16 Feb 2012

Adiós a la bestia que bailó sucio

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No sé si como homenaje, excusa o qué, vamos a hablar de su último trabajo como actor: The Beast. Que coincide que es una serie de televisión, porque si llega a ser una obra de teatro, esto hubiera sido muy raro.

 Promocional de The Beast

Patrick me pidió educadamente que viera su serie y yo… lo hice

Además, Swayze tuvo el detalle de comportarse como un campeón en este último trabajo. Es lo mejor de la serie, sin duda. Y ahora les cuento de qué va. Como comentamos hace unas semanas, parece que en Estados Unidos les ha dado últimamente por los policías encubiertos. The Beast es de libro, una mezcla entre Dark blue (que se estrenó varios meses después) y La prueba, la peli aquella de Al Pacino y Colin Farrell. Bebe mucho de ella, porque juega el palo de sembrar la duda de hasta dónde llegan la infiltración y la tentación de convertirse en criminal. ¿Saben Ana Rosa produciendo para Antena 3 y otras cadenas? Na, éste ha sido forzado.

El título hace referencia a la Segunda Bestia del Apocalipsis, que vendrá en forma de cordero. O eso o que también la compró la Disney y quería colarnos un rollo subliminal. El jefe de Swayze en la serie se llama Conrad y a mí me gusta pensar que también es una referencia velada a Joseph Conrad, el autor de El corazón de las tinieblas. Me gusta pensarlo porque así sería superlisto y megapedante. ¿Saben?

Los guiones están bien escritos, aunque la historia principal está un poco alargada. El efecto El mentalista: interesa el arco argumental largo, pero se hace algo pesado llegar a él y nos perdemos un poco en el aspecto procedimental de cada capítulo. Si se deciden a empezarla (y Canal Plus les está dando ahora la oportunidad), acábenla, porque los dos últimos capítulos son los mejores. Y son trece en total, tampoco es como intentar entender el culebrón Janeiro-Campanario-Esteban a estas alturas. ¡Otra vez ha salido! ¡Soy incapaz de escapar de ella!

La gran pega es el compañero de Swayze. El guión no consigue que haya química entre ambos. Estoy convencido de que los escritores vieron a Travis Fimmel “actuando” y lo dieron por perdido. Nunca he visto una interpretación mejor de un cocainómano. Lástima que el personaje no lo sea.

El ambiente y la producción, oscuristas y sucios, dan una atmósfera mucho más conseguida para estos policías caminando por el límite que la de Dark blue. Sospecho que tiene que ver con cubrir el inquietante estado de salud de Swayze. Porque este señor hizo un trabajazo grabando de lunes a viernes y sometiéndose a quimioterapia los fines de semana. La serie salió por sus santos… er… narices. Una foto de Bush en un despacho durante uno de los últimos capítulos, me hace pensar que se grabó en otoño, antes de las elecciones. Como se estrenó en enero, huele a maratón de trabajo antes de que el cáncer de páncreas siguiera su avance.

Evidentemente no habrá segunda temporada. Porque The Beast es Patrick Swayze y punto. Se dejó abierta la posibilidad, pero las tramas quedan lo bastante cerradas como para ahorrarnos un ataque de frustración al final del último episodio.

Bastante frustrante es que ya no volvamos a ver a Patrick.

Al menos cuando todas mis amigas de Facebook se cansen de poner vídeos de Dirty dancing.

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25 Feb 2012

Daños y perjuicios (no es un post de política)

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Me piden las chicas de Canal + que les recuerde el estreno de la segunda temporada de Daños y perjuicios (Damages) el próximo 7 de septiembre. Lo haré (¡corran a su distribuidor de televisión de pago más cercano!) por dos razones.

El primer motivo es que en realidad nunca hemos hablado de la serie en este blog más allá de la sospecha de plagio de Acusados. Ya saben, aquí siempre huyendo el morbo.

Damages es el contenido televisivo con más trampas por minuto de emisión por detrás de los call TV. Imagínense: una serie sobre abogados y políticos corruptos, valga la redundancia (¡huy, lo que he escrito!). Como si de Mujeres y hombres y viceversa se tratase, todo el mundo engaña a todo el mundo y el espectador es posiblemente el que menos información maneja del conjunto.

Al igual que todo en esta vida, podría ser una película de Antena 3 a mediodía (como género), pero tiene una gente muy potente delante y detrás de las cámaras. Y no lo digo porque uno de los realizadores sea Mario Van Peebles. El reparto de la serie podría usar sus merecidos premios como amarracos para jugar al mus. Se han llevado Emmy por su papel en Damages Glenn Close y Zeljko Ivanek, mientras Rose Byrne y Ted Danson empiezan a entrar en la categoría de eternos candidatos, tanto en los Emmy como en los Globos de Oro. La Close, que también se llevó éste, seguro que se dedica a chincharles en el set. Menciono estos galardones por ser los más conocidos, no los únicos.

 

La careta de entrada no sólo me gusta, sino que va estupenda con el diseño urbano de esta bitácora

Una vez finiquitada la primera temporada, con una trama principal perfectamente resuelta, el riesgo de resbalón en la segunda era claro. No nos engañemos, pierde un poco de tensión. Pero en una época en la que Los misterios de Laura puede convertirse en un éxito tampoco es como para preocuparse. Se incorporan además William Hurt y Marcia Gay Harden y todas las tramas se retuercen un poquito más. Lo bastante para pasarse de rosca si no tuvieran unos guionistas que para sí quisiera el equipo de comunicación del PP.

La parte buena es que los personajes no tienen más remedio que evolucionar y que no se trata de repetir sin más una fórmula que funciona. Se trata de forzarla un poquito más y ver hasta dónde llega sin romperse. En la segunda temporada siguen sin verse las costuras y los mecanismos aún funcionan. Volveremos a tener miedo cuando empiece la tercera.

Ah, lo olvidaba. La segunda razón para este post es que las chicas de Canal + me lo pidieron por favor… mientras me regalaban una caja de donuts. Y es que yo soy muy sensible a la educación.

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3 Feb 2012

Hazlos reír

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No sé ustedes, pero yo creo que si no fuera por Las noticias del Guiñol, El intermedio, Polònia o (negaré haber escrito esto) Los clones, hace tiempo que nos habríamos lanzado a las barricadas. Como dice George Schlatter en la serie de las que les vengo a hablar hoy: “deberíamos atesorar a nuestros cómicos mucho más de lo que hacemos, ya que contribuyen a la sociedad mucho más de lo que parecen”.

Claro, que Schlatter es productor, así que a lo mejor se refiere a una cuestión fiscal.

Los americanos tienen más clara la importancia fundamental de sus cómicos, tal y como demuestran las administraciones Bush, Reagan y Schwarzenegger. Es por eso que la PBS les ha dedicado una bella serie documental: Make ‘em laugh. Por aquello del sentido del humor, en España se ha traducido como Los reyes de la comedia y se estrena en Canal + el domingo 5 de julio a las 21:30. ¡Un documental en prime time! Estos sí que son unos cachondos.

Tengo sentimientos encontrados con esta serie. Es una oportunidad estupenda para profundizar en la comedia americana y entender fenómenos como Steve Martin. Nunca había entendido la fama de este señor hasta que le he visto actuar en directo ante un estadio lleno hasta la bandera. Es el mismo fenómeno que ha ocurrido con otros cómicos como Will Ferrell, Eddie Murphy o Chris Rock, por citar algunos. Gente supuestamente graciosa, pero que aquí sólo hemos visto hollywoodizados y que no entendemos de dónde viene su prestigio. Resulta que te partes de risa con ellos hasta que dejan los chistes en manos de otros y se limitan a llevárselo muerto.

Merece la pena que esta serie se emita en España aunque sólo sea porque podamos descubrir personajes como Phyllis Diller (¡la voz de la madre de Peter Griffin!), que desde los años 60 nos da una lección de humor inteligente y trasgresor. O series como All in the family, que, producida en los 70, haría sonrojarse a cualquier guionista actual de South Park.

Lo malo de esta serie sobre el humor de los últimos cien años en Estados Unidos es que es americana. Eso significa que todas las personas de las que se habla son maravillosas. Esa costumbre tan yanki de hacer hagiografías en lugar de documentales. Si hicieran algo parecido con Charles Mason oiríamos cosas del tipo: “oh, era un gran asesino en serie. Quiero decir: transmitía… ya sabes, tenía toda esa pasión que contagiaba a los demás. Era imposible estar con él y no querer mater gente”.

Y luego que sí: que Seinfeld es la leche y que Robin Williams no necesita hacer de actor serio para ser uno de los grandes. Vale. Pero vosotros nunca tuvisteis a Gila.

Plebeyos.

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3 Feb 2012

Ver la radio en la tele

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Cuando me dijeron que Javier Coronas empezaba un nuevo programa en canal Plus, pensé: “vaya, otra vez a ver programas codificados”. Pero los directivos de Prisa se han dado cuenta de que hay una generación entrenada durante noches y noches para no necesitar descodificador así que han optado por subir Ilustres ignorantes completo a su web. Hay veces que creo que hay alguien en la tele que sabe lo que hace y no sé qué me da más miedo.

Debo ser de las pocas personas de este país que, sabiendo quién es, no les cae mal Javier Coronas. ¡Hasta me hace gracia su humor! Como manos derecha e izquierda, un par de tipos tan brillantes como Javier Cansado, tan leído en Kierkegaard y Pepe Colubi, esa wikipedia de la cultura pop. Y para rematar, invitados en el primer programa el Ortega y Florenci Rey, el ubicuo hombre del tiempo de Prisa. Que digo yo que este hombre estaba en el programa porque era el único dónde todavía no había aparecido, que él sí que es el que más sale en televisión (y radio) del mundo.

El nexo de tanta cabeza pensante es precisamente ese: un puñado de tipos ingeniosos y con sentido del humor con las neuronas cargadas de conocimientos de dudosa utilidad y datos absurdos. Con lo leído hasta ahora, no me digan que no les encantaría ver este aquelarre de perturbados.

Pues ya les digo yo que no.

Me tragué la edición de este mes de Ilustres ignorantes y me lo pasé muy bien. Se nota que hay que ajustar cosas, pero a mí sólo con que le dejen a hablar a Cansado de pretiles y enajenados, ya hasta pagaría la suscripción al Plus (¡ah, se siente, haber cogío muete!). Pero de ver, nada de nada. Posiblemente sea el espacio más antitelevisivo que he visto últimamente. La realización no es capaz de seguir el ritmo a la agilidad neuronal de colaboradores e invitados, con lo que tenemos unos cambios de plano que ya quisieran muchos videoclips. Y el valor añadido de la imagen radica en unos rotulicos para explicar qué es “pretil” o “pelluzgón”, llegado el caso. También para poner en juego la belleza física de la tertulia de amigotes, eso allá cada uno.

 Ilustres ignorantes

Me lo expliquen 

A lo mejor lo de poner cámaras a una tertulia radiofónica se le ocurrió a Cansado. Yo es que el humor absurdo no lo pillo siempre.

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