Obama es un lagarto

04 Nov 2009
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La tele siempre ha estado llena de lagartas, pero todos recordamos con especial cariño a una. Y después de esa, en el imaginario colectivo está Diana, la de V. Así que todos esperábamos con ansia que la ABC estrenara su remake (ahora se dice reboot) para poder despellejarla… y ver si de verdad hay lagarto debajo.

Creo que hay poco que contar del argumento: alienígenas buenrollistas que en realidad esconden un secreto interés en dominar el mundo o algo parecido. No hago chistes con esto porque cualquier ironía podría ser en realidad el mensaje de la serie.

En la nueva versión se ha prescindido de la imagenería filofascista para crear unos alienígenas recién salidos de Ikea. Y yo digo: bravo. Porque las esvásticas no son tan evocadoras para las nuevas generaciones como podrían serlo antes. Pero un ejecutivo vestido con traje y corbata en una sala minimalista e impecable, eso sí que acojona. Donde esté un tipo que huele a ERE, que se quiten todos los lásers.

Lo bueno del minimalismo es que se puede llenar con lo que quieras: que te asustan los fascismos, fascistas son; que temes a las grandes corporaciones que aseguran actuar por el bien del mundo, ese es su juego. ¿No estamos ya hartos de gente que anuncia su propio advenimiento salvador mientras nos practica variantes nada placenteras de la sodomía? Pues lo mismo, pero con lagartos.

No dejen pasar por alto el momento en el que un periodista charla con la líder de los visitantes sobre sus intenciones. Ella dice que curar a todo el mundo y el interrogador parece tragar saliva y, asustado, le pregunta: “¿se refiere usted a sanidad universal?”. ¿Es cosa mía o alguien en la ABC no está muy a favor de los planes del presidente del mundo libre?

Una cosa que sobra es que haya un cura. Es muy difícil mantener el equilibrio de religión y ciencia-ficción, sobre todo cuando tienes que tener cuidado de no ofender a los picajosos de los creyentes americanos. Además, ¿son cosas mías o últimamente Dios está en todas partes?

Por lo demás, una producción sin reproches, unos actores correctos y un guión sin estridencias. Es un piloto de manual que plantea con economía de lo que va a ir la serie y que si eso te parece interesante, te deja con ganas de más. Al primero que diga que Anna, la nueva líder de los visitantes, no es Diana, le nombraremos obviador oficial. Entre sus obligaciones estará decir “París” cada vez que en una serie o película vea la torre Eiffel. Y asín.

V

– ¿Mama, qué son eso, que me dan mucho susto?

– Nostálgicos, hijo. Haces bien en tener miedo

Porque no, Anna no es Diana y Erica no es Donovan ni Juliet (de hecho, Erica sí es Juliet, pero en otra serie). Me estoy liando. El caso es que por el momento no sabemos si el cambio es para mejor o peor. Le daremos tiempo para crecer, no seremos los listillos que como vieron la versión original, todo nos parece mal. Ya nos parecerá mal cuando hayamos avanzado en el remake. O no. Por el momento, apuestemos por aparcar la nostalgia y meternos en la serie como si fuera algo nuevo. Vista así, promete.

Ahora, si me disculpan, me voy a comer unos ratones. Qué buenos son haciendo product placement  estos americanos.(*)

(*) En el capítulo piloto nadie se come ningún roedor, pero tenía el chiste pensado desde hace tanto…


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