4 May 2012

Intercambio con los del blog de ciencia

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La primera intención era proponer un intercambio de Enric González, de El País. Pero con eso de que le mandan a Oriente Medio. Ir a Israel en Navidad tiene que ser para un ateo como llevar a  Paquirrín a la Casa del libro. Además, yo soy más de temas divertidos como la antropología o la física cuántica. Así que, amigos de La ciencia es la única noticia, cuando quieran. Les advierto que sé chistes como: “¿qué hace un electrón al caer? ¡Planck!”. Y otros más que me sé.

El experimento de poner a Buenafuente donde Wyoming y Buenafuente ha sido tan exitoso, que esto debería ponerse de moda. Tras ver las cifras de audiencia, seguro que Antena 3 se sube al carro. Menos mal que a TC Exprés no le queda mucho, o me veía a Víctor Sandoval haciendo las noticias y a alguien de informativos haciendo pedorreo. Un momento

Tanto Wyoming como Buenafuente estuvieron tremendos. Normalmente, antes de empezar un programa, el equipo se pasa una temporadita ensayando, probando, atando cabos, grabando un piloto… y aún así, el primer día de emisión siempre hay cosas flojas. Esta excusa sólo sirve para el estreno, ¿eh, Risto?

La contundencia con la que los dos señores mayores de La Sexta (piénsenlo: no hay más) asumieron sus respectivos papeles intercambiados demuestra dos cosas que ya sabíamos: que ambos son unos showmen incuestionables y que tienen unos eficacísimos equipos sosteniéndolos. Los guionistas de ambos programas supieron mantener el espíritu de sus cabeceras, jugándolo a favor del invitado. Es como los redactores de La noria, pero exactamente al revés.

Si me piden que elija un ganador en la inexistente competencia, aunque me duela, tengo que reconocer que me gustó más Wyoming en el late que Andreu haciendo la parte seria de LaSexta Noticias. Quizá porque el equipo le preparó más el terreno, quizá porque Monzón se desenvuelve mejor en la improvisación que Buenafuente en el guión de hierro. O porque hubo un aire más canalla en el late y últimamente está más desaparecido que Ángeles González Sinde en las listas de los más queridos de Internet.

Con una programación más rica en lógica y menos en Chuck Norris, después de BFN tendríamos otro programa con un humor más ácido, más canalla, si me permiten repetirme en la palabra. Y fíjense qué bien funciona la redifusión de El intermedio a esas horas.

¿En qué decian que anda Berto?

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23 May 2012

Clases de telebasura en La Sexta

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¿El Anómalo va a hablar mal de la cadena que comparte accionistas con este, su humilde pero no por eso menos bello, diario? ¿Qué será lo próximo? ¿Alguien de Sé lo que hicisteis fichando por Telecinco? ¿La Cope renegando de Federico?

Tranquilos, no se me solivianten, que las clases fueron teóricas. Y ya sabemos que la parte de teoría no interesa. Miren lo que pasa con la teoría de la evolución en algunas escuelas. Las lecciones las impartió este domingo Salvados, de la mano de Jordi Évole, el Follonero y lo hizo con toda la intención.

El programa estuvo lejos de ser el más divertido de la temporada, sobre todo por la mala suerte de no lograr colar a su “infiltrado telefónico en DEC”. Culpa de la Campanario. Pero se dijeron algunas cosas muy interesantes. No me van a creer, pero hasta Pilar Rahola nos dejó una reflexión inteligente. Tan increíble como que Rajoy diga que se ven “datos esperanzadores” en la economía, lo sé. Y si no me creen, les cito de memoria; explicaba la señora Rahola una conversación en la que le soltó a Boris Izaguirre una frase lapidaria de estas que han hecho de ella una solicitada tertuliana: “me preocupa más una mentira en un telediario que tu pito pequeño”.

Nos lleva a dos reflexiones: la primera es cuántos pitos tiene Boris y por qué son de diversos tamaños. La segunda es que Rahola, en su estilo demagogo y tabernero, lleva razón. Sin mentar teorías conspirativas, es cierto que la telebasura o la “información” del corazón, además de ser rentable, distrae de las cosas importantes. Seguramente esa sea su mayor virtud (así la esgrimen sus defensores), pero también es el mayor argumento en contra: no hace falta que se imaginen a Jesús Mariñas como un gladiador ni a Isabel Pantoja como una mártir para reconocer conmigo una clara analogía con el panis et circensis. Pan y circo para los que no les guste el fútbol. O como anfiteatro complementario.

Otro segmento de obligado visionado para los acérrimos a la tele rosa debería ser el de “Operación Tertuliano”. Carlos Navarro, el Yoyas, no es mi intelectual favorito (no mientras Ramoncín siga activo), pero es un tipo muy lúcido. Es maravilloso escucharle contar con toda la naturalidad del mundo cómo se “trucan” los debates del corazón o cómo una revista prepara un montaje. Así es el negocio, así funciona y está bien que de vez en cuando venga alguien de dentro para explicarlo. Porque lo crean o no, hay aún quién defiende la pureza periodística de este mundillo y si lo decimos los de fuera, nos acusan de arribistas, de envidiosos y no comernos el pollo.

Lástima que no muchos de ellos se dejaran caer el domingo por las clases que dio La Sexta. Seguramente les diera igual, porque la gente, en general, ve los programas del corazón porque distraen, no porque crean lo que dicen.

Lo mismo que nos pasa a muchos con la información política.

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21 May 2012

Y otros animales televisivos (X)

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Tenía seleccionado un post buenísimo de un blog brutal para la sección de esta semana. Pero me puse a escribir el título y… que no me gustaría defraudar las espectativas de ningún lector poco avezado en el uso de números romanos. Así que me he buscado algo de porno.

Y no crean que es fácil encontrar porno en Internet. Pero les traigo un articulillo de Sensacine.com la mar de majo. Creo que no necesita ninguna introducción. Ejem. Con perdón:

No hay disciplina que se escape al ingenio de los directores de películas porno. Para demostrarlo hemos realizado un dossier de las parodias subiditas de tono de algunas de las más célebres series de televisión. Sólo hemos incluído algunas, otras -como las versiones X de Escenas de matrimonio o Verano Azul- han quedado fuera por sus tráilers con escenas explícitas. [...]
Es hora de reír con el tráiler de la película 30 Rock Porn Parody. Con unos actores que se parecen bastante a los de la serie, destaca la doble de Tina Fey, la actriz porno Lisa Ann. Esta famosa actriz protagonizó una película donde parodiaba a la candidata republicana Sarah Palin (y escenificaba todo tipo de sexo lésbico con dobles e otras candidatas políticas como Hilary Clinton), lo curiosos es que también Fey parodió a la candidata en el programa Saturday Night Live.

 

Seguir leyendo Las series de TV en versión X en Sensacine.com

¿Les ha gustado la parodia porno de 30 Rock? A Tina Fey parece que sí, porque la parodió a su vez en el segundo episodio de la cuarta temporada. La única pega es que cambió los actores. Bueno y que recortaron el final.

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10 May 2012

Matrimoniadas reloaded

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Estoy confuso como Rajoy en un congreso de su partido. Literalmente, porque he visto una cosa con la que no creo estar a favor, pero tampoco muy en contra y estoy seguro de que diga lo que diga, mucha gente se me pondrá en contra.

El estreno de la semana ha sido Padres, la tira diaria de Antena 3, cadena también conocida como “por mis cojones que lo acaban viendo”. No sé si les admiro la insistencia o me caen un poco pesados ya. Son como Gallardón con las olimpiadas, pero sin agujeros. En eso me resultan simpáticos, ¿ven?

Tras múltiples intentos con jóvenes solteros, en pandilla y alguno muerto, ahora se lanzan a los jóvenes padres con hijos aún más jóvenes (menos mal). Mi teoría es que esto era una serie para Neox o Nova que de repente dijeron: “¡anda, qué maja! Venga, vamos a ponerla en el canal de verdad”. Con las esperanzas que tengo yo en el TDT, miren a lo que me han arrastrado. ¡Os maldigo, oh, seres de la programación!

Porque  veo una serie de producción baratera y la asocio al TDT, cosa que no debería ser. Esto significa unos decorados de Ikea y muy pocas tomas, demasiadas pocas para sacarles algo a los actores infantles. Aún así, la imagen genera una atmósfera que me gusta. Se ve que la cámara es buena.

Padres

Fascinante ejercicio de product placement. Alguien de decorados no confía mucho en su serie y quiere irse a otro programa más infantil

Ahora viene lo que me confunde: el humor. Dejando aparte algún diálogo que ya he escuchado en otra parte (juro que la explicación de los besos de la hermana mayor a la pequeña ya la he visto yo en algún sitio), hay algo que recuerda a Escenas de matrimonio pero infinitamente más blanco. Y, será por llevar la contraria, como espectador me hace que añore a las matrimoniadas. Porque el enésimo chiste sobre mujeres coordinando la regla o el padre orgulloso de que su nene se meta en peleas porque el otro era más grande, si ni siquiera tiene mala baba, ¿qué le queda?

Está claro que no soy el público en el que pensaban los creadores de Padres y que el objetivo es robarle audiencia infantil de cualquier edad a Pablo Motos. Mi duda es: ¿por qué ponen una serie apta para los niños a la hora en la que deberían estar acostándose y luego los fines de semana azotan Impacto total casi dentro del Club Megatrix?

Sospecho que pretenden formar nuevos espectadores para sus informativos.

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23 May 2012

Opiniones retornables II

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Anteriormente, en Mi televisión y otros animales

… sin cosas interesantes que contar a sus sufridos lectores…

… repasamos los retornos de algunas de las series a la parrilla americana…

… empieza a percibirse el peligroso síndrome de Barney Stintson Stinson…

Lo sé, estas entradillas quedan mejor en las series de ficción. Y en Mujeres y hombres y viceversa, si me permiten la redundancia. Seguimos con el repaso:

Fringe. Los primeros capítulos del retorno no defraudan, lo que ya es difícil teniendo en cuenta dónde había quedado la primera temporada. Sin embargo, tras los guiños a Expediente X me temo que se oculta una revisita a Alias. Si recuerdan aquella serie, cada capítulo acababa en un cliffhanger que en la siguiente entrega se desmontaba como de pasada en apenas cinco segundos. Lo que viene siendo un farol, vaya. Ahora mismo engancha más por buscar los detalles ocultos y por los finales abiertos que porque tenga chicha de verdad. A menos que tengan un giro de guión potentísimo guardado en una manga, todo apunta a un desinfle que para sí quisiera Falete.

 

Me pasa, además, que ya no puedo ver a Leonard Nimoy sin pensar en esto

Parks and recreation. Si ven ustedes The office, ni se acerquen a esta, que es una copia un tanto chusquera. La segunda temporada empieza sin ningún tipo de avance respecto a la primera, que ya iba justita. Para falsos documentales, prefiero ver por dónde va Modern family, de la que todo el mundo habla maravillas (yo todavía me lo estoy pensando).

Dollhouse. Los fans más acérrimos de Joss Whedon lograron in extremis mantener la serie en parrilla y consiguieron que la Fox se comprometa a emitir la segunda temporada completa. Si una cadena tiene que “comprometerse”, se pueden hacer una idea del seguimiento. Las tramas autoconclusivas de cada semana siguen sin convencer por inverosímiles, al igual que la historia trasversal, que además se está haciendo farragosa como Dragó hablando de literatura. La idea original estaba muy bien, pero es como cuando en una fiesta se te ocurre una frase brutal para romper el hielo: para triunfar, tienes que saber cómo seguir a partir de ahí.

How I meet met your mother (Cómo conocí a vuestra madre). Aquí va lo del síndrome de Barney Stinson. El personaje de Neil Patrick Harris es divertidísimo. Tanto que los guionistas se lo pasaron bomba en temporadas anteriores escribiéndole boutades cada vez más gordas y haciendo que fagocitara al resto de sus compañeros de ficción. El riesgo era acabar teniendo una serie de coletillas legen… espera un momento… ¡darias!, pero vacía. Ahora hay que redirigir las tramas y hacer que nos vuelva a interesar cómo conoció Ted a la madre de sus hijos y eso está complicado. Sigue teniendo momentos sobresalientes y grandes hallazgos narrativos, pero le falta volver a tener algo que contar. Nunca creí que fuera a decir esto, pero le falta recuperar la parte más ñoña de Ted para articular el funcionamiento de los demás personajes. O convertirla en una tira de sketches con las locuras de Marshall-Lily por un lado y Barney y Robin por el otro. El profesor Mosby podría seguir dando tumbos y pareciéndose cada vez más a Ross Geller, como hasta ahora.

Cliffhanger de hoy: Anómalo busca desesperado en las parrillas internacionales algo que le dé tema para escribir el lunes. Hasta ahora lo más atractivo parece ser ¡Cine de barrio!

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22 May 2012

Opiniones retornables (I)

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Por favor, Gran Wyoming, ¡móntales algo a los de Intereconomía! Mientras en Estados Unidos se acercan los sweeps de noviembre (un momento crucial en la medición de audiencias) y aquí la temporada avanza a su ritmo normal (es decir, a trompicones), este comentarista está sin cosas interesantes que contar a sus sufridos lectores. Para hacer tiempo mientras el señorito Monzón acude al rescate, repasamos los retornos de algunas de las series a la parrilla americana:

Dexter. Genial, como siempre. Esta serie te puede gustar o no gustar de base, pero nunca defrauda. La cuarta temporada ha arrancado con potencia y profundizando el afilado humor negro que la envuelve. En ese sentido, se acerca un poquito más a las novelas en las que se basa. Habrá quién le encuentre un exceso de atención a la vida personal de los protagonistas, pero confiemos en los guionistas. Siempre que ha parecido que hacían algo raro, al final todo ha encajado. Si Dexter le gusta, le alegrará saber que sigue tan fiel a sí misma como la militancia del PP.

Son tremendas hasta las promos. Lo mismín que las de De repente, los Gómez, por hacer leña del árbol caído

The mentalist (El mentalista). Se desliza rápidamente hacia la categoría de “sólo para fans de procedimentales”. La segunda temporada tiene un gran tercer capítulo, pero sigue abandonando su trama trasversal en exceso. En cualquier momento, alguien dirá que han cogido a Red John y Patrick Jane preguntará: “¿a quién?”. Simon Baker está bien, pero no puede aguantar toda una serie él sólo mucho más tiempo. Lo mejor en lo que va de temporada, los brevísimos diálogos de Rigsby y Cho. De lejos.

The office. Volver a Dundler-Mifflin tiene algo de irte de cañas con los amigos y que te pongan al día de sus vidas. El de la boda (no diré de quién, por si andan ustedes despistados) es un capítulo sencillamente maravilloso. Al igual que pasa con Dexter, The office dispara filias y fobias, pero cumple las expectativas en ambos sentidos.

The Big Bang theory (Big Bang). La audiencia americana cada día respalda más a esta panda de frikis y con razón. La secuencia de Raj y Sheldon con Eye of the tiger de fondo  es antología del humor empollón. Lo único es que precisamente Sheldon se empieza a convertir en omnipresente y empieza a percibirse el peligroso síndrome de Barney Stintson. ¿Qué qué síndrome es ese? Se lo explicaría, pero ¿qué les iba a contar entonces el próximo día?

Y con esto, a ver si aprenden los de Perdidos a hacer cliffhangers.

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20 May 2012

Ustedes, que son inteligentes

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Sé que con estos titulares recuerdo a Enrique del Pozo mucho más de lo recomendable, pero o tiraba haciéndoles la pelota a ustedes, o insultando a los otros. ¿Quiénes son los otros? Verán, hace unos días descubrí que tenía la tensión baja. El médico me recomendó que volviera al café, al contrario que mi abogado. Sin opciones, decidí navegar por algunos foros de Internet. Les daría nombres, pero modero los comentarios yo mismo y no tengo tanto tiempo libre.

Para muchos de esos foreros, “la telebasura es una mierda”, pleonasmo que aplican a la totalidad de la programación. ¡Algunos no salvan ni a Intereconomía! No me entiendan mal: me parece estupendo que alguien decida que un medio de comunicación es deleznable. Yo, por ejemplo, mantengo una firme cruzada contra las palomas mensajeras. ¿Alguna vez han recibido ustedes un mensaje que mereciera la pena portado por una de esas ratas del aire? Pues hagan como yo y niéguense a tener un palomar en su casa. O, según sus ingresos, a vivir en uno.

Con el mismo criterio, estos señores han decidido o bien no tener televisor en su casa o bien desconectarlo de la antena de su pared. Para aislarse así del malvado influjo del tubo catódico. ¡Desconfíen de cualquier aparato que lance electrones contra una rejilla para generar puntos de luz de colores! Seguramente den cáncer. Como el wifi.

Estos pioneros son la avanzadilla cultural, libre su ocio de la perniciosa indolencia que nos imponen los programadores, aprendices de tiranos y de la futilidad intelectual de los contenidos que pretenden ofertarnos. Con todo ese tiempo, su mente puede trabajar en nuevas vías que lleven a la humanidad a una nueva era de belleza, armonía y prosperidad.

¡Oh, si fuera capaz de despojarme de mis vicios y disponer así del mismo tiempo que actualmente pierdo! Podría acaso dedicarlo a vivir elevadas epopeyas.

O podría hacer como ellos y ver las series por Internet.

Y en esta línea va el insulto que más les guste a ustedes dedicarles a esta manga de hipócritas.

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19 May 2012

Jodidos, pero contentos

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Una vez más, me veo en la obligación de aclarar para los despistados que aquí no hablamos de política, a pesar de los títulos manipuladores de nuestro redactor, a la sazón, yo mismo.

Cuando empieza a retirarse el tsunami de estrenos de las últimas semanas, los que recorremos la playa programativa con nuestro detector de metales (antena) salimos a la caza de algún tesoro oculto que no se haya ido con la resaca. Lo mismo que hacen algunos viejos por las playas de verdad, pero sin los de Callejeros, Arena Mix, Comando actualidad y demás fauna dando el coñazo.

De lo mejorcito que hemos podido encontrar este año está The middle, una serie calificada por muchos como la heredera de Malcolm in the middle. Cabe que sean los mismos que creen que Dexter es la continuación de El laboratorio de Dexter. Y acabo de enterarme de que no lo es.

Sin embargo, en este caso, algo de razón tendrán, porque hay muchos puntos en común en el tono de ambas series. Ese puntito agobiante y humillante en todo lo que les pasa a los protagonistas que es a la vez surrealista y costumbrista.No se ustedes, pero para mí, como la vida misma, oiga.

La familia de The middle vive en Indiana, que parece ser que es a Estados Unidos lo que Teruel al Reino de España. No son los clásicos personajes de sitcom con una megacasa en la que los niños que se quieren independizar se hacen un chalet en el altillo del garaje. A estos les cuesta llegar a final de mes. Cuando el hijo adolescente pregunta si le comprarán un coche ahora que puede conducir, la madre le responde: “familia equivocada”.

El padre con exceso de sinceridad, el adolescente con tal grado de indolencia que se pasa el día en calzoncillos, la hija que que es tan patética la pobre que algún día crecerá y se convertirá en Michael Scott; el niño… er… raro, no tiene otro adjetivo y la madre que tiene que tirar de todos ellos. Tremenda Patricia Heaton, por cierto. Con este plantel, no me extrañaría que cualquier día descubriéramos que su vecino es amarillo y tiene una esposa con un enorme moño azul.

 The middle

¿Quién dijo que la tele está destruyendo a la familia? Sólo a las que van a DEC y La noria, digo yo.

Es humor de situación, no de metralleta de chistes, que también los hay. Y lo que es más: chistes visuales (el perro de las tías de Frankie en el tercer episodio. No les digo más), algo que tiene mucho mérito. Se nota que los guiones se tratan con mucho más mimo que los personajes.

Porque a los personajes están más puteados que Camps en un Zara. Pero ellos también le ponen buena cara a todo. Lo mejor es que acabas el capítulo con sensación de buen rollo y con una sonrisa. Y tal y como está el panorama, no me digan que no merece la pena.

¿Hacemos una encuesta de en qué cadena española encajaría algo así?

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13 May 2012

Los engaños de La Sexta

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¡Ah, no! ¡Eso sí que no! El que se piense que voy a hacer polémica con el fútbol y su señoría el excelentísimo señor Roures, ya se puede ir yendo por ahí a buscar otras bitácoras. Esta es una casa de bien, señores míos. Y queremos comer todos los meses, además.

El primero en engañarnos es un experto:

Reconozco que me pasé todo el rato pensando: “es un montaje. No, no es un montaje. Es un montaje. No, no…”. Una argumentación propia del Congreso de los Diputados, lo sé. Si no se imaginan la respuesta, se ven el programa, por cierto. El Salvados del último domingo fue toda una declaración de principios a la contra sobre cómo hacer televisión. El Follonero demostró con la ayuda de Jordi Hurtado (o un alienígena muy parecido) que lograr un éxito en televisión no tiene mérito y que lo difícil es hacer como Antena 3.

Todo un alarde que un programa tan pequeñito sea capaz de reproducir las mecánicas de grandes éxitos como los diversos Callejeros que pululan por las cadeas, tomates y demás.

Punto negativo: ver al Follonero persiguiendo (otra vez) a miembros de la Casa Real como si fuera una Pilar Rubio cualquiera. De un programa como Salvados esperamos la constante reinvención. Lo mismo que pasa con los lanzamientos de discos de ex alumnos de OT, pero al revés.

El segundo engaño también tiene que ver con Jordi Évole y el problema de la escasez de figurantes asiáticos en España. Porque vale que “los chinos son todos iguales”, pero esto es demasiado:

El figurante repetido

El falso señor Miyagi en El aprendiz del 12 de octubre y en Salvados por la campaña. Comer croqueta, pedir croqueta.

¡Ay, que los clientes de El aprendiz no son tan inocentes como pensábamos! ¡Oh, acaso no era cierto que el señor japonés confundiera a Rajoy con Gaudí! Les dejo a ustedes con las valoraciones sobre tamaño descubrimiento mientras me recupero del shock. Porque si no podemos fiarnos de los grandes ejecutivos sin escrúpulos, ¿de quién vamos a fiarnos?

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9 May 2012

No sé si me aburro

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Es posible que a más de uno le pase con este blog. Hay veces que no sé si sigo una serie porque me gusta, porque espero que llegue a gustarme o por la misma fascinación que me producen las vías cuando se acerca el tren. También hay cosas que veo sólo para poder rajar de ellas, porque hay una maruja malvada dentro de todo crítico y comentarista.

Este tipo de dudas me invaden mucho últimamente con las producciones de HBO y Showtime, dos de las cadenas de cable fundamentales de Estados Unidos. Californication, algún momento de Hung (que al final he decidido que sí me gusta) y sobre todo Bored to death, algo así como “Mortalmente aburrido”.

Un novelista, atorado en la escritura de su segundo libro, entra en crisis vital cuando le deja su novia. Si resumimos el argumento así y guardamos silencio, podemos oír cómo le crecen los colmillos al equivalente americano de la SGAE. Hay dos diferencias básicas: la primera es que nuestro escritor se flipa después de releer Adiós, muñeca, de Raymond Chandler y decide publicar un anuncio clasificado ofreciéndose como detective privado. La segunda es que todo esto parece enmarcarse en el universo de las películas de Wes Anderson. Entre otras cosas por su protaganista, Jason Schwartzman.

Mentar a Wes Anderson es mi sutil y pedante manera de darles a entender que es una serie rara de pelotas. El protagonista, que se llama como el creador de la serie, Jonathan Ames, es una especie de Woody Allen blandito: neurótico, inseguro, mangoneable, desconcertado… Por su escasa personalidad, es víctima de los mangoneos del magnate encarnado por un tremendo Ted Danson. Un momento… vale, sólo comprobaba que ningún personaje se llamara Correa, antes de meterme en líos.

Bored to death

Jason Schwartzman, Ted Danson y Zach Galifianakis. Sí, he tirado de ctrl+c / ctrl+v para este pie de foto

La premisa del escritor metido a detective no es más que un detonante. En el tercer episodio casi ni se menciona el asunto porque Jonathan está más preocupado de intentar trabajar con Jim Jarmush, director que se ríe a gusto de si mismo con su cameo: “Hago una película cada cuatro años, así que…”. Por lo demás, Bored to death es demasiado consciente de su intención de provocar: fuman hierba, hay escarceos sexuales con menores, ¡se ven tetas! ¿Estamos locos o qué? El problema es que da la impresión de que el guión está más pendiente de buscar esos momentos que de construir su propia historia.

Pero hagan como siempre: no se fíen de mí. Porque al leer las referencias a Adiós, muñeca, me esperaba una revisión irónica del género negro o algo paródico o por lo menos que se mencionaran las novelas de Chandler, Hammett y demás. Nada que ver, por lo que llevo tres semanas reubicándome. Es divertida, pero no tronchante; tampoco es un drama ni (Globomedia nos libre) una dramedia. Me tienen tan despistado que ya sólo me falta la maría y el vino blanco para ser como el Ames ficticio.

Ay, callen. Que igual es eso.

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