28 May 2012

Sálvame a mí también

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Queridos directivos de la cadena amiga:

Espero que al recibo de la presente os encontréis bien. Supongo que será así porque ya habéis visto que Jorge Javier ha cumplido con la primera parte del título de su programa: Sálvame: diario. Para ver si cumple con la segunda parte, tendremos que ver qué pasa el martes. Pero eso lo veremos el miércoles, con las cifras de audiencia. En cuanto al programa, yo pienso invertir ese horario en Buenafuente. Vamos, que me voy a echar la siesta para llegar despierto al tito Andreu.

Vistos los datos de share del estreno del lunes, supongo que habéis vuelto a confirmar vuestras teorías, a saber: que somos imbéciles. Con la ilusión del que espera un depilado escrotal, sintonicé Telecinco a las 15:45, hora a la que habíais anunciado la vuelta del señor del tomate a la sobremesa.

Menos mal que tengo pilas en el mando a distancia para entretener la espera hasta las 16:00, que es cuando os decidisteis a sacarle. A él, a Kiko, a Karmele, a Jimmy y a una señorita que no tengo ni idea de quién es porque ni sigo Supervivientes ni la edición nocturna del programa. En cualquier caso, a primera vista no parece un equipo para un franja dentro del horario de protección infantil. Salvo que la cosa sea tener a esta gente encerrada en vuestros estudios de Fuencarral mientras los niños salen de los colegios. Seguro que es eso.

La primera parte del programa consistió en dos minutos de cebos y chistes sobre la gripe porcina. Igual no estoy muy al día del tema, pero parece que es una enfermedad por la que está muriendo gente. No tengo muy claro el buen gusto de esas bromitas. A lo mejor a cargo de un humorista tienen un pase e incluso gracia. Kiko no es un humorista.

Después de eso, nos colasteis un resumen de Supervivientes mondo y lirondo. De vez en cuando aparecía un redondelito como de portada de cómic con la cara de alguno de los colaboradores que hacía ver que estaba muy interesado. Pero tampoco son grandes actores ninguno de ellos.

A eso de las 17:15 ya tuvisteis a bien hacer algo de programa más. Lo que quiere decir que pusisteis cuatro cebos más y un animado y edificante cruce de insultos. Con la crisis inmobiliaria las cosas edificantes no me molan tanto como antes, así que me pasé a La Sexta a ver ¡Qué vida más triste! con lo que me estuve riendo un buen rato.

Iba a hacer una reflexión poética sobre la ironía de ambos títulos (el vuestro y el de los de Basauri), pero ¿sabéis qué?

Que vayáis a tomar el pelo a vuestra p

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23 May 2012

Telecinco, las mamachicho y el condensador de fluzo

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Hace unas semanas, algún ejecutivo de Telecinco miró las descendentes cifras de audiencia y se apresuró a ir diciendo a todo el mundo que lo mejor está por llegar. Es una táctica como cualquier otra para evitar el paro. Los hay que prefieren hacer bien su trabajo, pero eso no es ninguna garantía. El ejecutivo optó por la “estrategia los cuarenta principales”, que consiste en repetir algo tantas veces hasta que empiece a sonarle bien a todo el mundo. Incluso se convirtió en cortinilla de la cadena:

Pongo la de Jesús por coherencia: él se va a librar de La guerra de los sesos

Empezamos a creer que a lo mejor había algo de verdad cuando Vasile dijo que la telebasura había muerto: “El corazón agresivo ha muerto, ha cambiado el gusto del público”. Y si alguien podía hacer esa afirmación era un jefazo de Telecinco; es como si mi compañera de piso os dice que he muerto: os lo creéis, porque de todo el mundo, ella es la que mejor lo puede saber.

Como hacía un año que habían matado al Tomate, nos lo creímos. También nos creímos que no había crisis y que España podría entrar en el G8, así que muy fiables no somos, no. Y mientras  las cortinillas seguían mostrando el optimismo de la cadena con el futuro, Telecinco no paraba de bajar en audiencias.

Entonces volvió Sardá, que también tiene vídeo de esos de “lo mejor está por llegar”. El futuro se parecía terriblemente al pasado, pero con aquello de que el tiempo no es lineal, sino simultáneo, dudamos pero poco. A lo mejor Crónicas marcianas coexiste en varios momentos del continuo espacio-tiempo. Yo tampoco entiendo esto, así que no me echen la culpa.

Ya hemos comentado alguna vez la ley no escrita de la televisión que dice que el que manda en la tarde, lidera en la audiencia. Algo así como “una franja para dominarlas a todas”. Telecinco seguía cayendo y, para sorpresa de algún ejecutivo y alivio de Jesús Vázquez, La guerra de sesos fue un fracaso. En una reunión de análisis rutinaria en la que se buscaba una solución, un programador puesto en la picota pedía auxilio a su secretaria por el bluetooth: “Sálvame”, dijo.

Y así los demás entendieron que el late night de Jorge Javier Vázquez era la única forma de que lo mejor estuviera por llegar: buscándolo en el pasado y poniéndolo en el lugar que nunca debería haber abandonado, según la cuenta de resultados: la sobremesa. De aquí el condensador de fluzo del título, no crean que voy a profundizar más.

Por mucho que lo dijera Vasile, en Telecinco no acaban de creerse que se haya acabado un ciclo. Desconfían en la capacidad del espectador para evolucionar y ni siquiera son conscientes del relevo generacional. No es sólo que los gustos cambien, es que también son diferentes las personas que se sitúan frente al televisor o la pantalla del ordenador. O tal vez  el equipo directivo de la cadena el que ya no da más de sí y es el momento para pasar el testigo.

O eso o, puestos, retroceder un poquito más y recuperar a las mamachicho (y de aquí la última parte del título). Alguno dirá que denigran a la mujer. No lo niego, pero mientras Berlusconi conserve una cuota de poder, también es una buena forma de empezar una carrera política.

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