31 Mar 2010

Fracasos del mundo, uníos

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Pst. Oigan. Mantengan este post entre nosotros, no lo vayan contando por ahí, que les voy a enlazar un artículo de El Mundo. No se chiven, ¿eh? No es porque me vayan a echar de Público. ¡Qué va! Pero me da mucho miedo que me quiera contratar Pedro Jota (guiño, guiño, codazo, codazo).El artículo del que les hablo dice Dos de cada tres estrenos fracasan. Y no tiene nada que ver con sexo, sino con el tema de este blog. Que es la tele, no el sexo. ¿Alguien pensaba lo contrario? Qué raros son ustedes.

Dejando aparte que el primer párrafo contradice el título (“en los estrenos el número de fracasos siempre será, al menos, tres veces superior al de los éxitos”), repasan alegremente los estrenos de la temporada en las cadenas españolas. Ahora sé lo que siente mi abuela al mirar las esquelas del ABC. Las esquelas, qué género publicitario. ¿Qué sentido tiene anunciar a unos señores que ya están muertos? Por lo menos cuando Telecinco promocionó De repente los Gómez todavía pensaban que tendría recorrido. Los pobres.

Lo primero que llama mi atención es el escaso número de estrenos de este año. Y yo que pensaba que me estoy hinchando a ver series de la BBC por un ataque de cultura… Pero lo que destaca sobre todo en el capítulo de fracasos son las series: según el artículo, ningún título nuevo ha sobrevivido más allá de unas pocas emisiones. Quizá eso explica que las que funcionan como tiros son las miniseries. Mi teoría es que hemos abandonado la familia tradicional por culpa de los gays y hemos perdido la capacidad de compromiso para sustituir éste por relaciones de una sóla noche que acaban, idefectiblemente en aborto. ¿Ven por qué no debo leer otros diarios? Soy tan influenciable…

Y así termina otro post de relleno para esos días en los que están todos ustedes más pendientes de rellenarse a sí mismos en cenas pantagruélicas que de nosotros, pobres juntaletras sin proteínas. Si pretenden rellenar a otros después de las campanadas, es cosa suya. Lo único que no se olviden de hacerse la manicura antes de salir, que luego vienen los disgustos.

Jo, me siento como Antonio Gasset.

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30 Mar 2010

La jodida ala oeste

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En esta casa somos muy de El ala oeste (de la Casa Blanca), entre otras cosas porque tiene un genial diálogo entre los personajes ficticios menos realistas de la televisión: el abnegado e idealista presidente de los Estados Unidos Bartlett imprecando en latín a Dios. Aquí no podríamos hacer creíble ni una bronca entre sus subalternos, Zapatero y Rouco.

Pues si El ala oeste nos atrapa por todo lo que tiene de idealismo y de políticos desviviéndose por salvar el mundo y de latín, The thick of it engancha por todo lo contrario. En esta serie los políticos son torpes, egoístas y sólo se preocupan por conservar el poder y quedar bien en las fotos. Por supuesto, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.

En realidad, The thick of it es una especie de crossover entre El ala oeste y The office, pero la original, la de Ricky Gervais. De ésta hereda el formato de falso documental y el retrato descarnado y cáustico de sus personajes. De la Casa Blanca según Aaron Sorkin se trae unos diálogos  frenéticos en los que las agudezas y el ingenio se convierten en las más desternillantes piruetas verbales en cuestión de tacos y juramentos. Ambos aspectos se juntaron en unas grabaciones con bastante espacio para las improvisaciones. Cuanto más escribo sobre esta serie, más me parece que soy un fan de Salvamé reprimido.

A veces los personajes parecen demasiado pasados de rosca en su desapego por los deberes propios de sus cargos y quizá el exceso de caricaturización puede restar efectividad al humor. Pero luego se redimen con los gestos más humanos, como ese ministro que reconoce que el único momento en el que se relaja es cuando consigue escaparse a actuar con el método de José Coronado. Lo que mi abuela llamaba “obrar” y alguno de ustedes conocerá como “liberar a Willy”.

El gran acierto de la serie es el personaje de Malcolm Tucker, director de comunicaciones del Gobierno y pesadilla de todo el mundo por debajo del Primer Ministro. Basado en Alastair Campbell, director de comunicaciones y estrategia de Tony Blair, parece el tipo capaz de hacer llorar a Risto Mejide, Gregory House y Condoleezza Rice. Seguramente Pepe Blanco se le resistiría un poco.


Uno es Tucker, el que controla a los medios de comunicación y el otro un ministro. Adivinen quién es quién

Por cierto que llegué a The thick of it gracias a In the loop, un curioso experimento que consiste en coger el espíritu y alguno de los personajes de la serie y ponerlos en una película sobre cómo se gestó la invasión de Irak. Se supone que es una comedia sobre unos cuantos patanes vestidos con trajes y uniformes, pero lo cierto es que da mucho miedo cuando sales pensando: “fue exactamente así”. Aunque sólo salen americanos e ingleses porque el tercero de la foto hubiera sido llevar la caricatura demasiado lejos.

Hay personajes que son, sencillamente, increíbles.

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29 Mar 2010

Los héroes de Chonilandia

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Por si alguno hay que no vaya del título a los comentarios directamente para insultarme, aclaro: hola, me llamo Anómalo y vivo en Chonilandia. “Hola, Anómalo”, contestan a coro. En este barrio hay locales especializados en hacer murales sobre uñas postizas (o no), más tiendas de chinos que, probablemente, chinos y en el supermercado le piden por megafonía al señor Johnny que acuda a caja tres. Aquí vemos Aída como quien mira un documental y Gran Hermano sí es un experimento sociológico, aunque no el que pretende Meredes Milá.

En un barrio en el que para un joven es más fácil meterse en líos que cualquier otra cosa, imagínense lo que sería un grupo de chavales con superpoderes. Y si no, no lo imaginen, que ya se han encargado de pensar por nosotros los ingleses. Qué momento más bello para los nostálgicos de la era Aznar.

Esta es básicamente la historia de Misfits, una serie de seis episodios que ha podido verse estas semanas en el E4 inglés y que ya promete volver el año que viene. Una pequeña joyita que por momentos recuerda a lo mejor de la edad de bronce del cómic americano. Estoy pensando en la Patrulla-X de Chris Claremont, para los frikis del lugar. Que por eso mismo, dirán que no tengo ni idea.

Para quién las haya visto, el comentario generalizado es que se trata de una especie de cruce entre Skins y Smallville. En el fondo, los superpoderes sirven para poco más que poner en marcha las historias, pero quedan muy lejos de ser el conflicto principal de los personajes. Por eso Misfits puede ser una serie redonda y Heroes se queda por el camino. Aunque unos se gasten una millonada en efectos especiales y otros nos convenzan de que un personaje es invisible porque se pone delante de otro y éste hace como que no lo ve. Superpoderes de barrio, oiga.


En la serie inglesa, nos pasamos el primer capítulo esperando que hagan saltar rayos o que levanten coches con el pulgar. Pero a medida que avanza la serie, nos va a interesar más por qué los protagonistas tienen una condena de trabajos comunitarios. Preferimos ver cómo se enfrentan a las drogas, el sexo o la soledad antes que una ensalada de mamporros o biorrayos lanzados contra un villano que no se ha enterado de que el mundo ya lo conquistó Google.

El drama de estos chavales tan descolocados y enfrentados a enemigos tan terribles como una especie de trasunto de HazteOir (y esta frase es exclusivamente para hincharme a visitas y comentarios bien razonados) está muy bien matizado por un sentido del humor ácido como Sacha Baron Cohen chupando un cesto de limones. Haciendo equilibrios entre estos dos aspectos, los guionistas encajan pequeñas tramas de misterio que enganchan mejor que cualquier giro sorprendente de último segundo. Y eso que menudo cliffhanger dejan al final de la temporada.

De todos los capítulos, presten especial atención a los pares. El segundo tiene momentos desternillantes para explicar un trasfondo bastante más serio. El cuarto recuerda por momentos a lo mejor de Corre, Lola, corre y el sexto hace auténticos malabares con todos los elementos que tienen los guionistas a su disposición.

Mientras alguien se decide a emitir aquí esta pequeña gran serie, les recuerdo que lo más parecido que tenemos nosotros a los adolescentes con poderes de Misfits es a Blanca Romero “volando” al final de Física o química. Las comparaciones se las dejo a ustedes.

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28 Mar 2010

Inocentadas varias

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Pensaba aprovechar una fecha tan señalada como la de hoy para contarles una milonga de estas graciosas, pero tal y cómo están los medios de comunicación últimamente, ¿quién necesita que el calendario le dé una excusa? Aprovecho para preguntarme si El Mundo Today será hoy el medio más fiable del panorama español (como cualquier otro día).

Lo malo de intentar colarles inocentadas sobre el mundo de la televisión, es que las noticias de verdad nos lo ponen muy complicado. Sobre todo en el año en que Telecinco se comió a Cuatro y en el que se decidió que la televisión pública no emitiría más anuncios, mientras el límite para los demás se fijaba en 19 minutos por hora. Viene a ser como lo que nos ha pasado a los madrileños con el billetazo: los que compramos el abono de diez financiamos con una subida del 22% que las demás tarfias se queden congeladas. Su pu… Ay, se me acaba el párrafo.

En estos doce meses, un redactor de agencias aburrido nos hizo creer que a Jorge Javier Vázquez sus compañeros de profesión le consideraban el mejor presentador del año y los organizadores  de los Ondas tuvieron que darle el premio para que no se notara el gol. Fue el mismo redactor que consiguió una mejora salarial para Pilar Rubio, anunciando su fichaje estrella por Telecinco para presentar… er… algo.

Cuando intenten descubrir si los diarios se la están metiendo doblada hoy haciéndose los simpáticos, acuérdense de que este año también hemos tenido varios titulares que podrían simplificarse en: “Un humorista hace una broma que hace gracia a unos y a otros no”. Si esto es noticia, es que algo falla en nuestro sentido del humor. O en nuestro sentido de lo que es noticia.

Si pienso en gastarles una inocentada se me ocurre, por ejemplo, hablarles de un octogenario fichado para renovar el mercado de la televisión. O que, en términos relativos, la cadena en la que más cuota de pantalla tuvo el mensaje de Navidad del rey fue la ETB2, lo que deja viejo al lehendakari negro de Airbag.

Así las cosas, me temo que el único que puede ayudarme a acabar esta entrada en algo es el tipo que puso algo de cordura en el affaire Wyoming-Tertsch:


Ojo, que Chuck Norris aprueba a Dimitri

Que por cierto, también es consejero privilegiado del Gobierno.

Y ahora me voy intranquilo: a ver si esto tampoco me lo he inventado yo.

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24 Mar 2010

El tío ese que sólo trabaja una vez al año

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Si algo me gusta de la Nochebuena es el reencuentro con un personaje que trabaja una vez al año, aunque en realidad tiene multitud de pequeños ayudantes a los que casi nunca se ve, con lo que incluso podemos dudar de esa ocasión. Para desplazarse usa a menudo un veloz vehículo monoplaza que nunca nadie ha visto, pero del que todos hablan. Se le suele ver rodeado de niños, por lo menos en los últimos tiempos y está casado con una señora, que, aunque conocida, tiene mucho menos peso histórico, quizá porque suele intervenir poco. Un personaje que en España provoca casi tanto rechazo como adhesión.

Sí, amigos: me encanta el mensaje de Navidad del rey. Y es que tiene de todo: tramas incomprensibles como Perdidos, una familia de elevada posición social gracias a un dudoso negocio como Los Soprano, vendemotos como los Mad men, una realización (sólo la realización, claro), que por momentos nos recuerda a The office. Hasta algo de Flashforward tenemos, porque visto el discurso un año, es como si vieras el del año siguiente. Es un producto televisivo impecable, sólo le falta… bueno, ella. No me extraña que todas las cadenas lo quieran para levantar sus cuotas de audiencia. Se ve que la TDT ha bajado las cifras de la ETB, que también a tenido que recurrir al mejor personaje de ficción jamás creado.

Espero que no les pase como a mí, que cuando leí que el rey quería que renovaran su escenografía y que se preparaba un especial de Nochebuena de Reforma sorpresa, me emocioné. Me imaginaba a Felipe con Nuria Roca explicándole que quiere arreglarle el despacho para cuando se jubile. A ver si se anima. Ejem. Aunque al rey lo veo más con el de barbas de Bricomanía. Y con Arguiñano. Mulder mía, creo que acabo de inventar la tertulia perfecta.

Para hacer tiempo hasta que llegue la retransmisión de las prácticas de teleprompter de nuestro querido jefe de Estado, les dejo con el vídeo manipulado que más lo está petando estos días. Con él, y lleno de orgullo y, sobre todo satisfacción, doy por finalizado este post de relleno tan descarado:


Otro año hablamos de mi emisión de fantasía favorita de las navidades: la misa del gallo. Diviértanse todo lo que puedan y recuerden que un cuñado no es familia.

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23 Mar 2010

Idiotas

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Estoy preocupado por La Sexta. Son una cadena pequeña y para cubrir las 24 horas de emisión tiene que recurrir a las repeticiones hasta el punto de que cuando desayuné esta mañana, enganché la redifusión de Buenafuente en el mismo punto en el que dejé el programa anoche. Esto también les da una idea de la clase de persona que soy.

Con estas limitaciones, siempre les ha venido bien comentar material de otras cadenas, que rellena y sirve de base para sus propios contenidos de comentario del panorama televisivo nacional. Pero cada vez pueden recurrir a menos televisiones, porque a la demanda/amenaza de Telecinco/Cuatro (tanto monta…), se une ahora Telemadrid, la cadena de todos los madrileños, pero de algunos más que otros.

Nuestro querido compañero en la contra de papel, Roberto Enríquez, se indigna porque es el enésimo mangoneo de Esperanza Aguirre y sus acólitos en un medio de comunicación que en lugar de representar “la suma de todos” se aferra a “la suma, de todos”. Vamos, que la cuenta la pagamos el conjunto de los espectadores y contribuyentes, pero ellos se piden café, copa, postre y vino. Al resto nos dejan mirar y gozar de su compañía.

El gesto de pataleo de Telemadrid dice Roberto que es “como si el rey prohibiera que retransmitiesen su discurso en los canales privados”. Tampoco sería tan extraño: ¿quién quiere salir en Telecinco? Y lo raro que tiene que ser salir en Cuatro a la hora de El hormiguero, oiga. Yo lo comparo con algo más grave, porque para mí es como si cualquier cineasta demandara a un periódico porque las críticas a su película son malas. Iba a poner algo de Babelia, pero no me atrevo, que llevo la cuota de Legálitas atrasada.

Ese es el punto: se creen que somos idiotas. Algún directivo de Telemadrid se ha metido un chute de platonismo adulterado y cree que vivimos en una caverna y que ellos controlan las sombras proyectadas delante de nuestras narices. Vamos, que no nos enteramos da nada si no nos lo cuentan ellos. Y piensa: “Oh, esos rojos sediciosos están señalando nuestros esquivos defectos. Habrá que urdacir algún plan de escape. ¿Qué haría la gente que más admiro en este caso?”. Y a solicitar la mordaza judicial corriendo. Es tan bonito ver que, en el fondo, los gobiernos de Madrid y Venezuela tienen tanto que les une.

Se creen que somos idiotasy que carecemos de espíritu crítico. Y lo malo es que, como mucho cada cuatro años, vamos y les damos la razón.

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22 Mar 2010

Alice, ¿quién coño es Alice?

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Rápido, háganme un favor, vean este trailer:


Esto, mis queridos amigos o, cuando menos lectores, es una actualización del relato de Alicia en el País de las Maravillas. Esto otro, sin embargo, es un pastiche:


SyFy estrenó esta “puesta al día” de la novela de Lewis Carroll (sin relación con Pepe) y yo, que podía verla o desarrollar la fusión fría en un rato tonto, opté por verla. ¿Por qué? Porque conseguir la fusión fría con la que está cayendo no tiene mérito.

En la nueva versión televisiva, Alice deja de ser una niña inocente para convertirse en una profesora a tiempo parcial de artes marciales, obsesionada por la desaparición de su padre, años atrás. ¡Toma ya! Al País de las Maravillas llega en persecución de los secuestradores de su novio, lo que deja claro que esta chica tiene más peligro que Jessyca Fletcher en temporada de comuniones.

Después de atravesar el espejo (ejemnoshemosequivocadodenovelaejem) cae en un mundo muy distinto al que visitara Alice Liddell hace ya casi un par de siglos. Oh, porque en este relato, los personajes son conscientes de los cuentos de Carroll. Y es en la composición de este universo donde el pastiche se desmadra. Alicia en el País de las Maravillas deja de ser un referente para convertirse en una excusa y un tema recurrente para los escasos guiños a los conocedores de la obra original.

Más allá de eso, tenemos elementos de Matrix, con lo que sería un juego de influencias de ida y vuelta, de The Prisoner, de cierta canción de Gompie y, sobre todo, de La guerra de las galaxias. Uno diría que el guionista se cayó en la marmita de Star Wars cuando era pequeño. Tenemos a un contrabandista caradura, pero en el fondo majete, persecuciones en motos voladoras por los bosques, antiguos caballeros ocultos en la espesura, batalla final a dos niveles con ejércitos enfrentados en un exterior y combate psicológico en el interior… y más cosas que no comento por no hacer putadas (traducción libre de Berto Romero para el término spoiler).

¿Hacía falta la referencia de Alicia para la historia que nos proponen? La misma que poner aquellos cartelitos de “anunciado en TV” que estampaban antes en algunos productos. Con ese intento de hacer una historia “realista” se pierde la esencia de locura que tiene el relato original y se renuncia a crear una mitología propia a cambio de cuatro referencias mal dosificadas.

Así con todo, los frikis de Star Wars o de la literatura inglesa del siglo XIX seguro que le sacan rédito a las casi tres horas que suman los dos capítulos. Porque, como diría el mono de Ono: es un pastiche bonito. Pero es un pastiche. Ideal para la resaca de carbohidratos y grasas de toda índole que se nos viene encima.

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21 Mar 2010

Muerte a la cabra

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Estamos de acuerdo en que las diversiones que implican maltratar a un animal están mal (coro de taurinos: “nosotros no nos divertimos”. No entro en valoraciones, entonces). Lo que no entiendo es por qué seguimos tolerando las diversiones en las que somos nosotros los maltratados por un animal.

Por tanto, considero que no estaré solo cuando robe a mi amiga Rebeca su mensaje de estado en gtalk y grite: ¡muerte a la cabra!, referido al personaje virtual que copresenta un sección del nuevo Vaya tropa. ¿Es que no aprendimos nada de los personajes virtuales “graciosillos” con Jar Jar Binks y Gonzalo Miró?

Si quitamos a la cabra, y si somos productores ejecutivos con criterio lo haremos, Vaya tropa es un programa más que digno. El formato de Vaya semanita en el que se basa está muy bien trasplantado, tanto que dicen algunas malas lenguas que algún sketch es el mismo. ¡Vamos! ¿Cuatro haciendo otra vez sketches de otra cadena? ¿Y por qué no lo hicieron con Saturday Night Live? Oh, esperen…


Me sé de más de un lector de Público que se va a identificar con este sketch

Hablando de SNL, ¿confirma el estreno de Vaya tropa la defunción del formato importado? Aquí ya defendimos en su día que no hacía ninguna falta pagar por un logotipo conocido como ese cuando aquí tenemos nuestros productos de marca blanca, que rinden igual y son más baratos.

Tampoco crean que mi pasión por el Mercadona me ciega. Hay fallos, claro. Se nota que actores y guionistas aún no han encajado perfectamente y que queda trabajo por delante. En un mundo ideal, habrían grabado varios pilotos con público para ver cómo funcionan las cosas, pero ese mundo ideal no existe. Salvo que trabajes en Estados Unidos. Aquí estrenas con el piloto prácticamente tal cual. Las pruebas habrá que ir haciéndolas sobre el terreno y cruzar los dedos porque la gente siga queriendo ver nuestro trabajo. A algunos cirujanos estéticos les va bien con este método.

Y con un poco de suerte, con el método prueba-error en directo, además de mejorar los chistes, ofenden a alguien en el proceso. Si Berlusconi les deja, claro.

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19 Mar 2010

Y otros animales televisivos (XIV)

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Una vez más, les he mentido. Y este arranque de post es lo que explica por qué no me he dedicado a la política.

Les he mentido porque esta semana no traigo otro animal televisivo, sino a un señor que ha tocado la tele con un vídeo imprescindible. Máximo Gavete nos explica que las series americanas nos resultan más creíbles porque pisan menos la realidad. Es lo mismo que los doblajes, que parece que si no están pasados de rosca no nos parecen creíbles. Lo crean o no yo hice un curso de doblaje y la profesora tenía dos marcas hechas con esparadrapo en un armario. Una era la forma de hablar de la vida real y medio metro por encima nos señalaba dónde tenía que estar el registro para ser buenos dobladores.

Lo más turbador de todo era cuando se ponía en plan Miyagi y nos decía: “piensa en el armario”.

Oh, vaya, acabo de entender por qué aquel chico tan sensible se fue ese día llorando de clase.

Hecho el chiste malo, les remito al post La realidad no es real de Máximo Gavete para que contextualicen este maravilloso vídeo, que es la bobina de una empresa de postproducción (o algo así).


Editado el vídeo, que parece que lo borraron de Vimeo. Para una vez que programo la entrada…

 No me cojan frío. Si sienten la necesidad de salir de casa este fin de semana, pónganse un chroma en el salón.

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18 Mar 2010

El concord aterrizó por última vez (otra vez)

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Llevo una semana escuchando sin parar en Spotify la discografía completa de Flight of the Conchords. Entre frases como esta y el mac que me acabo de comprar, soy el tío que más asco da de mi manzana. Y eso que el vecino tiene síndrome de Diógenes.

La situación es harto más dramática si tenemos en cuenta que los Conchords sólo tienen dos discos y alguna cosita grabada en directo. El motivo de este arranque musical es el anuncio de que no habrá tercera temporada de la serie. Dato que me chafó aún más toda vez que no sabía que estaba prevista. El final de la segunda tanda es redondo y se habla de una posible película, así que no todo está perdido.

Cuando les hablé de la serie en esta humilde bitácora, todavía iban por la primera temporada, que acabó con The doggy bounce prediciendo el éxito de Pitbull. Para que luego me vengan dieciendo que el preboste del género de anticipación es Julio Verne. Esto significa que todavía no sabíamos nada del primer ministro de Nueva Zelanda, presentado en un capítulo que optó al Emmy por su guión y que debería estar en todas las antologías del humor. Menos en las de Arévalo que venden en las gasolineras.

El tono de la serie tiene mucho de la The office inglesa. Murray, el manager del dúo musical protagonista, es una especie de David Brent de las antípodas. Pero pasado por el tamiz surrealista de que Bret, Jemaine y Murray vengan de un país que no existe: Nueva Zelanda.

  • Bret: Tengo una novia, pero ella no sabe que existo.
  • Dave: Pero tú existes, ¿no? (dándole un golpecito a Bret)
  • Bret: Sí, existo.
  • Dave: Bueno, pues ¿por qué decís que venís de Nunca Nunca Jamás?
  • Bret y Jemaine: Nueva Zelanda.
  • Dave: ¡Pero dijisteis que llegasteis volando!
  • Jemaine: En avión, Dave.

Por otra parte, las canciones de la parte musical de la serie tiene bastante más calidad que en de Paco y Veva y las canciones no son un karaoke, como en Glee. Además está muy bien integrada, dentro de la locura que es el guión, sin dejar de ser pequeños videoclips tan chulos como este:

 


Les he puesto este ejemplo porque está dentro del quinto capítulo de la segunda temporada, el que dirigió Michel Gondry. Y porque me encanta cuando repasa los motivos de ruptura de sus ex novias y dice: “Mona, me dijiste que estabas en coma”. Otros grandes momentos de las letras, escritas como los guiones y la música por los mismos protagonistas son (pausa para que Sabina vaya a por un lapiz y un papel):

- Eres tan bella que podrías ser  modelo a tiempo parcial (pero no deberías dejar tu trabajo de día)

- La gente dice que los raperos no tenemos sentimientos. ¡Tenemos sentimientos! La gente dice que no somos raperos. ¡Somos raperos! Y eso daña nuestros sentimientos.

- Ella es como un río de París. ¿Sucia?

- Me gustaría decirle lo buena que está, pero pensará que soy sexista. Está tan buena que me hace ser sexista. Zorra.

Llegados a estas alturas, ustedes se preguntarán a qué viene que Anómalo haga este elogio funerario. ¿Será que el parón de series americanas le tiene aburrido y añorando los buenos no-tan-viejos tiempos mientras llegan la Navidad y los regalos? Eeehm… sí. Será eso.

Ejem.

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