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Cuando Mussolini propuso a Franco unir a Italia, Francia, Portugal y España en un ‘Bloque Latino’

06 Mar 2018
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Jaime Noguera

Aunque suene a que el Duce pretendía fundar un grupo de reggetón, el ‘Bloque Latino’, debía ser en realidad una alianza basada en la civilización latina y la cultura común de tres países mediterráneos. La idea de Mussolini, (que por fortuna no prosperó) se llegó a discutir al más alto nivel, participando nuestro Francisco Franco en las conversaciones.

La idea se le ocurrió al entonces popular (y en toda Europa) líder italiano en 1927, año en el que nuestro Primo de Rivera creaba la marioneta de la Asamblea Nacional Consultiva. Don Benito propuso la formación de un bloque entre su Italia, Francia, España y Portugal con el objetivo de frenar al comunismo usando los valores y la cultura del vago concepto de “civilización latina”. ¿Pretendía el creador del fascismo derrotar a Stalin y toda la URSS a base de grappa y orujo?

Que pasamos de tí, Benito

La propuesta de Mussolini recibió la callada por respuesta. El que Primo de Rivera hiciese como que no había oído nada, produjo un especial “rasca mamá” al antaño periodista y político italiano, según afirma Alan Cassel en su obra de 1970 Mussolini’s Early Diplomacy.

Quizás la tumultuosa situación mundial y la aguda crisis económica no eran el mejor terreno para que su idea de “Unión Europea de los Latinos” fructificase, aunque en los años 30, según describe Robert O. Paxton en su Vichy France: Ols Guard and New Order, 1940-1944, el primer ministro francés Pierre Laval, como otros políticos conservadores de su país, si manifestó su apoyo por el establecimiento un Bloque Latino junto a Italia y España.

Segundo intento

Mussolini resucitó su idea del Bloque Latino durante la Segunda Guerra Mundial siendo su propuesta discutida entre Mussolini, Francisco Franco y el líder de la Francia colaboracionista de Vichy, el marical Philippe Pétain. Sin embargo, leemos The Last European War: September 1939 – December 1941 (John Lukacs, 2001) las conversaciones nunca llegaron más allá de meras chácharas entre líderes fascistas. El principal esfuerzo  de llegar a algo similar fue el intento mussoliniano de crear un “Eje Roma-Madrid” Los portugueses, aliados históricos de Gran Bretaña, andaban a otras cosas y no quisieron oir hablar nada del tema.

Con la idea de vender la moto del ‘Bloque Latino'(campaña en la que recibió el apoyo decidio de su aliado Hitler),  se desarrollaron una serie de entrevistas en las que Franco participó activamente.

Franco y Hitler

Primero, tocaba hablar con el cortaba el bacalao (kabeljau en aleman) de las alianzas en la Europa continental. En octubre de 1940, Adolf Hitler viajó a Hendaya, en la frontera hispano-francesa, para reunirse con Franco y  proponerle la formación de una alianza junto a Italia y la Francia de Vichy para que los dos países latinos apoyasen a Italia contra los británicos en el Mar Mediterráneo. Franco estaba seguro de la pronta victoria de su admirado Führer y se le hacía el culo Pepsi-cola por entrar en la guerra de la mano del vencedor. A ver si así podía rascar algo.

Sin embargo, a Hitler le dio gatillazo la interminable lista de necesidades que el amigo Paco exigia para poder meter a una arrasada España en la guerra, en la que solo faltaba una Playstation. El dictador nazi prefirió dejarse de intentar amigar a sus mamporreros y pensó que era mejor que Franco se dedicase a mantener a España controladita, no le fuese a salir igual de chungo en las cosas de la guerra como Mussolini.

 (Atentos a la cara de acojone del Caudillo)

Franco y Mussolini

El 12 de febrero de 1941, Franco salió de España con rumbo a Italia. Sin aspavientos, en secreto, no fuese que a alguien en España se le ocurriese intentar ser califa en lugar del califa, que diría Iznogud. Lo hizo en tren (desde que Mola y Sanjurjo la palmasen en sendos accidentes de aviación, le daba yu-yu volar) y se encontró con su promotor Mussolini en un pueblecito fronterizo llamado Bordiguera, en concreto en una villa llamada (con muy poco ardor guerrero) Regina Margherita.

La conversación entre los dictadores, de tres horas de duración se puede resumir en lo siguiente.

-Paca, me dice Adolfa que le pides hasta la luna. Mira que te ayudamos cuando lo tuyo del golpe. Ahora no te rajes, mona. Retrátate.

-Mira Benita, yo con Adolfa voy al fin del mundo, pero no me confirma nada la muy chochi. Que no es por no ir, pero yo no puedo meter a mi basca en una guerra sin armas. ¿Que van a disparar, escupitajos?  Que me deje “juraito” lo de las colonias de los gabachos y yo entro. ¡Digo si entro! Lo estoy deseando.

Fantasías animadas aparte, lo que sí está documentado es que, tras la charla con Franco, Mussolini le comentó a sus colaborador “¿Cómo puedes empujar a una nación a la guerra con reservas de pan solo para un día?”

Franco y Pétain

Franco y el líder de lo que quedaba de Francia tras el armisticio con Alemania se conocían desde hacía tiempo. Les había presentado Primo de Rivera en Ceuta el 28 de julio de 1925. Según la Fundación Francisco Franco, eran amiguetes.

A pesar de este buen rollo entre ambos militares, Franco no  había dudado en pedirle a Hitler, a cambio de la entrada de España en la guerra del lado alemán, Marruecos, Argel, el Oranesado, y el mismísimo Rosellón, en la entrevista de Hendaya de 1940. Los viejos conocidos se contaron antiguas batallitas y no acordaron establecer ninguna alianza ni Bloque Latino con Italia. Eso sí, se pusieron de acuerdo en darle café (mucho café) a los republicanos españoles que habían buscado refugio en Francia tras la derrota infligida a los demócratas en nuestro país. Al poco tiempo del encuentro, se producía la deportación de exiliados republicanos en Francia a los campos de concentración nazis sitos en Alemania o Austria. Tito Adolf les iba a hacer el trabajo sucio.

¿En qué quedó el Bloque Latino?

Aunque la propaganda alemana inicialmente apoyó la idea de Mussolini, el mariscal Pétain temía que, de apoyar a Hitler, el Imperio colonial francés pudiera acabar en manos del Reino Unido. Franco tenía una antigüalla de ejército y España era más útil como estado neutral que entrando en guerra. Además, la debacle militar sufrida por  los italianos en Libia o Grecia disminuyó la posibilidad los tres países de poder tener capacidad para forjar una alianza latina. De todas formas, de poco hubiese servido a los intereses de Hitler. Entre los recursos de la URSS y la potencial industrial de EEUU, se les hubiese derrotado en menos de lo que se tarda en decir “Hiroshima”.

Con información de los libros Vichy France: Ols Guard and New Order, 1940-1944Vichy France: Ols Guard and New Order, 1940-1944, la Fundación Francisco Franco y la Wikipedia.

Jaime Noguera es autor de la novela de terror ‘España: Guerra Zombi‘.

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