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¿Todavía lees a pelo, cavernícola?

31 may 2009
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“Con nuestra tecnología interactuarás como con un libro real: con sólo mover un dedo podrás pasar páginas” -Especificaciones técnicas del Sony Reader Digital Book- 

     

No conozco a mucha gente que tenga libro electrónico, así que la insistencia mediática sobre el tema me parece más promoción que información. Se ve en la feria del libro madrileña, que acaba de empezar, y donde el e-book es el tema estrella de la cobertura periodística precisamente por su ausencia. 

No soy nada tecnófobo, pero no acabo de verle la gracia al lector digital. Sé que puede ser muy útil, sobre todo para ciertas tareas en las que tiene ventaja sobre el papel. Pero de ahí a que, como dicen los apocalípticos, pueda hacer desaparecer la edición en papel, qué quieren que les diga, veo más un deseo de los fabricantes que un pronóstico realista. 

El invento, en su origen, parece propio de una compañía tecnológica con ganas de hacer más pasta. “Pero, ¿cómo que los lectores de libros funcionan sin aparato alguno? ¡Inaceptable! Los que ven cine usan el DVD, los que oyen música tienen el CD o el iPod, ¿cómo pueden los lectores seguir viviendo en las cavernas?” 

Así que se han empeñado en crearnos una nueva necesidad. Que ya digo, seguramente está muy bien y es muy útil, y yo mismo acabaré comprándolo. Pero por ahora tengo reparos. El coste, en primer lugar, pues hasta ahora leíamos a pelo, sin tener que pagar varios cientos de euros por un lector. Y como además cumplirán el principio de obsolescencia programada, habrá que renovarlos cada año (como los móviles). 

Me preocupa también la durabilidad del formato, que lo cambien cada poco tiempo como pasa con la música. Y las compatibilidades entre sistemas (visto lo que cuesta tener un cargador único para los móviles). Pero son reparos míos, no me hagan caso y corran a comprárselo, no me sean antiguos.

¿Dejaron de torturar o de hacer fotos?

30 may 2009
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“Las milicias y los grupos extremistas podrían usar estas imágenes para fomentar el sentimiento antiestadounidense” -David Petraeus, jefe del Comando Central estadounidense- 

       

Por mucho que se empeñen en ocultarlas, acabaremos viendo las fotografías de las violaciones a detenidos en Irak por parte de sus soldados. En la era Internet está probado que toda fotografía comprometedora acaba saliendo a la luz. 

Más que las fotos que podamos ver, me preocupan las que nunca veremos porque quizás no se hicieron. Me explico. Las fotos de la actual polémica son de hace cuatro años, de antes de que conociéramos los abusos en Abu-Ghraib. No añaden mucho a lo que ya supimos entonces: que los estadounidenses torturaron a los iraquíes. Que además los violasen no es una sorpresa, pues es práctica habitual en tiempo de guerra. 

¿Y qué ha pasado desde entonces, en estos cuatro años? Caben dos posibilidades: una, que tras el escándalo las autoridades militares tomasen medidas para que en adelante no se torturase a los presos. Otra, que las mismas autoridades, tras conocerse los abusos, tomasen medidas para que no se fotografiase más la tortura. ¿Cuál creen más probable? 

La visibilidad de algo puede ser una pantalla que invisibiliza otras realidades. Las fotos de Abu-Ghraib, mil veces vistas, pueden tapar muchas otras sesiones de tortura de las que no hay fotos. 

Pasa lo mismo con Guantánamo. Del centro de detención podemos decir cualquier cosa menos que era secreto. Hemos visto mucho: celdas, presos con mono naranja, carceleros. Tanta visibilidad hace más invisibles las “cárceles secretas” repartidas por el mundo. De ellas, de sus detenidos, de los interrogatorios, no hay fotos. 

Incluso el waterboarding, tan publicitado, puede ser percibido como la única tortura, o la peor que se aplicaba. Y para muchos no deja de ser una ahogadilla.

Reforma laboral: concurso de ideas

29 may 2009

“Si por reforma laboral se entiende la reducción de derechos o la flexibilización del despido, eso está absolutamente fuera” -Elena Salgado, ministra de Economía- 

                  

Como la reforma laboral parece no ya inevitable, sino inmediata -¿después de las europeas?-, las autoridades han convocado un concurso de ideas abierto a la participación de todos. Esperen, no corran. No se trata de hacer propuestas de contenidos, sino ideas para ponerle nombre a la cosa.

En las bases del concurso hay varias condiciones: la primera, que no se llame reforma laboral, ni parecido. Hay que pensar un nombre simpático, que no dé susto y que despiste en lo posible. Además, en el articulado se prohíben expresiones como “abaratamiento del despido”, “reducción de costes laborales” o “flexibilización de las condiciones”.

En el último consejo de ministros hubo tormenta de ideas, pero no se les ocurrió nada aceptable. Modernizar, fomentar, estimular… Términos ya muy vistos, que no cuelan, porque se han usado demasiadas veces. Fue bien acogida la idea de “reducir la temporalidad”, pero un veterano advirtió que las anteriores reformas laborales también se justificaron así -y seguimos en el 30% de temporales-.

Es uno de los engorros del poder: buscar nombre para las medidas más impopulares. Ningún gobierno titula sus proyectos “Ley para bajar los impuestos a los ricos”, “Medidas para cargarse la sanidad pública”, ni por supuesto “Reforma para abaratar el despido”. Tampoco es malo que las maquillen: es una convención aceptada por todos, y los ciudadanos ya nos sabemos el juego.

Lo dicho: si se les ocurre una denominación potable para esa reforma de la que ya hablan con la boca pequeña algunos miembros del gobierno, envíen sus propuestas. La patronal ya se adelantó con la suya: “Contrato indefinido no fijo”. Buen intento, pero no creo que cuele.

¿Sólo Garzón puede abrir las fosas?

28 may 2009
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“El auto refuerza la confianza en el Estado de derecho, y pone de manifiesto que ningún ciudadano está por encima de la ley” -Soraya Sáenz de Santamaría, portavoz del PP en el Congreso- 

               

¡Qué vergüenza! ¡El Supremo defiende el franquismo! ¡Quiere empapelar al heroico juez que se atrevió a abrir un proceso contra la dictadura! ¡Solidaridad con Garzón! ¡Todos somos Garzón!

Qué va, no me sale natural. Lo he intentado, pero nada. Me encantaría solidarizarme con nuestro juez estrella, pero no lo consigo. Leo y releo el auto del Supremo, y no me conmueve.

En su día no vi clara la iniciativa de Garzón. Conocida su trayectoria, me parecía que lo mejor que le podía pasar al franquismo era que, ante el riesgo de que en algún momento se abriese una vía judicial, fuese Garzón el encargado de hacerlo. Era la garantía de que no llegaría muy lejos.

Antes de su actuación, había un debate abierto en España: expertos en Derecho sostenían que el blindaje judicial del franquismo no estaba tan atado y bien atado como creíamos, y que en el ordenamiento jurídico español sí cabía la posibilidad de abrir un proceso contra el franquismo.

En ésas estábamos cuando llegó Garzón e hizo de las suyas. Se enfrentó a la fiscalía, forzó la interpretación de la ley, tomó medidas ruidosas pero poco sólidas, y acabó comiéndose la investigación. Lo que ahora hace el Supremo es terminar de clavar el ataúd donde quieren enterrar para siempre la vía judicial.

Seguramente la querella quedará en nada, pero ya hemos recibido el mensaje: no cabe actuación judicial contra el franquismo. Pues vale. Y ahora, mientras discutimos si cabe o no, ¿qué tal si pedimos cuentas a otras instancias? Ya que las fosas no se abren desde los juzgados, ¿por qué no se lo exigimos a quienes hicieron una ley de la memoria que mantiene las fosas donde estaban?

La justicia española, para los españoles

27 may 2009
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“Una cosa es que haya un sistema de jurisdicción universal, y otra cosa es que pueda utilizarse sin criterios de prudencia” -Francisco Caamaño, ministro de Justicia- 

             

Lo de la justicia universal, lo de investigar crímenes contra la humanidad, estuvo bien un tiempo. El esfuerzo no era muy grande, y a cambio los beneficios eran enormes: España exportaba una imagen de campeona de los derechos humanos,
la Audiencia Nacional tapaba con su actuación universal cuanto de criticable tiene de puertas adentro, los jueces ganaban prestigio –alguno hasta soñaba con el Nobel-, y los ciudadanos nos reconciliábamos con el sistema judicial. 

El invento estuvo bien mientras no molestaba demasiado, mientras se limitaba a perseguir sudamericanos, africanos y dictadores seniles. Pero resulta que hubo quien se lo tomó en serio, y la cosa empezó a desmadrarse: ya no se trataba de delincuentes parias, sino procesos contra Israel, Estados Unidos o China. Palabras mayores. 

Así que nuestros legisladores han decidido cerrar parte del invento, una vez amortizada la imagen de guardianes contra la impunidad. Lo intentaron de tapadillo, metiéndola entre otras reformas, pero no ha colado. 

Como siempre, lo hacen por nuestro bien. La justicia española para los españoles, vienen a decir. Se acabó ese turismo judicial de víctimas viniendo aquí a beneficiarse de nuestros recursos. A partir de ahora, sólo investigarán crímenes contra la humanidad en los que haya paisanos afectados, o que toquen “intereses relevantes para España”. 

Así que mírenlo como un avance: nuestros legisladores buscan proteger a los nuestros fuera de casa. A partir de ahora, los genocidas se cuidarán muy mucho de no tocar un pelo a los españoles. Nos aseguramos de que sólo nos masacren genocidas autóctonos, ésos a los que tampoco es aplicable nuestra justicia universal.

¡Sálvanos, SuperGarzón!

26 may 2009
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“El Constitucional se ha equivocado de manera flagrante. Me gustaría que hubiera posibilidad de rectificar.” -Ana Mato, vicesecretaria de Organización del PP- 

                 

 En las películas de superhéroes siempre hay un momento en que todo parece perdido. Los malos se saldrán con la suya, destruirán el planeta, matarán a la chica guapa… Pero en el último suspiro aparece el héroe y les da una buena tunda.

Los malos malísimos de Iniciativa Internacionalista creen que han ganado. Alfonso Fu-Manchú Sastre ríe desde su cueva, y todos temblamos de miedo. Fíjense: condenaron la violencia ante el Constitucional, pero muy poquito, lo justo para engañar a los magistrados, previamente hipnotizados por el villano.

A los demócratas no nos la pegan. No vale con condenar una sola vez, aunque sea por escrito y ante tribunal. Tienen que hacerlo todos los días, incluso aunque no se lo pregunten esos periodistas que con tanto celo vigilan. Y encima no le hacen ascos a los votos batasunos. ¿Puede nuestra democracia soportar que los malos voten? ¿No debería ser ese voto malvado un motivo de ilegalización?

¿Quién nos salvará? ¿Quién impedirá el triunfo del mal? Un momento, miren al cielo. ¿Es un pájaro? ¿Es un avión? No… Es… ¡SuperGarzón!

Mucho está tardando. Se está haciendo querer, pero no desesperen. En cualquier momento aparece y procesa a los miembros de la lista. Algo encontrará, no nos pongamos exigentes, nos vale cualquier cosilla, incluso aunque dentro de cinco años resulte en nada.

Sería bonito, ¿verdad? Sobre todo para nuestro héroe, que lleva una temporada de capa caída. Se le desinfló lo de las fosas de Franco, se quedó sin Gürtel, y encima le pillaron de cacería. Así que anda un poco depre, a la espera de algo gordo para renacer. Ésta es tu oportunidad, campeón. De las que te gustan, de traca. Te necesitamos. ¡Sálvanos!

Puticlubs, un sector en alza

25 may 2009
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“Yo no tengo cámaras, no puedo ver lo que hace una chica en su habitación. No me dedico a la prostitución, yo soy empresario” -Manuel Salazar, gerente del Club 2000 de Murcia-

 

Si usted viaja en coche, habrá notado que hay un sector que florece junto a la carretera, y crece cada vez más. No me refiero a las huertas solares ni a los parques eólicos, sino a otra actividad que encaja peor en el “nuevo modelo” productivo: los puticlubs.

Siempre ha habido, es verdad. Pero últimamente se ven más que nunca. No tenemos datos del ministerio de Economía para afirmarlo, pero basta salir de viaje. En áreas de servicio, a la salida de pueblos o en polígonos industriales. Pero además, los que hay son más visibles, se anuncian más, sin ningún disimulo por su actividad.

Siempre me ha hecho gracia la manera en que se presentan las operaciones policiales contra clubes de carretera. “La guardia civil descubre un local donde se explotaba a mujeres”, suelen decir. Menudo trabajo de investigación, oiga. ¿Cómo lo han descubierto, linces? ¿Qué les hizo pensar que tras ese neón luminoso que dice “Conejitas” podía haber un negocio de prostitución?

En realidad, estos locales confían en su visibilidad luminosa antes que en una clandestinidad que les daría más problemas. Todo el mundo sabe lo que se hace allí, pero nadie ve nada, a lo que contribuye la ambigüedad legal.

Total, también sabemos que en tal o cual empresa se explota a los trabajadores, pero nunca lo denunciamos, y hasta echamos la bronca a la cajera del súper. También su explotación es legal, consentida, como se dice de las prostitutas a las que inocentes empresarios ceden espacio para sus actividades.

Mis reparos con la prostitución no son morales, no es porque se mezcle sexo y dinero. Lo que me avergüenza es la explotación brutal a que son sometidas, y encima con luminosos.

A la caza del moroso

24 may 2009
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“El trabajo de nuestros uniformados es que a través del ridículo y la vergüenza el moroso acceda a pagar sus deudas” -Presentación de “El Zorro, cobro de morosos”-

 

Si un día llaman a tu puerta y al abrir te encuentras al Zorro, con su capa, espada y antifaz, no te asustes: eres un moroso, debes dinero a alguien y te envían un superhéroe de las deudas para que pagues. Vale, tú ya lo sabes. Se trata de que también lo sepan tus vecinos, a ver si te da vergüenza y pagas.

Como la economía aprieta y aumentan los impagados, surgen nuevas empresas dedicadas a acosar a los morosos. El viejo cobrador del frac ha sido superado por todo tipo de pesados, a cual más ridículo: junto al Zorro están “El torero del moroso” –con traje de luces-, “El monasterio del cobro” –que te manda unos monjes a tu puerta-, “El cobrador escocés” –con falda a cuadros-, o el más sorprendente de todos: “El cobrador gitano”, que te envía un par de gitanos de los de verdad, sin disfraz, a ver si apelando al viejo racismo te asustan.

No se rían, que la cosa no es para bromas. Es un método abusivo, violento, que roza lo delictivo, y sorprende que sean tolerados y no paren de crecer. Así que será que funcionan, que los morosos agobiados acaban pagando.

Quizás deberíamos tomar nota, y crear otros cuerpos de ataque contra gobernantes, para recordarles incumplimientos o reprocharles comportamientos. Ya hubo un oso que seguía al alcalde de Madrid en los actos públicos. Pero es un campo a explorar.

Imagínense, por ejemplo, un tipo disfrazado de obispo orondo, que acompañe a Zapatero a las cumbres internacionales para que sus colegas sepan lo bien que vive la iglesia en España. O un Millán Astray tras los pasos de la vicepresidenta, para recordarle las muchas fosas comunes del franquismo que siguen donde estaban. ¿Se les ocurre alguno para Trillo o Camps?

Los espacios electorales me ponen

23 may 2009
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“Quienes concurran a elecciones tienen derecho a espacios gratuitos de propaganda en las emisoras de titularidad pública” -Artículo 60.2 de la Ley del Régimen Electoral General-

 

Por fin llegó la campaña electoral, y vuelve uno de mis géneros televisivos favoritos: los espacios electorales gratuitos. Es la oportunidad de conocer a todos esos pequeños partidos que estos días tienen su minuto de gloria.

No sé si alguien mide la audiencia de estos anuncios, pero estoy seguro de que tienen su público, como la teletienda. De hecho, ocupan los mismos horarios marginales que ésta. De noche, la teletienda electoral compite con los anuncios de sexo telefónico de otras cadenas. Si zapeas a esas horas, llega un momento en que ya no sabes si estás viendo propaganda política o un reclamo de línea caliente, y el “vota” se confunde con el “llama ahora”. Y es que en la oferta electoral, como en el telesexo, también abundan las parafilias y perversiones para todos los gustos.

Algunos ofrecen sólo amistad, sin guarrerías: partidos humanistas, verdes y animalistas. Hay también propuestas atrevidas, por si te va la marcha: revolucionarios de todo tipo, cuyas siglas intercambiables recuerdan a los frentes de liberación popular de La vida de Brian. Luego están los aficionados, el sexo casero: los partidos locales y los temáticos que se especializan en una causa.

Hay también, claro, sexo duro, incluso durísimo, en el límite entre el polvo y la violación: ahí está la abundante ultraderecha, desde fachas de toda la vida –falanges varias- hasta fascistas modernos, que dan más miedo.

La oferta electoral es amplia, sí, pero al final, aunque todos fantaseamos con cosas raritas y nos calentamos con su propaganda, ante la urna somos muy clásicos, y acabamos votando en la postura de misionero a nuestra pareja política de siempre. Puro masoquismo.

Deje, que ya me abarato el despido yo

22 may 2009

“Invito a la CEOE a que vaya al diálogo social, y que deje en su sede el programa de máximos y empecemos a discutir” -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo-

 

A estas alturas, todos tenemos ya asumido que habrá reforma laboral. Es más, no sólo la esperamos: la deseamos, estamos impacientes, la queremos ya. Eso sí, será una reforma dulce, simpática, dialogante, socialdemócrata, pactada y firmada por todos, con apretón de manos de empresarios, sindicatos y gobierno.

¿Cuántos meses llevamos oyendo hablar de la reforma? Tantos que si después de todo no la hubiera, nos sentiríamos decepcionados. En este tiempo cada uno ha cumplido su papel: los empresarios, metiendo miedo y pidiendo lo que saben que no conseguirán, para que al final aceptemos lo que, sin ese susto, tal vez rechazaríamos, y que nos parecerá hasta bueno en comparación. Los sindicatos también han puesto de su parte, haciéndose los estrechos, levantando el puño y jurando resistencia. Los propagandistas liberales contribuyen con informes, estadísticas y hasta manifiestos. Y el gobierno, espera a que la fruta madure.

Cuando se hagan la foto del gran pacto, cada uno pondrá cara de circunstancias ante los suyos: los empresarios se mostrarán magnánimos, “no es esto lo que queríamos, pero nos conformamos“. Los sindicatos, presumirán de responsables y exhibirán alguna ganancia compensatoria -más protección de desempleo, por ejemplo-. Y el gobierno, nos convencerá de que es por nuestro bien.

Y los trabajadores, ya reformados, descansaremos por fin tras tantos meses de mareo y despiste. Tal vez lo que pretenden no es prepararnos el cuerpo de tanto oír hablar de la dichosa reforma, sino hartarnos, impacientarnos, para que pidamos a gritos la reforma, que salgamos a la calle a exigirla. O que nos la hagamos nosotros mismos, como los trabajadores de Seat que decidieron congelarse el sueldo ellos solitos.