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Traducción inversa

Joan Garí

La foto con Obama

15 oct 2009
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  De entre todas las cositas que el PP valenciano le pedía al Bigotes (su hada madrina particular), sorprende esa ansiada foto con Obama. Por favor, por favor, murmuraba Camps al oído del capitoste de la Gürtel en Valencia: quiero una foto donde salgamos Obama y yo mismo, los dos juntitos. No se entiende muy bien esta obsesión, la verdad. Al fin y al cabo, podría parecer lógico que Zapatero, por ejemplo, busque la complicidad fotográfica con el presidente norteamericano: ambos comparten, salvando las distancias, determinado bagaje ideológico. Pero ¿Camps? Este hombre está en las antípodas de lo que pueda representar Obama. Si el estadounidense quiere universalizar la sanidad pública, el valenciano quiere privatizarla; si el primero pretende renovar en profundidad la educación pública, el segundo la está hundiendo. Son sólo dos ejemplos. En realidad, la línea más lógica para el PP en el tema fotográfico (y en todos los demás) es la que va de Bush a McCain. Aznar, por ejemplo, disfrutó de lo lindo metiendo en campo sus pies encima de la mesa del tejano. Fue entonces cuando pronunció aquella célebre frase: “Ahora sí que se puede decir que he ganado la guerra” (aunque quizá esto lo dijera Franco tras la instantánea con Eisenhower, no se sabe).

  Pensando y repensando, sólo se me ocurre una cosa que Camps y Obama puedan compartir: su gusto por el inglés. Pero, claro, en el caso de Obama se trata simplemente de su lengua materna; para Camps, sin embargo, es esa lengua en que le hubiera gustado que se impartiera Educación para la Ciudadanía para boicotearla a placer. Una foto in english: ahora lo entiendo todo.

Camps forever (young)

05 oct 2009
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El martes pasado, mientras la gota fría  golpeaba con furia algunas partes de su amado reino y mientras las portadas de los periódicos, las tertulias radiofónicas y los informativos de todas las televisiones (excepto Canal 9) explicaban pormenorizadamente los turbios negocios que la red Gürtel tejió en Valencia, Francisco Camps se subió a la tribuna del parlamento valenciano para explicar que la vida en general es maravillosa y en particular es sencillamente perfecta.

  Confesaré tener un cargo de conciencia al respecto: si no sigo hablando de este hombre y de su Wonderland de plastilina va a parecer que escurro el bulto. Sin embargo, ¿qué se puede añadir que incremente algo más la vergüenza ajena ante la inenarrable aventura del presidente que ha convertido su cargo en un infamante hazmerreír universal? Sólo cabría esperar que la justicia actuase de una vez, pero el Tribunal Supremo se va a tomar su tiempo (tranquilos, que no corre ninguna prisa) y presumo que las revelaciones que vayan precipitándose sobre las siempre sedientas rotativas serán recibidas en el Palau de la Generalitat con un mueca de indiferencia.

  Hay políticos que dimiten, por supuesto. Hay políticos honrados, por supuesto. Hay políticos que tienen un concepto de la decencia que puede compartir todo el mundo. Camps no es uno de esos políticos. Él se aferrará al cargo con el convencimiento de que, cuanto más acusada sea la cara de Lucky Luciano que se le ponga, más le votarán. Ya supera el 50% de los votos. ¿Qué más hay que pergeñar para llegar al 60%? ¿Y al 90%?

  Rien ne va plus, me temo. Forever Young: pues eso, que no decaiga.

El obsequio

15 jul 2009
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Verán ustedes, yo fui alcalde de Chicago. Eran años turbulentos, pero magníficos. Todos guardábamos, ya me comprenden, una petaca en el segundo cajón, porque la vida sin güisqui y sin mujeres no tiene demasiado sentido. De las mujeres hablaremos otro día. El güisqui es un tema fácil, aunque se complicó. En mi país –un país de puritanos- estas cosas siempre acaban complicándose. No me entiendan ustedes mal: yo soy un metodista acérrimo, y no falto nunca al oficio religioso. Dios lo ve todo, desde alguna parte, y sabe bien el sentido de nuestras obras. Cuando llegó la primera caja de Johnnie Walker, es obvio que me sorprendió. La ley seca estaba destrozando las gargantas de toda una nación, así que aquella endemoniada malta escocesa era una tentación demasiado grande como para rechazarla. El tipo, Al Capone, fue siempre muy amable conmigo. A la primera caja de Johnnie Walker siguieron otras, rigurosamente de importación. ¿Qué tiene de malo que un alcalde se alegre un instante, entre mil quehaceres diarios, con un sorbo de ese líquido fantástico? Luego está todo el asunto de la leyenda de Al. No he leído nada sobre él, sin embargo, que le haga justicia. Ni me gustó aquel actor, Robert de Niro, que lo retrató para el cine como un loco maniático y violento. Al era un hombre amable y comprensivo, y no sé nada de todo lo que se le atribuye. Ni siquiera le echo la culpa de que me inhabilitaran para ejercer cargos públicos por culpa de sus regalos.  Ahora, centenario, vivo retirado en Alicante y asesoro al presidente de la Generalitat Valenciana. Es buen chico, pero, ¡tiene tanto que aprender!

El silencioso drama valenciano

09 jul 2009
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Francisco Camps será juzgado por presunto cohecho, de acuerdo, pero no se olviden ustedes del poder taumatúrgico de las últimas elecciones. Él y otros de su estirpe penetraron en ellas con toda clase de lastres, y salieron del trance ligeros y bronceados. Como se encargan de recordarnos cada día sus poderosos altavoces, el PP ganó esos comicios y Rajoy extendió un manto general de indulgencia sobre sus huestes.  Me gustaría,  no obstante, llamar la atención sobre otras consecuencias igualmente indeseables de esta absolución plenaria. Recordarán la polémica de Educación para la Ciudadanía. Camps, nuestro Molt Honorable Maniquí, se empeñó el curso pasado en que la asignatura se impartiera en inglés, pero tuvo que dar marcha atrás ante la corajosa respuesta de la comunidad educativa. Libre de todo pecado tras la contienda electoral, sin embargo, ahora anuncia de nuevo no sólo la patochada británica, sino la introducción en las aulas del chino mandarín (sic).  Este chico, claro, hará lo que sea excepto lo que sería su obligación: asegurar que todos los alumnos que quieran estudiar en catalán/valenciano puedan hacerlo. Ahora mismo, hay cien mil escolares que no reciben clases en catalán por la desidia de la Generalitat. Cien mil, sí. No recuerdo, por cierto, ninguna brillante portada en la prensa patriótica deplorando esta conculcación salvaje de los derechos individuales. Organizan la tercera guerra mundial porque en Cataluña hay 23 padres (¡23!) que han pedido la enseñanza en castellano y se ciscan en cien mil valencianos que la quieren en catalán. Pues nada, tres padrenuestros y diez avemarías.

La larga agonía del ‘President’ Camps

21 mar 2009
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Conforme se incrementan las noticias sobre el caso Camps, nuestra zozobra va en aumento. Teníamos al President de la Generalitat Valenciana por un político insustancial, beato, fachilla, tan estimulante intelectualmente como la merluza hervida. Lo que no nos esperábamos es que fuera un sinvergüenza y, especialmente, que se vendiera presuntamente por medio plato de lentejas. ¡Hombre, Camps, un poquito de por favor!

  No le han faltado reflejos, sin embargo, para contraatacar cuando se ha sentido acorralado. Al pobre hombre le acusan de haber aceptado sobornos en especie en forma de trajes, que él se encargó de lucir en todos esos eventos con que ha dilapidado nuestros impuestos: la America’s Cup, la Fórmula 1, la visita del Papa… Una forma sencilla de desmentirlo hubiera sido presentar las correspondientes facturas. En lugar de eso, sin embargo, salió en tromba con todo su gobierno y proclamó, enfundado en un terno que no le tocaba el cuerpo, que quien estaba siendo atacada era “toda la Comunidad Valenciana”. La fórmula debió de gustarle, porque la injertó en uno de sus lacayos, el presidente de la Feria de Valencia, Alberto Catalá. Catalá, que también adjudicó algunos contratillos a Orange Market, repitió el otro día que “quien trata de ofender y dañar a Camps ofende y daña a la Comunidad Valenciana”.

  Convendrán conmigo que todo esto, desde el punto de vista zoológico, es muy interesante. En realidad la fórmula original es de Jordi Pujol. Es conocido que, cuando arreciaron sobre el Molt Honorable del norte las acusaciones por el caso Banca Catalana, Pujol se defendió aduciendo que a quien se atacaba en su nombre era a Cataluña.  En su lógica, puesto que “Madrid” era la capital de una nación rival a la suya, todo se reducía a un conflicto nacionalista. Pero Camps es más español que el no saber idiomas. No es que no tenga nada que ver con el modelo de derecha tolerante y culta de Convergència i Unió, es que para el hombre de Milano la capital de su única nación es Madrid. Y por eso resulta un poco ridículo clamar ahora que “Madrid” nos ataca.

  No, Paquito. Si resultas ser un chorizo, lo serás tú solo, no cinco millones de valencianos. A ver si ahora, además de corrupto, nos vas a salir megalómano.

Camps y la sastrería de la libertad

21 feb 2009
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   El pasado día 12 el Congreso de los diputados aprobó una curiosa enmienda. Con el voto en contra del PP, el resto de partidos solicitó al Gobierno que no se impida la recepción de televisiones entre autonomías que comparten “un mismo sistema lingüístico” (es decir, en román paladino, una misma lengua). El acuerdo viene a propósito de las intenciones de Francisco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana, de impedir la recepción en  Valencia de la Televisión de Cataluña. Es interesante aclarar que TV3 está presente en los hogares valencianos desde hace veinte años, cuando una iniciativa popular sufragó el sistema de repetidores que lo propicia. Las urgencias de Camps vienen dadas, ahora, por el goloso reparto de la tarta digital: al bueno de Paquito le ha faltado tiempo para repartirla entre sus amigotes (entre ellos, por cierto, alguno también investigado por Garzón), pero no es suficiente.

  No sé a ustedes, pero a mí todo eso me parece un poco surrealista. ¿Quién demonios se cree ese tal Camps para decirme qué canal puedo ver en mi televisor? ¿Cuál será el siguiente paso? ¿Acotarme los diarios que pueda leer, intervenir en el dial radiofónico, quemar libros?

  ¿Se imaginan ustedes que el gobierno de Euskadi impidiera la recepción de Antena 3 aduciendo que su línea editorial es demasiado españolista? ¿O que el de Canarias vetara la señal de TVE porque sus locutores no utilizan las variedades lingüísticas propias del archipiélago? Sería sin duda un escándalo general. Me gustaría escuchar a algunos tertulianos de colon irritable y leer a ciertos columnistas de moral extraviada en el caso de que esta misma operación estuviera patrocinada, mutatis mutandis, por Hugo Chávez. Sin embargo, si lo hace Camps y es contra Cataluña todo vale.

   Sin duda con esta medida se busca halagar, en los sectores populares,  los bajos instintos del anticatalanismo (ese trasunto de antisemitismo genuinamente español),  que los entretiene como a un perro se le reduce dándole a roer un hueso insípido.

   Lo que le molesta a Camps de TV3 es la lección que le da cada día de cómo se puede hacer televisión en catalán desde la honestidad deontológica, la calidad en los contenidos y el respeto al pluralismo ideológico. Es decir, todos aquellos valores que están clamorosamente ausentes de Canal 9. En este contexto, lo de los 30.000 euros en trajes me parece verdaderamente peccata minuta. Y disculpen la brutalidad de la ironía.