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Yomango, la guía para mangar en los supermercados que financió (sin querer) el Ayuntamiento de Madrid

26 Abr 2018
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Iñaki Berazaluce

Cuando un desconocido te regala un fuet, eso es Yomango”. Con esa frase, acompañada por la angelical cara de Winona Ryder, se abría el Libro Morao de Yomango, continuación del exitoso Libro Rojo de Yomango, que corrió de mano en mano entre los círculos más contestatarios de Madrid y BCN durante los albores del siglo XXI. Winona era entonces -y sigue siendo para muchos- la cleptómana por antonomasia, un rol que a partir de ahora encarnará Cristina Cifuentes, la ex presidenta choriza de la Comunidad de Madrid.

Los libros de Yomango eran unas pequeñas guías prácticas para exactamente eso: mangar en supermercados y grandes almacenes, desde un CD de Metallica hasta una crema antiedad de las que te dejan la cara como a Cifuentes: dura como el cemento armado. El Libro Morao y el Libro Rojo aún pueden encontrarse en formato pdf, aunque ten cuidado a la hora de seguir sus consejos, pues las medidas de seguridad de las tiendas han mejorado mucho en los últimos 20 años, en parte gracias a la lectura de los manuales de SCCPP por parte de los “monos” o guardas jurados.

Los libros de Yomango los firmaba una misteriosa organización que se hacía llamar Sabotaje Contra el Capital Pasándoselo Pipa (SCCPP), surgida en los entonces pujantes experimentos sociales en torno al Laboratorio (1, 2 y 3) en el barrio de Lavapiés. Uno de sus líderes era el artista David Fernández (más conocido como Tina Paterson), a quien entrevistamos para el libro de Strambotic (que usted puede mangar en la Cuesta de Moyano o en los saldos de la Casa del Libro) y que nos contó el curioso origen de los famosos manuales.

Los 20.000 ejemplares de cada uno de los libros fueron sufragados gracias a la (inconsciente) generosidad del Ayuntamiento de Madrid, gobernado entonces por el pepero Álvarez del Manzano. Una de las activistas de Yomango tenía línea directa con el consistorio madrileño y consiguió colar los gastos de la edición como un capítulo dedicado a una exposición sobre artistas emergentes. Eso explica la buena calidad de los manuales: un diseño exquisito sobre papel satinado.

Los libros corrieron de mano en mano entre okupas, marujas y publicitarios que veían aquello como algo extremadamente ‘cool’. Pero es que, además, sus recomendaciones técnicas eran acertadas: “Hasta la propia cadena Mango formaba a sus empleados en técnicas de hurto con los libros de Yomango”, recuerda David Rodríguez.

Pero Yomango no se quedaba en la teoría. Si los libros Rojo y Morado fueron su ‘El Capital’, la toma del Palacio de Invierno fue el asalto (simulado) al Carrefour de Aluche en la víspera de Navidad de 2004.

 

“Por aquel entonces habíamos descubierto cómo activar y desactivar los pitas a voluntad. Fuimos al Carrefour de Aluche no para robar (eso ya lo hacíamos en el Champion de Lavapiés), sino para sabotear el centro en el día que más facturaba: el 24 de diciembre. El Carrefour tiene cuarenta y tantas cajas, así que entramos más de cincuenta con pitas desactivados escondidos en la ropa. Yo iba vestido de traje y compré una botella de sidra de un euro. Cuando pasé por la caja empecé a sonar. Minutos después empezaron a sonar las alarmas del resto de las cajas, para desconcierto del personal de seguridad. El resultado fue que se montaron unas colas gigantescas porque ninguna caja podía funcionar. Viendo la que se les venía encima, el Carrefour hizo lo más sensato: desconectar las alarmas y dejar salir a todo el mundo, momento que aprovechó el ‘comando jamón’ para salir con dos perniles de pata negra bajo sus gabardinas. Mientras íbamos camino del metro hacia la degustación del jamón, escuchamos las sirenas de la policía llegando al Carrefour”.

Este ‘sabotaje contra el capital’ (pasándoselo pipa) fue el golpe más espectacular, pero no el único que dio Yomango durante la pasada década. David se refocila recordando otras acciones de ‘incautación’, como aquella vez que establecieron un ‘pasillo humanitario’ en la FNAC de Callao para atender las necesidades de los heavies:

“En una reunión en el Laboratorio, un grupo de heavies se quejó del precio de los discos, así que decidimos montar un pasillo humanitario para que pudieran sacarlos gratis. Normalmente utilizábamos un señuelo —el que tenía más pinta de yonki— para distraer a los guardias, pero en esta ocasión utilizamos a un bebé, el hijo de Jordi [el Trosky del SCCPP, para entendernos]. Metimos un pita en el pañal del niño y cuando se disparó la alarma, los heavies salieron cargados de discos. El pobre mono se volvía loco, porque no era el carro ni el padre, ¡sino el propio bebé el que sonaba!”.

Quince años después, Winona vuelve a asomar sus ojazos de cleptómana degollada para pedir la libertad de su lejana compañera, Cristina Cifuentes, en este maravilloso cartel ideado por el diseñador Álvaro P-ff:

Libro Rojo de YoMango [.pdf]. Más sobre Yomango en Wikipedia.

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