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Traducción inversa

Joan Garí

El mensaje del pasado

05 may 2009
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  ¿Por qué todo lo que nos llega de Auschwitz continúa sobrecogiéndonos de esa manera? Dice la prensa que unos obreros descubrieron el otro día un mensaje en una botella que siete presos del campo de exterminio introdujeron en el muro de un viejo búnker almacén de las SS. Eso fue en 1944. Ahora todo el mundo asiste a la revelación de ese trozo de papel amarillento y apergaminado, arrancado de un saco de cemento, donde los siete desgraciados se identificaban y reivindicaban la autoría de la triste obra de albañilería que les obligaban a realizar. Como si se tratase de un fragmento de los Manuscritos del Mar Muerto, ese mensaje ha llegado, sesenta y cinco años después, a su expectante posteridad.

  Si nos conmueve esta anécdota, si merece nuestra siempre vacilante atención es porque Auschwitz es ya un lugar sagrado, y porque la memoria ocupa en Europa –y así debe ser- un espacio público privilegiado. Sólo en España sectores mezquinos se niegan a enfrentarse con el pasado, y los mensajes deben continuar dentro de las botellas, en un naufragio sin fin.

   Visité Auschwitz  hace unos años y allí conocí a Jarek Mensfelt, guía del campo y ahora portavoz del Museo. Es un polaco políglota y laico, muy alejado del estereotipo localista y retrógrado que aún parece imperar de su país. Él me enseñó a comprender el lager como un espacio no físico que reside a tanta distancia de nuestro cerebro como de nuestros corazones.

  Quizá algún día también en España aprenderemos a descifrar correctamente los mensajes del pasado. Ese día Franco será ya sólo un pequeño Hitler y sus crímenes la lección que nunca deberemos olvidar.