4 Feb 2012

Intercambio con los del blog de ciencia

Compartir: facebook twitter meneame delicious

La primera intención era proponer un intercambio de Enric González, de El País. Pero con eso de que le mandan a Oriente Medio. Ir a Israel en Navidad tiene que ser para un ateo como llevar a  Paquirrín a la Casa del libro. Además, yo soy más de temas divertidos como la antropología o la física cuántica. Así que, amigos de La ciencia es la única noticia, cuando quieran. Les advierto que sé chistes como: “¿qué hace un electrón al caer? ¡Planck!”. Y otros más que me sé.

El experimento de poner a Buenafuente donde Wyoming y Buenafuente ha sido tan exitoso, que esto debería ponerse de moda. Tras ver las cifras de audiencia, seguro que Antena 3 se sube al carro. Menos mal que a TC Exprés no le queda mucho, o me veía a Víctor Sandoval haciendo las noticias y a alguien de informativos haciendo pedorreo. Un momento

Tanto Wyoming como Buenafuente estuvieron tremendos. Normalmente, antes de empezar un programa, el equipo se pasa una temporadita ensayando, probando, atando cabos, grabando un piloto… y aún así, el primer día de emisión siempre hay cosas flojas. Esta excusa sólo sirve para el estreno, ¿eh, Risto?

La contundencia con la que los dos señores mayores de La Sexta (piénsenlo: no hay más) asumieron sus respectivos papeles intercambiados demuestra dos cosas que ya sabíamos: que ambos son unos showmen incuestionables y que tienen unos eficacísimos equipos sosteniéndolos. Los guionistas de ambos programas supieron mantener el espíritu de sus cabeceras, jugándolo a favor del invitado. Es como los redactores de La noria, pero exactamente al revés.

Si me piden que elija un ganador en la inexistente competencia, aunque me duela, tengo que reconocer que me gustó más Wyoming en el late que Andreu haciendo la parte seria de LaSexta Noticias. Quizá porque el equipo le preparó más el terreno, quizá porque Monzón se desenvuelve mejor en la improvisación que Buenafuente en el guión de hierro. O porque hubo un aire más canalla en el late y últimamente está más desaparecido que Ángeles González Sinde en las listas de los más queridos de Internet.

Con una programación más rica en lógica y menos en Chuck Norris, después de BFN tendríamos otro programa con un humor más ácido, más canalla, si me permiten repetirme en la palabra. Y fíjense qué bien funciona la redifusión de El intermedio a esas horas.

¿En qué decian que anda Berto?

12 Comentarios en esta entrada

22 Feb 2012

La resaca de la fusión Cuatro-La Sexta

Compartir: facebook twitter meneame delicious

Despacho de un jefazo de La Sexta. Suena el teléfono:

- ¿Sí? ¿Cómo están ustedes?

- Er… bien, bien. Oyes, que cuando estuvimos allí negociando la fusión nos dejamos algo.

- ¿Esto es que me vas a insultar?

- No, no. Oye, que soy de Cuatro, no de Telecinco.

- Ah, vale. ¿Y qué os falta? Además de algo que poner después de Fama. Jijiji.

- De verdad, no quieres que responda a eso.

- Ya.

- Creo que nos dejamos un par de cómicas. ¿Las has visto?

- Como no me des más pistas…

- Son chicas jóvenes.

- Como no me des más pistas…

- Hacen humor.

- Como no me des más pistas… oye, mira, que esto es La Sexta, ¿sabes? Si me tengo que poner a buscar entre todas las personas que corresponden a tu descripción para dar con las tuyas, puedo tardar más que Cantizano en dar una exclusiva. ¿Te vale si te mando a Andrés Montes?

- Hombre…

- Pues ya si eso.

Y se ve que el que recoge a los cómicos en La Sexta encontró a Tania Llasera y Ana Morgade por ahí y las puso en los primeros sitios que encontró: El intermedio y Buenafuente. Ambos programas acaban de arrancar temporada de la mejor manera posible: sin aspavientos y manteniendo el nivel. Que ya es mucho.

En El intermedio aterrizó Llasera, nerviosa como un freak en la sala de espera de El diario. Vale que es el primer día en un programa nuevo para ella, pero tienen más naturalidad los niños del programa este que hace Juan Imedio en la autonómica andaluza. Tampoco es secreto que esta mujer nunca ha acabado de convencerme.

El resto del programa no decepcionó. Los vídeos chorras siguen siendo descacharrantes y el giro de la relación entre Thais y Wyoming me pareció genial. Tan descarado como cambiar a Juan Echanove por otro actor a mitad de una serie, ella explicó a su presentador que ha decidido pasarse al PP y al ingresar en el partido ha empezado a percibir el atractivo de “perroflautas como tú”. La contundente negativa: “me debo a mi presidente”, deja claro que los guionistas se han cansado de que el jefe sea el que acose a la reportera. Y en quince segundos se han establecido las premisas de la mitad de los chistes de la temporada. Como cuando habla Esperanza Aguirre.

También estrenó temporada Buenafuente, y lo hizo justo antes de El intermedio. De la repetición, porque en La Sexta, menos de segundo en el comedor, se repite de todo. También hubo cambios mínimos pero importantes: Berto gana tiempo con Andreu y el rato de Bertovisión se lo lleva Ana Morgade. Todavía hay que engrasar los engranajes de la nueva relación entre Buenafuente y su sidekick, pero la química entre los dos ha sido lo mejor del programa desde que aterrizó en La Sexta así que hay que explotarla. No es lo mismo hablar de “química” y “explotar” referido a estos dos, que usar esas mismas palabras con Pablo Motos y Flipy.

Por su parte, Ana Morgade no usó el comodín del primer programa y estuvo fresca, espontánea (o lo parecía, algo que tendría más merito) y graciosa. Como si llevara allí toda la vida. No les digo que en dos días se los empieza a comer a todos, porque son ustedes unos malpensados.

Da igual cuándo acabaran las vacaciones. Ahora empieza el dormir poco.

3 Comentarios en esta entrada

11 Feb 2012

¡Buenafuente en el prime time!

Compartir: facebook twitter meneame delicious

Como ustedes sabrán, una exclusiva de este calibre sólo puede significar una cosa en esta humilde bitácora: que es mentira. Estoy casi seguro de que nadie en La Sexta se lo ha planteado seriamente. De momento.

Este lunes, la NBC va a revolucionar el mundo de la televisión o a dejarlo como está, con muy poca opción al término medio. En el horario en el que pasadas temporadas emitieron El coche fantástico y otras series que sí tuvieron éxito, a partir del día 14 de septiembre los espectadores americanos se encontarán The Jay Leno Show. ¿Y eso qué es lo que es?, preguntan al fondo. Se me van al siguiente párrafo y se lo leen, ansiosos.

Lo que aquí es una excepción, Buenafuente, en Estados Unidos es la norma. David Letterman, Conan O’Brian, Jimmy Fallon, Craig Ferguson, Jimmy Kimmel, Ellen de Generes y sobre todo Jay Leno conducen espacios con la misma estructura que el de Andreu, cubriendo la parrilla entre el final de prime time y el “no puedo más, me voy a dormir”. Ahora la NBC, la cadena con peores audiencias de las cuatro grandes americanas (no haré comparaciones con Antena 3, no haré comparaciones con Antena 3, no haré…), ha decidido sustituir a Leno en The tonight show, que es su programa de late night, para ponerle a dar el callo en el prime time. ¡De lunes a viernes! ¡Dos días más que Risto y encima trabajando de verdad! Maldito workoholic.

Habrá cambios, pero no sustanciales. Al contrario de lo que pasa en España, NBC alarga el late night hacia el prime time. ¿Y por qué? Porque el capítulo de una de las series que normalmente ocupaba ese tramo puede costar fácilmente tres millones de dólares. Y eso que las explosiones y las balas de fogueo en Estados Unidos se deben comprar en el Lidl.

 

 Esto es más barato que un accidente aéreo, aunque necesites guionistas que hablen inglés

El programa de Leno será mucho más barato, lo que permitirá a la cadena mejorar su margen de beneficios sin necesidad de aumentar su cuota de pantalla. Recuerden esto cuando se pregunten por qué Antena 3 mantiene las cosas que mantiene en su franja de tarde. O cuando empiecen a tomar las medidas en el aparcamiento de Telecinco para la estatua a Jorge Javier.

Al margen de lo puramente económico, si eso es posible, la filosofía que sustenta esta jugada es que a la gente ya le van bastante mal las cosas como para encima enchufarse a ver más asesinatos y conspiraciones en el salón de su casa. La audiencia, dicen autoconvenciéndose, está pidiendo algo más ligero.

Si están en lo cierto y Leno triunfa en su nuevo horario, verán qué poco tardan las demás grandes networks en lanzarse a la piscina con sus propios formatos “barateros”. Las series desaparecerán de las teles generalistas americanas y se refugiarán en el cable, con menos presupuesto pero más margen para no tener que hacer series para el abuelo y el niño. Si fracasa, NBC seguirá siendo la última en los rankings y todo sigue igual.

¿Y por qué Buenafuente no puede ir en el prime time? Porque Wyoming se moriría de rabia tener al tener que darle paso. Por lo demás, como estrategia sería arriesgada, pero los resultados podrían sorprendernos. ¿Y si Andreu recogiera a todos los ciudadanos hartos de series multigeneracionales e hiperinfladas y de realities patilleros? He escrito “ciudadanos” porque lo hemos dicho muchas veces: las generalistas españolas se conforman con repartirse a los telespectadores en lugar de atraer además a la gente que no ve la tele.

Verás la que me lían los guionistas de El Terrat cuando se enteren de que propongo que madruguen un poquito más.

4 Comentarios en esta entrada

2 Feb 2012

Lo que me da la gana, porque me da la gana

Compartir: facebook twitter meneame delicious

Estamos acostumbrados a que nos engañen, nos traten como idiotas o ambas cosas a la vez. Y no estoy hablando de novios, maridos, esposas o amantes (creo), sino de nuestra compañera más estable: la tele. No me vayan de puristas (ni de sobrados), que seguro que es con la que han pasado más noches. Y seguramente con la que más veces han dormido.

Con este panorama, no me extraña que este miércoles Buenafuente rozara máximo histórico en audiencia con la entrevista a María Teresa Campos. Un fenómeno similar a cuando Pablo Motos llevó a Ana Rosa Quintana a El hormiguero; saquen sus propias consecuencias.

Estoy muy enfadado con la Campos por lo que le ha hecho a La mirada crítica. Casi tanto como lo estoy con Vicente Vallés por haberse ido. Pero hay algo que admiro de esta señora y es que siempre hace lo que le da la gana. Recordemos que esta señora llamó “gilipollas” a “alguien” y ese alguien terminó por darle un ramo de flores y dedicarle un par de horas al día.

La sinceridad es lo que le da el morbo a sus entrevistas con AR. La Quintana siempre queda indefensa, no porque sea menos inteligente, digo yo, sino porque tiene que darle más vueltas a lo que dice para mantener su impostura. Y mientras la Campos ya le ha dado un buen repaso campechano.

Juntar a Buenafuente y Campos no es un choque de titanes porque van en la misma dirección. Ambos hacen televisión con las tripas, con lo que le sale. Y con esto no quiero decir que hagan tele con lo que les sale de las tripas, cochinos. Andreu nunca pierde la oportunidad de comentar por qué no hace preguntas con más punch a sus invitados: “porque no me da la gana”. Eso no vale para medios alimentados de titulares y declaraciones zapeables de 20 segundos, pero funciona para un espectador inteligente o que pretenda serlo.

La reina de la mesa camilla y el rey del late-night nos dejaron una buena reflexión acerca de cómo hacer televisión esquivando las presiones de jefes y audiencia, que no son la misma cosa. Y el muy puñetero ya ni se gasta en meter chistes. ¡Cuidado, Andreu! ¡La sombra de Pedro Ruiz es alargada!

Otro detalle: llevarse a Miki Nadal (¿desde Madrid?) sólo para hacer exactamente el mismo chiste que acababa de contar Berto. Porque les dio la gana.

Y olé.

2 Comentarios en esta entrada

23 Feb 2012

Una noticia que les importará un bledo

Compartir: facebook twitter meneame delicious

Este martes murió en Los Ángeles Ed McMahon. No se culpen si no saben quién era. Según G. K. Chesterton: “el periodismo consiste esencialmente en decir ‘Lord Jones ha muerto’ a gente que ni siquiera sabía que Lord Jones estaba vivo”. El caso es que ustedes no lo han notado aún, pero el mundo es un poco menos divertido hoy.

De sus 86 años de vida, McMahon dedicó tres décadas a ser el sidekick de Johnny Carson, el hombre que inspiró a Andreu Buenafuente para convertirse en Buenafuente. Para que me entiendan, Ed era a Johnny como Berto es a Andreu. Salvando las distancias. El tipo que arrancaba The tonight show desde un micrófono ante el que aullaba con su voz de barítono un “aquíiiiiiiii está Johnny”. También le acompañaba en sketches y delirantes conversaciones mediadas por la clásica e inevitable taza sobre la mesa. Y reía sus bromas hasta el punto de que más de uno le llamaba la risa de lata humana.

Tal vez no lo crean, pero lo han leído bien: ¡treinta años! McMahon también ejerció como presentador durante doce años en Star Search, uno de los pocos talent shows que (creo) todavía no han aterrizado aquí. Pero lo que quiero destacar es que estuvo más de un tercio de siglo como más que digno “número dos” del genial Carson. No he calculado mal, es que ya habían compartido programa cinco años antes de llegar a The tonight show. Y no pasó nada. Nada.

Es una de las muchas rarezas de la televisión americana: los programas que funcionan, duran. Qué locurón, ¿no? O tienen un público más maduro o más fiel o con más posibilidades de renovación que permite mantener los índices a buen nivel. O sus ejecutivos son más listos. ¿Se lo pueden creer? O sus estrellas son capaces de batirse el cobre y seguir creyendo en sus proyectos durante años. Quédense con la explicación que les disguste menos.

Si tenemos en cuenta todos los programas “parecidos” que ha hecho Andreu Buenafuente en España, lleva menos de una docenita de años. Y hay quien cuestiona la validez de un formato que por otras latitudes lleva reuniendo millones frente al televisor durante más de cinco décadas. Y no como fenómeno aislado. En la parrilla americana conviven David Letterman, Jay Leno (el sustituto de Carson desde 2002), Conan O’Brian (el sustituto de Leno), Jimmy Fallon, Jimmy Kimmel… y como unos señores, oigan.

A Berto le llevan diciendo que cuándo va a echar a volar del nido desde el día siguiente a que empezaran a reconocerle por la calle. La lógica es que si algo funciona, lo mejor es desmontarlo para que cada pieza siga haciendo lo mismo por su cuenta. Esperemos que los ejecutivos televisivos nunca se hagan cargo del Consejo de Seguridad Nuclear. Claro, que ¿por qué iban a hacerlo?

Pero Berto tiene de listo más que las gafas y no renunció a su aventura en solitario, pero quiso seguir formando parte de ese engranaje que ha logrado acoplarse perfectamente como ninguna otra versión anterior del mecanismo. Qué asco de frase, ¿no? Parezco el niño ese que sale en 20P.

Y sé de buena tinta que cada vez que alguien le vuelve con la matraca de cuándo deja el programa, se acuerda de Ed McMahon.

Será macabro…

2 Comentarios en esta entrada