No nos guiñes, míranos

25 Sep 2010
Compartir: facebook twitter meneame
Etiquetas: ,
Comentarios

“Cumpliremos con la reducción del déficit sin dejar de proteger a los más débiles, y vamos a exigir un esfuerzo mayor a las rentas más altas.” -María Teresa Fernández de la Vega, Vicepresidenta del Gobierno-

.

Lo de los “guiños a la izquierda” por parte del PSOE se ha convertido ya en una frase hecha que escuchamos repetidamente de un tiempo a esta parte. Dado que la política económica del Gobierno no es precisamente bolchevique, cada vez que aprueba una medida que se pueda considerar progresista no tarda un minuto en saltar la acusación: es sólo un guiño a la izquierda. Lo acabamos de ver con la tímida subida del IRPF a las rentas más altas a pocos días de una huelga, pero también con otras medidas.

La imagen sugiere que el presidente da habitualmente la espalda a su electorado y sólo tiene ojos para el poder económico, pero de vez en cuando se gira hacia el ciudadano de izquierda y le guiña un ojo como diciendo: “No te creas que te la estoy pegando con estos señores, que no, que yo te quiero más a ti, churri, ya lo sabes”; y sólo le falta tirar un besito. El presidente, según esa caricatura, sabe cómo ablandarnos y nos echa piropos irresistibles: un pellizquito a los ricos, un avance en derechos sociales, algo de memoria histórica, una ley de libertad religiosa… Aunque luego duren lo que un parpadeo, lo que un guiño.

Debe de pensar que somos unos sentimentales y que se nos pasa el enfado con un gesto cariñoso. De hecho, el presidente es un experto en poner ojitos en campaña electoral, cuando redobla sus promesas de amor y fidelidad. Pero con la temporadita que lleva, en la que cada vez que nos ha mirado ha sido más bien para echarnos un mal de ojo, mucho va a tener que guiñar para reconquistar el corazón de sus electores, tras tanta decepción y tras tanto guiño que parece gesto cómplice y acaba siendo otra cosa, nada, que se me había metido una pestaña en el ojo.

Para empezar, después de la huelga cambiará al responsable de Trabajo, y lo previsible es que ponga a un ministro de mirada tierna, para ver si recupera el cariño de los dolidos sindicatos. En cuanto a los ciudadanos, de aquí a las elecciones va a tener que guiñar con tal intensidad que acabará pareciendo un tic nervioso. Más le valdría mirarnos en vez de tanto guiño.