Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Masters of Naming: La hilarante recopilación de los nombres más cachondos de las tiendas

13 Feb 2018

Iñaki Berazaluce

Dog Limpio, túnel de lavado de mascotas.

Hubo un tiempo en que los bares se llamaban Bar La Farola, Bar Manolo o, los más audaces, Bar RoFer (apócope de Rogelio y Fernando). En esto llegó el cachondeo al naming, y luego llegaron las redes sociales y esto se convirtió en un sindiós: las calles se llenaron de tascas con nombres ingeniosos como La Tapilla Sixtina, Bar Veider, El Quinto Moño o La Birra de Brian.

Y tras los bares llegaron las panaderías (Walking Bread), el pádel (Pádel Nuestro) o las reprografías (Harry Plotter). Hace cinco años, Miquel Caimary empezó a sacar fotos en su Barcelona natal de los nombres más curiosos que encontraba por la calle y a compartirlos en su tuiter personal. Lo que empezó siendo un grupo de amiguetes que compartía sus hallazgos de nombres ingeniosos fue creciendo y el verano pasado se convirtió en Masters of Naming, una página web con sus correspondientes redes sociales (Twitter, Facebook e Instagram) que ya es mucho más que un chiste, es un auténtico repositorio de los mejores nombres de marcas y comercios… y algún que otro desastre. [» Seguir leyendo »]

Cuando Cafés La Estrella consiguió anunciarse en los billetes del Banco de España

20 Jun 2017

Jaime Noguera

Corría el año 1907 y el marketing no es que estuviese en pañales, es que simplemente no estaba. Sin embargo, el empresario extremeño José-Gómez Tejedor, fundador de la mítica tostadora y distribuidora de café La Estrella iba a saltarse de golpe y porrazo varias décadas de evolución publicitaria para pergeñar un revolucionario invento: el “billete-anuncio”. Y esto, para vender café torrefacto con la complicidad del mismísimo Banco de España.

Que Gómez Tejedor, nacido en 1854 en Frades de la Sierra (Salamanca) era un espíritu inquieto lo deja claro que, de dedicarse al pastoreo en su más tierna juventud, pasó a trabajar en una fábrica de ultramarinos para luego regentar un café en Badajoz: el “Europa” al que rebautizó como “La Estrella”. Los parroquianos de este establecimiento, por cierto, vivieron la gozosa experiencia de ser los primeros de la ciudad (y probablemente de la provincia) en escuchar en 1894 un fonógrafo que Don José adquirió para “animar el local”, lo que evidenciaba una gran visión de futuro. ¡Y  porque no había televisores de plasma en aquella época! [» Seguir leyendo »]