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“Yo siempre follo con mis directores, y contigo fue muy difícil”

13 Feb 2018
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Iñaki Berazaluce

Paul Schrader y Nastassja Kinski, durante el rodaje de ‘Cat People’. Foto: MovieStill.com.

La frase la pronunció Nastassja Kinski en 1982 porque si alguna actriz soltara hoy semejante perla temblaba el Misterio. Fue durante el rodaje de ‘El beso de la pantera’ (‘Cat People’), una película erótica de serie B en la que Paul Schrader dirigió a la Kinski, por entonces un mito erótico, con apenas 21 años y cinco películas (con cinco directores distintos, ya que preguntas) en su haber.

Por su parte, Paul Schrader era a sus 36 años una consolidada figura en el cine independiente del momento. Había escrito los guiones de ‘Taxi Driver’ y ‘Toro salvaje’ para Martin Scorsese y un año antes había dirigido su primer éxito, ‘American Gigolo’, que convirtió en un sex-symbol a Richard Gere.

La historia del politóxico rodaje de ‘Cat People’ la cuenta con todo lujo de detalles el periodista Peter Biskind en su clásico ‘Moteros tranquilos, toros salvajes‘, el sensacional (y sensacionalista) retrato de la generación que hizo temblar los cimientos de Hollywood en los salvajes setenta:

Todo el equipo iba puesto hasta las cejas excepto Nastassja -confesó Schrader al escritor durante una entrevista para el libro- “Las drogas me estaban jodiendo de verdad. Un día, estaba poniéndome unas rayas en mi trailer. No quería salir. Mi ayudante de dirección vino a buscarme y empezó a ponerse conmigo. Minutos después, apareció mi segundo ayudante de dirección y empezó a colocarse también. Todos los técnicos estaban alrededor del trailer y escuché a alguien decir: “¿Cómo podemos conseguir a alguien que dirija la película?”

En este disparatado escenario surgió el amor entre el director y su estrella, aunque éste -un misógino militante, según el relato de Biskind- se resistió a consumar con la Kinski. La frase que encabeza este texto se la oyó pronunciar a la actriz John Milius, un “anarquista zen” y amante del surf y de las armas que por aquel entonces era el mejor amigo de Schraeder, un tipo con un carácter “dificilillo” por no hablar de su mala relación con las drogas. Corrijo: su mala relación con la ausencia de drogas.

Dice Milius, siempre según Biskind: “Cuando acabó la película, ella desapreció. Paul la persiguió hasta París y finalmente la dejó ir con algún joven semental. Ella dijo, “Paul, yo siempre follo con mis directores, y contigo fue muy difícil”.

La tormentosa relación entre Schraeder y la hija de Klaus Kinski es, de hecho, bastante más interesante que la película en sí, que no resiste un visionado en modo FFW. Antes de llegar a la persecución por París y la frase de marras, hagamos flash-back a unas semanas atrás, al rodaje de ‘El beso de la pantera’ .

‘Falso movimiento’ (1975), el debut de Nastassja Kinski en el cine. Foto: Wim Wenderss Itfung.

Paul pidió matrimonio a Nastassja, una bonita promesa de amor si no fuera por un pequeño detalle: el director estaba previamente comprometido con su novia de toda la vida, Michelle Rappaport. ¿Cómo salir de este atolladero? Con una frase para enmarcar dirigida a su secretaria: “Tengo dos planes de matrimonio y dos planes de luna de miel. No puedo manejar esto más. La primera que acepte, sea cual sea, me caso con ella”.

Demonios, ese Hollywood SÍ que molaba.

‘Falso movimiento’ (1975), el debut de Nastassja Kinski en el cine. Foto: Wim Wenderss Itfung.

‘El beso de la pantera’, en seis minutos (y sobra uno).

Visto en ‘Moteros tranquilos, toros salvajes’ (2004), vía el Caralibro de Juan Pais. Con información de IMDB y El Mundo.

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