Publicidad

A esperar sentados

24 abr 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , ,

“Serán necesarios muchos años antes de que las cosas vuelvan a estar bien en España pese a que el gobierno hace lo correcto.” -Informe ‘Perspectivas Mundiales’ del FMI-

.

Uno intenta ser optimista, pero la realidad se empeña en contagiarnos su pesimismo. Llevamos una racha en la que acumulamos nuevos problemas sin lograr resolver los que ya tenemos, que se estancan, se cronifican o dejan para otro año la salida.

Hagan la prueba, tomen los principales asuntos de las últimas semanas, y ya verán qué panorama. ¿La economía mundial? Ahí sigue, tras tres años de crisis y sin que se vea todavía aquella luz al final del túnel de la que llevamos años oyendo hablar. No hay informe gubernamental, de organismo institucional o de expertos que no aplace la recuperación un par de añitos como poco, y eso viendo la botella medio llena.

¿El paro? Otro tanto. El gobierno presentó hace un par de semanas su escenario macroeconómico para los próximos años, y según sus previsiones nos podemos dar con un canto en los dientes si dentro de cuatro años logramos bajar de los cuatro millones de parados, a un ritmo que nos permitirá llegar al pleno empleo en un par de siglos.

¿La guerra de Libia? Para allá se fue la OTAN con sus aviones, pensando que Gadafi saldría huyendo con las primeras bombas y los rebeldes se darían un paseo con la cobertura área, y ya nos están advirtiendo que va para largo. Si pensamos en la capacidad de supervivencia de Gadafi, que ya sabe lo que es vivir como un paria mundial, y en la incapacidad de la OTAN para cambiar de estrategia cuando no funciona -como en Afganistán-, puede ir para muy largo.

¿Fukushima? Ahí siguen los heroicos trabajadores, que casi no pueden acercarse, y la empresa propietaria de la central dice que espera controlar la situación en un plazo de seis a nueve meses, plazo que nos tememos será revisado dentro de poco, vista la trayectoria informativa de los nucleares japoneses.

Pues vaya temporadita nos espera: si la previsión es que dentro de un año sigamos en crisis económica, con paro estratosférico, en guerra con Libia y con varios reactores echando mierda, lo mejor que podemos desear es que no venga otra desgracia, vista la racha que llevamos. Virgencita que me quede como estoy.

 

Tiempo de pensar en otra medicina

10 abr 2011
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , ,

“Vamos a hacer todo lo posible por mejorar nuestras previsiones con una realidad mejor. Yo no soy nada pesimista.” -Elena Salgado, vicepresidenta económica del Gobierno-

.

Cada vez parece más evidente que nos han echado algo en la comida, bromuro o algo más potente. No es sólo que apenas secundemos las movilizaciones y huelgas cuando se convocan, sino que nuestra capacidad de indignación está tan dormida que no nos llega ni para leernos las pocas páginas del alegato de Stéphane Hessel.

Vean por ejemplo la publicación esta semana del nuevo cuadro macroeconómico con las predicciones del Gobierno para los próximos años. ¿Soy yo el único que se ha espantado al leerlo? ¿A nadie le estremece que nos pronostiquen, como lo más normal del mundo, que el paro no tiene arreglo de aquí a cuatro años?

Según el informe presentado por la vicepresidenta Salgado, el paro se mantendrá en el entorno de los cuatro millones durante mucho tiempo. Si todo va bien, si nada se tuerce, si no nos acosan otra vez los mercados, si cuadran bien unas cuentas que algunos ven incluso optimistas, el año que viene apenas rebajaremos el paro hasta un 18,5%, en 2013 seguiremos por encima del 17%, y en 2014 nos podremos dar con un canto en los dientes si estamos en el 16%. Es decir, en el mejor de los casos, dentro de tres años seguiremos con más de tres millones y medio de parados.

Imaginen que van al centro de salud con un dolor agudo, y el médico les dice que paciencia, ajo y agua, que con suerte el dolor se les aliviará un poquito hacia el 2014. ¿No pedirían otro tratamiento, o buscarían otro médico? Pues con la economía, que tanto presume de ciencia, ¿no deberíamos cambiar de medicina o de médico, visto el éxito de las recetas actuales?

Sí, ya sé que incluso en los mejores tiempos mantenemos un paro estructural que no baja de dos millones; y que sólo se crea empleo cuando el PIB crece por encima del 2,5%. Pero ambos datos, ¿no son prueba de que el modelo económico es por definición antisocial? Y si con las políticas anticrisis que nos aplican sólo podemos aspirar a un 16% de paro dentro de tres años, ¿no deberíamos pensar en probar otras políticas? Hala, ya está, Isaac, tómate la pastillita que te alteras. No pasa nada, buen chico.

 

Políticas activas con ánimo de lucro

15 dic 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

“No queremos tener una generación subsidiada y perdida para el empleo; no queremos que estén parados, aunque estén en desempleo.” -María Luz Rodríguez, secretaria de Estado de Empleo-

.

Prepárense los parados, que vienen las políticas activas de empleo. Vaya novedad, dirán algunos. Sí, es verdad que ya existían aunque pocos las hubieran visto, pero a partir de ahora van a ser mucho más activas, hasta podríamos llamarlas hiperactivas para distinguirlas de las anteriores, que eran activas pero menos.

Una de las banderas del nuevo ministro es la reforma de tales políticas, que es como decir que los servicios de empleo van a pasar al ataque y no se limitarán a lamer las heridas del mercado laboral. La música suena bien, sí, pues todos coincidimos en que los parados quieren un trabajo antes que un subsidio, y tal es el objetivo declarado.

En cuanto a la letra, en primera lectura despista, porque el lenguaje político-laboral está siempre inflado de conceptos positivos y técnicos de soniquete irresistible. Así, nos hablan de políticas activas (¿quién quiere ser pasivo?) mediante orientadores (pues estamos perdidos) profesionales (mucho mejor que los orientadores aficionados) que diseñarán (verbo prestigiado) itinerarios (para no perdernos de nuevo) de inserción (lo contrario es la fea exclusión) y formativos (ay, la santa formación, bien la conocen quienes llevan años acumulando títulos, cursos y prácticas sin comerse más que alguna rosca, y dura).

Vale, muy ilusionante, pero queremos saber qué sale de toda esa retórica. Y por ahora la primera medida es la entrada de las “agencias privadas de colocación”, que ya existían pero a las que ahora se añade la coletilla “con ánimo de lucro”, y ahí no hay retórica, se entiende todo perfectamente.

Dijo ayer la secretaria de Empleo que la finalidad de las políticas activas es “preparar a los parados para un escenario productivo y económico diferente”. Y es cierto: los parados de esta crisis deben prepararse para un escenario diferente, pero no el prometido de la economía sostenible, la tecnología y los molinos de viento, no. El nuevo escenario para quienes logren volver a trabajar será uno de mayor precariedad, sueldos más bajos y peores condiciones. Y para acostumbrarnos a eso sí pueden servir esas agencias privadas.

La crisis llama a nuestra puerta

05 dic 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

“La ayuda no desaparece, es que no se prorroga. Lo importante es que el parado tenga un itinerario formativo para mejorar su calidad de vida.” -José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía-

.

Estaba en casa escribiendo esta columna cuando llamaron a la puerta. Abrí y me encontré a un hombre que debía de tener cerca de cincuenta años, y que hablaba tan bajo que tuvo que repetirme lo que decía para que pudiera oírlo: “Que si puede darme una ayuda, dinero o algo de comer, que estoy en paro y tengo familia.”

Hacía años que no veía a nadie pidiendo de casa en casa, así que me quedé de piedra. No sé si es un caso aislado, o las cosas están tan mal que la crisis ya llama a nuestra puerta, pero me pareció un presagio siniestro ver a un parado mendigando justo después de que el gobierno anunciase el fin de la ayuda de 426 euros a parados sin prestación.

La visita me refrescó dos noticias que leí esta semana, y que encienden alarmas sobre hasta dónde están llegando los problemas. La primera era un informe de varias entidades de ayuda a los ‘sin techo’, y avisaba de cómo está cambiando el perfil de quienes viven en la calle: hombres, solteros, con mayor nivel de estudios y más edad, que empiezan su caída al perder el trabajo.

El segundo aviso venía de Barcelona, y hablaba de un incremento del 7% en las consultas de los servicios de salud mental, que en zonas industriales del Baix Llobregat llegaba al 20%. La mayoría eran por trastornos adaptativos tras perder el empleo, y derivan en depresión, pero también aumentos en consumo de alcohol y fármacos. Y los expertos alertan del riesgo de cronificación.

Por supuesto, tanto la pobreza como los trastornos mentales van por barrios, y no afectan a todos los sectores de población por igual. Mientras por arriba están capeando la crisis con soltura, por abajo cada vez se descuelgan más, y ya sabemos lo fácil que es caer en la exclusión y lo que cuesta salir de ella.

No sé a ustedes, pero a mí me da miedo cómo pinta el futuro más inmediato. Entre el paro que va para largo, los recortes sociales, los embargos hipotecarios y la falta de expectativas, las cosas se están poniendo muy feas, y todo apunta a que sólo pueden empeorar. Y sí, estaremos dando confianza a los mercados. Pero la nuestra está por los suelos.

Con el paro se nos está haciendo callo

04 nov 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

“Los datos dicen que vamos lenta pero sostenidamente alcanzando la situación de equilibrio. Todavía no ha llegado pero estamos muy cerca.” -Valeriano Gómez, Ministro de Trabajo-

.

Nada más prometer su cargo, el nuevo ministro de Trabajo recibió un ejemplar del clásico manual de comunicación Cómo decir algo bueno del paro cuando los datos son malos. Ya conocemos su contenido, pues el cesante Corbacho lo usó a menudo: culpar al comportamiento estacional (octubre es así, frío, lluvia y paro); usar comparaciones históricas (el tercer mejor octubre de los últimos cinco años) y  eufemismos técnicos (desaceleración, estancamiento, equilibrio); apelar a los buenos augurios (todo apunta a la mejoría, ya queda menos).

Gracias por consolarnos, pero no hace falta que se esfuercen. Total, nos vamos acostumbrando, nuestra sensibilidad se va curtiendo y los 68.213 nuevos parados, como los otros cuatro millones, no nos impresionan tanto, casi nos resbalan, como los niños africanos hambrientos. Se nos ha hecho el callo a fuerza de repetir lo del drama del paro, las colas en los comedores sociales y los embargos hipotecarios.

Lo malo no es que los trabajadores nos acostumbremos, sino que la economía le coja el gusto y acabe funcionando igual o mejor que antes con tanto desocupado; o que los empresarios le vean el lado bueno. Más de uno ya se ha dado cuenta de que sus trabajadores rinden más desde que tienen miedo de acabar en la cola del INEM: hacen entre tres el trabajo que antes hacían entre seis; se cogen menos bajas; echan las horas que hagan falta sin rechistar; y aparcan reivindicaciones salariales.

Si a eso sumamos que los expertos dicen que tardaremos años en empezar a recuperar empleo, no nos extrañe que cualquier día propongan una redefinición de términos clásicos como paro estructural o pleno empleo. Así, si antes el desempleo estructural se calculaba en millón y pico, ahora podríamos subirlo a tres millones; y si antes se llamaba pleno empleo a un 5% de paro, quizás en adelante se fije en el 15%.

Total, ya hemos comprobado que podemos vivir con cuatro millones y pico de parados sin que haya revueltas sociales ni estalle la revolución, gracias a la boyante economía sumergida y los 420 euros. Yo es que ya ni lo llamaría paro, qué ganas de amargarnos.

El paro ya es carne de cumbre mundial

14 sep 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , ,

“España, por cómo ha vivido la crisis, va a ser un buen termómetro, un buen laboratorio para probar nuevas ideas contra el desempleo.” -José Luis Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno-

.

Por si no veíamos suficientemente negro el futuro laboral entre la crisis, el paro y las reformas y recortes, ahora nos dan la puntilla: el desempleo acaba de alcanzar la categoría de problema global, y como tal se ha hecho merecedor de una conferencia internacional, ayer en Oslo, organizada por el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Trabajo, y con asistencia de presidentes, ministros y economistas de varios países.

Habrá quien lo vea como un paso positivo, una cumbre de líderes que escenifique la preocupación mundial por el problema y la necesidad de medidas, pero yo estoy espantado. ¿Significa esto que el paro pasa a formar parte de la larga lista de asuntos que de conferencia en conferencia y de cumbre en cumbre van cronificándose, y cada nueva promesa de solución los hace más irresolubles? Piensen si no en los asuntos a los que recurrentemente se dedican esas bienintencionadas cumbres internacionales: la pobreza, el hambre, el Sida, el trabajo infantil, el deterioro ambiental, el conflicto israelo-palestino…

Parece que la inclusión de un problema en la agenda internacional de megaconferencias y supercumbres es el primer paso para que sea visto como una epidemia, una maldición, algo sin solución. Y ninguno de los antes enumerados son por sí mismos ni una epidemia ni una maldición, ni mucho menos irresolubles, aunque como tales sean abordados. Por eso ahora, cuando el FMI –repito: el FMI- mete mano al desempleo mundial y lo convierte en carne de conferencia, me temo lo peor.

Nada raro: el paro, que desde que estalló la crisis ha crecido en 30 millones en todo el mundo –y más de 2,5 millones aquí-, ya es visto por los expertos con el mismo fatalismo con que ven el hambre o la malaria. Llevan tiempo avisando de que, aunque pase la crisis y se recupere la economía mundial, lo del empleo va para ocho o diez años. Eso en el mejor de los casos, porque otros directamente te dicen que ni en sueños recuperaremos el empleo destruido, que sobran millones de trabajadores, y que ajo y agua. Y que para esto si que no hay vacuna. Ni ganas de arreglarlo, añado.

Como para echarnos a llorar

01 may 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , , , ,

En el caso de que la patronal y los sindicatos no lleguen a un acuerdo en dos semanas, actuaremos. No se puede demorar más allá.” -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo- 

             

Si tienen pensado ir a la manifestación del Primero de Mayo hoy, llévense el pañuelo. Porque lo mismo, una vez que estemos todos juntos y nos miremos, nos ponemos a llorar. No estamos como los trabajadores griegos, pero tampoco para muchas alegrías. Echen un momento la vista atrás, y vean dónde estábamos hace justo un año por estas fechas, y lo que nos ha caído encima desde entonces. 

Para empezar, en los doce meses transcurridos desde el anterior Primero de Mayo se han ido al paro otros 600.000 trabajadores. Desde el comienzo de la crisis hasta hoy son dos millones y medio los que han acabado en la calle. Y sumen otro dato lacrimógeno: el número de parados mayores de 45 años ya supera el millón. 

Más motivos para llorar: el año pasado las manifestaciones insistieron en un mensaje rotundo contra cualquier intento de reforma que supusiera abaratar el despido, y el propio gobierno rechazaba entonces las propuestas de la Patronal en ese sentido. Hoy, un año después, todos parecen haber aceptado como inevitable una reforma que muy probablemente incluirá la extensión del contrato de 33 días, quedando el de 45 días sólo para las grandes ocasiones. De este mes no pasa, ha advertido el ministro de Trabajo dando un ultimátum al diálogo social. Lo exigen “los mercados”, a los que hay que tranquilizar para que no sigan mordiendo. 

Escurran el pañuelo, que hay más. Hace un año todavía nos aseguraban que los trabajadores no debíamos pagar la crisis, por no haberla causado. Un año después, y una vez hemos pagado todo lo pagable y más, el mensaje se ha alterado ligeramente: ya no se trata de que no paguemos esta crisis, sino de intentar que no nos toque también pagar futuras crisis, como anunciaron los ministros europeos en el último Ecofin mientras se pensaban alguna tasa bancaria que quedó en nada. 

Pese a todo ello, no caigamos en el derrotismo. Hoy es el día de salir a la calle, y no para llorar. Mientras nos manifestamos aquí, estemos atentos a cómo lo celebran los trabajadores griegos. Por lo que pueda pasar.

El error hace más digerible el paro

28 abr 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: ,

“Los datos todavía no existen, se conocerán el día 30. Les pido que esperen al día 30 para verificar todos los datos y comentarlos.” -Maravillas Rojo, secretaria general de Empleo-            

            

Algún funcionario le dio sin querer al botón equivocado, y colgó en la web del Instituto de Estadística los datos del paro que no debían conocerse hasta el viernes. Un periódico, el ABC, pasaba por allí, los copió y los publicó, de manera que hemos recibido la mala noticia con cuatro días de antelación. O lo que es igual: la recibimos por entregas, en dos veces, ayer de forma oficiosa y el viernes de manera oficial. 

Como soy de natural conspiranoide, mi primer impulso fue pensar que había sido una filtración intencionada, para que el desastroso dato no nos coja de sopetón el viernes. Los tragos difíciles se pasan mejor en varios sorbos, así que la difusión por entregas hace más digerible ese 20% de paro que da miedo. 

Ya digo, soy mal pensado, así que no me hagan caso. Pero si como dicen fue un error, es un bendito error, que desactiva bastante el impacto informativo que tiene una cifra con tanto efecto psicológico. El dato es el mismo, 20%, pero con eso de que no es oficial las reacciones y valoraciones son a medio gas; y cuando el viernes se haga oficial y tengan que dar respuesta desde el Gobierno, el daño ya estará descontado. Y encima nos ahorran una sorpresa así el viernes, horas antes de las manifestaciones del Primero de Mayo, a las que no es bueno acudir cabreado. 

En realidad, sin error mediante, la técnica del anticipo es muy vieja. Pasa por ejemplo con los datos del paro registrado: aunque tienen fecha fija de publicación, no hay mes en que el ministro o secretario de turno no los chive un par de días antes, avisando de si serán buenos o malos. Sucede también con las medidas impopulares, adelantadas por los gobernantes con los llamados “globos sonda”. Y ocurre en cualquier negociación controvertida, donde las partes filtran borradores para estudiar las reacciones a los mismos, lo mismo con el Estatut que con el diálogo social. 

Errores al margen, lo importante es que el paro ha roto otro techo. Y como siga subiendo, en el próximo trago necesitaremos sorbitos más pequeños.

El paro, ‘typical spanish’

23 abr 2010
Compartir: facebook twitter meneame delicious
Etiquetas: , , ,

“España tiene un problema endémico; si cogemos las estadísticas de 30 años vemos cómo siempre ha tenido el doble de paro que la media europea.” -Celestino Corbacho, ministro de Trabajo-  

                  

A partir de ahora, cuando sean despedidos, no digan “me he quedado en paro”. Digan mejor “he cogido el paro”, como si fuera una gripe. Será más exacto, pues desde ahora consideraremos el desempleo en términos más propios del ministerio de Sanidad que del de Trabajo. El responsable de éste, Celestino Corbacho, ha dicho ante sus colegas del G-20 que el paro español es endémico. Vamos, como la malaria en ciertos países.

No ha dicho nada nuevo, es verdad, hemos oído esa expresión muchas veces. El problema es que lo diga quien debe combatirlo. Y dos veces en pocos días, pues la semana pasada usó la misma expresión en el Congreso. A mí me preocupa oír hablar así al ministro, como si se resignase a una fatalidad histórica ante la que poco cabe hacer.

Me dirán: venga, Isaac, no te pongas tan quisquilloso, que es sólo una forma de hablar. Vale, ya sé que el ministro lo dice en sentido figurado, pero eso no me tranquiliza, más bien al contrario. El lenguaje del poder es cualquier cosa menos inocente, y Emmanuel Lizcano ya nos ha prevenido brillantemente contra las metáforas que se aplican a la crisis, presentándola como un fenómeno de la naturaleza (terremoto, tsunami, huracán) o una enfermedad (cáncer, epidemia, virus).

Son formas de hablar, claro. Pero acabamos contagiados de resignación y fatalismo, pues un tsunami o un virus no tienen responsables. Lo mismo con el paro: como si fuera algo típico de España, que lo da la tierra o el clima, como la corrupción o el catolicismo. Ya puestos a usar metáforas, le presto unas pocas al ministro para la próxima vez: el paro es parte de nuestra idiosincrasia, está en nuestra identidad, es parte de nuestro ADN desde Altamira.

Decir que el paro es un mal endémico es reconocer que no sabemos cómo combatirlo, y que sólo caben paliativos y esperar a que mejore por sí solo. Más o menos lo que viene haciendo el gobierno. Yo diría que lo endémico no es el desempleo, sino la incapacidad de los sucesivos gobiernos para cambiar un modelo económico que necesita tanto paro.

No es el despido lo que van a abaratar

15 abr 2010

“Hay que superar la creencia de que la reforma laboral es un ajuste de cuentas entre los derechos de los trabajadores y la libertad de empresa.” -José Blanco, ministro de Fomento- 

             

Tenemos tal indigestión informativa estos días, con tantas noticias políticas y judiciales de digestión pesada, que corremos el riesgo de dejar en el plato uno de los bocados más duros de roer: la reforma laboral, esa que llevamos dos años temiendo, y que como la sentencia del Estatut en algún momento acabará por llegar. 

A la vista de la última propuesta del gobierno, uno pensaría que el fondo del asunto es cómo abaratar el despido sin que parezca que se abarata el despido. De ahí el despliegue de eufemismos, piruetas retóricas, barnices europeos (alemán y austríaco esta vez) y medidas poco claras: mucha salsa para endulzar o cuando menos disimular el sabor de la reforma, que al final sabe a lo mismo de siempre: recorte de derechos para los trabajadores, empezando por el coste del despido. 

Da lo mismo que muchos empresarios reconozcan que un despido más barato no habría evitado los millones de trabajadores enviados al paro y que, por muy barato que sea despedir, no van a contratar mientras no se recupere la actividad económica. Da lo mismo la evidencia de que el despido no debe de ser tan caro cuando no ha impedido que tantos se vayan a la calle. Da lo mismo que en la práctica el despido medio no haya dejado de abaratarse, y más que lo va a hacer tras una crisis que traerá miles de falsos autónomos y trabajadores en negro. Todo ello da igual: al final, parece que si no abarata el coste para las empresas no merece el nombre de reforma. 

De manera que, si el abaratamiento del despido no va a servir para mucho, ¿por qué insisten? ¿De qué se trata? Pues de abaratar, no ya el despido, sino el trabajo, el valor del trabajador. Las medidas propuestas –la extensión del contrato de 33 días, la inclusión de las ETTs, o esa indemnización portátil que llaman austríaca- conducen a lo mismo: a que en la relación trabajo-capital el valor del primer elemento valga cada vez menos; a que el trabajador vaya de una empresa a otra sin problemas; es decir, que sea intercambiable, prescindible. Flexible, para entendernos.