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Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

DIESEL trolea a los falsificadores y abre una tienda bajo la marca DEISEL

12 Feb 2018

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Renzo Roso, CEO de DIESEL (y DEISEL). Foto: Thomas Welch.

En Strambotic siempre hemos sido muy de marcas truchas: donde estén unas buenas NAIK del chino que se quiten las NIKE originales; unos vaqueros ELVI’S siempre visten mejor que los aburridos LEVI’s y la consola POLYSTATION le da mil vueltas a la PLAYSTATION. Por eso, desde ya nos declaramos fans incondicionales de la tienda DEISEL que la propia DIESEL acaba de abrir en Nueva York.

Así es, amiguitos: si no puedes con tu enemigo, únete a él. O mejor aún: dispárele donde más le duele, en su línea de flotación: en el deletreo creativo de tu marca. La tienda DEISEL se ubica en la esquina de Broadway y Canal Street, en pleno SoHo neoyorquino, que viene a ser el epicentro de las falsificaciones en la Gran Manzana. [» Seguir leyendo »]

Veinte falsificaciones que no lograrían engañar ni a un niño de parvulario

06 Jun 2017

Iñaki Berazaluce

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¡Ay!, el proceloso mundo de las marcas falsificadas… ¿Quién no ha estrenado orgulloso unas flamantes zapatillas marca Nikel hasta que el listillo de la clase se dado cuenta y te has convertido en el hazmerreír del patio? Las multinacionales se gastan auténticas millonadas en crear y fomentar sus marcas, para que luego llegue un desalmado y se saque de la manga un bolso Coco Canal o unos pantalones Dio & Gómez.

Pero hace tiempo que las marcas truchas han salido del mundo textil para invadir cualquier sector de la economía, de la electrónica (los auriculares marca Sonia o el prestigioso reproductor iPed) a la alimentación: qué mejor que un capuchino bien cargado en el StarFucks  para mojar unas crujientes galletas Boreo. [» Seguir leyendo »]

Totana Factory: el increíble caso de los timadores que hacían pasar cerámica murciana por arte precolombino

16 Oct 2015

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Totana Factory, así bautizó una publicación inglesa en 1913, a El Corro y El Rosao; dos curiosos personajes que a finales del siglo XIX le vendieron sus falsificaciones arqueológicas a los mejores museos del momento. Un payo y un gitano,  de pueblo,  listos como el hambre… la picaresca española frente a especialistas laureados, pulcros académicos  y devotos de las antigüedades. Esa parece ser , al menos, una parte de la historia que arranca en un perdido yacimiento arqueológico del interior de Murcia, La Bastida, cerca de Totana. [» Seguir leyendo »]