Publicidad

Todo es posible

Nativel Preciado

Medidas valientes

18 ene 2012
Compartir: facebook twitter meneame delicious

No entiendo bien a los políticos cuando dicen que se ven obligados a tomar medidas impopulares que no les gustan y sus colegas aplauden su valentía. Me refiero al elogio que ha recibido Rajoy de Sarkozy. Pero qué clase de valor se necesita para decidir una subida de impuestos que recae fundamentalmente sobre los asalariados y los pensionistas, que perderán poder adquisitivo, a pesar de haber visto revalorizadas sus pensiones en un 1%.

Valiente, a mi modo de ver, hubiera sido aumentar el IRPF sólo a las empresas con grandes beneficios; subir el impuesto de sociedades a las que tengan más del millón de euros; adoptar medidas drásticas para combatir la economía sumergida, que supone cerca del 23,3% del PIB; modificar la tributación de las sicav de las que se benefician las grandes fortunas; exigir a las empresas con beneficios que abran expedientes de regulación de empleo (ERE) que se hagan cargo del coste de paro de los despedidos y no se lo endosen al Estado, es decir, al contribuyente; reformar la Ley Hipotecaria para que, en caso de desahucio, a la entrega del piso se cancele la deuda con el banco; y aprobar la famosa tasa a las transacciones financieras que, al fin, parece haber seducido a Rajoy y Sarkozy.

Buena parte de dichas medidas alternativas son las que propone el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha). Se podría recaudar, según sus cálculos, casi tanto con ellas como con los primeros ajustes que ha planteado el Gobierno. Pero supongo que se necesita más valor para apretar las tuercas a las grandes empresas y a los bancos que a los funcionarios y a los mileuristas.

Comparar es odioso, pero inevitable

04 ene 2012
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Lo que no se puede aguantar es que, mientras el Gobierno fríe a impuestos a las rentas medias, una minoría de privilegiados se vaya de rositas. A los individuos que se lo siguen llevando crudo, sin inmutarse, les importa un bledo el brutal esfuerzo que estamos haciendo la mayoría de los ciudadanos, con especial desgarro los 4.422.359 millones de parados. No es sólo una cuestión de justicia, sino de rabia. De momento, es una rabia contenida, pero nadie sabe cuánto tiempo más se podrán soportar los agravios comparativos. Los hay de gran envergadura, como el hecho de que los 12 españoles más ricos ganen un 6% más y acumulen un patrimonio de 37.700 millones en Bolsa. Otros de fuera, como Buffett o Bettencourt, tuvieron el detalle de proponer un aumento de sus impuestos, aunque luego no lo hicieron, digamos que por falta de quórum, tiene gracia. Pues aquí ni eso.

Los hay de menor relevancia (sigo con agravios comparativos), como los directivos de las cajas con ayudas públicas que se blindan con 47 millones. Y los hay de pequeña magnitud, y no por ello menos ofensivos, como es el caso de la presidenta de la Diputación y del PP de León, que acumula 12 sueldos, la mayoría procedentes de cargos públicos o de empresas dependientes de la Administración. Y, no contenta con eso, se ha subido más del 13% en uno de ellos. Se ha detectado, al parecer, otra especie del mismo pelaje en El Barco (Ávila). Me pregunto cuántos elementos de semejante porte se estarán hiperforrando camuflados en las arbitrariedades administrativas. Todas las comparaciones son odiosas, pero inevitables y, sobre todo, insultantes.

Por cuatro trajes de nada

28 dic 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious

A quienes, por motivos profesionales, hemos sido testigos de corrupciones varias nos preguntan hasta el hartazgo cómo es posible que un gobernante se venda por cuatro trajes de nada. Ponen en duda que un personaje con grandes expectativas de futuro se deje sobornar por un precio tan bajo y tire por la borda su prometedora carrera política. La experiencia demuestra que a nadie le ofrecen, de entrada, una “mordida” que le resuelva la vida. La carrera del corrupto se inicia, precisamente, con ese eufemismo jurídico llamado “cohecho pasivo impropio”, es decir, aceptar pequeñas prebendas (trajes, relojes, bolsos, comidas…) sin aparente contrapartida inicial. Por eso es pasivo, porque para ser activo se requiere que el receptor acepte regalos a cambio de realizar actos u omisiones constitutivas de delito.

El cohecho pasivo impropio se da con frecuencia en pardillos envanecidos por un cargo que les viene grande. Son proclives a dejarse seducir por la lisonja y el peloteo. Los corruptores saben que, con poca cosa, se les quiebra fácilmente la voluntad. La escala de la corrupción va de la invitación a la mariscada al fondo de armario; de la joya a la obra de arte; del Jaguar al yate; de la decoración de interiores al patrimonio inmobiliario y así hasta los que deciden trincar comisiones megamillonarias a cambio de ejercer tráfico de influencias a gran escala. Los que tenemos larga trayectoria profesional y buena memoria hemos asistido al ascenso y declive (a veces, la fuga) de los delincuentes más notables del país. Todos empezaron por pequeñas chorizadas, pasivas e impropias, y terminaron robando en colegios de huérfanos y organizaciones de discapacitados. El rascar y el robar sólo es cuestión de empezar.

Mala presencia

13 oct 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Todavía existen ofertas laborales que exigen buena presencia. Difícil demostrar la discriminación en algo tan subjetivo. ¿Qué es la buena presencia? En cierta ocasión me entrevisté con un cazatalentos que seleccionaba directivos y ejecutivos para empresas punteras y, a pesar de que su “presencia” desde mi punto de vista dejaba mucho que desear, le pregunté su criterio al respecto. Dio unos cuantos rodeos antes de confesar que, en efecto, es un elemento decisivo para la selección, aunque aclaró que no se trataba de valorar un determinado canon de belleza, sino el atractivo que tienen ciertas personas al primer golpe de vista. Admitió que una mujer gorda o un hombre bajo y calvo tenían menos posibilidades de ser contratados que una joven flaca o un joven alto y bien trajeado. Su conclusión fue que los defectos físicos, como la obesidad, crean personas insatisfechas y, por lo tanto, se supone que son más reivindicativas y menos eficaces en el trabajo. Esta es su realidad, por más que nos parezca una actitud intolerable.
Por eso es urgente la Ley de Igualdad de Trato y No Discriminación que el Gobierno lleva años anunciando y que no acaba de rematar. En el proyecto que se ha filtrado estos días, está previsto imponer multas elevadas a cualquier conducta discriminatoria en lo personal o en lo laboral, tanto en la empresa pública como en la privada. Además de las discriminaciones sexistas, racistas o religiosas, también se incluyen las referidas a la edad, al estado de la salud o al aspecto físico. Aunque no siempre el que la hace la paga, confío en que esta ley consiga, al menos, reducir esta flagrante injusticia.

Expulsados del paraíso

22 sep 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Para varias generaciones de españoles, más aún para las mujeres, la socialdemocracia sueca se acercaba bastante a la idea que teníamos del paraíso terrenal. En las décadas finales del pasado siglo, los nórdicos fueron nuestro punto de referencia. Poseían casi todo. Cultural y económicamente ricos, políticamente estables y socialmente avanzados. A cambio de tanto bienestar, nos parecía razonable que los contribuyentes pagaran muchos impuestos. El único inconveniente para nosotros, los latinos, es que tenían una temperatura y un carácter demasiado fríos, aunque compensaban su frialdad con la belleza del paisaje y una serie de ventajas envidiables en materia de sanidad, educación, jubilación y derechos igualitarios entre hombres y mujeres. El desconcierto llegó con los primeros datos estadísticos que denunciaban un elevado índice de suicidios. La exitosa novela escandinava, cuyos argumentos incluían tramas negras de organizaciones nazis y malos tratos hacia las mujeres, nos abrió los ojos. Pero lo que nos rompe definitivamente los esquemas es el desplome de la socialdemocracia, artífice de los mimbres que sostuvieron nuestros sueños, y la irrupción en las recientes elecciones de un partido de extrema derecha que tiene demasiados jóvenes entre sus filas y un nombre intencionadamente equívoco. Menos mal que miles de suecos se manifiestan para exigir que ecologistas, derecha e izquierda no colaboren con los ultras que ocupan 20 escaños en el Parlamento. ¿Dónde hay que firmar para promover una ley de partidos que proscriba de las elecciones europeas a los fanáticos que constituyen un peligro para la democracia?

Resignados e impotentes

15 sep 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Sabemos qué clase de polvos trajeron estos lodos. Hemos oído, e incluso leído, a reputados expertos analizar el pasado con clarividencia. Todo empezó con las hipotecas basura. La corrupción y la avaricia llevaron a Wall Street al borde del abismo y la gran crisis se propagó con rapidez al resto del mundo, porque, como nos han advertido, vivimos en un sistema financiero global de alto riesgo. ¿Se podrá evitar que cierren más empresas, aumente más el paro y la gente deje aún más de consumir?
El presidente Zapatero nos incitaba al optimismo desde la cumbre de Oslo, mientras Strauss-Kahn hacía oídos sordos a su propuesta y nos metía el miedo en el cuerpo. Strauss-Kahn, nada menos que director gerente del Fondo Monetario Internacional (impulsor de las medidas de ajuste, hasta el momento, fallidas), confirma que la cosa está fatal. Habla de catástrofe en el mercado laboral, del doloroso reguero de los 30 millones de parados adicionales que ha dejado la crisis en Europa, de una generación perdida y de que el paro aumentará. Se refirió explícitamente a la penosa situación española, en concreto, al 40% de los parados jóvenes, que calificó como una tragedia.
Sospecho que su actitud no es gratuita ni espontánea. Oigo cada día las voces de los gurús que intentan atemorizarnos, probablemente, para que nadie se atreva a rechistar frente al futuro negro que nos espera. Ahora dicen que la democracia es cara y peligra el Estado del bienestar. Tras la reforma de las pensiones, ¿qué más sustos nos deparan? Denuncia Cándido Méndez que hemos aceptado todo con actitud “sumisa, resignada e impotente” y se pregunta hasta cuándo estamos dispuestos a soportar.

A favor del Gobierno

01 sep 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Estar a favor de los gobiernos, de cualquier signo y condición, es propio de la llamada realpolitik; es decir, la política que antepone los intereses prácticos a los éticos. Los que ejercen el poder tienden a defender la “razón de Estado” por encima de cualquier otra consideración. Sólo así se entiende que la diplomacia española dé crédito a las maquiavélicas explicaciones ofrecidas por el Gobierno de Marruecos sobre la detención de los 11 activistas españoles molidos a palos. Nadie duda de que los agresores fueran policías marroquíes excepto el presidente Rodríguez Zapatero, que está preocupado por la sucesión de incidentes con Marruecos, pero dice que no se saldrá del carril de “una diplomacia firme, inteligente y sensata”, porque quiere mantener una buena relación con el país vecino, “con el que compartimos muchos intereses”.
No es el primer gobierno que mira para otro lado cuando se trata de defender los derechos del pueblo saharaui. Todos lo hicieron. En tiempos de Felipe González, también se aplicaba el pragmatismo en política exterior; la diferencia es que se hacía con mala conciencia e incluso con disidencia interna.
Cada vez que el régimen chino, cubano o marroquí –por poner tres ejemplos de plena actualidad– pisoteaban los derechos humanos, el Gobierno español protestaba, aunque fuera con la boca pequeña. Habrá quien defienda la firmeza y la rotundidad de Zapatero frente a aquella otra política imprecisa y vacilante, pero en el fondo un poco más solidaria con las víctimas. Creo, además, que una diplomacia verdaderamente firme, inteligente y sensata debe condenar siempre los abusos de poder.

Matraca electoral

28 jul 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Los dirigentes políticos están convencidos de que lo prioritario para crear adeptos es fiscalizar la televisión. Poco importa lo que escriban unas cuantas docenas de columnistas desafectos si en todos los informativos se consiguen espacios controlados donde emitir su propaganda electoral con sus soporíferos argumentarios. Ya lo dijo Giovanni Sartori, que el pueblo soberano opina, sobre todo, en función de cómo la televisión le induce a opinar. Los votos entran por la vista. Lo único importante son las imágenes, porque en ellas se centran todos los procesos de la política contemporánea. No quisiera llevar la contraria al viejo autor de Homo videns, pero, en esta ocasión, es imposible no contrariarle. La idea de que la gente no lee, no piensa, no entiende y que, por lo tanto, la opinión pública es algo frágil, inconsistente y, sobre todo, manipulable, es una de las causas que, tanto en Italia como en España, ha provocado el mayor grado de hartazgo de los ciudadanos hacia su clase política. Los italianos lo tienen peor que nosotros porque, con la excusa de defender la intimidad de los ciudadanos, pende sobre sus cabezas la ley mordaza de Berlusconi. Aquí tampoco nos faltan motivos para la protesta. El acuerdo de PSOE y PP para imponer durante las campañas bloques electorales en las cadenas públicas y privadas es un despropósito y una intromisión en la libertad informativa. Les puede salir el tiro por la culata. Cómo es posible que no se enteren de que los espectadores detestan la matraca diaria de la propaganda electoral insertada en los telediarios. Sólo conseguirán más hartazgo.

Sin perdón

21 jul 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious

El anfitrión nos advirtió de que había invitado a su fiesta de cumpleaños a un viejo amigo cuya condición de ex presidiario impidió que otros acudieran a la
reunión. Algunos de los conocidos le hicieron el vacío y le negaron el saludo. Debo aclarar que el ex fue diputado, militó en el mismo partido que varios de los asistentes y ejerció un cargo importante. Años atrás, cometió un delito por el que fue juzgado y encarcelado. Hace tiempo que se rehabilitó y, ahora, ejerce con dignidad una nueva profesión ajena a la política. Pregunté a sus antiguos colegas por qué le trataban como a un apestado. “Porque es un traidor
–me respondieron–, nos engañó y se aprovechó de nuestra confianza”. Según la Constitución, el objetivo de la política penitenciaria es la reinserción, pero los que se sintieron traicionados por este personaje nunca le perdonarán, por más que haya pagado su deuda con la sociedad.
Sospecho que algo similar sucede con el resto de los delincuentes; su paso por la cárcel no borra el estigma de ser ex presidario. De ahí que se mire con lupa cualquier paso a favor de la
rehabilitación de los ex terroristas. Se han lanzado a la yugular del ministro Rubalcaba por declarar que en Nanclares de Oca no quedan presos de ETA. Y es cierto que fueron terroristas, pero ya no lo son. Por más que estén arrepentidos de sus crímenes, condenen la violencia y pidan perdón a las víctimas, siempre les reprocharán su condición y querrán mantenerlos lo más alejados que sea posible. En ambos casos, parecen comportamientos propios de quienes aún defienden la ley del talión.

Clientes y prostitutas

26 nov 2008
Compartir: facebook twitter meneame delicious

Me quedé boquiabierta cuando mi amigo, joven y felizmente emparejado, me confesó que visitaba prostíbulos con relativa frecuencia. El comentario surgió porque la ministra de Interior del Reino Unido quiere perseguir a los clientes de las prostitutas. Mi amigo puso el grito en el cielo. Más que un error, considera una hipocresía, una aberración, un despropósito, penalizar a los hombres por hacer uso de dichos servicios. Insiste, además, en que el represivo modelo sueco, pionero en la persecución de los clientes, ha sido un fracaso. Tampoco la permisividad de Holanda o Alemania, donde se autorizan locales específicos para ejercer la prostitución, ha conseguido que se reduzca el número de víctimas explotadas por las mafias.

No tengo más que palabras de odio hacia los chulos que las explotan a cambio de una engañosa protección. Así, en abstracto, aunque se me echen encima algunos colectivos radicales, siempre pensamos que ellas venden su cuerpo por necesidad. Para una mujer no es fácil entender que un hombre normal pague por mantener relaciones sexuales. Sé que el concepto de normalidad, en este como en otros tantos aspectos, es muy subjetivo. No obstante, insisto, para nosotras es más fácil comprender a las prostitutas que a esos clientes que merodean por las barrase alterne.

Me imagino a todos feos, barrigudos, reprimidos, sudorosos… Me duele saber que no es verdad, que cada vez hay más jóvenes bien trajeados, plenos de aparente normalidad, que pagan por un desahogo sexual. Le recuerdo a mi amigo que la mayoría de las prostitutas padecen abusos físicos por parte de sus clientes y también de sus proxenetas. Casi todas han sufrido abortos, violencia y enfermedades tan pavorosas como el sida o tan miserables como el dolor de pelvis crónico. Me dice que exagero. Le insulto.