Familia (empresarial) de las de toda la vida

27 Oct 2010
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“Se trata de que la estabilidad del empleo público sea similar a la del sector privado, buscar fórmulas para que los funcionarios estén más motivados.” -Isak Andic, presidente del Instituto de la Empresa Familiar-

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Tanto hablar de la crisis del modelo familiar, y he aquí una familia que se mantiene en plena forma, unida y amorosa así que pasen cien años: la familia empresarial. Buena parte de las mayores compañías de nuestro país son empresas familiares, cuya propiedad está en manos del fundador o sucesores, y cuyos consejos de administración están llenos de hermanos, primos y cuñados. Y es que la familia que reparte beneficios unida, permanece unida.

Los primeros apellidos españoles están agrupados en un lobby llamado Instituto de la Empresa Familiar (IEF), que ayer cerró su congreso. Como ahora hay tantos tipos de familia, me preguntaba cómo sería la empresarial, y echando un vistazo compruebo que responde al modelo de familia tradicional, de las de toda la vida: gente de bien, de orden, de derecha, católicos (varios de los patriarcas colaboran en la financiación de la visita del Papa), donde los pantalones los lleva el hombre (una mujer entre veinte ponentes en el congreso, una entre veintiuna en la junta directiva saliente).

Forman familias clásicas, de las que lavan los trapos sucios en casa (aunque de vez en cuando un hijo despida a su padre y cosas así), que no dan nunca motivo de escándalo en el vecindario, y de firmes valores tradicionales: a las once en casa, los domingos comida con la abuela, la paga hay que ganársela, flexibilidad laboral, menos cotizaciones sociales, rebajas fiscales, salarios ligados a la productividad, mano dura con el absentismo, negociación colectiva flexible, y funcionarios despedibles, entre otras propuestas oídas en su congreso.

Son familias numerosas, con muchos hijos y nietos que garanticen la sucesión, y hacen proselitismo: el nuevo presidente del IEF pide a la prensa que hable bien de ellos, “para que los niños digan que de mayor quieren ser empresarios” en vez de futbolistas.

Aunque visto cómo funciona la gran empresa familiar, donde para ser consejero delegado cuenta más el apellido que los masters, los niños (y los funcionarios) harían mejor si desearan ser hijos de empresario, sucesores. Yo quiero.