30 Feb 2012

Zapatero, televisivo total

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Lo reconozco: últimamente veo poca televisión. Lo que en mi caso significa una cantidad de minutos de visionado que aún sonrojaría al Comité de Sabios aquel. Para mantener el nivel, me veo obligado a consumir reconcentrados que tengan los más elementos posibles: como los batidos que se debe de enchufar Pablo Motos, pero con el efecto contrario en la zona abdominal. Así descubrí este domingo el programa total: la Entrevista al presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero. Qué título más bien puesto, por cierto. No ha lugar a la ambigüedad por ningún ángulo, pardiez.

Tal vez alguno de ustedes sea un cínico (o Rajoy. ¡Hola, Mariano!) y no quiera creérselo. Pues se lo voy a demostrar relatándoles todas las trazas que he sido capaz de localizar. En los comentarios tendrán sitio para apuntar los que sin duda se me habrán escapado. Ahí vamos:

  • Zapateros viajeros. La llegada de Mamen Mendizábal y la visita turística a La Moncloa sólo tuvo un fallo: ella no sujetaba la cámara, pero esto queda suplido por su belleza (de ella). Si Zapatero hubiera sido un yonki, hubiera sido redondo.
  • DEC. Entrando en La Moncloa, Mamen pregunta cuándo pisará esas escaleras Mariano Rajoy. Las puertas de Cantora nunca presenciaron una respuesta con tanto sentimiento.
  • El hormiguero. ¿Saben cuándo pasan a publicidad y nos dejan la ventanita esta tan molesta que nos estropea los anuncios? Pues lo mismo. Aunque como Mamen y Zapatero estaban calentando, igual era más tipo Fama. ¡Toma! ¡Dos por uno!
  • Flashforward. Zapatero explica sus planes de vivienda y empleo. Prevé que a finales del año que viene se empezará a crear empleo. La población no sabe si están viendo el futuro o es sólo una ilusión y tiene que decidir cómo vivir en función de si se lo cree o no. Además, sus respuestas son un poco intrascendentes hasta que no llega el cliffhanger del titular, igualito que en la serie.
  • Redes. Zapatero hablando de economía es como una entrevista de Punset sin doblar.
  • Miénteme. Lo que debe de ser ver cualquier entrevista política con Cal Lightman y unas birras, oiga. Mejor que el Barça-Madrid, fijo.
  • Superegos. Había momentos que el sonido parecía que lo estaban cogiendo con el SingStar o algo así. Cosas del (falso) directo.
  • La crítica de los críticos de Berto en Divendres. El PSOE sigue su estrategia de hacer una dura oposición a la oposición desde el Gobierno.
  • V. El que haya visto los primeros capítulos del remake y la entrevista a Anna lo entenderá.
  • 24. Porque el Gobierno no va a negociar con los terroristas.
  • Mensaje de Navidad del rey. Igual de apasionantes, por momentos.
  • El ala oeste de la Casa Blanca. También llevaba cortes publicitarios.
  • Mujeres y hombres y viceversa. Esas cosas de pedir a un líder político que defina a otros en una frase corta me encanta: “Berlusconi”. “Popular”. Qué subliminal que es el presi.
  • El programa de Ana Rosa. Por las preguntas de alto grado de indagación en la verdad oculta del presidente como “¿cuánto corre usted?” y “¿cómo se recicla en La Moncloa?”. Lo de preguntarle por las hijas fue más rollo Espejo público.
  • Autopromo de La Sexta. Estoy deseando ver el comentario de Wyoming después de que Zapatero se uniera a su campaña “yo también veo El intermedio“.

Y llegados a este punto, cuando ya no quedará casi nadie leyendo, les confieso que el principio de la entrevista olía muy mal. Las preguntas y las respuestas saltaban demasiado rápido (¿o fue la realización?). Daba la impresión, falsa sin duda, de guión bien aprendido. Ninguno de los dos parecía escuchar al otro o pensar su siguiente intervención. Como si fuera el Congreso de los Diputados. Menos mal que la cosa se fue calmando y llegó al tedio esperable.

Tampoco le hace un gran favor a la reputación periodística de La Sexta dedicar un tercio de la entrevista a temas más bien banales como eso de cuánto corre y si le gusta la tortilla de patatas más que la cocina de Adriá. Por lo menos que hubiera preguntado si la tortilla la prefiere con o sin cebolla. Temas candentes, polémicos: las dos Españas.

Desde este blog apoyamos la cebolla. Faltaría más.

Verán la que me cae.

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28 Feb 2012

Y otros animales televisivos (XI)

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Un enfermo de la información televisiva como su humilde servidor se traga a diario varios cientos de posts, de los cuales algo así como el 90% son enlaces y copipegas de webs de información del medio rebotados por blogueros que cobran al peso. Yo no cobro al peso porque en la revisión médica de la empresa vieron que no salía rentable.

Les cuento esto porque en este contexto es maravilloso toparse con un blog que hace un buen análisis crítico y no como el autor de esta bitácora, que se dedica a buscar justificaciones para ver series con chicas que lleven ropa apretada o en escasas cantidades. O una sabia combinación de ambos factores. Es el caso del Spinoff de Mar Grandío. Con “es el caso” me refiero a la ponderación de su bitácora, puesto que desconozco sus hábitos en cuanto a indumentaria. Les traigo como ejemplo lo que puede hacer una persona con un mínimo de cultura y una conexión de esas de un mega que nos va a garantizar el Gobierno, tan majos ellos:

El patinazo de A3

Un burka por amor

Lo comenté ayer por Twitter. Hoy le dedico un poco más de espacio, sobre todo, porque veo que casi no ha tenido repercusión en los medios. Ayer la mini serie emitida por Antena 3 en horario de máxima audiencia (“Un burka por amor”) metió la pata hasta el fondo.

Recordemos el argumento. Una joven española se casa con un afgano. Cuando el padre de él enferma ambos viajan hasta Afganistán para acompañarle en su lecho de muerte. Tras el desenlace, el matrimonio trata de abandonar el país pero los talibanes se lo impiden, con lo que la joven ciudadana española queda atrapada en un país dominado por extremistas religiosos.

No voy a entrar a valorar cómo de original es el guión (vamos, originalísimo), pero sí el dudoso rigor de su contenido. A lo largo de toda la proyección, los personajes no paraban de referirse al marido de la protagonista como “árabe”, cuando en realidad… ¡es afgano! A los guionistas no les habría costado mucho (google hubiera sido suficiente) para darse cuenta que “árabe” es un adjetivo étnico y linguístico, y que los afganos ni son étnicamente árabes y ni siquiera hablan esa lengua.

Sigue leyendo El patinazo de A3 en Spinoff

Pero sobre todo leo su blog porque “Spinoff” me suena a nombre de general ruso o marca de vodka y me hace risa. Lo de que escriba cosas inteligentes es mera justificación.

Ah, y a poco que piensen, se darán cuenta de por qué aquí no encontraron comentario alguno sobre Un burka por amor.

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27 Feb 2012

Breverías

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En América están de resaca por el día de Acción de Gracias. En el Reino Unido llevan desde el lunes intentando enterarse de quién es esa señora que han puesto de alta representante de la UE y aquí no sé qué pasa que también está todo sin grandes cosas. Así que les comento las pequeñas:

No escarmientan

Telecinco compra los derechos del mundial de clubes de fútbol y Antena 3 empieza a emitir el lunes TC exprés, que apunta a que es un Aquí hay sucedáneo de tomate. Al frente estará Jorge Sandoval, el poor man’s Jorge Javier. Ya puestos, ¿por qué no hace Cuatro un remake de Gominolas y La Sexta sustituye El intermedio por No te olvides de la letra? No extraña que Oliart diga que no va a competir con las privadas: ya lo hacen ellas mismas.

Pásate a la TDT, copón

Álex de la Iglesia se está reblandeciendo como… ¡eh! ¡Un momento! ¿Por qué en los chistes de gordos nunca usamos a Álex de la Iglesia? ¡Oh, Falete, tus días de gloria están contados!

Este hombre tiene en su filmografía Acción mutante, El día de la bestia y Perdita Durango, y escoge La comunidad para instarnos a pasarnos a la TDT.

Visto en perspectiva, a lo mejor Acción mutante era un sueño de Resines. ¡Ah! Pero un sueño de Resines en TDT. Ahí lo tenías, Álex.

La 2 no quiere que nadie les vea

Están preparando un programa nuevo y su gabinete de coumincación nos lo vende diciendo que será “un magacín social diario de dos horas realizado en directo” con “temas sociales y participativos: temas ciudadanos, ONGs… “. Dicho así suena tan apasionante como ver Saber y ganar sin sonido. Espero que lo hagan bien, porque cuando quieren, saben.

La otra Oprah

La semana pasada Sarah Palin estuvo en el programa de la todopoderosa Oprah Winfrey, que cuando se enteró que aquí dicen que es la Ana Rosa americana, decidió quitarse de lo de presentar programas. Tras reponerse del susto de que la mítica Oprah fuera negra, la Palin atrajo a unas audiencias estratosféricas, así que suena como sustituta. Lo mismito que si alguien pusiera a Esperanza Aguirre a presentar El diario de Antena 3.

Y eso sería un exitazo. Al menos hasta que Espe empiece a quejarse de que la están escuchando.

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26 Feb 2012

Ver el futuro es una mierda

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Que ver el futuro es un zurullazo canino en toda la faz es algo que saben desde hace muchos años Rappel y Aramís Fuster. Y por eso ya no volvieron a ver el futuro.

En lugar de escarmentar en tanga ajeno, la ABC decidió hace unos cuantos meses pegarse el trastazo ellos mismos y se tiraron al monte con FlashForward. Si a estas alturas no sabe usted que han tenido que parar la producción de la serie para ver si se puede arreglar el guión, es que no le interesa a usted este tema en lo más mínimo. Enhorabuena.

Algunos seguimos viendo la serie por inercia, porque nos pareció al principio que podría ser algo grande o por lo mismo que nos leemos los artículos de Javier Marías cada domingo. No entraré en detalles. Nos la quisieron vender como la sucesora de Perdidos y debió ser pensando en que en la isla no se explica nunca nada. Pero eso es más falso que el Facebook de Ben Linus: en la isla se explican muchas cosas, aunque sólo sea para dar paso a líos más monumentales. La gracia está en enredar al espectador cada vez más, contando para ello no sólo con la trama principal de ciencia-ficción, sino también con unos personajes bien pensados y con unos pasados más oscuros y enrevesados que el sobaco de mr. Eko.

Los protagonistas de FlashForward son demasiado normales para constituir el andamiaje que sustente una trama de ciencia-ficción. Y pueden sustituir normales por cursis en los más de los casos. Con lo que prometía al principio, cada nuevo capítulo se convierte en una aburrida espera para llegar a los tres minutos finales donde los guionistas meten un cliffhanger como diciendo “ah, sí, oye, lo de los desmayos y eso”. Creo que ya están pensando en cambiar FlashForward por FastForward, que es cómo se pueden ver la mayor parte de los episodios.

A todo esto, yo venía a hablarles de Paradox, una serie inglesa que también va sobre ver el futuro. De alguna forma, un científico encuentra en su ordenador varias fotos que muestran de manera imprecisa una explosión que ocurrirá unas horas más tarde. Lía a unos policías para que le ayuden a evitarlo y ¡ta-chán! ya tienes una trama de procedimental. A falta de ver más capítulos, tiene pinta de ser una fórmula que podríamos resumir en un “qué pasaría si le dejan a Grissom una bola de cristal medio defectuosa”.

Como se imaginarán por el título del post, tampoco me ha convencido mucho, aunque visto que mis habilidades a la hora de predecir el futuro están a la altura de las de la ABC, vaya usted a saber. A lo mejor es por ser el arranque, pero me pareció demasiado procedimental. Si FlashForward va demasiado lento, en Paradox todo es demasiado rápido, los policías van atando cabos perfectamente y avanzando sin torcerse hacia la resolución del “caso”. Porque ellos van al caso. Y que si a los personajes de la serie no les importa cómo es que se ha podido atisbar el futuro, imagínense al espectador. Sigan atentos a su twitter (mejor al mío) y les avisaré si la cosa mejora, no obstante.

Ahora voy a mirar que dice el FMI. Puestos a ver predicciones de futuro chungas…

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25 Feb 2012

El dilema del prisionero

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¿Conocen ustedes el cuento del traje nuevo del emperador? Los más jóvenes podrían pensar que es algo de La guerra de las galaxias, pero a muchos de esos  más jóvenes les gustó el personaje de Jar-Jar Binks, así que no hay que hacerles mucho caso. Resumo: un sastre hace creer al emperador que lleva un vestido tan sutil que las mentes ignorantes no pueden verlo. En realidad (¡SPOILER! Ejem) va desnudo y sólo se da cuenta cuando  un sencillo zagal le señala al culete. O eso es lo que nos contó a todos Michael Jackson. Perdón, Hans Christian Andersen, autor de la versión canónica del cuento.

La historia y la moraleja funcionaban hasta el siglo pasado. Hoy en día, el sastre hubiera sido un experto en moda molecular, el traje sería una deconstrucción de seda con ribetes de oxígeno y el niño hubiera pasado por un idiota sin cultura y Antena 3 montaría un debate para alarmar a la población sobre los menores que señalan al culete de los poderes fácticos.

Una de las dos versiones de ese chavalín soy yo con The prisoner, que parece que tiene encantado a todo el mundo menos a mí. El canal AMC se cascó en tres días una miniserie de seis episodios que pretendía actualizar la serie británica, clásica y homónima (que se note que en este periódico no ahorramos en adjetivos). Por cierto, la original no la he visto y no he querido verla para no tener con qué comparar. Me pasa con V, que como ya sé que son lagartos, pierde algo de emoción el rollo de las naves llegando “en son de paz”. Pero a lo que iba: a mí ya me parece sospechoso que se la quieran quitar de encima en menos de una semana.

Entre cabezada y cabezada, me medió enteré de una trama extraña como un catálogo de Ikea sin fotos y, sobre todo, pasada de moda. El disfraz de conspiración empresarial no ocultaba el tufo a distopía de principios del siglo pasado. Uf. Dos frases más como esta y me pasan a opinión. Lo que quiero decir es que la trama y el ambiente recuerdan tantísimo a 1984, Un mundo feliz, Farenheit 451 y demás ciencia-ficción totalitarista que todo el tiempo da la impresión de que ya hemos estado allí.

La marca de la casa de AMC va a acabar siendo: “ambientamos de pu muy bien las series”. La producción es sobresaliente, como en Mad men, el programa bandera de la cadena. En lo visual juega con una fotografía potente y un montaje desconcertante de esos que te hacen pensar que eres tonto porque te has debido perder algo en ese cambio de planos rápido y sincopado. Para compensar, luego ponen un montón de cámaras lentas. Es el equivalente en montaje a la línea de diálogo: “hum… aquí pasa algo muy raro”. Yo prefiero la segunda, porque así el guionista nos llama tontos a la cara a los espectadores. Los montajes raros, si no salen bien, es como si nos dijeran: “¿cómo? ¿No lo entiendes? Ay, no pensé que no fueras capaz de entenderlo. Pobre”. Y para eso ya tenemos a los columnistas de economía.

Lo mejor de la serie es, de largo, Ian McKellen, un señor que finge como nadie que es otra persona. Luego está Jesucristo Caviezel, tan intenso todo el rato que se le acaba teniendo rabia. Puede ser guión, dirección o interpretación, pero se me hizo muy difícil identificarme con el protagonista.

Las afirmaciones de “voy a escapar”  de Seis me recuerdan a cuando yo le digo al despertador: “ahora me levanto”. Porque cada episodio es casi autoconclusivo y no hay avances importantes en la trama central. Al final intentan dar una justificación para eso, ya me dirán ustedes lo que les parece.

Tengo la impresión de que el sexto episodio de la duodécima temporada de Los Simpson fue mejor remake

Y con eso les dejo que pasen a los comentarios a vapulearme sin compasión. Pero antes comprueben que no vayan con el culete al fresco.

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24 Feb 2012

¡Páguenme un anuncio!

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Aunque sea en La Sexta, ¿no sería bonito financiar entre todos un spot televisivo de Mi televisión y otros animales! Con un euro que pongan cada uno de ustedes, puedo salir hasta cuatro veces fácil ¡en el descanso de Cocina con Bruno! Pensándolo mejor, Bruno, luego te cuento lo que debes por esta mención.

Les digo todo esto porque he estado echándole un ojo a la lista de tarifas publicitarias en televisión. Es un documento muy curioso. Permite hacernos una idea de cuánto pueden ingresar las cadenas por cada uno de sus programas. Más o menos, porque hay conceptos en el tráfico de tiempo publicitario que se nos escapan o no están reflejados en los informes que les he enlazado.

Tarifas publicitarias

La captura la han hecho en Vaya tele, que son muy apañaos

Por ejemplo, si Telecinco cobra hasta 35.000 por cada 20 segundos de su horario preferente, en un día tonto puede ingresar más de un millón de euros por hora, suponiendo que respete la limitación legal de tiempo publicitario y que sólo ingrese por spots. Y sepan que los spots son ya la publicidad baratera, superada por formatos como los high quality (esos de “volvemos en 30 segundos”).

También podemos aprender que si a Telecinco le multan por exceso de saturación publicitaria y tiene que apoquinar 60.100 euros, a Vasile le da la risa floja. Aunque es posible que descuente esa cantidad de la cesta de navidad de los empleados (¡lloricas!).

Si se fijan, les llamará la atención que no hay una relación directa, no siempre, entre volumen de espectadores y tarifas. Algún avispado lector se habrá llevado las manos a la cabeza al ver que Cuatro tiene un horario preferente más caro que Antena 3 y bastante equiparable a Telecinco. Es que comprar audiencia, que es en definitiva lo que hacen los anunciantes, es como comprar jamón: si te dan las cosas seleccionadas y cortadas y sin hueso, eso hay que pagarlo. Cuatro salió desde el principio a por el target comercial (público urbano, de clase media en adelante, entre 18 y 45 años), el que tiene más dinero para consumir y cuando va a vender anuncios puede decir que sus bloques vienen sin corteza ni hueso y con el tocino justo.

Este cuadro deberían metérselo en la cabeza los comerciales de muchos medios, sobre todo digitales, que siguen creyendo que segmentación es una cosa de las clases de geometría de EGB. También es una valiosa lección para cuando se les caiga encima la TDT y no haya más remedio que vender anuncios para cadenas tipo CanalCampo o Encaje de bolillos TV. Serán líderes en su campo, pero igual no tiene mucho sentido anunciar allí el MacBook Air o el último disco de Artic Monkeys y sí habrá que sacarles una pasta a los fabricantes de abonos y proveedores textiles en general.

Y es por esto y no porque pixele las caras, por lo que TDT les suena a enfermedad contagiosa a muchos gerifaltes de la tele actual.

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23 Feb 2012

Clases de telebasura en La Sexta

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¿El Anómalo va a hablar mal de la cadena que comparte accionistas con este, su humilde pero no por eso menos bello, diario? ¿Qué será lo próximo? ¿Alguien de Sé lo que hicisteis fichando por Telecinco? ¿La Cope renegando de Federico?

Tranquilos, no se me solivianten, que las clases fueron teóricas. Y ya sabemos que la parte de teoría no interesa. Miren lo que pasa con la teoría de la evolución en algunas escuelas. Las lecciones las impartió este domingo Salvados, de la mano de Jordi Évole, el Follonero y lo hizo con toda la intención.

El programa estuvo lejos de ser el más divertido de la temporada, sobre todo por la mala suerte de no lograr colar a su “infiltrado telefónico en DEC”. Culpa de la Campanario. Pero se dijeron algunas cosas muy interesantes. No me van a creer, pero hasta Pilar Rahola nos dejó una reflexión inteligente. Tan increíble como que Rajoy diga que se ven “datos esperanzadores” en la economía, lo sé. Y si no me creen, les cito de memoria; explicaba la señora Rahola una conversación en la que le soltó a Boris Izaguirre una frase lapidaria de estas que han hecho de ella una solicitada tertuliana: “me preocupa más una mentira en un telediario que tu pito pequeño”.

Nos lleva a dos reflexiones: la primera es cuántos pitos tiene Boris y por qué son de diversos tamaños. La segunda es que Rahola, en su estilo demagogo y tabernero, lleva razón. Sin mentar teorías conspirativas, es cierto que la telebasura o la “información” del corazón, además de ser rentable, distrae de las cosas importantes. Seguramente esa sea su mayor virtud (así la esgrimen sus defensores), pero también es el mayor argumento en contra: no hace falta que se imaginen a Jesús Mariñas como un gladiador ni a Isabel Pantoja como una mártir para reconocer conmigo una clara analogía con el panis et circensis. Pan y circo para los que no les guste el fútbol. O como anfiteatro complementario.

Otro segmento de obligado visionado para los acérrimos a la tele rosa debería ser el de “Operación Tertuliano”. Carlos Navarro, el Yoyas, no es mi intelectual favorito (no mientras Ramoncín siga activo), pero es un tipo muy lúcido. Es maravilloso escucharle contar con toda la naturalidad del mundo cómo se “trucan” los debates del corazón o cómo una revista prepara un montaje. Así es el negocio, así funciona y está bien que de vez en cuando venga alguien de dentro para explicarlo. Porque lo crean o no, hay aún quién defiende la pureza periodística de este mundillo y si lo decimos los de fuera, nos acusan de arribistas, de envidiosos y no comernos el pollo.

Lástima que no muchos de ellos se dejaran caer el domingo por las clases que dio La Sexta. Seguramente les diera igual, porque la gente, en general, ve los programas del corazón porque distraen, no porque crean lo que dicen.

Lo mismo que nos pasa a muchos con la información política.

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21 Feb 2012

Y otros animales televisivos (X)

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Tenía seleccionado un post buenísimo de un blog brutal para la sección de esta semana. Pero me puse a escribir el título y… que no me gustaría defraudar las espectativas de ningún lector poco avezado en el uso de números romanos. Así que me he buscado algo de porno.

Y no crean que es fácil encontrar porno en Internet. Pero les traigo un articulillo de Sensacine.com la mar de majo. Creo que no necesita ninguna introducción. Ejem. Con perdón:

No hay disciplina que se escape al ingenio de los directores de películas porno. Para demostrarlo hemos realizado un dossier de las parodias subiditas de tono de algunas de las más célebres series de televisión. Sólo hemos incluído algunas, otras -como las versiones X de Escenas de matrimonio o Verano Azul- han quedado fuera por sus tráilers con escenas explícitas. [...]
Es hora de reír con el tráiler de la película 30 Rock Porn Parody. Con unos actores que se parecen bastante a los de la serie, destaca la doble de Tina Fey, la actriz porno Lisa Ann. Esta famosa actriz protagonizó una película donde parodiaba a la candidata republicana Sarah Palin (y escenificaba todo tipo de sexo lésbico con dobles e otras candidatas políticas como Hilary Clinton), lo curiosos es que también Fey parodió a la candidata en el programa Saturday Night Live.

 

Seguir leyendo Las series de TV en versión X en Sensacine.com

¿Les ha gustado la parodia porno de 30 Rock? A Tina Fey parece que sí, porque la parodió a su vez en el segundo episodio de la cuarta temporada. La única pega es que cambió los actores. Bueno y que recortaron el final.

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20 Feb 2012

Jack Bauer es el motivo por el que se esconde Wally

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Cuando Bruce Banner se enfada, se convierte en Hulk. Cuando Hulk se enfada, se transforma en Chuck Norris. Y cuando Chuck Norris se cabrea, evoluciona a Jack Bauer. Podría seguir con chistecitos de estos durante horas, pero eso ya lo han hecho otros.

Ustedes me perdonarán, pero tras cuatro años y pico, por fin he conseguido ponerme al día con 24. Si Jack Bauer hubiera estado en mi lugar, los deuvedés le hubieran dado la información mucho antes. Para el que no conozca la serie, va de un agente del gobierno americano (Bauer) y varios cientos de terroristas que intentan atentar de una u otra forma contra los Estados Unidos. Adivinen quién es el que sobrevive. La peculiaridad es que la trama está contada en “tiempo real”: supuestamente, cada capítulo corresponde con una hora transcurrida en la narración. Aunque esa precisión se va desdibujando levemente a medida que pasan las temporadas. Cada una de ellas completa un día, por eso que se llame 24. Bien pensado, ¿eh?

Una vez le pregunté a mi abuela por qué ve Walker (pronunciado “balquer”) y me contestó que porque los buenos son buenos y los malos son malos. Y viene Chuck Norris, suelta dos patadas y se acabó la tontería. Sospecho que, si no fuera por la continuidad entre capítulos, 24 podría ser el Walker de la primera década del siglo XXI. Aunque la metodología de Jack, que incluye matar a un detenido para cortarle la cabeza y poder infiltrase en una banda, pueda parecernos un poco pasada de rosca. Pero él siempre actúa en aras de un bien mayor: su país y salvar al menos a una persona más de las que mata. Así le salen las cuentas.

 Jack Bauer

Se rumorea (en serio) que El código da Vinci estuvo a punto de ser el argumento de una temporada de 24. Así imagino yo a Bauer-Langdon preguntando por un libro en la biblioteca

El primer capítulo de 24 salió al aire en noviembre de 2001, apenas un par de meses después de los atentados del 11 de septiembre y proponía como héroe a un tipo dispuesto a no jugar según las reglas si con eso podía evitar que los malos hicieran de las suyas. De alguna forma, Jack Bauer se convirtió en la mascota oficiosa de la Casa Blanca de George W. Bush. No crean que es casual que se emita en la Fox, la network conservadora propiedad del jefe de José María Aznar, Rupert Murdoch.

La Casa Blanca tiene ahora a su primer inquilino negro en la realidad y a la primera mujer al frente en la ficción. Si podíamos asumir que todos los presidentes que han pasado por 24 durante seis temporadas eran republicanos, Allison Taylor es claramente demócrata. Al principio de la séptima temporada se nota que nadie sabe qué hacer con Jack Bauer en esta nueva administración, incluidos los productores de la serie. Por eso intentan humanizarle; los americanos ya no están tan cabreados, hay que empezar a asumir que no todos los árabes son terroristas y el protagonista empieza a ser una caricatura de sí mismos. Llega un momento en que te imaginas a los guionistas reunidos diciendo: “tío, que en este capítulo Jack todavía no ha gritado “¡ahora!” a nadie, ¿qué nos pasa?”.

Bah. Tonterías. Lo que nos gusta de 24 es que los buenos son buenos y los malos son malos. Y viene Jack, suelta dos tiros y se acabó la tontería. ¿Que las cosas no se deben hacer así? En el mundo real, que es un rollo y hay ética y derechos humanos y todo eso. Como decían en Mallrats Clerks, mira qué poco nos importaron los curritos de la Estrella de la Muerte cuando Luke Skywalker vino a reventarles el puesto de trabajo.

Y qué maja mi abuelina.

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19 Feb 2012

Me siento culpable de Ana Rosa

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Cada día ve su programa algo así como medio millón de espectadores. Mejor dicho: lo tienen sintonizado. Yo he sido uno de ellos en ocasiones y les aseguro que no le presto la misma atención que a un capítulo de Perdidos. Igual por eso no lo entiendo.

Medio millón de personas no está mal. A la misma hora hay porgramas con menos público que este blog (los pobres, ¿eh?). Incluso podríamos decir que es un porcentaje considerable de los televidentes de ese horario. Concretamente ronda el 20%. Vale. Con esos datos, Ana Rosa Quintana se considera la Oprah Winfrey española. Si tenemos en cuenta que la americana tiene una audiencia de más de siete millones desde hace un porrón de años, es como si yo les dejo un euro para el autobús y pido a los del barrio que me llamen el Emilio Botín de Chonilandia. A lo mejor lo dice porque ambas rejuvenecen año a año, al contrario de todas las demás personas. Excepto Sara Montiel, quese quedó atascada en la misma edad en algún momento del Renacimiento.

Los comentaristas del medio tenemos más delito, porque por ese medio millón de no-tan fieles le hemos asignado el título de reina de las mañanas. A menos que sea un paralelismo con doña Sofía (y no entraré en detalles), es mucho más reina de las mañanas Federico Jiménez Losantos, con el más de millón y medio de parroquianos que le seguían durante su etapa en la Cope, según el EGM. O Carlos Herrera, con su bigote y análogas cifras de audiencia en Onda Cero. Y, sobre todo, Carles Francino, que se lleva de calle a cerca de tres millones de oyentes cada mañana en la Ser. Y eso que no cuenta con el lobby taxista.

Con estos mimbres, atribuimos a Ana Rosa una capacidad de influencia que ha logrado gracias a que le reímos las gracias y las llevamos al resto de medios, que actuamos como caja de resonancia. Gracias de nada como la del libro famoso o como llevar a menores para alimentar su versión de saloncito de El caso. La culpa nos perseguirá igual que a Pablo Carbonell desde que en CQC hizo parecer a Esperanza Aguirre nos pareciera una locuela graciosa e inofensiva.

Todo esto viene a cuento de unas declaraciones de la presentadora para Vanity Fair, que he leído en Xornal.com, en las que dice que “hubiera sido una buena política”. Quiere decir, en realidad, que le hubiera ido bien en política, lo cual es cierto. No porque sea una experta en vender humo como tantos otros profesionales de la política, sino porque haría que nosotros lo vendiéramos por ella.

Me uno desde aquí a la protesta por el despido de varios compañeros de la plantilla de Público. El comité de empresa ha llamado a todos los redactores a no firmar sus textos en la edición del jueves. Como por las cosas técnicas de los blogs no puedo hacer eso, sirva este parrafín como muestra de apoyo y pataleo

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