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“Los corn flakes se inventaron para evitar que los jóvenes se masturbaran”

20 May 2018
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Iñaki Berazaluce

¿Cuál es la duración de un orgasmo?, ¿por qué llamamos ‘griego’ al sexo anal?, ¿cuál es el curioso origen de los cereales del desayuno?, ¿de dónde procede la expresión “poner a alguien mirando para Cuenca”? Son algunas de los cientos de divertidas, reveladoras y tórridas curiosidades que trufan ‘Ya está el libro que todo lo sabe de sexo’, tercer libro de Alfred López, más conocido como Ya está el listo que todo lo sabe, un histórico de la blogocosa del que siempre estamos aprendiendo.

Eres el listo que todo lo sabe, pero suponemos que todo lo que sabes lo habrás aprendido en algún momento, ¿qué es lo que más te ha sorprendido mientras te documentabas para el libro?

Me he quedado fascinado con lo que he aprendido del clítoris, el único punto del cuerpo humano que sólo está ahí para dar placer. Se estima que tiene unas 8.000 terminaciones nerviosas y mide 5 centímetros, aunque sólo asoma al exterior una pequeña parte, el botón. Se trata de un órgano prácticamente desconocido, sobre el que apenas existe literatura. Como muestra un “botón”: en ningún libro de texto se pronuncia la palabra clítoris.

¿Cuál sería la expresión geográficamente correcta de “poner mirando para Cuenca” pronunciada en Cuenca?

Según dicen los expertos, la expresión se originó en el Madrid castizo, y hace referencia a poner a alguien a cuatro patas, una postura que recuerda a la que adoptan los musulmanes cuando rezan mirando a La Meca. De hecho, la frase originaria era “poner a alguien mirando hacia La Meca”. El caso es que si trazas una línea desde Madrid hasta La Meca, la primera ciudad con la que te topas es Cuenca, ciudad con un importante pasado árabe.

En cuanto a tu pregunta, no tengo un mapa delante, tendría que mirarlo [NOTA: Ya lo he mirado yo. La respuesta es “Te voy a poner mirando para Ibiza”. Próximamente en tu pantalla amiga].

Mapa de Ya está el listo que todo lo sabe.

¿Y los samurais, tienen una frase equivalente de poner a alguien mirando a Okinawa, por ejemplo al aprendiz del samurai?

En Japón, la práctica se conocía como ‘shudo’ y consistía en que un samurai adulto instruía al joven, niños de 10 y 13 años, no sólo en la lucha sino en los secretos del sexo entre hombres. Los padres llevaban a los niños a una edad que hoy nos resulta aberrante y les pedían al samurai: “Házmelo un hombre”. Y vaya si se lo hacían.

Hablando de guerras gay-friendly, en Strambotic recientemente hablamos sobre el delirante proyecto de crear una bomba gay por parte del Ejército de EEUU. Sin embargo, la historia nos enseña que tal vez no sea una buena idea enfrentarse a un ejército de homosexuales…

La fama se la llevaron los 300, que guerrearon 100 años antes pero estos los 300 que integraban el batallón de Tebas no tenían nada que envidiarles: estaba formado por 150 parejas de soldados homosexuales, cuyos vínculos sentimentales reforzaban su compromiso a la hora de luchar. Y funcionaba: A lo largo de tres décadas, aquel ejército jamás perdió una batalla. Finalmente fueron derrotados por Filipo II y desaparecieron para siempre.

Tu libro es una fuente inagotable de chascarrillos para animar una cena entre amigos. A mí me ha gustado especialmente el dedicado al “período refractario”.

Sí, debo reconocer que soy una fábrica de cuñados. “Período refractario” es como se denomina al tiempo que tarda el hombre en volver a estar disponible para el coito después de la eyaculación. Lo curioso es que el efecto es mucho más breve cuando la próxima relación sexual tiene lugar con una pareja nueva, y no con la habitual, con la parienta. Esto explica por qué cuando acudes a una orgía no sueles tener gatillazos.

En el libro cuento una anécdota muy divertida acerca de por qué acabó adoptando el nombre de ‘efecto Coolidge’, el adusto trigésimo presidente de EE.UU. un tipo que tenía pinta de zumbar poco.

Hablando de promiscuidad, ¿cómo se explica la característica forma del pene masculino?

Hay algunas teorías que dicen que el glande es más grueso que la base del pene porque ayuda a vaciar la simiente de otro que había copulado con la hembra anteriormente. La naturaleza tiene casos análogos, como el del pato argentino, que además de tener un pene de 46 centímetros, en la punta tiene unas púas que vacía lo que han vertido otros cuando penetra a la hembra pato. Quién sabe si nosotros también tuvimos púas hace mucho tiempo…

¿Qué pasó para que Canadá -un país a priori culto y civilizado- desarrollara una máquina para detectar homosexuales?

Fue una cosa de lo más absurda. En plena guerra fría, Estados Unidos y el Reino Unido descubrieron que varios funcionarios de sus gobiernos eran espías para los soviéticos y, como se daba la circunstancia de que eran homosexuales, Canadá dedujo inopinadamente que otros espías gays podrían estar infiltrados en su gobierno, espiando para la URSS. Con esta lógica paranoica desarrollaron la Fruit Machine, una máquina para detectar gays de lo más rudimentaria por la que pasaron miles de sospechosos.

La ominosa Fruit Machine. Imagen: National Post.

Para acabar, un tío tan leído como tú debe de ser un ‘brain-symbol” para las sapiosexuales. ¿Dirías que se liga escribiendo libros?

[Risas jacarandosas] Hace tiempo que tengo pareja estable, pero debo reconocer que sí: en otros tiempos he ligado gracias a la labia y a las curiosidades que cuento en Ya está el listo que todo lo sabe.

‘Ya está el libro que todo lo sabe de sexo’, en su Amazon más cercano.

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