31 Feb 2012

No lo entiendo

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En el mundo de la televisión hay unos seres mitológicos mucho más misteriosos que los audímetros. A estos no los ha visto nadie, pero sabemos que existen por la huella que dejan. Haberlos, haylos.

Aunque surgieron hace más bien poco, se extienden por todo el planeta y su misión es lograr que los seres humanos lo entendamos todo. Todo.

Son los… ¡SUBTITULADORES!

(insertar aquí su efecto de sonido favorito)

Los hay malos, los hay buenos, los hay reguleros y los hay gloriosos. En esta última categoría incluyo al tipo genial que tradujo cheerleader por porrista. Porque “salva a la animadora, salva al mundo” está bien, pero “salva a la porrista…” es sencillamente antológico. Dicho sea todo esto desde mi paletismo ibérico (no confundir con paletilla de ibérico). La globalización nos ha llevado a una versión escrita de los doblajes sudamericanos de nuestra infancia.

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Peter trata de explicar por qué se quiere hacer subtitulador

El boom de las series americanas, la Internet 2.0 y un exceso de tiempo libre han dado lugar a esta nueva raza tan incomprensible como imprescindible. Porque yo ya tengo dependencia. Que con la mezcla de acentos de Perdidos no me entero. Yo es que o entiendo el inglés iraquí o entiendo el inglés escocés, pero los dos a la vez, como que no.

Como no podía ser menos, el fenómeno ya ha chocado con la industria. Veamos: usted es un ejecutivo de una gran cadena y de repente una turba de fanáticos cogen el capítulo de Heroes que ha emitido un lunes por la noche y al martes por la mañana ya está en los ordenadores de medio mundo con unos subtítulos más que aceptables y perfectamente sincronizados. Desde aquí reconozco que yo no tengo ni idea de cómo lo hacen, lo que despierta aún más mi admiración.

El de esta panda de tarados (dicho sea desde el cariño), es un trabajo tan dignamente hecho y tan altruista que, claro está, ya les exigimos cuando tarda en estar hecho más de medio día. “¿Qué tenéis que hacer que no están los subtítulos? ¿Cómo que trabajar? ¿Cómo que ganaros la vida? A ver si ordenamos las prioridades”.

A pesar de todo esto, usted, como ejecutivo de televisión que es, se lía a lanzar demandas por vulneración del copyright y a intentar que se cierren las guaridas on line de los subitutladores, como ha ocurrido con sitios como Wikisubtitles. Vale, técnicamente se pasan por ahí todo el rollo de los derechos de autor. Pero ¿qué más da? No hay competencia. ¿Dónde está el lucro cesante si las cadenas no ofrecen ese servicio?

Yo las series españolas que no puedo ver en la tele, me las enchufo directamente de las webs de sus cadenas. Con las americanas no puedo hacer esto sencillamente porque no hay subtítulos y como ya he dicho, me cuesta pasar del “I’m Muzzy. Biiiig Muzzy”. Así que las empresas tienen una horda de trabajadores gratis y se dedican a ponerles trabas.

- Claro, esto es porque vais a sacar vosotros las series subtituladas y no queréis competencia.

- ¿Con subtítulos? No, que habría que hacerlos.

- Pero los fans ya os los hacen.

- Sí, pero no queremos que eso queden en manos de aficionados.

- Porque queréis sacarlos en plan profesional.

- No, que habría que hacerlos.

Y así en bucle hasta que dejen de hacer capítulos de Los Simpson o se acabe el mundo, lo que antes llegue.

Y para acabar, quiero dedicar este post a la peña de Solosubtítulos, Heroes-spain, SubDivX, Asia-team, Opensubtitles y todos los que se dedican a hacer este mundo más comprensible. Si hay subtituladores que dedican sus cartelicos (y los hay), yo no voy a ser menos.

A ver si así espabiláis, que me vais muy lentos con The mentalist.

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30 Feb 2012

¡Basta de flashbacks!

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Me acuerdo de cuando no había tanta nostalgia televisiva. ¡Qué tiempos! Entonces veíamos contenidos tan frescos que consiguieron marcarnos con un sello indeleble que permanece con el paso de las décadas.

Ahora entremos en la mente de un programador: “Hum… A mí me gustaban mucho las cosas de La bola de cristal y los Érase una vez… y todo esto. Desde luego eran originales. Yo creo que me gustaban tanto por lo originales que eran. Sí, en su originalidad está la clave. La originalidad… lo nuevo… lo que nunca se ha visto… ¡lo tengo! ¡Repetiremos La bola de cristal! Nos vamos a forrar”.

TP

Como reponer programas a capón es un pasote (excepto para…) la opción es rehacerlos o reempaquetarlos. La primera es para gente con pasta, como los americanos que se vuelven a hacer El coche fantástico y Sensación de vivir y se quedan tan anchos por la buena idea que han tenido. Luego están los que reelaboran la idea de reproducir una serie. A ver cómo vuelven a meter un Chanquete en eso de Verano Azul 09. Vale, reconozco que esto me da una curiosidad morbosa importante.

El reempaquetamiento de nuestra infancia es, no obstante, lo que más de moda está. Ropa, publicidad, series, películas… ¡Pero si es la década de las hombreras y los cardados, por el amor de Paco Clavel! En la tele fracasaron con el intento de Peta Zetas y ahora lanzan a Jesús Vázquez con su Delorean volador a revisitar todos esos lugares comunes. Los mejores años promete ser un concurso espectacular para toda la familia y un revienta audímetros. Un OT de décadas para elegir el mejor decenio de la segunda mitad del siglo XX.

Llámenme loco, pero a mí me interesa más explorar el XXI que seguir revolcándonos en centurias pasadas. Sobre todo porque desde aquí ya empieza a olerme la sacarina con la que van a embutir la historia de nuestra infancia a fin de edulcorarla. ¿Tendrá la Ley de Memoria Histórica algo que decir sobre los guiones del programa?

Personalmente empiezo a estar un poco cansado de volver una y otra vez al pasado. Además, no nos engañemos: Mazinger Z molaba de pequeños. Ahora tiene mejor animación hasta South Park.

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29 Feb 2012

Mujeres que me alteran

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Una de las primeras normas que me autoimpuse al empezar este blog es que no iba a hablar mal de ninguna serie española. Si algo no me gustaba, me limitaría a no hablar de ello y listo. Y esto es lo que me proponía a hacer con Mujeres alteradas.

Hasta que vi las audiencias del lunes: un 8,9% de los espectadores había visto el programa. Sin duda no era el mismo que yo me tragué, que aguanté hasta el final por puro estoicismo profesional. “Espera a ver las cifras del segundo”, me aconsejó sabiamente Bob Pop. “Refrénate, padawan imberbe”.

Esta vez no se trataba de dar una segunda oportunidad al programa, sino a los espectadores. Por lo menos a los que tienen audímetro. Ayer entendí por qué su identidad es secreta. Y mis queridos conciudadanos no me defraudaron y las cosas se normalizaron con las “viñetas” en un 6,7% de cuota de pantalla el martes.

No quiero entrar a profundizar en la serie por aquello de no hacer leña del árbol caído. Pero se sabe que es una comedia porque han tenido el detalle de poner unas molestas pero informativas risas de lata.

Mujeres alteradas

El mismo vestido, los mismos chistes

Como a mí tampoco me hacía gracia Maitena en viñetas, podrían decirme que no soy público objetivo, pero es que tampoco me parece que respete el espíritu del cómic. Al menos en el papel había una intención de reírse de los tópicos de las mujeres para darle la vuelta (otra cosa es que lo consiguiera). Aquí parece que es cosa de rebajar a todas las mujeres que no sean la protagonista para demostrar que ella es perfecta y está liberada y que la serie es lo más de lo más en feminismo. Mientras el resto reproducen los roles de los que se supone que deberían burlar.

Al final todo se queda en una cosa bastante gruesa y se pierde la ironía que podría ir cargada de crítica. Tenemos una turba de personajes femeninos detestables que dejan en muy buen lugar a los pocos hombres que se asoman por la pantalla.

Pero a mí Sexo en Nueva York me parecía la serie más machista de las últimas décadas, así que háganme el caso que me tengan que hacer.

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28 Feb 2012

¿A cuánto va la ética?

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Lo malo de hablar en sede parlamentaria es que tienes que decir la verdad. Entonces al pobre jefazo de la Corporación RTVE le preguntan que por qué no pone toros en su cadena y no sólo puede responder con la triste realidad: porque les sale muy caro.

También es que así no hay más que decir. Porque imagínense si argumenta con otros motivos:

- No, que no ponemos toros porque no nos parece ético maltratar animales.

- GRRRTRADICIÓNGRRRFIESTANACIONALGRRRARTEGRRR -responderían algunos.

- Ya. Er… pero es que… falta masa social que respalde…

- GRRRSERVICIOPÚBLICOGRRREXCEPCIÓNCULTURALGRRR

- ¿Y los niños? ¿Es que nadie piensa en los niños? Si hicieran las corridas fuera del horario de protección infantil…

- GRRRAPRENDENGRRRARTEOTRAVEZGRRRYMÁSGRRR

- Bueno y además nos sale muy caro pagarlas.

- GRrr… Ah, bueno, siendo así…

Resulta que lo de las corridas de toros ahora lo da el Plus y pagan un pastón por los derechos de emisión. Entrar en competencia no sale rentable; no como la Champions, que se puede pagar un potosí sin que te tiemble la mano para firmar los cheques.

Pero Luis Fernández ha seguido con otro argumento que me encanta: los eventos que se puede permitir TVE no tienen el nivel exigido por la cadena. Estamos hablando de la misma que hace Cine de barrio, así que vean a lo que debe referirse.

Se ve que el bombero torero no es lo bastante bueno. No tanto como las bromas con los enanos del superviviente del Dúo sacapuntas.

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27 Feb 2012

Contraprogramación de guante blanco

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Normalmente llamamos “contraprogramación” al cambio de horario de emisión de un programa que hace una cadena en el último momento. Es un error de concepto; eso no es contraprogramar, eso es ser imbécil.

Imagínense que ustedes dan una fiesta en su casa el sábado. Ya han hecho las invitaciones y han avisado a todo el mundo. Incluso ya han comprado todo lo necesario para un fiestorro del copón. Entonces se dan cuenta de que el viernes su ex pareja ha programado otra fiesta y ya ha enviado invitaciones, etc. Vale, hay un riesgo de que los que vayan a casa de su antiguo amor no acudan a la suya al día siguiente; así que para evitarlo, el mismo viernes reubican su propia celebración y mandan un sms a dos o tres de los asistentes previstos.

Para acabar de comportarse como un programador de televisión, deben agarrarse un cabreo cuando nadie vaya a su fiesta y decidir que el fracaso se debió a que no era de disfraces. Si tiene usted personal de servicio, despídalo, por si acaso.

Entonces, ¿qué es contraprogramación? ¿Y tú me lo preguntas? Es una forma más sutil de hacer el idiota. Consiste en poner dos programas con público similar o temática parecida en la misma franja. Es lo que ha hecho La 1 con Comando actualidad frente a Callejeros de Cuatro y lo que va a hacer este viernes al mover Guante blanco para ponerlo a la misma hora que El comisario.

 Rex

Y luego está Rex, que se contraprograma a sí mismo 

Esta maniobra de programación al menos parte de una estrategia pensada y, a veces, inteligente. En esta ocasión, La 1 puede pensar que tiene una serie emergente (y la tiene) y la ficción de Telecinco está viviendo su declive. Sabe que el público de la noche del viernes está interesado en las tramas policiacas y tal vez robe espectadores a Telecinco, su rival en el liderazgo mensual de la audiencia.

Por otra parte, el pastel de la audiencia es el que es. Al no ofrecer alternativas, no hay posibilidades de atraer nuevos espectadores al sofá que puedan hacer de colchón. Dependes de una manga de infieles a la serie más veterana. Siempre he dudado de una relación que nace de una infidelidad, ya me perdonarán.

Así con todo, espero que esta jugada le salga bien a TVE. Guante blanco me gusta y no quiero verla por el purgatorio del late night ni otras franjas obscenas. Porque prefiero verla… prefiero verla, vaya.

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24 Feb 2012

¿Quién es mejor actor?

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Conozco unos cuantos actores y/o actrices que se niegan a trabajar en televisión porque entienden que eso sería rebajarse. Que el cine tiene mucho más glamour que la tele lo demuestra sin duda la comparación entre Torrente y Dirty sexy money, pero ¿calidad actoral?

Empiezo a pensar que son mucho mejores intérpretes los televisivos que los que trabajan exclusivamente para cine. Me explico antes de que me apaleen (mucho). Piensen que una película se tarda en rodar unas seis semanas. En ese tiempo, el director tiene, en teoría, la posibildad de ensayar, preparar bien las escenas, contar con un equipo que conoce bien el guión y que se lo ha trabajado, repetir tomas, limar errores… Esto en tele se traduce muchas veces en “dónde coño está el mensajero con los guiones, que tenemos que tener esto hecho para mañana”.

No es sólo cuestión de rapidez en el trabajo. Ese mismo ritmo de producción y posproducción hace que la mano del director se vea menos en las interpretaciones, que los actores puedan  desarrollar más su parte artística de creación. En cine algunos directores son auténticos marionetistas, mientras que en tele un productor puede intentarlo, pero siempre tendrá que estar pendiente de varios millones de cosas más.

Esto permite hacer una distinción entre buenos actores y buenas actuaciones, entendidas estas como creaciones conjuntas del intérprete, el director y el montador.

Y a qué viene este post, se preguntarán, avezados lectores. Pues porque pensaba yo que, ya que últimamente le da por hacer comedias, Robert de Niro sería un Mauricio genial en un remake de Aída.

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23 Feb 2012

Salva a la animadora, salva la serie

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Cuando lo normal es que desaparezcan las series por culpa de la inconsciente audiencia o los desalmados programadores, que sea cosa de los guionistas nos deja totalmente descolocados. Es el caso de Heroes.

Ya me perdonarán la obsesión, pero una serie tan buena hasta el penúltimo capítulo de su primera temoporada, merece más que sus creadores. Reconozco que el último episodio tuvo algo que volvió a despertar una chispa en mí como espectador (y en Peter como mutante, sólo que él literalmente). Así que hay que arremangarse y reflotar esta serie, cual voluntarios de chapapote.

En esas estaba cuando me encontré con este artículo de Entertainment Weekly, que resume bastante bien lo que me parece que habría que mejorar de la serie. Jeff Jensen reduce los problemas a solucionar a cinco. Estos:

1. Hay demasiados héroes. O como deben pensar los guionistas: “¿por qué tendremos la mala suerte de crear personajes tan buenos?” Hay tantos que yo ya me olvido de algunos. Aparecen en una secuencia y pienso: “¡anda, es verdad! Si estaba este tío aquí”. Que sean carismáticos y vendan muñequitos no basta para que no sean un lastre.

En EW proponen matar algunos y retirar a otros. A lo mejor basta con convertir a algún protagonista en secundario. Por ejemplo, Mohinder, que es un pesado. Y si alguien muere, que muera de verdad, hombreyá.

2. Absurdos giros de guión. ¿Por qué de repente Nathan es tan religioso? O esos parentescos que surgen de la nada. Puede solucionarse con personajes más inteligentes o con guiones más orgánicos, haciendo que las cosas empiecen a encajar mucho antes de que lleguen a ocurrir. En definitiva: que no parezca (se note) que estamos improvisando la trama.

 

Meredith

 

 

Espera, mujer, que igual todavía lo arreglan

3. ¿Qué fue de la realidad? Lo grande de la primera temporada es que los personajes eran gente de verdad que de pronto descubría que tenía poderes. Ahora quien más quien menos tiene una organización secreta detrás o un largo linaje de familiares poderosos. Vamos, que se han convertido en una panda de listillos y nos aburren.

4. El robocErSiempre la misma historia. Pues eso: “oh, he estado en el futuro y he visto el fin del mundo y…”.

- ¿Otra vez, Peter?
- Er… sí, yo…
- ¿Qué te tengo dicho de viajar en el tiempo?
- Pero mama, jo…
- A la cama sin cenar, por alterar el espacio-tiempo.

¿No se suponía que la huelga de guionistas ya se ha acabado? Pues que dejen de reciclar tramas y se pongan a trabajar en algo nuevo.

5. Demasiado desechable. En el sentido de que le falta visión de futuro. Volvemos a eso de que da la impresión de que están improvisando. ¿A alguien le pilló el éxito de su serie con los pantalones bajados? Lo primero que te enseñan cuando haces guiones es a trazar líneas argumentales largas. En EW sugieren que le pongan una fecha de caducidad, como a Perdidos, y así tengan que esforzarse en exprimir las posibilidades de la serie con fecha límite. No es mala idea. Si la cosa funciona luego se pueden hinchar a sacar spin-offs, así que tampoco es mal negocio.

Y todo esto para decir, en dos palabras, que se aireen, que lean unos cuntos tebeos y que se sienten a hacer guiones nuevos. NUEVOS. Que esa es la gracia, chavales.

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22 Feb 2012

Cazadores de audímetros

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No sé ustedes, pero yo ya estoy empezando a pensar que ver la noche de los martes. Porque Cazadores de hombres se la van a cargar. Como mínimo empezará el peregrinaje que tantas series han conocido por esa cadena de Carlotti. Una pena, oiga.

Que había cosas que limar, sí. Por ejemplo los flashbacks de la niña muriéndose una y otra vez; que hay más ratos de niña muerta en esta serie que en Entre fantasmas. Y también habría que pulir al personaje de Alejo Sauras. Ay, perdón, no quería decir eso.

Quería decir que hay que pulírselo. Sin más.

Con las series de Antena 3 uno suele tener la posibilidad de culpar de su fracaso a los propios programadores de la cadena. Del tipo ¿quién ha sido el genio que ha puesto una serie de humor arrabalero a competir con Aída? Pero esta vez Cazadores de hombres sí es una alternativa a los culebrones reales o ficticios que son su principal competencia en otras cadenas. Y no le está yendo nada bien. Claro que lo de poner un capítulo después del fútbol, a las once y pico, quizá no fuera buena idea. A lo mejor ahorrándose el post partido hubieran sacado algo promocionándose inmediatamente como: “ey, una serie con una poli dura y dos lesbianas dándose el lote”. Si ni con eso atrapas al público del fútbol gástate los cuartos en un pack de películas de Van Damme y échate a dormir.

Emma Suárez

“Mama, pon la tres, anda. ¡Que me da igual quién esté nominada, copón!” 

Dados los fracasos de ambas series, tal vez sería una buena idea intercambiar los días de emisión de LEX y Cazadores de hombres. Ahí lo dejo, Carlotti. Y mi teléfono, por si necesitas programadores, (guiño, guiño)te lo dan en Público.

Y hablando de audiencias, resulta que TNS ha decidido aumentar el número de audímetros para que sean 4.500, que como número es más bonito. Dicen que con los que tienen ahora, no miden bien, así que hay que poner más. Unos diez millones más, diría yo. Porque si la cosa era inexacta cuando había unas cinco cadenas, piensen ahora que hay analógico, TDT, Digital Plus, Imagenio, cable, Internet, vídeo, dvd grabador, discos duros, la vecina del quinto que te cuenta Amar en tiempos revueltos el día que la pierdes…

Como en el caso de dónde poner Cazadores de hombres no tengo nada clara la solución a este problema (puedes respirar tranquilo, Alejo). Pero a mí me pagan por poner cosas a parir, no por arreglarlas, así que yo duermo tranquilo. Sólo recuerden que TNS dice que sus medidas no son muy acertadas. Piénsenlo antes de cancelar a tontas y a locas*.

*Er… lo de a tontas y a locas lo digo como preposición adverbial de modo. No se me ofenda ninguna presentadora y/o actriz. O algo.

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21 Feb 2012

Llamar y (no) ganar

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Vamos a hacer una encuesta rápida: ¿cuántos de ustedes creen que los call tv son una estafa? Los call tv son esos concursos en los que un presentador hinchado de anfetas (o no) te pide que le llames para decirle una palabra con cuatro letras que empieza por “man” y que sirve para designar el final de la extremidad superior de un ser humano. Entonces llama un señor y dice: “¡cara!”. Y el presentador se tira otra media hora gritando desperado para recibir otra llamada con alguien que no tenga el cociente intelectual en números rojos. Y que luego cueste tanto llevarte un premio decente en Saber y ganar

Entonces, repetimos la encuesta: ¿son una estafa o no son una estafa? Haremos como los que se dedican a los sondeos políticos y consideraremos que habéis respondido lo que a mí me viene bien. En este caso, que sí. La denominación popular teletimo condiciona mucho los resultados previstos. Lo pensamos desde mucho antes de la gloriosa entrada en escena de la borracha de La Sexta (que según ella no estaba ebria, pero que ha mantenido el cariñoso apelativo).

Si todos lo teníamos tan claro, ¿por qué es ahora cuando alguna autoridad empieza a hacer algo? ¿Qué les tenía tan ocupados hasta ahora? ¿Estaban colgados del teléfono esperando su turno para concursar? ¿Es culpa de la crisis?

Digo todo esto sin estar muy seguro de la obligación del Estado de intervenir en todo esto. Porque, una vez más, la culpa de lo que ponen en la tele es nuestra. En Sé lo que hicisteis… ya usaron las cifras de audiencia de los call tv de Telecinco para meterse con la Campos. Porque tenían más audiencia que La mirada crítica. ¿Estamos locos? O una masa de pacientes cazadores de zapping aguarda emboscada la aparición de momentos gloriosos como este: