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Cuando unos scouts catalanes intentaron invadir España

20 Feb 2018
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Ad Absurdum

Imagen: Cita con la Historia.

Una mañana de noviembre de 1926, varios centenares de excursionistas equipados con mochila y bastón, y procedentes de muy distintas localidades de Francia, emprendió una ruta senderista que les debía llevar al Canigó, un macizo de los Pirineos franceses. Sin embargo, eran muchos excursionistas para una ruta así… desde luego no se trataba de un picnic de domingo entre amigos. Y lo más sospechoso: alguno de ellos se confundió de ruta y cruzó la frontera franco-española.

Alertados, la gendarmería francesa y la Guardia Civil española corrieron a interceptarlos, y al pedirles que abrieran sus mochilas, no encontraron Aquarius y bocadillos. En lugar de eso llevaban armas, propaganda independentista catalana y una estelada. ¿Qué estaba pasando aquí?

Para entenderlo debemos remontarnos algunos años atrás. En los años 20 del siglo XX, España estaba bajo el mando del dictador Miguel Primo de Rivera. Una de las medidas que tomó el dictador nada más acceder al poder, fue aplicar a Cataluña uno de los 155 más bestias de su historia.

Lejos de amilanarse, el político Francesc Macià, líder de Estat Català, trató de proclamar unilateralmente la independencia catalana. Pero el plan apestaba a fracaso desde el principio, así que, igual que hoy otros acaban en Bélgica, Macià tuvo que huir a Francia.

Puigdemont, tu papeleta nos marca el camino. Ilustración de José David Morales para Historia absurda de Cataluña.

En Francia, el catalán no renunció a sus objetivos y se puso a buscar apoyos internacionales a su causa. Planteó una alianza entre nacionalistas vascos, gallegos, catalanes y agrupaciones obreras para derrocar la dictadura, pero no llegaron a un acuerdo; planteó la creación de una Liga de Naciones Oprimidas atrayendo a su causa a nacionalistas filipinos y de distintos pueblos europeos con el fin de presionar a la Sociedad de Naciones, pero tampoco esto cuajó…; se intentaron incluso atentados contra la familia real, y alianzas con los anarquistas, pero nada… hasta la Unión Soviética prometió echar una mano, pero la mano no fue más que una palmadita en la espalda.

Así las cosas, Macià decidió renunciar a la vía de las alianzas y a la presión internacional y puso en marcha un plan mucho más unilateral pero también algo más arriesgado: la invasión de España desde Francia. El plan era sencillo (en su mente): que los escamots, grupo paramilitar de su partido, entrasen en Cataluña por la frontera con Francia, tomasen Olot (Gerona) y de allí viajasen a Barcelona para proclamar la República catalana. Algo sencillito.

Sin embargo, Macià carecía de hombres suficientes para llevar la operación a cabo, y además sus escamots no tenían experiencia bélica. Para suplir estas carencias, se puso en contacto con un grupo de exiliados italianos, veteranos de la Primera Guerra Mundial. Uno de los líderes italianos era, nada más y nada menos, que Ricciotti Garibaldi, nieto de Giuseppe Garibaldi, el unificador italiano. Catalanes e italianos llegaron a un acuerdo, y comenzaron a trabajar conjuntamente.

La operación comenzó el 30 de octubre, cuando el propio Macià estableció el cuartel general en una casita en Prats de Molló (Francia). No llevaban ni un par de días de camino cuando los supuestos excursionistas comenzaron a caer como chinches a manos de la policía francesa. Y los participantes en territorio español fueron arrestados por la policía española. ¡Alguien había dado un chivatazo! ¡Había un traidor entre ellos! Al garete todo el plan.

La decepció tras el fallido plan de Macià. Fuente: Público.

El propio Macià fue arrestado en su cuartel general el día 4 de noviembre, y puesto a disposición judicial. Los excursionistas fueron expulsados de Francia, pero los autores intelectuales fueron trasladados a París para celebrar un juicio. Tras pasar dos meses en prisión preventiva (¡hola Oriol!), al fin se celebró el juicio.

Y llegó el girito: durante la instrucción se descubrió quién había sido el traidor, Ricciotti Garibaldi. Lejos de ser un antifascista exiliado, como había hecho creer a todo el mundo, Garibaldi era un agente secreto al servicio de Mussolini. Él había sido quien había dado el chivatazo, y pronto se descubrió que era un agente doble.

Todos los detenidos fueron declarados culpables y condenados a penas inferiores al tiempo que habían pasado en prisión provisional, de forma que no volvieron a entrar en la cárcel. En lugar de ello pagaron una multa y fueron expulsados… y aquí viene la sorpresa. ¿Adivinas dónde acabó exiliado Macià? Exacto, ¡en Bélgica!

Francesc Macià con su abogado Henry Torrès a punto de abandonar París después de celebrarse el juicio. Fuente: Bibliothèque nationale de France.

Esta historia y muchas otras más las encontrarás en la guía tragicómica ‘Historia absurda de Cataluña’, de Ad Absurdum. Un repaso a la movida historia de Cataluña para poder entenderlo todo. A la venta desde el 20 de febrero.

Portada de ‘Historia absurda de Cataluña’, obra de José David Morales.

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España o Historia absurda de Cataluña.

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