Habiba sigue sin su hija

21 Jun 2011
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“Se intentó que regularizara la lactancia, se planteó que dejara de dar el pecho, se le dieron chupetes pero tampoco los utilizó.” -Informe del Instituto Madrileño del Menor y la Familia-

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Todos sabemos que nuestra sociedad tiene zonas de sombra que apenas miramos. Se cometen errores e injusticias, pero queremos creer que son excepcionales, fallos inevitables, como los productos con defecto de fábrica que por sí mismos no invalidan la fábrica entera. Confiamos en que, con todas sus carencias, el Estado funciona razonablemente bien, y no queremos saber más.

Los menores, por ejemplo. Sabemos que los servicios sociales pueden separar a un hijo de sus padres, para protegerlo. Lo sabemos, y queremos confiar en que funciona bien, que en un asunto tan delicado el rigor es máximo. Hasta que uno de esos fallos que creemos excepcionales nos hace dudar del sistema entero.

Es el caso de Habiba, una madre a la que la Comunidad de Madrid separó de su hija de quince meses, tras residir en un centro para madres con dificultades. Así dicho suena dramático: un bebé sin madre, una madre sin hija. Pero uno tiende a pensar que está motivado, que es lo mejor para la niña, que si le quitan la tutela por algo será.

Pues no. El caso de Habiba habría pasado desapercibido, uno más entre muchos, otra madre que llora a la puerta del centro de menores. Pero en la vida de Habiba se cruzaron la Fundación Raíces y una psiquiatra admirable, Ibone Olza, que quisieron saber más. Y lo que encontraron fue un expediente lleno de irregularidades, que no tenía en cuenta lo mejor para la niña, y para colmo relacionaba su “incapacidad” como madre con su insistencia en prolongar la lactancia materna.

Reconozco que cuando me lo contaron, dudé. No soy ajeno a los errores de la administración, por malas inercias y falta de recursos, pero me costaba creer que se pueda separar a una hija con esa ligereza. Sin embargo lo que hemos ido sabiendo, tanto los informes de psiquiatras y psicólogos como la situación de la menor (que sólo puede ver a su madre una hora a la semana), agrandan la sospecha.

El Defensor del Pueblo y la Fiscalía han pedido que se reconsidere, y Habiba sigue sumando apoyos. Yo me pregunto: ¿cuántas Habibas habrá que no conocemos?

 


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