Lo de Gürtel no hay quien se lo crea

11 Abr 2011
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“Aún podemos hacer muchas más cosas, tenemos que hacer muchas más cosas y quiero hacer muchas más cosas.” -Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana.

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Atención novelistas, cineastas, productores televisivos: si alguno pensaba llevar a la ficción la trama valenciana de corrupción en el PP, abandone toda esperanza. Sería un fracaso de crítica y público, se lo aseguro. Nadie se creería una historia así, la verían exagerada, burda, inverosímil. Incluso sabiendo que son hechos y personajes reales, no se la creerían.

Hagan la prueba: presenten a un editor una novela que siga la historia al pie de la letra, donde aparezcan los mismos personajes y reproduciendo los diálogos ya conocidos. Ya verán como el editor se la devuelve y les dice que es una historia increíble, demasiado retorcida, con personajes caricaturescos, diálogos paródicos y una capacidad de supervivencia de los protagonistas fuera de toda lógica. Ni como comedia loca serviría. Hasta en una película de Torrente resultarían forzados los Correa, Camps, Costa, Fabra y demás, con sus pintas de pijo de chiste, su afición al lujo más hortera y su codicia y desvergüenza.

Si hay alguien capaz de escribir una novela sobre Gürtel y demás vueltas del laberinto corrupto valenciano, ése es Alfons Cervera, uno de nuestros mejores novelistas. Y si él, que además conoce la trama al detalle, no ha escrito una novela, por algo será. A cambio, acaba de publicar un libro que, sin serlo, puede leerse como una comedia, como un thriller, como una historia de terror o como una tragedia shakesperiana.

Alfons ha reunido en Gürtel & Company textos ya publicados en prensa, y otros inéditos, y completa el mapa podrido de un territorio nada mítico ni novelesco: la Comunidad Valenciana bajo el poder del PP. Está la Gürtel, pero también otras tramas menos sabidas y personajes secundarios de este “infame vodevil” o “mala novela policíaca”, en palabras suyas.

Con lo que ya sabía, y lo que cuenta Alfons, confirmo mi sospecha: la supervivencia de los caraduras, la falta de castigo electoral a su impudicia es resultado de esa falta de verosimilitud: si como novela no nos la creeríamos, como realidad desborda nuestro entendimiento. No puede ser cierto. Y lo es.