Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

¿Qué tribu urbana envejece peor?

04 Jul 2018
Comentarios

Compartir: facebook twitter meneame

Luis Landeira

Fabrizio Colucci

Antes de la década de los 50, los jóvenes apenas se diferenciaban de los viejos: vestían igual, hablaban igual y hacían más o menos las mismas tonterías. Luego apareció James Dean y a la muchachada le dio por ser rebelde y distinguirse de sus mayores, poniéndose jeans y hablando raro. No contentos con esto, se agruparon en estrafalarias tribus urbanas, según preferencias éticas y estéticas.

Aparecieron los rockers, los hippies, los mods, los punks, los moteros… y más tarde los góticos, los bakalas, los emos, los raperos y un largo etcétera. Todos vestían diferente y pensaban igual: como gente joven y descerebrada que odia a los adultos y solo busca juerga y desparrame. Hasta aquí todo perfecto.

Pero hay un pequeño problema: los jóvenes también crecen y se hacen mayores. Muchos tiran la toalla y “maduran”, o sea, pasan a vestir, hablar, comportarse y vivir exactamente igual que sus ancianos padres. Pero otros, más cabezones, siguen erre que erre, aferrados a su tribu, simulando una eterna juventud mientras sus cuerpos se van marchitando y su estampa es cada vez más ridícula. Esto nos lleva a la pregunta del millón: ¿qué tribu urbana envejece peor y alcanza mayores niveles de “pureteo”? Vamos a verlo.

Heavies

Hay que ser rabiosamente joven para lucir  melena, leggings, cinturón de balas, camiseta sin mangas, tatuajes y bisutería sin parecer un perfecto adefesio. Y por eso mismo no pocos heavies, como Metallica, al llegar a la mediana edad rediseñan su look y se convierten en una especie de U2. Pero otros aguantan como jabatos y rozan la tercera edad sin bajarse de la burra metálica. Sin ir más lejos, ahí tenemos a los hermanos Alcázar, más conocidos como “los heavies de Gran Vía”, un par de espantapájaros de 50 tacos que huelen como demonios y parecen momias rockeras, con cuatro pelos grises y unos enjutos cuerpecillos cubiertos por tatuajes descoloridos y harapos metaleros. Si fueran yanquis, Rob Zombie ya los habría fichado para una peli de miedo.

PURETÓMETRO: 98%

3860098053_33990c5f64_z

(Foto de Álvaro Serrano).

Góticos

A estos seres lúgubres y llorones, vestidos de luto, con pelos fritos, crucifijos plateados y rostro avinagrado, se les conocía y se les conoce como góticos o siniestros y, en un tono más despectivo, como “cucarachas”. Los pobres no tenían gracia ni en la época de la Movida, cuando Alaska era del rollo, y mucho menos hoy, cuando les han salido decenas de mutaciones (la más famosa, los emos) y uno de sus mayores ídolos, el cantante de The Cure Robert Smith (56 años), es clavado a una señora obesa con pelos de loca.

PURETÓMETRO: 90%

Robert_Smith_of_The_Cure_at_Frequency_Festival_(7815824644)

(Foto de Christopher Johnson).

Raperos

Gorra del revés, chándal, cadenas de oro y una extraña forma de hablar, como en spanglish, que incluye frases como “primo, eres un maderfaker. Son cosas que quedan como de risa incluso cuando tienes 20 años. Pero si ya hace tiempo que has cumplido los 40 y, encima, eres más blanco que las tetas de una monja, seguir con esas pintas y esa actitud solo te pueden acarrear el más espantoso de los ridículos y hasta algún que otro guantazo. Y si no que le pregunten a Mucho Muchacho.

PURETÓMETRO: 83%

mucho_muchacho_djset

Días grises a mí, Mucho Muchacho.

Hipsters

Es arriesgado meter a esta nueva tribu entre las que peor envejecen, entre otras cosas porque, por el momento, no hay hipsters viejos. Pero no hace falta ser Víctor Lenore para imaginar lo que puede ser un anciano de 70 años con barba de judío, gafotas de pasta, tatuajes y trapos vintage, asistiendo al enésimo comeback de los Pixies en el Primavera Sound del año 2040. El horror, el horror…

PURETÓMETRO: 78%

old-tattoo-man

(Foto de Boomer).

Punks

“No future” siempre ha sido el grito de guerra de los punks. Pero, por desgracia, el futuro existe y ha pillado a los punkis muy mayores. Salvo alguna honrosa excepción, como el ínclito Sid Vicious que se murió con 21 takos, han sobrevivido y están hechos unos puretas. Lo de escupir a la gente, llevar cresta y mamar litrona es muy divertido hasta que te das cuenta de que tienes la misma edad que Rajoy y, más que miedo, das lache. ¿Un ejemplo al azar? Evaristo “Dumbo” Páramos, arrugado como una pasa, con la cresta caída y unas gigantescas orejas llenas de aros. Orejotas: eso es todo lo que ha quedao de aquel joven punkarra que cantaba “no seré un viejo loco con aspecto juvenil”.

PURETÓMETRO: 71%

evaristo-páramos

Soy Evaristo, el rey de la baraja.

Mods

“Una vez mod, para siempre mod”, dice el lema de esta anglófila tribu urbana. Y lo cierto es que estamos hablando de la subcultura juvenil que más veteranos tiene en sus filas. Los mods se quejan de que no hay relevo generacional y que, cuando se mueran los pocos que quedan, se extinguirán para siempre jamás. Entretanto, ahí siguen, con sus parcas, sus scooters y sus flequillitos (los que todavía tienen pelo). En España, su representante más visible es Cooper, ex líder de los Flechazos, que ya tiene el melón completamente plateado por las nieves del tiempo. Es ley de vida, abuelo.

PURETÓMETRO: 69%

Old-Mods

“We are the mods”. Foto de Mike Werner.

Indies

El indie es un peter pan que, en un vano intento de no crecer, se refugia en los mundos de Yupi. Pero el tiempo es implacable y también castiga a esa señora que ya peina canas y sigue disfrazada de Heidi, comiendo piruletas y dando saltitos mientras tararea una antigua tonada pop de un grupete tipo Los Fresones Rebeldes, que ya era viejuno en los 90. Un indie adolescente puede tener un pase, porque son cosas de la edad, pero un indie adulto no tiene perdón de Dios.

PURETÓMETRO: 66%

fresones

El padre de los Fresones y el grupo propiamente dicho.

Rastafaris

De entrada, los individuos de esta tribu no envejecen mal del todo: en Jamaica podemos encontrar venerables octogenarios que lucen fabulosos dreadlocks y fuman marihuana como carreteros. Pero los rastas tienen un talón de Aquiles: la alopecia. Pocas cosas hay más horribles en este mundo que un calvo con rastas. Como botón de muestra, el futbolista Gervinho, que lo ha intentado todo para conservar sus rastitas: gomas, cintas, pegamento, fijador… Pero no hay tu tía. Cuanto más intenta el tuercebotas taparse la calva con sus rastas menguantes, más canta. Ay, si Bob Marley levantara la cabeza…

PURETÓMETRO: 54%

rasta

(Foto: www.twald.com)

Rockers

El rocker fue una de las primeras tribus urbanas de la Historia. Quizá por eso apenas quedan especímenes jóvenes: la mayoría son vejestorios a los que ya hace mucho tiempo se les cayó el tupé. Y como un rocker sin pelo es como un huevo sin sal, los rockers calvorotas se ponen peluca (o gorro, como Carlos Segarra) y los peludos se engominan bien su canosa o teñida mata capilar (véase Loquillo). Esfuerzo en balde: un rocker de cierta edad, con sus carnes caídas, sus tatuajes trasnochados, sus patillones ralos y sus arrugas, es una contradicción andante de aquel lapidario mandamiento rockero que rezaba “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”.

PURETÓMETRO: 50%

Fabrizio Colucci

Foto de Fabrizio Colucci.

¡Síguenos en Facetrambotic y en Twitterbotic!

Digiere también esto:

¡Cuánto daño ha hecho el Photoshop! Miembros fantasma y amputaciones en revistas de moda

8 cosas que tus nietos no conocerán

Veinte tipos a los que el bañador les queda peor que a ti

Lost in translation: Las traducciones más descabelladas del inglés al español