Que viene el Coco Rubalcaba

22 Oct 2010
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“Rubalcaba tiene mucha historia, todos recordamos lo que ha sido capaz de hacer y decir a lo largo de su vida. Ya le gustaría que lo hubiéramos olvidado.” -Esteban González Pons, Vicesecretario de Comunicación del PP-

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En la Moncloa huele desde ayer a azufre que tira para atrás. Y es que ahora tiene despacho el mismísimo demonio, de nombre Alfredo. No es para menos, después de ver cómo ha sido recibido su ascenso por la derecha política y mediática, entre el miedo y el rencor: Rasputín, Fouché, Maquiavelo, Beria, virtuoso del trabajo sucio, conspirador nato, genio tenebroso, caballero oscuro, maestro de la intriga, lengua de doble filo, experto en sombras… La portada de El Mundo lo sacaba en una foto con gesto de Fumanchú, la mano en garra, y titulando que España quedaba “en sus manos”. Casi puedo oír las carcajadas (siniestras, por supuesto) de Rubalcaba ante tales piropos.

Sin haber tomado posesión ya estaba Rubalcaba dando motivos para justificar su fichaje, todo un acierto. Porque además de ayudar a comunicar y dar peso político al gobierno, el ya vicepresidente va a prestar un servicio mucho más valioso: servir de hueso para que la derecha se deje los dientes con él, mientras el jefe se escapa sin rasguño. Hueso, y duro.

Rubalcaba es desde hace años la bestia negra de la derecha, que lo teme y odia por igual. Desde que salió su nombre, portavoces peperos, periodistas y tertulianos echaron a correr tras ese galgo (velocista en su juventud), y en eso se va a convertir lo que queda de legislatura, sabiendo además que Rubalcaba es rápido pero no huye, planta cara y devuelve los golpes, y sabe dar donde duele. Por si fuera poco, tiene pasado, con lo que le gusta a ciertos medios hurgar en él. Nos espera otra buena temporada de periodismo de investigación retro: GAL, 11-M, Faisán, Gürtel, la masonería y lo que quieran.

Lo mejor de todo es que la derecha lo sabe, no estoy descubriendo nada. Saben que Rubalcaba es en buena medida un cebo, pero es superior a sus fuerzas, no pueden resistirse, lo ven y se ponen malos, se pierden. Encima el señuelo es doble, pues el cotilleo de su posible futuro como sucesor presidencial es motivo añadido para dedicarle toda la artillería, mientras Zapatero, al que daban por muerto, se recupera de las heridas a cubierto.