Con la burbuja vivíamos mejor

24 Oct 2010
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“El sector nunca más va a poder crecer como hasta ahora. Todos tenemos que trabajar para que una burbuja así no se vuelva a producir.” -José Blanco, Ministro de Fomento-

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Esta semana hemos vuelto a oír una expresión que parecía ya cosa del pasado: burbuja inmobiliaria. Los expertos han advertido de un calentamiento en el mortecino mercado de viviendas por la coincidencia del fin de la deducción fiscal y la intención de los bancos de aligerar su enorme cartera de pisos. Y ha tenido que salir la vicepresidenta económica a descartar una nueva burbuja en el horizonte, ni siquiera una burbujita.

Y ha bastado mencionar la palabra mágica, burbuja, para que muchos sintieran un pellizquito, se les humedecieran los ojos con una sonrisa bobalicona. Podemos llamarlo la “nostalgia de la burbuja”, el recuerdo de los días gloriosos cuando vivíamos en una enorme pompa que crecía y crecía, pero que mientras no reventase era hermosa. Como aquella coña de “contra Franco vivíamos mejor” surgida del desencanto de la Transición, también la recesión puede llevarnos al “con la burbuja vivíamos mejor”.

Sobre todo por parte de quienes más motivos tienen para echarla de menos, quienes más felices fueron: propietarios que hacían el cuento de la lechera con el valor de su vivienda, especuladores que compraban de seis en seis, constructores que se forraban sobre plano, agentes inmobiliarios hinchados a comisiones, concejales de urbanismo que pillaban para el ayuntamiento, para el partido y para la familia si llegaba; ministros que presumían de PIB, directores de banco que te daban un crédito antes que un bolígrafo publicitario…

Lo recuerdan, ¿verdad? Nos ponemos sentimentales, aunque nos cueste reconocernos en los que éramos entonces, jóvenes, guapos, afortunados. Cuántas veces dijimos, como palabras de amor, aquello de “mi piso hoy vale tres veces lo que me costó”, “lo vendo, y con lo que me dan saco la entrada para el nuevo y el de la playa”, “el banco me da el 120% y un jamón”…

Lo peor es que, entre la nostalgia de la Belle Epoque burbujeante, la falta de arrepentimiento y de responsables que asuman culpa alguna, y la humana tendencia a repetir los errores del pasado, volveríamos a hacerlo, de la misma forma que volveríamos a picar con otro Forum o con otro Madoff. Ay (suspiro).