Lo que diga la audiencia

05 Feb 2010
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Imaginen que yo les invito a unos cuantos de ustedes a leer un post en exclusiva y se lo envío por correo electrónico con el asunto: “A ver pajilleros”. Básicamente este fue el brillante comienzo del preestreno en Internet de Lo que diga la rubia Perdonarán ustedes que después de presentar a los espectadores de este número cero exclusivo para la Red como una panda de nerds y frikis grasientos, Luján Argüelles y equipo no cuenten con mis prejuicios más positivos. ¡Yo no soy una panda!

Intentaré ser ecuánime, aunque para ello tenga que averiguar qué significa esa palabra. Pongo por delante que me parece que hay un equipo muy solvente delante y detrás de las cámaras del nuevo magacín de Cuatro. Sin duda, y esto es vital, lo que más me gustó fue la rubia titular. Luján está suelta y cómoda con el formato, con sus colaboradores, con las secciones y hasta con los taconazos. Me estoy haciendo más fans de la Argüelles que de las cañas de chocolate blanco.

Estoy con la duda de si la expresión existía antes de El informal

Otro punto positivo es la apuesta por hacer un programa de tarde no basado (no mucho) en el cotilleo. Llámenme loco, pero Cuatro apostando por un magacín diferente es un concepto que se me hace familiar. El problema es que esto les hace navegar por las aguas del programa híbrido, que están llenas de audímetros explosivos. Y suelen explotar haciendo “¡este-bang!” o “¡paqui-rin!”.

Para huir de lo que hacen de las demás televisiones, el programa arrancó con un formato totalmente radiofónico: Santi Rodríguez haciendo como Buenafuente en esa sección de llamadas del público. Se salva porque el cómico está gracioso, pero falta por ver qué pasa cuando las llamadas sean de verdad.

Inmediatamente después, Eugeny Alemany vuelve a intentar hacer Xq no te callas. ¿Se acuerdan? Si la respuesta es “sí”, preocúpense. Tenía un personaje muy bien montado en CQC y no sé por qué se empeña en falsearlo. Le damos margen. En cuanto eliminen el personaje de Titulilla, una especie de “hada” incrustada vía chroma que canta los titulares. ¿Qué pasa con Cuatro? ¿Cabras, hadas, Rafa Méndez? ¿Les da cosica poner gente normal como presentadores?

La actualidad se hace estilo late night, con titulares, comentarios jocosos y “pelucas”: esos personajes que hacen los cómicos de guardia para improvisar sketches sobre la actualidad. Por lo que sea, este tipo de injertos en la sobremesa y tarde siempre me han parecido algo rancios. Seguramente porque los presentadores titulares no cuentan con cintura suficiente para jugarlos bien porque no son humoristas. No, Ana Rosa, no lo eres.

A falta de Alazne, en el preestreno web tuvieron la sección de Raquel Chamorro, que dice que nunca ha ido al mercado: “pero no es por mi clase social es porque estoy todo el día trabajando”. Y su sección va de eso, de que “haga cosas de pobres”. Como Carmen Lomana pero… ay, no, pero nada. No les diré lo que opino para que no me digan “ordinario”.

No faltó el saloncito para hablar de celebrities con el clásico tonito faltón para el reportaje de la Duquesa de Alba. Si esta señora fuera Ramoncín (y nada parece indicar que lo sea), sería rica por derechos de imagen. Por paradójico que suene en su caso. ¿Ven? Ni yo puedo evitarlo.

La última sección corrió a cargo de Lorena Castell, que cada día me parece más una poor man’s Loles León, haciendo una autopromo brutal de Perdidos. Amenaza con sección diaria de autopromo.

Resumo, que con este trozo que les he soltado, buena falta hace: el programa tiene lo más importante, que es una buena presentadora que sirva de pivote a todo lo demás. También tiene buenas intenciones que, con paciencia y haciendo caso al bueno del tito Anómalo, pueden cuajar en un buen programa y una digna competencia a las demás cadenas. Lo que, por otra parte, tiene el mismo mérito que enseñar a bailar la macarena a Ángel Corella.

Lástima que Valientes vaya a lastrarles hasta la muerte. O, al menos, hasta el susto.


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