Strambotic

Noticias insólitas, bizarras e impertinentes

Pedro Vera: “Lo rancio y lo cuñao no entienden de ideologías, razas, sexos, religiones ni clases sociales”

27 Feb 2017

Dildo de Congost

Hazme caso, que te lo digo yo. Pedro Vera Gómez (San Pedro del Pinatar, Murcia, 1967) es el puto amo. Empezó de churumbel devorando viñetas de Ibañez, Richard Corben o Jack Kirby, y siguió de mocito con la línea chunga de Shelton, Óscar o Ivá. De tanto leer tebeos, que era usanza en esos tiempos, perdió el juicio y ya solo pudo decicarse a pintar monas él también, con un trazo mostrenco en el que latía un Crumb de Despeñaperros. Pero, eso sí, tan certero como El Roto.

 Con permiso de Ortega y Pacheco, la obra de Vera tiene un pilar fundamental: los Ranciofacts: hilarantes y escalofriantes historietas que plasman y satirizan topicazos, muletillas, usos, costumbres, perogrulladas, garruladas, expresiones casposas que quien más y quien menos ha pronunciado alguna vez. Publicadas en el semanario El Jueves, ambas dos series se han vendido como churros y, pese a quien pese, han convertido a su autor en un peso pesado de la cultura popular patria, en un saco de la risa que encierra a ese vocinglero cuñao que todos los españoles llevamos dentro. No te digo y te lo digo . [» Seguir leyendo »]

“Haz feliz a tu nariz”: así era la publicidad de cocaína en las locas revistas de los años 70

12 Feb 2017

Dildo de Congost

“¿Nos hacemos una loncha?” En la actualidad, y muy a pesar de su alto precio, su baja calidad y lo perseguido que está su tráfico, la cocaína es una droga completamente democratizada, consumida por propios y extraños, obreros y empresarios, ricos y pobres, hipsters y cuñaos. Vamos, que la cocaína es uno de esos productos que no necesita publicidad: se vende sola, diga lo que diga la Organización Mundial de la Salud. Pero no siempre fue así.

Durante la década de los setenta, la farlopa (“nieve”, la llamaban entonces en las calles) era como el Dom Pérignon de las drogas: una sustancia cuyo consumo estaba envuelto en un halo de prestigio y glamour. No en vano, cuando el presidente Richard Nixon inició su famosa “guerra contra las drogas” en 1971, se cebó con la marihuana, el LSD o la heroína, pero dejó a la coca en paz. Y no es broma. [» Seguir leyendo »]

Jorge Riera ‘Putokrío’: “Hago humor para el niño matagatos que todos llevamos dentro”

03 Ene 2017

Dildo de Congost

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Odio los chistes. Son una agresión, un esputo, una violación, un chantaje emocional que te obliga a partirte el culo sí o sí. Se supone que alguien te cuenta un chiste y tu tienes que reír o, al menos, forzar una mueca lo más parecida posible a una carcajada. Si no lo haces, pensarán que eres un sosainas, un misántropo o, peor aún, un necio que no ha entendido el chiste. Y aún odio más el posthumor. Porque en este caso tienes que tomarte en serio la astracanada posmoderna de turno. Y si te ríes de ella, pierdes.

Jorge Riera, alias Putokrío, no hace ni chistes ni posthumoradas. Simplemente eyacula ocurrencias y gamberradas, en formato tebeo (léanlos en www.putokrio.me), en su Facebook, en la tele o en la puñetera calle. Él te suelta, por ejemplo, “España, te follo la boca”. Y no estás obligado a reír ni a poner cara de póquer. A ver, puedes hacerlo, pero también puedes pegarle un guantazo, salir corriendo, hacerte pis… El abanico de reacciones se amplia. El humor de Putokrío te hace libre. [» Seguir leyendo »]

Juan Abarca: el punki que debería tener una silla en la Real Academia de la Lengua Española

30 Ago 2016

Inma Saranova

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Fotografía: María Zaballos

En Strambotic continuamos empeñados en no perder la fe en la humanidad y por eso seguimos con nuestra ronda de entrevistas con personajes muy estrambóticos que nos hacen confiar en que no todo está perdido. Por eso, hoy hablamos con Juan Abarca (Madrid, 1969), “Musitor” y “Escrísico“, y alma de uno de los grupos punk de culto más míticos de España: Mamá Ladilla.

Supongamos que cae una maceta
directa a tu cabeza,
a la vez un piano de cola
y de paso, un meteorito. 
Y entre todos te aplastan contra el suelo
la sesera, y te estampan
el careto en el pavimento
contra la única baldosa en la que hay una mierda.
Una mierda fresca.
En la acera, hay una mierda fresca.
Y todo se vuelve de pronto detritus.
Se te espachurra el rictus.

Detritus (Coprofonía), Mamá Ladilla

Abarca es un tipo polifacético que no se puede estar quieto, por eso en paralelo a Mamá Ladilla, también es miembro de la banda Dixlesia (el ROCK en minúsculas) y ha formado parte de la banda de versiones Engendro, al mismo tiempo que ha hecho sus pinitos literarios con “Dios es Chiste”  (Ven y te lo cuento Ediciones, 2011) y “Diccionario Jeroglífico” (2013), ah, y también actúa en solitario en versión acústica mezclando sus surrealistas textos con melodías imposibles. Todo un juglar de la postmodernidad. [» Seguir leyendo »]

“Mi novia se emociona y llora cuando me disfrazo de Michael Jackson”

29 Jun 2016

Dildo de Congost

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Paseando por Montera, la madrileñísima calle de las presciputas, me llamó poderosamente la atención un señor con sombrero que se estaba haciendo fotos con las personas. Me dije: “coño, si es Michael Jackson, al final va a ser que está vivo como decían los conspiranoicos”. Corrí a pedirle un autógrafo a mi cantante favorito de toda la vida. Pero al acercarme el espejismo se esfumó de un plumazo: aquello no era el Rey del Pop sino un joven impersonator.

Al preguntarle por su identidad, me dijo que atendía por Adrián Álvarez, que era hispano-ecuatoriano y que trabajaba en la calle como imitador profesional de Michael. Ya que estaba, le pedí que estampara su firma en mi libreta de autógrafos (para mi sorpresa, puso “Adrián” y no  “Michael”) y que contestara a unas preguntillas sobre su bizarrísimo oficio. ¡Aaaawww! [» Seguir leyendo »]

Heroína, cocaína y otras drogas que en su día fueron tan legales que hasta un niño podía tomarlas

11 Ago 2015

Dildo de Congost

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Entre 601 y 30.000 euros, oscila el multón que te puede caer por un quítame allá esos porros. Como todos sabréis, la novísima Ley Mordaza considera el consumo público, el cultivo y la tenencia de drogas como una gravísima falta, aunque se trate de cantidades ínfimas para uso y disfrute personal.

Pero, aunque parezca mentira, el consumo de estupefacientes no siempre ha estado prohibido, perseguido y castigado con sanciones desorbitadas. De hecho, hubo un día en el que todas estas sustancias que hoy nos vetan de forma caprichosa, fueron tan legales que se prescribían a las personas desde su más tierna infancia.

Para demostrar que todo esto de prohibir cosas no lo hacen, en ningún caso, por nuestro bien, sino que es una forma más de sacarnos los cuartos y controlarnos, vamos a repasar un buen puñado de drogas que en otros tiempos menos policiales eran toleradas, anunciadas a bombo y platillo, y hasta recetadas por matasanos. [» Seguir leyendo »]

¿Qué tribu urbana envejece peor?

12 Jun 2015

Dildo de Congost

Fabrizio Colucci

Antes de la década de los 50, los jóvenes apenas se diferenciaban de los viejos: vestían igual, hablaban igual y hacían más o menos las mismas tonterías. Luego apareció James Dean y a la muchachada le dio por ser rebelde y distinguirse de sus mayores, poniéndose jeans y hablando raro. No contentos con esto, se agruparon en estrafalarias tribus urbanas, según preferencias éticas y estéticas.

Aparecieron los rockers, los hippies, los mods, los punks, los moteros… y más tarde los góticos, los bakalas, los emos, los raperos y un largo etcétera. Todos vestían diferente y pensaban igual: como gente joven y descerebrada que odia a los adultos y solo busca juerga y desparrame. Hasta aquí todo perfecto.

Pero hay un pequeño problema: los jóvenes también crecen y se hacen mayores. Muchos tiran la toalla y “maduran”, o sea, pasan a vestir, hablar, comportarse y vivir exactamente igual que sus ancianos padres. Pero otros, más cabezones, siguen erre que erre, aferrados a su tribu, simulando una eterna juventud mientras sus cuerpos se van marchitando y su estampa es cada vez más ridícula. Esto nos lleva a la pregunta del millón: ¿qué tribu urbana envejece peor y alcanza mayores niveles de “pureteo”? Vamos a verlo.

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