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No nos mires, únete… A la cabalgata

03 ene 2010
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“El mensajero y el paje real de los Reyes Magos esperan a los peques de 12 a 14, y de 18 a 21. Parking gratuito.” -Programa navideño del centro comercial Gran Vía de Hortaleza-

                

Malos tiempos estos en que una cabalgata infantil se convierte en acto político y los reyes magos tienen que tomar partido. Y no hablo de esos magos que se presentaron a deshoras en la misa integrista de Rouco. Me refiero a lo que ocurre en mi barrio madrileño, Hortaleza, donde los padres ya no sólo tenemos que cuidar porque nuestros niños sigan inocentes y crédulos, sino además explicarles cómo es posible que haya dos cabalgatas.

Durante veinticinco años, los vecinos de las zonas más populares del barrio organizaron la cabalgata con sus propios medios, y con la participación de los niños, que preparaban las carrozas. Y en esto llegó la nueva concejala del distrito, y decidió que Hortaleza necesitaba una cabalgata más sofisticada, más profesional, y por supuesto más cara. Así que hace dos años la encargó a una empresa, que se ocupó de montar una con todo lo que hay tener, sin niños disfrazados de cualquier manera ni espumillón grapado. Al coste, eso sí, de 70.000 euros.

Por supuesto, una cabalgata tan lujosa no podía seguir pasando por las calles humildes de siempre. Se cambió el recorrido, para que además terminase frente al centro comercial que, oh casualidad, patrocina la visita de los magos.

Los vecinos protestamos, y montamos nuestra propia cabalgata popular. El éxito fue enorme, con miles de personas marchando tras sus majestades de oriente en una mezcla de cabalgata y manifestación. Desde entonces el ayuntamiento hace lo posible por impedirla, retrasando el permiso u obligando a cambiar de día.

Si tienen niños, creen en los reyes, o están hartos de atropellos y privatizaciones, hoy tienen una cita en Hortaleza, a las seis de la tarde.

Madrid 2016: y todo esto, ¿quién lo paga?

30 nov 2009
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“Gracias por compartir nuestro sueño. Te esperamos en Madrid, donde siempre habrá un sitio para ti” -Mensaje de despedida de Madrid 2016-

                  

No han pasado ni dos meses desde que la candidatura madrileña cayó en Copenhague, y los ciudadanos aguardamos ansiosos a saber cuál es el próximo proyecto ilusionante que el alcalde se saca de la chistera. Algo habrá que inventar, ¿no? ¿O vamos a renunciar a esos momentos de emoción colectiva?

Pero no todos son de la misma opinión. Un grupo de ciudadanos tiquismiquis ha decidido pedir cuentas de todo lo que se ha gastado con el pretexto olímpico. Como aquella anécdota atribuida a Josep Pla al contemplar la imagen nocturna de Nueva York iluminada, también estos vecinos y organizaciones sociales se preguntan, ante tanta obra y promoción: vale, muy bien, muy bonito, pero todo esto ¿quién lo paga?

Ya digo, unos tiquismiquis, ni caso. A la mayoría de ciudadanos nos resbala si el ayuntamiento se ha gastado unos cuantos cientos de millones de euros. Que nos quiten lo bailao. Y si este año hay que ajustar el presupuesto municipal, agobiados por la deuda de más de 7.000 millones, qué le vamos a hacer, será que no era verdad eso de que soñar es gratis. Pero da lo mismo, es un dinero bien gastado y estamos dispuestos a fundirnos otro pico para que nos den los Juegos en 2020 o cualquier otro año.

¿Qué pasa, a qué viene esa cara? ¿No me digan que ustedes también son de esos picajosos que revisan hasta el último céntimo? Pues nada, únanse a la panda esa que está pidiendo nada menos que “una auditoria pública, partida por partida, del gasto olímpico desde el año 2000 hasta ahora”. Venga, firmen el manifiesto por una “auditoria olímpica”. Pero luego no quieran ir a jugar al tenis con los niños a la bonita Caja Mágica, ésa que sólo nos ha costado 175 millones, un 45% más de lo previsto.

Broncas de distracción masiva

16 nov 2009
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“Va a resultar que, de ser la tonta del PP, he pasado a ser la mala malísima que le mueve la silla a Rajoy” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid- 

            

Esperanza Aguirre es, reconozcámoslo, una de las políticas más visibles de este país. Día sí y día también está en la calle, inaugurando todo lo que se deje inaugurar, visitando colegios y gimnasios donde poder descalzarse, o empresas donde ponerse el casco y la bata. Y en todas las ocasiones suele hablar, rodeada de micrófonos. 

¿Y de qué habla la presidenta madrileña? Pues de lo que quiere, y de lo que le preguntan. Normalmente habla de lo que quiere, pues es experta en colar su discurso aunque no venga a cuento. Pero también contesta a las preguntas de los periodistas, que suelen tratar sobre: a)Sus relaciones con Gallardón; b)Sus relaciones con Rajoy; y c)Sus relaciones con cualquier otro dirigente popular que ese día haya opinado sobre las luchas internas del PP. 

Más o menos lo mismo le pasa al alcalde madrileño. Y si encima coinciden los dos en un acto público, para qué queremos más: todos pendientes de si se besan, si se hablan, si se sacan la lengua o si llevan tacones; así como de interpretar lo que dicen, buscando dobles sentidos y mensajes envenenados. 

No digo que no sea interesante la lucha de poder madrileña, yo mismo le he seguido el juego en esta columna más de una vez. Pero mientras todos estamos distraídos con sus mordiscos, por detrás hay dentelladas mucho más gordas de las que hablamos menos: el deterioro de la sanidad, el recorte a la escuela pública, la interminable obra madrileña, la deuda disparada, las privatizaciones, la corrupción, el despilfarro preolímpico, la situación en los barrios… 

Luego hay quien se pregunta cómo es posible que arrasen en las elecciones, con tanta gresca interna. Pues va a ser por eso.

La derecha siempre se reconcilia

30 oct 2009
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“El enfrentamiento entre Aguirre y Ruiz-Gallardón me duele y me está haciendo caer en el desánimo -Juan Vicente Herrera, presidente de Castilla y León- 

        

Reconozcámoslo: nos lo estamos pasando en grande con la bronca del PP. Y no somos los únicos. A los del PSOE les cuesta aguantar la risa cuando hablan del asunto. La cosa no es como para reírse, lo sé, es una vergüenza cómo trapichean sin disimulo con Caja Madrid. Pero es comprensible nuestro regocijo: no estamos acostumbrados a estas broncas en la derecha. 

No es que en la derecha no haya habido antes enfrentamientos, claro que sí, aquí y en todas partes –miren en la civilizada Francia hasta dónde llegaron Sarkozy y Villepin-. Pero guardaban las formas, se insultaban a puerta cerrada y mantenían la sonrisa al salir, incluso se abrazaban. Raramente aireaban los trapos sucios en el patio. 

Estábamos habituados a que el cainismo, al menos el cainismo en voz alta, fuese algo propio de la izquierda, con su larga tradición de disensiones, llegando con frecuencia a la fractura, la escisión, el odio a muerte y la alianza contranatura para perjudicar a tus ex compañeros. Mientras que en las familias de izquierda –y más cuanto más a la izquierda- a las primeras de cambio dan un portazo y piden el divorcio, la derecha siempre ha tenido un sentido familiar-patrimonial muy estricto, son gente de orden: discuten, se pelean, se odian, pero aguantan juntos toda la vida, siguen paseando de la mano como un matrimonio. 

No creo que la sangre vaya a llegar al Manzanares esta vez. Todo el vecindario ha oído los gritos y el portazo, pero no tardarán en arreglarse, ya verán. Este tipo de familias lo aguanta todo, que afuera hace mucho frío y dónde vas a comer como en casa. Siempre acaban encontrando algo para repartir, un sillón donde colocar al que se quedaba fuera, y vuelta al abrazo.

Acabaremos pagando por mear

25 oct 2009
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“La tasa de basuras es una recomendación de la UE y de la FEMP en aplicación del principio ‘Quien contamina, paga’.” -Alberto Ruiz Gallardón, alcalde de Madrid- 

           

Lo contó el gran Sánchez Ferlosio en Non olet, y es anécdota conocida: la respuesta del emperador romano Vespasiano a su hijo Tito, cuando éste le reprochó que pusiese un impuesto sobre la orina. Aquél le acercó una moneda a la nariz y le espetó el ya clásico “pecunia non olet”, el dinero no huele. Se ve que Gallardón, tan ilustrado, conoce la historia, y ha decidido que el dinero es dinero, venga de donde venga, de la orina o, como ahora, de la basura. 

Si no viven en Madrid quizás ignoran el último enfrentamiento entre el alcalde y los vecinos: la creación de una tasa de basuras que cobrará una media de sesenta euros por vivienda por el uso del servicio de recogida. Un impuesto indiscriminado, que no distingue de rentas ni de cantidad generada, pues sólo atiende a los metros cuadrados, e incluye locales, trasteros y garajes. 

El dinero no huele, y de algún sitio hay que rascar para los 7.000 millones de euros de deuda municipal, ahora que no hay olimpiadas que disimulen el desastre financiero. Las cuentas del ayuntamiento están llenas de socavones. Y puestos a rellenarlos, nada mejor que la basura, abundante y barata. 

Pero los boquetes son tantos y tan grandes, que con los 170 millones anuales que esperan recaudar con los desechos no hay ni para empezar. Así que habrá que inventar otra cosa, nuevas tasas. Y me da que echarán mano de la coartada medioambiental, que es la vaselina más habitual –ecotasa es la palabra mágica-. Gallardón, en su ahogo financiero, se ha vuelto verde: “Quien contamina, paga”, promete. Ya ha insinuado que podría cerrar el centro al tráfico –es decir, cobrar por desplazarse-. Así que no nos sorprenda que acabemos pagando por mear

Ahora a ver con qué nos ilusionamos

03 oct 2009

“Las olimpiadas valen para que todos nos llevemos bien. Aquí estoy junto a los sindicatos, la oposición, el gobierno…” -Arturo Fernández, presidente de la patronal madrileña- 

                    

¿Ya pasó todo? ¿Puedo salir de debajo de la cama? ¿De verdad no nos dan los Juegos? Uf, de buena nos hemos librado. ¿Y ahora qué hacemos? ¿Qué pasa con todo el dinero gastado para la causa? ¿Y con toda la ilusión derrochada? 

Me dirán que hoy no es día de pedir cuentas, que es de carroñeros hurgar en la herida, que hoy toca luto y abrazos consoladores. Pues vale, esperaremos al lunes. Aunque no confío mucho en que nadie pida cuentas por el dineral fundido hasta llegar aquí. ¿Quién las pedirá? ¿La oposición, que ha ido de la mano del alcalde hasta el final, incluida, para pasmo de tantos votantes, Izquierda Unida? ¿Los sindicatos, que no se han quedado atrás en espíritu olímpico? 

En cuanto a las ilusiones, qué quieren que les diga. Llevamos semanas oyendo hablar de la ilusión colectiva, de la esperanza de todo un país capaz de unirse y superar sus diferencias en un proyecto común y patatín, patatán. Y ahora, ¿quién les devuelve la ilusión a esas criaturas? ¿Nos buscamos otra corazonada? Ya sé que mejorar la vida de los ciudadanos no es muy ilusionante, así que habrá que inventarse otra cosa para mirar al futuro. 

Pasado el calentón olímpico, debería ser una buena ocasión para abrir un debate necesario. O más bien varios debates. Uno, ineludible, sobre el modelo de ciudad, pues Madrid carece de tal, y funciona a golpe de macroproyecto. Otro, de carácter nacional, sobre la necesidad de ilusiones colectivas artificiales. Y un tercer debate, en el que ofrezco mi nuca para la primera colleja: qué pasa en Madrid para que no haya habido narices de que nos organicemos quienes estábamos contra los Juegos Olímpicos. Pero ya digo, lo dejamos para el lunes.

Los que más van a llorar si no hay Juegos

02 oct 2009

“A los miembros del COI voy a venderles la luz y el espíritu deportivo de Madrid para convencerlos” -Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid-  

                     

Si como anuncian los pronósticos Madrid se queda sin Olimpiada para 2016, habrá muchos ciudadanos desilusionados, qué duda cabe. Pero su decepción no será nada comparada con la de quienes más ilusiones se habían hecho con el proyecto: aquellos a quienes, al oír hablar de olimpiadas, se les dibuja en las pupilas el símbolo del dólar, como en los dibujos animados.

Constructores, promotores inmobiliarios, concesionarios de servicios públicos, fabricantes de mobiliario urbano, empresas de parquímetros, especuladores del suelo, contratistas y comisionistas de toda condición… Todos aquellos que ya están acostumbrados a hacer buenos negocios en la capital. Y a la cabeza los bancos, a los que el Ayuntamiento, sin Juegos, ya paga casi 900.000 euros diarios (han leído bien, diarios) sólo en intereses, por la enorme deuda acumulada (que supera los 7.000 millones).

Todos ellos comparten el sueño olímpico, y tienen la botella de cava en la nevera por si hay suerte. Si se lo lleva otra ciudad su desconsuelo será, nunca mejor dicho, olímpico. Ánimo, campeones, que no pasa nada. Ya se nos ocurrirá otra cosa: un mundial de fútbol, una Expo, una capitalidad cultural, un centenario sonado, lo que sea con tal de seguir dando pedales, que si la máquina se para, se cae con todo el equipo.

La pena es que se haya reventado lo de la Gürtel, porque si no, imagínense lo que podrían hacer Correa y el Bigotes con unos Juegos. A espíritu olímpico no les ganaría nadie, y encima con subsede en Valencia (para la vela, claro). Bueno, si al final consiguiéramos celebrar los Juegos, no descarten que en 2016 estén ya en la calle nuestros héroes y puedan ponerse al frente del asunto.

Ojalá el COI no castigue a Madrid

27 sep 2009

“Ha sido muy importante el apoyo popular a los Juegos. Ahí ganamos por paliza a todo el mundo.”  -Mercedes Coghen, consejera delegada de Madrid 2016- 

                      

 Como muchos vecinos de Madrid, estoy que me subo por las paredes, no me quedan uñas que morder. Qué nervios. Queda menos de una semana para que el Comité Olímpico elija la sede de los Juegos, y estoy histérico, ansioso, deseando que llegue el momento de saltar de alegría y descorchar el cava cuando el presidente del COI diga: “Los Juegos de 2016 irán a la villa de… ¡Río de Janeiro!” O Chicago, si lo prefieren. Yo celebraré cualquier resultado, siempre que no nos castiguen dándonos los Juegos.

No dudo de que esta tarde serán muchos los madrileños que participen en la Cibeles en el acto de apoyo a la candidatura. El esfuerzo propagandístico ha sido enorme, y los organizadores han preparado una fiesta callejera para juntar toda la gente que sea posible. Hasta habrá un concierto gratis de David Bisbal, que no es Bruce Springsteen pero tiene mucho tirón.

Digo yo que si se trata de mostrar a los miembros del COI el apoyo popular, sería más honrado convocar a la gente sin concierto ni fiesta, para que fuesen llevados sólo por su espíritu olímpico. Qué digo, ni siquiera habría que convocarlos, sino que deberían salir los ciudadanos por su cuenta a manifestar su respaldo.

A los que nos espanta la idea de que Madrid albergue los Juegos nadie nos ha convocado a salir a la calle. Reconozcamos que no hemos sabido organizarnos como merece la ocasión. Y no porque seamos pocos. Cada vez conozco a más vecinos que sufren escalofríos sólo de pensar en lo que puede suponer para Madrid algo así. Puede ser el tiro de gracia urbanístico, el remate para una ciudad ya tan maltratada por un modelo de desarrollo desquiciado. Espero que los miembros del COI nos perdonen la vida.

Hoy vuelve a ser Día del coche

23 sep 2009
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“La idea de que Madrid no es una ciudad adecuada para las bicicletas es algo ya muy superado” -Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid- 

          

Ayer se celebró en muchas ciudades el “Día sin coches”. Vale, ya sé que no les cuento nada nuevo. Todos se dieron cuenta, pues cada año es un acontecimiento que no pasa desapercibido. Y no porque hubiera menos coches en las calles -hubo los mismos atascos de cada día-, sino por la simpática costumbre de nuestros gobernantes de dejarse ver montando en bicicleta o subidos al autobús, para demostrarnos lo fácil que es dejar el coche en casa, incluso el coche oficial.

Convertidos en ciudadanos ejemplares, nuestros alcaldes aprovechan ese día para renovar sus viejas promesas de trabajar por un transporte “sostenible”, con menos atascos, menos contaminación y ruido. Tal vez por eso ayer los nuevos propietarios de Opel anunciaron que despedirán a más trabajadores de los inicialmente previstos, aterrorizados ante esa prometida e inminente España con menos coches.

Lo del “Día sin coches” es ya otra fecha tan destacada como vacía, que provoca tanta indiferencia ciudadana como los días sin tabaco o sin televisión, los ayunos solidarios o los apagones para denunciar el calentamiento climático. Los ciudadanos tenemos nuestra parte de culpa, claro, pero los gobernantes tampoco nos motivan demasiado. Fíjense que en algunas ciudades adelantaron la celebración al domingo para no obstaculizar el tráfico.

Frente a un día sin coches al año hay trescientos sesenta y cuatro días no ya con coches, sino volcados en el coche, en los que todo gira en torno a las benditas cuatro ruedas: subvenciones a fabricantes, ayudas a compradores, más autovías y ciudades planificadas para el vehículo privado. Estamos todavía muy lejos de la ciudad habitable que Marc Augé sueña en su “Elogio de la bicicleta”.

Madrid, que no decaiga

20 sep 2009
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“En Madrid hay obras, y eso significa que hay dinamismo y visión hacia el futuro” -Alberto Ruiz-Gallardón, alcalde de Madrid- 

                          

Perdonen que me repita, pues ya escribí algo parecido meses atrás a cuenta del mobiliario urbano y la larga vida útil que tiene en otros países a diferencia de en ciertas ciudades españolas, donde siempre estamos de estreno. Es que me pasa lo mismo cada vez que salgo de viaje por Europa.

Esta vez ha sido París. Llevaba años sin ir, pero un primer paseo me despierta la expresión reconfortante de otras ocasiones: “Está igual que la dejé”. Me lo confirma mi acompañante y guía (Rafael Chirbes, un lujo), que la conoce desde hace mucho: es difícil apreciar cambios, salvo de detalle, y la memoria se acomoda a lo que vemos.

Qué diferente a la experiencia madrileña -y de otras ciudades españolas, lo sé-, donde uno se va dos meses y a la vuelta no reconoce ni su barrio: le han cambiado acerado, marquesinas y papeleras, han tirado edificios y levantado otros. Y no digamos el centro, donde el afán renovador de los gobernantes roza el ensañamiento. Ahí está esa Puerta del Sol, donde no caben más trastos y que no soporta una intervención más, o el eje Prado-Recoletos, próximo objetivo del arrasador Ayuntamiento.

Pero que nadie se queje por tanta transformación. No me vengan con que es caro, molesto o inútil. ¿Es que no aprecian el dinamismo madrileño? ¿Acaso prefieren vivir en una de esas ciudades europeas cuyo mobiliario urbano aguanta un porrón de años? ¡A saber en qué chuminadas gastarán el dinero que no dedican a cambiar las plazas cada año! Pues esto no es nada. Esperen que consigamos los Juegos Olímpicos (si no es 2016 será después, pero llegarán), y a Madrid, como gusta decir a tantos alcaldes españoles, no la va a conocer ni la madre que la parió. Olé.