Canciones desde la calle

22 Ene 2012
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Cuando por la calle se nos acerca una persona de las miles que viven en ella, sin techo, solemos llevar a mano una respuesta preparada para sacárnoslo de encima cuanto antes y con el mínimo daño sobre nuestra (mala) conciencia: mirar a otro lado, al suelo o al móvil; murmurar un “lo siento”; apretar el paso o buscar una moneda, cualquier cosa menos escuchar lo que pueda decirnos.

¿Y si en vez de hablar nos lo dicen cantando? Algo así debió de preguntarse Rafa Sánchez, un músico siempre lleno de buenas ideas y con un entusiasmo contagioso, que un día se embarcó en La Fábrica de Canciones, un taller de la Fundación Rais (que lleva años trabajando para integrar a los excluidos) por donde han pasado varias decenas de personas sin hogar.

Sus historias siguen un patrón similar: gente que no nació excluida, que llevaba una vida como la tuya o la mía hasta que un día algo se torció y, tras varios tropiezos e intentos de levantarse, acabó en la calle. Algunos son víctimas directas de esta crisis, del paro, los desahucios y las ruinas familiares; otros llevan muchos más años en crisis, en la suya que también es nuestra.

En el taller empezaron contando sus historias, y no sólo sus historias, sino todo aquello para lo que nunca encuentran oídos; y a partir de esos encuentros decidieron convertir sus vidas, y sus formas de ver el mundo (el injusto mundo que les ha tocado), en canciones. El resultado es un disco donde colaboran varios artistas conocidos. Pero lo de menos es el resultado, lo importante es cómo medio centenar de personas han encontrado un espacio donde sentirse precisamente eso, personas, a través de la música.

Este miércoles se presenta el proyecto en Madrid (Café La Palma). Habrá quien lo vea como algo minúsculo, una gota insignificante en un océano de exclusión social, y que apenas alivia a unos pocos. Pero en estos tiempos de desesperanza y catastrofismo, cuando parece que todo se viene abajo y cada uno corre a su refugio privado para que no le alcancen los cascotes, nos da fuerzas saber que algunos, como Rafa, no han salido corriendo. Suerte.


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