Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

El pueblo de Almería que declaró la guerra a Francia

10 Jul 2018
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Ad Absurdum

Líjar, la aldea gala almeriense.

En la Plaza de la Paz de Líjar (Almería) existe una placa conmemorativa que reza así: “Siendo rey de España D. Juan Carlos I, presidente de la República de Francia Françoise Mitterrand y alcalde de Líjar Diego Sánchez Cortés se firmó la paz el Día 30 de octubre de 1983 después de 100 años de guerra incruenta”.

Líjar es un pueblo que en la actualidad cuenta apenas con 400 habitantes, un pueblo poco conocido para los foráneos e incluso para los propios almerienses (y no los culpamos). Pero hubo un día en que este minúsculo pueblo hizo historia.

Corría el año 1883 cuando el rey español Alfonso XII se encontraba realizando un periplo diplomático por distintos países del norte de Europa, especialmente interesado en normalizar las relaciones con una recién unificada Alemania.

Felicísimo con aquel apoyo, el adalid de la unificación germana, el canciller Otto von Bismarck ofreció un banquete al visitante durante el cual se vino muy arriba. Eufóricos por contar con el apoyo de España, los alemanes nombraron al rey coronel honorario de Alsacia, le regalaron un uniforme y declararon contar con su firme alianza en un posible conflicto con Francia.

Tras esto, el español tuvo la feliz ocurrencia de continuar su periplo trasladándose a París, donde los ánimos ya estaban caldeados tras las declaraciones alemanas. Pero el colmo fue que, ignorando este ambiente de tensión, el rey no tuvo otra cosa que hacer que estrenar precisamente allí su nuevo uniforme prusiano. No sabemos si era una demostración consciente de su germanofilia o si sencillamente era imbécil.

El imbécil en cuestión

Aunque las autoridades francesas hicieron la vista gorda, los ciudadanos que se habían arremolinado alrededor de su transporte, al verlo bajar de esa guisa, se afanaron en lanzar piedras e improperios de toda clase contra el rey de España.

La noticia de los hechos llegó a España antes que el propio monarca, y no sentó nada bien. En periódicos de todo el país se recogían los hechos, y en círculos de toda clase se comentaban con aspavientos. Y muy especialmente se comentó en Líjar.

Allí, en la lejana provincia de Almería, la ofensa se adueñó de los habitantes que, henchidos de orgullo, decidieron reunir al pleno del ayuntamiento. Un rato después se publicó un bando declarando unilateralmente la guerra a Francia:

Bando que recoge la declaración de guerra de Líjar a Francia (fuente: dipalme.org)

“Hay todavía vergüenza y valor para hacer desaparecer del mapa de los Continentes a la Cobarde Nación Francesa. El Ayuntamiento tomando en consideración lo expuesto por el Alcalde, acuerda unánimemente declararle Guerra a la Nación Francesa.”

El texto no se limita a una declaración de guerra formal, sino que se recrea en insultos a los franceses, a los que define como “cobardes” y “turbas miserables”, mientras hace referencia a la Guerra de Independencia para recordar que “solamente una mujer vieja y achacosa, pero hija de España, degolló por sí sola a treinta franceses que se albergaron, cuando la invasión del año ocho en su casa.”

¿Conocía Goya la historia de la mujer “vieja y achacosa”?

Por supuesto los habitantes de Líjar eran conscientes de su inferioridad numérica, pero eso no era inconveniente para emprender la guerra, ya que el propio bando advierte: “sepan los habitantes del Territorio Francés, que el pueblo de Líjar, que se compone únicamente de trescientos vecinos y seiscientos hombres útiles, está dispuesto a declararle guerra a toda la Francia, computando por cada diez mil franceses un habitante de esta villa.”

El texto fue remitido a la presidencia de la República Francesa, sin embargo Francia nunca respondió. Y tampoco nos consta que ningún vecino de Líjar cruzase los Pirineos con ánimo de gresca.

Sin embargo sí que hubo una firma de la paz exactamente cien años después, cuando el cónsul francés en Málaga, el vicecónsul francés en Almería y el alcalde de Líjar se reunieron para rubricar una paz que ponía fin a un siglo de guerra incruenta:

Imagen del documento firmado. Parece una hoja de libreta de colegio.

En la villa de Líjar, provincia de Almería, siendo las doce horas del día treinta de Octubre de mil novecientos ochenta y tres.
Reunidos en la plaza pública de esta villa, por una parte los representantes de la Nación Francesa, en las personas del cónsul y vicecónsul de Málaga y Almería, y por otra la Corporación Municipal del Ayuntamiento de Líjar, presidido por su Alcalde D. Diego Sánchez Cortés, siendo testigos de excepción autoridades civiles y militares de la provincia.
Se acuerda firmar la Paz entre Líjar y Francia, tras cien años de guerra incruenta, declarada por este Ayuntamiento el catorce de Octubre de mil ochocientos ochenta y tres.
[…]

No hubo víctimas, no quedan fragmentos de metralla ni agujeros de bala en las paredes de las casas, tan solo una placa, la placa que recuerda que Líjar mantuvo en solitario un enfrentamiento contra Francia motivado por su orgullo español.

Placa conmemorativa. Fuente: Ayuntamiento de Líjar.

Con información de Ayuntamiento de Líjar, El País y Diario de Sevilla.

Ad Absurdum suele escribir sobre historia, a veces en libros como Historia absurda de España o Historia absurda de Cataluña.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

BONUS TRACK: Las campeonas de España de rugby son ignoradas por el periódico, así que deciden hacer su propia portada

Seguramente tampoco te interese:

“Tetiñas free”: el movimiento nudista gallego que luchó por el derecho a despelotarse

Diez películas que son mejores que el libro en el que están basadas

El putibarco del príncipe saudí en Ibiza