses acostumbraban a ir ataviados con su correspondiente uniforme. En EE.UU., en cambio, miles de japoneses fueron internados en campos de concentración durante la II Guerra Mundial, en uno de los episodios más vergonzantes y silenciados de aquella contienda. Por lo menos esta guía sirvió para no internar también por error a chinos y coreanos.

Para los antropólogos físicos, la diferencia entre chinos y japoneses puede medirse en milímetros. Según el artículo de la revista Life, “ambos pueblos están relacionados con los esquimales y los indios de Norteamérica. El japonés moderno es descendiente de los mongoloides que invadieron el archipiélago en los albores de la prehistoria, y de los aborígenes nativos que habitaban las islas antes que ellos. La antropología física, en consecuencia encuentra que chinos y japoneses son relativamente cercanos entre sí, como los alemanes y los ingleses”.

He aquí algunas de las indicaciones, que siguen siendo válidas a día de hoy. De todos modos, no te fíes demasiado porque, como bien señala el artículo, estas reglas “no son infalibles”:

-Algunos chinos son altos (estatura media: 1,65). Sin embargo, virtualmente todos los japoneses son bajitos (estatura media: 1,55).

-Los japoneses suelen ser más fornidos y de caderas anchas que los chinos bajitos.

-Los japoneses, menos los luchadores, rara vez son gordos; habitualmente se vuelven enjutos cuando envejecen. Los chinos, por el contrario, tienden tendencia a engordar, especialmente cuando son prósperos (en China, donde las hambrunas son habituales, estar gordo es una señal de ser un ciudadano prestigioso).

Los chinos no son tan peludos como los japoneses, y rara vez se dejan bigote.

La mayoría de los chinos evitan las gafas de pasta.

-Aunque ambos tienen la característica arruga del párpado superior que confiere una forma almendrada a sus ojos, los ojos de los japoneses suelen estar más juntos entre sí.

La expresión de los chinos suele ser más plácida, amable y abierta. Los japoneses son más afirmativos, dogmáticos y arrogantes.

-Los japoneses hablan nerviosos y dubitativos, y tienden a reírse a gritos en el momento equivocado.

Los japoneses caminan rectos, con las caderas rígidas. Los chinos lo hacen más relajados, tienen un caminar grácil, aunque a veces arrastran los pies.

Con información de Life. Imagen de Anthropology.net.

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