27 Feb 2012

Palabra clave: porno

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Me gustaría reconocer que últimamente llevo cierto retraso, pero siendo ustedes lectores de este blog, serán muy de chiste fácil y me dan miedo. Lo que sí es cierto es que acabé de ver la miniserie de El pacto cuando los hijos de las protagonistas estaban yendo al Parque Warner, que es como hacer la comunión, pero en laico. Cómo las lía Zapatero.

Me he decidido a ponerle coto a esta situación. En minúsculas, porque en mayúsculas sería: a) liarme a hostias con ella o b) amenazar con suicidarme para cobrar más. No descartemos antes de tiempo, no obstante. Así, cual miembro del grupo de Facebook Señoras que planchan mientras ven Perdidos (pueden crearlo, no me chivaré a Ramoncín), me he visto la cosa esa del porno y lo nuevo de Password.

Si hubiera una palabra clave maestra para la nueva etapa del concurso de Cuatro, sería crisis. Alguien ha hecho cálculos y ha pensado que en lugar de hacer dos fases finales por programa, sale más rentable hacer los premios acumulables y que sólo haya un finalista cada día. Mejor Pasapassword que Toma cero… y hazme un programa.

Lo (poco) que pierde en dinamismo, lo gana en empatía con el concursante que repite de programa en programa y por lo demás mantiene la mecánica, así que me sigue pareciendo la mejor opción para ese rato tonto que te pilla a media tarde sin nada que hacer. Ana Milán es fiel al espíritu de Luján Argüelles, pero con un estilo propio, más cañera por un lado, más cercana por el otro. En cierto modo es como si Pepe Blanco te insulta, que te ríes.

También me tragué (con perdón) 21 días en la industria del porno. ¿Qué? ¿El chiste les ha parecido facilón? Pues miren, es la esencia del programa. Evidentemente, nadie esperaba que Samanta Villar se dejara introducir tanto en este mundillo como los titulares de decepción han dado a entender. Pero el reportaje fue malo, malo. Mucha valoración personal, mucho cogérsela con papel de fumar y muy poco que no haya aparecido hasta la saciedad en programas especializados como Todos ahh cien o las múltiples incursiones televisivas de Lorena Berdún. Me hace gracia cuando cuenta su escena a los actores y usa la expresión “la comedia es…” sin haberla explicado a los espectadores en ningún momento. Yo sé lo que es porque… bueno, un amigo… Céntrense, caramba.

 

De este palo, pero poniendo voz de periodista intensa de vez en cuando

Oportunidad fallida, pues. Sobre todo cuando después de “vivirlo” durante 21 días (que es mucho mejor que contarlo), la Villar dirige una escena porno con la intervención estelar de ¡un butanero! ¡Venga ya! Hubiera sido mucho más enriquecedor para todos que se hubiera pasado tres semanas en el rodaje de Los bingueros 2. Y mucho mejor documento social.

A ver si mañana tengo calcetines para zurzir y puedo ver la de Adolfo Suárez. Questrés, oigan.

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16 Feb 2012

Hoy robo SMS en la TDT

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Aunque pueda parecer lo contrario, no estoy. Bueno, sí estoy, pero en otro sitio, lejos del ordenador. Aunque me dicen que en Barcelona también me puedo conectar a Internet, pero no me acabo de fiar del todo.

Como alguien tenía que darle de comer al mando y airear esto, que en seguida coge olores raros, le he pedido a una amiga que me riegue los potos, que son esas plantas que me salen cuando veo según qué programas. La cosa fue más o menos así:

- Gemma, ¿me cuidas el blog un día o dos?

- No.

- Jo.

- El problema de tu blog no es cuando no estás, sino cuando estás. Y ahí no me puedo hacer nada. Nada legal, digo.

- Va, mira, con lo que te gusta a ti la tele, seguro que te apetece tener la oportunidad de escribir para un medio serio sobre el tema.

- Anómalo: ¡ya lo hago! Se llama Telelevisión y es una columna que publico todos los sábados en el diario Última hora de Baleares.

- ¿Tú eres Gemma Marchena?

- Ains.

Así que tiramos por la calle del medio y como ella no tiene versión web, copipasteamos a dolor y dentro de la legalidad vigente. Creemos. Señores y señoras, Gemma Marchena:

SMS en la TDT

Hace tres semanas que tengo la TDT en casa y después de un pormenorizado análisis de horas de zapeo, he llegado a la siguiente conclusión: no me gusta. Sí, la imagen en más nítida, pero ya está. Los nuevos canales son unos sacaperras a base de mensajes participativos o llamadas para encontrar la diferencia en el panel.

El más fascinante es el canal 40 Principales: recomiendo leer sus mensajes antes de ir a dormir. No hay nada como un castellano destrozado por las siglas adolescentes para quedarse frito mientras suena Alejandro Sanz. Son unos recaudadores sibilinos: lo mismo surgen dedicatorias prepúberes como invitan al granuliento espectador a mandar su nombre junto con el de su amado para conocer su grado de compatibilidad o, atención, conocer la fecha de ruptura.

Un día de estos alguien desde Mallorca manda un PSIB+BLOC+UM y nos son capaces de darnos la primicia con el último éxito de Paulina Rubio de fondo.

Mañana más.

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13 Feb 2012

Los engaños de La Sexta

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¡Ah, no! ¡Eso sí que no! El que se piense que voy a hacer polémica con el fútbol y su señoría el excelentísimo señor Roures, ya se puede ir yendo por ahí a buscar otras bitácoras. Esta es una casa de bien, señores míos. Y queremos comer todos los meses, además.

El primero en engañarnos es un experto:

Reconozco que me pasé todo el rato pensando: “es un montaje. No, no es un montaje. Es un montaje. No, no…”. Una argumentación propia del Congreso de los Diputados, lo sé. Si no se imaginan la respuesta, se ven el programa, por cierto. El Salvados del último domingo fue toda una declaración de principios a la contra sobre cómo hacer televisión. El Follonero demostró con la ayuda de Jordi Hurtado (o un alienígena muy parecido) que lograr un éxito en televisión no tiene mérito y que lo difícil es hacer como Antena 3.

Todo un alarde que un programa tan pequeñito sea capaz de reproducir las mecánicas de grandes éxitos como los diversos Callejeros que pululan por las cadeas, tomates y demás.

Punto negativo: ver al Follonero persiguiendo (otra vez) a miembros de la Casa Real como si fuera una Pilar Rubio cualquiera. De un programa como Salvados esperamos la constante reinvención. Lo mismo que pasa con los lanzamientos de discos de ex alumnos de OT, pero al revés.

El segundo engaño también tiene que ver con Jordi Évole y el problema de la escasez de figurantes asiáticos en España. Porque vale que “los chinos son todos iguales”, pero esto es demasiado:

El figurante repetido

El falso señor Miyagi en El aprendiz del 12 de octubre y en Salvados por la campaña. Comer croqueta, pedir croqueta.

¡Ay, que los clientes de El aprendiz no son tan inocentes como pensábamos! ¡Oh, acaso no era cierto que el señor japonés confundiera a Rajoy con Gaudí! Les dejo a ustedes con las valoraciones sobre tamaño descubrimiento mientras me recupero del shock. Porque si no podemos fiarnos de los grandes ejecutivos sin escrúpulos, ¿de quién vamos a fiarnos?

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8 Feb 2012

Para algo bueno que digo de Telecinco

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¡Son ustedes lo peor! Quizá ustedes, ustedes no, porque precisamente ustedes que me leen parecen gente con criterio, sensibilidad y no poco atractivo. La tele nos cría y nosotros nos juntamos. Pero así, el conjunto de la población es lo peor.

Porque este miércoles, Telecinco decidió descolgarse con una de las propuestas más blancas que se le ha visto en mucho tiempo, Mi familia contra todos. Televisión de entretenimiento de la de toda la vida. ¡Un concurso de prime time, por el amor de Joaquín Prat (padre, por supuesto)! Y la mayor parte de los espectadores se mete las manos en los bolsillos y se va silbando a Comando actualidad. Al próximo de esos que se me queje de la telebasura le hago lo de La naranja mecánica con un maratón de Pocoyó.

Curiosamente, después de ver el estreno, me pasé por la web de TV3 a ver qué se cuenta Berto en su crítica a los críticos del Divendres y me encontré su sección de la semana pasada:

Berto en Divendres

Está en catalán, sí. Yo tampoco hablo catalán, pero me imagino que dicen cosas divertidas y cuando se ríen, me río yo también. Total, es lo mismo que hago con las sitcoms con risas enlatadas.

Resalta Berto la costumbre de los críticos, esa raza inmunda con la que no tengo nada que ver, de hacer chistes con los títulos de los programas, tipo Los poco exitosos Pells, Sin cómplices y así. Dice él que con los que fracasan, pero es extensible a todos. Menos de doce horas después, ya me encuentro con un “Mi familia contra pocos”. Y como me han pisado el chiste, me marco un par de párrafos riéndome de esa costumbre.

Estaría bien acceder al minuto a minuto de audiencias para ver desde cuándo falló el concurso. Si es desde el arranque, la culpa es nuestra, si no, de la producción. Que se va a llevar lo suyo sí o sí. Mi familia contra todos es un concurso clásico de prime time, con familias (sí, amigos, así de enrevesados son poniendo los títulos) y premios que otrora serían millonarios y ahora son milenarios. Milenarios de Arrabal, porque una de las recompensas consistía en 120 botellas de vino.

El grueso del programa se lo lleva examen tipo test de cultura general que dicen más del sistema educativo español que toda la temporada de Curso del 63. También aparecieron las clásicas pruebas de meter la mano en una urna con cucarachas y algunos momentazos más. Ese es el mayor lastre del formato; salvo esos hitos, todo el rato es la misma dinámica: elegir tres provincias, destapar el premio que esconde una, si no gusta cambiarlo por otra y desechar la tercera y responder una pregunta. Así casi dos horas. Le falta chicha para prime time. Es un concurso para las ocho de la tarde al que le han metido clembuterol para que dure el doble y premios más gordos para que luzca.

Supuestamente había un presentador y un sidekick, pero éste, el Koala, apenas apareció unos minutos, descolgándose del techo con un jamón. Lo inquietante es pensar cuánto llevaría ahí colgado. El titular, Jesús Vázquez, mantuvo el tipo de forma admirable. Empiezo a sospechar que es Don Limpio con peluca, dada su capacidad para repeler la basura que le rodea sin que le afecte.

Lo bueno es que, cuando la semana que viene nos casquen un especial de La noria para rellenar mientras se les ocurre qué hacer con los miércoles, podré poner Granjero busca esposa sin cargo de conciencia.

Si mantienen el concurso no tendré más remedio que arrastrar cargo de conciencia. Qué se le va a hacer.

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29 Feb 2012

El jefe ataca a los fantasmones

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Tengo un amigo que es el vicario en la Tierra de una religión conocida como Fatalismo. Consiste en creer que todo va a ir mal. Si es así, lo veían venir, con lo que el impacto es más suave. Y si ocurre lo contrario, la alegría es mayor. A ustedes les puede parecer una tontería, pero hay otras religiones que creen que si le cuentas a un señor lo que has hecho mal, después de muerto te lo pasarás muy bien tocando la lira.

Les cuento esto porque el lunes estrenaron en La Sexta El aprendiz y yo sintonicé el nuevo reality pensando que me daría tiempo a aburrirme y cambiar de canal antes de que Horatio soltara una de sus perlas. Así disfruté mucho más de mi noche televisiva.

Con este estreno, La Sexta se ha adelantado al regreso de Granjero busca esposa. Porque la esencia de ambos realities es la misma: un tipo que quiere compartir un aspecto de su vida con otra persona, que para convencerle de que es la adecuada debe pasar por todo tipo de humillaciones y trabajos para los que no está preparada. En un programa es apalear mierda y en el otro comerse marrones. Lo que todavía no está claro cuál es cuál.

Por si alguien aún no está al día, El aprendiz es un reality en el que los concursantes compiten por ocupar un puesto en la empresa de Lluis Bassat, que ejerce de anfitrión. Estos triunfitos son un hatajo de tiburones y yuppies (si alguien se ha ganado el rescate de esta palabra son ellos), dispuestos a arrancarles las tripas a bocados a sus rivales con tal de seguir en el concurso. Repasando sus fichas, descubrimos que todos ellos tienen trabajos más o menos espectaculares. Lo que me lleva a la siguiente reflexión: ¿para qué se meten entonces en este concurso? Es como si Bisbal hubiera fichado por Universal antes de OT y aún así decidiera encerrarse en la academia. Será que yo no tengo mente para los negocios (pero un cuerpo para el pecado…).

La puesta en escena del programa es increíble. Ahora sé dónde se fue el presupuesto de la cadena para este año: camera-copters, casa de lujo para los concursantes, cantidades ingentes de gomina para los chicos… No sé qué opinará el señor Bassat de que los señores de La Sexta hayan puesto tantos huevos en una sola cesta.

Hay un detalle que todavía no sé si es bueno o malo y es que todo está pregrabado. Es algo positivo para producir un programa con clase y estilo, pero es malo porque no podrán introducir nuevas jugarretas a los participantes si la cosa flojea de audiencia (y de momento así es).

En cuanto a los aspirantes a ricachón, sólo puedo decir que son una manga de gilipollas. Ya está, ya lo he soltado. Alguno bueno habrá, pero en el conjunto destacan los más prepotentes, los que están acostumbrados a vivir fuera del mundo de verdad, en la realidad alternativa de los directivos. Dicho de otra manera: son una sublimación de los jefes. Ejem. Por supuesto no lo digo por los míos.

 El aprendiz

 A este le tengo un asco…

Por lo tanto, el atractivo del programa consiste en ver cómo les putea el señor Bassat, con la elegancia de un tío que se ha ganado su puesto más con curro que con MBAs y diciendo palabros en inglés. Y sobre todo cómo les machacan sus ayudantes: una especie de Risto con bigote y Lola González con pelucón. ¡Ay, qué gustirrinín ver cómo les echan la peta! ¡Qué hormigueo de felicidad cuando se topan con la cruda realidad que hay detrás de sus blackberries!

Soy mezquino, lo sé.

Debería haberme presentado al casting.

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14 Feb 2012

Fibrilando con Pekín Express

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Hace unos meses, en la sede de cierta cadena de televisión.

- Ha sido un éxito, ¿no?

- Sí, claro, pero…

- ¡Nada de peros! ¡No podemos permitirnos un pero! ¡O el pero o yo!

- Tengo que decirlo.

- Oh, ya está el encantador de peros.

- Hay que sacar los peros.

- No hace falta: Te digo que lo que hay que hacer es mantener los personajes y, simplemente, llevarlos a otro sitio.

- ¿En serio? ¿Eso quieres hacer con Pekín Express?

Y es lo que han hecho: vuelve a haber un par de señores mayores, una pareja de chicos homosexuales, un par de buenorras (infinitamente menos chonis, eso sí), etc. Incluso han decidido fotocopiar a Paula Vázquez encima de Raquel Sánchez Silva. El resultado es el mismo que cuando compras la ropa de marca en el rastrillo: abrigar, abriga, pero no luce tanto. Vaya, yo que me había propuesto no hablar de Belén Esteban…

Seré yo, como espectador, el que está maleado, pero no me gustó nada el tufillo a “sabemos lo que os gusta y os lo vamos a dar”. ¿Me lo parece a mí o hubo muchos más malos rollos que hace un año? ¿Hay que jugar esa carta tan pronto? ¿Por qué la anterior temporada me emocioné cuando los campesinos rusos acogían a los concursantes y este año me pareció que una de las parejas se aprovechaba de una pobre señora que les acogió en su hogar?

Concursantes de Pekin Express

Estos dos, los polis de Coslada, me dan miedo. Sobre todo el que es una mezcla entre Nacho Vidal y Coque, de La que se avecina (Foto: Cuatro.es)

En cuanto a estructura del programa, propiamente dicha, faltó una mejor presentación de personajes. Sin caer en el Celebrities que hacen en Telecinco con los concursantes de Gran Hermano,  se echaron de menos piezas de los personajes hablando más de sí mismos que de lo mal que les cae el resto de concursantes o su propia pareja. Al final era como si Fernando Alonso volviera a correr en McLaren.

Y ya que está en el título, un apunte para Fibrilando. El arranque me pareció correcto. Aunque sean los mismos personajes que en Camera Café, como en toda sitcom necesitan un margen para crecer y asentar sus dinámicas antes de desplegar todo el potencial cómico. Que lo hay. Tienen muchas puertas abiertas hacia algo tan español como es el humor negro, tan poco explorado sin embargo en la pequeña pantalla.

Además, me encanta que digan que es el pirmer spin-in de la televisión. Aunque se olvidan de la trayectoria de Belén Esteban.

Lo he vuelto a hacer.

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7 Feb 2012

El doctor Mateo reforma por sorpresa la casa de GH

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Será mejor que no vuelva a repetir estos experimentos de comentar tres estrenos a la vez. Me siento como Zach Morris teniendo varias citas a la vez, pero sin las mechas. Visto así, tengo ventaja.

Empiezo la noche en Cuatro, con el preestreno de Reforma sorpresa. En primer lugar, ¿qué significa “preestreno” cuando lo ve todo el mundo? ¿Vale decir eso en El tajo sajón?

- Tenga, le devuelvo el traje sin estrenar.

- Pero… pero… ¡si lo lleva puesto!

- Ya, pero es un preestreno.

- Ah, bueno, entonces sí.

Por lo demás, en casa nos planteábamos llamar al programa. Sobre todo la chica que me oye roncar cuando dije que no se preocupara, que el despacho lo pinto yo (¡cualquier excusa para pedir el paint runner!). Pero no, oiga. La mitad del programa solucionando problemas al grito de: “no llegamos, así que pinta por encima” nos convenció. Lo bueno es que eso demuestra que tienen auténticos profesionales del gremio en el equipo. Y la ilusión que le hará a la señora que llevaba cuarenta años sin cambiar el salón porque no tenía dinero, cuando se le empiece a caer el techo a cachitos. Seguro que esto es cosa del Plan E.

El segundo motivo es el decorador. Por atizar dos habitaciones de Ikea en la casa de una señora de 71 años (el resto del piso se quedó con sus tapetitos de ganchillo). Por cosas del tipo “no vuelvas a decir “problema”. Di “situación””. Por salir con la hija de la sorprendida a comprarle a ésta un regalo y soltarle un “eso se lo compras si quieres el día de la madre, hoy no”… antes de adquirir ¡una vela!

 Reforma sorpresa

 En cuanto se quite el de azul, soltáis la bola (Foto: Cuatro)

Por lo demás, espero que este episodio haya sido atípico, porque ese ritmo tan agobiante es el antisiesta. El horario de sobremesa pide algo más tipo Bricogarden que un episodio de 24, con Jack Bauer contratista. Me gusta este concepto, por cierto.

Con la señora explorando la nueva república de su casa, salto a Doctor Mateo. Un valor seguro. La verdad, poco que añadir a lo que comenté en el estreno de la serie. Como mucho, que han mejorado el “asturianismo” de los personajes, con lo que mis padres tienen menos de lo que quejarse. Esto no sé si es bueno o malo.

Guiones inteligentes, humor, ternura, grandes actores (casi todos) y una gran ambientación. Da la impresión de que es un producto muy cuidado, muy mimado. Aunque no vengan a revolucionar la industria audiovisual española, necesitamos más series como ésta. Quizá por eso mismo.

Acabo la noche sintiéndome muy mal. Porque en Gran Hermano explican unas normas que no entiendo. Es muy duro sospechar que los concursantes de Guadalix me sacan algún tipo de ventaja intelectual en algo. Es que este año unos espían a otros y ocultan secretos y… y en el fondo sospecho que no lo he entendido porque me importa un pimiento. Y van once.

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19 Feb 2012

Mucho al principio, nada al final

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Sigo siendo accionista de Telecinco, así que no me presupongan prejuicios negativos. Todo lo contrario: encendí mi tele totalmente dispuesto a venderles la moto. Supe que algo iría mal enseguida. ¿Saben esas fracciones de segundo en la que oyes la emisión pero todavía no ha logrado formarse la imagen? Oí a Jorge Javier y recordé por qué llevo desde junio sin ver otra cosa que informativos en la tele “normal”.

Acabó el programa con el uno de los mejores títulos elegidos últimamente e inmediatamente dieron paso a Toma cero y a jugar, quizá uno de los peores títulos elegidos últimamente. ¿Han visto que “inmediatamente” lo he escrito en cursiva? Esto quiere decir que sólo consumieron unos diez minutos de la cuota publicitaria permitida. Traducido al lenguaje de programación, significa que alguien quiere cargarse el concurso, porque en su segundo día de emisión, lo normal es protegerlo tratando de conservar la audiencia del programa consolidado precedente. Por razones de polisemia, también puede querer decir que alguien es muy inepto.

La mecánica del concurso es prometedora en la fase eliminatoria: dos concursantes, preguntas rápidas, descartes dinámicos de premios… ritmo, ritmo, ritmo, que es lo que se pide a un concurso diario. El que falla la pregunta, elige a un buenorro o una buenorra que sujeta un cartón con un número. Si el número es cero, no pasa nada. Si es distinto de cero, el guarismo se resta de la cantidad que le quede al concursante que parte con un bote de 120.000 euros.  Si el concursante acierta, le pasa el marrón al otro. Posibilidad de pique bueno. ¡Por Mayra, me está gustando!

Ay.

Nunca debí decir eso.

Una vez superado el tramo clasificatorio, esa vitalidad se desinfla por completo y Telecinco vuelve a sacar lo peor de sí misma. El juego abandona cualquier intervención distinta a la suerte del concursante y se convierte en Allá tú con puertas y ya todo se trata de falsas tensiones y puro azar. A lo cansino, con los clásicos “¿seguro?”, “te puedes plantar”, “hay mucho en juego”, etcétera…

Daniel Domenjó y sus azafatos y azafatas

Una de las chicas del fondo es ingeniera. ¿Ves como hay crisis, Zapatero?

Y cuando en el programa que yo vi, como concurso ya iban en caída libre, fuera caretas: hicieron que el marido de la concursante leyera una lacrimógena carta en la que explicaba que estaba en el paro y que necesitaba el premio para que no la desahuciaran. Ese es el bagaje. Y con él y 30.000 eurazos en juego, la dirección del programa le ofrece 3.000, sabiendo que no ha elegido la puerta que contiene el premio que necesita. Tócate los cojones (y sin ningún tipo de perdón aquí). Vale, es un juego, unas veces se gana, otras se pierde, ¿no? Salvo que la humillación ya te la llevas por delante. Ascazo, oiga.

Una vez tomada la pastillica, les comento también sobre el presentador, Daniel Domenjó. Miren que me gustaba cómo llevaba El enemigo en casa, en la sobremesa de La 2. Por aquel entonces no tenía “una sonrisa de boca a boca”, como dijo que se le pone ahora. No fue la única perlita: su primera frase fue algo así como que el mayor premio de Toma cero consiste en “120.000 euros de las antiguas pesetas”. Y así todo el rato. Ni logra empatizar como Jesús Vázquez ni generar tensión como Sobera, ni ser un colega como Antonio Garrido. ¡Si hasta Mar Saura tenía más soltura!

Así no levantamos cabeza en la Bolsa, Vasile. Que los accionistas pasamos de “tomar cero”. Es que me sale la vena capitalista y…

Anda, llámame y hablamos.

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29 Feb 2012

No critico a Telecinco, ¿qué pasa?

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Desde que descubrí que soy accionista de la cadena amiga me he convertido en parte interesada y, por tanto, deben ustedes desconfiar de todo lo que diga (o calle) al respecto. Excepto de los chistes sobre Piqueras, que ya sé que no es más amarillista que Antena 3, pero tiene un apellido que hace más risa que el de Matías Prats. Las oclusivas, amigos.

Con estos datos por delante, deben ustedes entender que me mueve una intención plenamente interesada a la hora de comentar los últimos estrenos de Telecinco en el mundo de los concursos-reality. Y quien dice estrenos, dice El topo y Guaypaut.

En el primer nanosegundo de El topo dije en voz alta: “yo este programa ya lo he visto”. No es que tuviera un déjà vu (¿o sí?) sino que la mera disposición del decorado en el estudio ya sonaba a Supervivientes, La vuelta al mundo en directo, Sálvame, y otros grandes éxitos de la televisión humorística. “Bueno”, pensé. “Seguro que así se han ahorrado en creativos y mis acciones valdrán más”. He caído en una terrible dinámica capitalista.

El problema es que habían ahorrado en más cosas. Como el primer plano del concurso necesitó de tres helicópteros, la primera prueba para los concursantes consistió en un ejercicio de épica y heroísmo sin paragón en los anales (con perdón) de la televisión: ¡subir un montón de escaleras! Creo que la próxima entrega de La jungla de cristal tiene un argumento parecido. No me entiendan mal: trepar miles de escalones es un duro ejercicio, pero no es épico. Poner una música a lo Piratas del Caribe para ilustrar algo que hacen miles de ciudadanos de alquiler barato en este país, pues, qué quieren que les diga.

La cosa empeora cuando los comentaristas en plató y el presentador ponderan el tremendo espíritu aventurero subyacente en la prueba. Y ya cuando sale Carlos Latre (¡!) comentando que El topo va a ser sin duda el reality más espectacular de todos los tiempos, pues…

El (d)efecto sobreépico es el mismo que sufre Guaypaut. Son las mismas pruebas que Humor amarillo o Grand Prix. ¡Las mismas! Sólo cambias a Takeshi Kitano o una vaquilla por Carmen Alcayde, pero por lo demás es el mismo formato. La diferencia fundamental es que, en lugar de hacer coñas con el Chino Cudeiro o emocionarse con el sampler de los efectos de sonido a lo dibujo animado, nos lo venden como una lucha mitológica con la que Hércules se hubiera hecho caquita.

¡Nos importa un bledo que el concursante quiera el dinero para salvar a su hamster con una operación a pulmón abierto! ¡Queremos trompazos! ¡Repeticiones a cámara lenta! ¡Cachondeo con los participantes! La chica que me roba las sábanas mientras duermo apunta a alguien como Miki Nadal como el presentador ideal del formato. Y, oye, tiene razón. Vasile, tienes los días contados como consejero delegado.

En la próxima junta de accionistas, además de mis propuestas para la directiva, tengo que comentar que con lo que se gastaron grabando en Argentina, se hacen el programa en algún lugar de Extremadura y en vez de un par de docenas de aspirantes, tienen un par de cientos. Y muchos más golpes.

Mis queridos empleados (léase “ejecutivos de Telecinco”), la épica está muy bien cuando quieres hacer Braveheart. Pero si lo que tienes entre manos es más bien La víbora negra o Águila Roja, cambia el chip, hombre.

Y aprovecho para felicitar a Jesús Vázquez, que, sorprendentemente, no ha tenido que presentar ninguno de los dos programas. A él o al departamento de contabilidad que no aprobó la partida presupuestaria.

Unos genios.

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4 Feb 2012

Periodismo de investigación baratero

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¡Ah, los concursos! Esos manantiales de ilusión en la que tantos depositan sus esperanzas de obtener el dinero que cambie su vida o de encontrar el amor. Porque no en todos hay presupuestos para premios de verdad.

O producción se gasta los dineros en otras cosas.

Los concursos, esos puntos de encuentro donde las personas normales se encuentran con las estrellas. Dónde la fantasía se confunde con la realidad (y Jordi Hurtado es un ejemplo de ello).

Los concursos, ese gran montón de… de… ¡basura y mentiras!

El equipo de investigación de Mi televisión y otros animales, formado por mí sin nada interesante que escribir y una conexión a Internet, ha hecho un revelador descubrimiento.

Salvo porque no revela nada nuevo y que leer un anuncio en una página de búsqueda de trabajo no suele darte muchos puntos de cara al jurado de los Pulitzer. En cualquier caso:

Oferta de trabajo

¿No caen? Bien, si suponemos que “pgm” significa “programa”, no costará mucho deducir para quién trabaja esta agencia.

Entiéndanme, ya sabíamos que eran figuración especial. Pero… ¿¡bien remunerado!? Es que no me puedo creer que paguen bien y no encuentren buenos actores…

¡Sé el primero en comentar!

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