Strambotic

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Los concursos de belleza más rocambolescos de todos los tiempos

17 Jul 2017

Strambotic

Miss Columna Vertebral Perfecta, flanqueada por las finalistas.

Que la belleza depende del ojo de quien la mire y que ninguna persona tiene la autoridad de juzgar a otra por su aspecto parece algo asumido en nuestra sociedad (o debería). Por otro lado, no suele ser sano para la mente de cualquier persona que la comparen con otras, y mucho menos que la señalen como menos guapa. Esto ha hecho que los concursos de belleza suelan generar una gran polémica, siendo criticados (con razón) de ser machistas o denigrantemente frívolos.

No obstante, estamos en verano: la estación del año más frívola, con aroma a sangría, cloro, crema solar y espetos de sardinas. Vivimos los meses del lucimiento de palmito, así que hoy nos hemos querido fijar en algunos concursos de belleza extravagantes, rarunos y estrambóticos. Competiciones en las que la simetría de los rostros, la tersura de la dermis  o los conocimientos sobre cultura general no entraban dentro de la valoración del jurado.

De guerreras Klingon a empleadas de la NASA, pasando por vampiresas, prostitutas o simias, esta es nuestra recopilación de los concursos de belleza menos bellos de la historia.

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“Mi novia se emociona y llora cuando me disfrazo de Michael Jackson”

29 Jun 2016

Luis Landeira

Captura de pantalla 2016-06-12 a las 18.25.19

Paseando por Montera, la madrileñísima calle de las presciputas, me llamó poderosamente la atención un señor con sombrero que se estaba haciendo fotos con las personas. Me dije: “coño, si es Michael Jackson, al final va a ser que está vivo como decían los conspiranoicos”. Corrí a pedirle un autógrafo a mi cantante favorito de toda la vida. Pero al acercarme el espejismo se esfumó de un plumazo: aquello no era el Rey del Pop sino un joven impersonator.

Al preguntarle por su identidad, me dijo que atendía por Adrián Álvarez, que era hispano-ecuatoriano y que trabajaba en la calle como imitador profesional de Michael. Ya que estaba, le pedí que estampara su firma en mi libreta de autógrafos (para mi sorpresa, puso “Adrián” y no  “Michael”) y que contestara a unas preguntillas sobre su bizarrísimo oficio. ¡Aaaawww! [» Seguir leyendo »]