Ninguna sentencia judicial ha determinado que el Partido Comunista de las Tierras Vascas forme parte de ETA. Sin embargo, eso no parece importarles demasiado a la mayoría de los medios de la diestra comunicativa. “Un voto prestado de ETA permitirá hoy a Ibarretxe desafiar al Estado”, anunciaba ayer en su primera El Mundo. “Con los votos de ETA”, editorializaba sobre la cuestión ABC, mientras su encarnizado rival, La Razón, se adornaba también en un editorial con este encabezado: “El Plan Ibarretxe se apoya en ETA”. Todo eso, en los prolegómenos. Una vez aprobada en el Parlamento Vasco la consulta con doble pregunta planteada por el lehendakari, Juan José Ibarretxe, gracias al voto de una representante del PCTV, la martingala se fue repitiendo en las ediciones de Internet. “Los proetarras de PCTV dan la llave a Ibarretxe para sacar adelante su referéndum ilegal”, decía Libertad Digital.
Siempre al quite, Luis María Anson se apresuraba a publicar en el periódico digital El Imparcial un artículo de alto octanaje que comenzaba así: “Sin veladuras. Sin tapujos. Ibarreche [el académico siempre lo escribe con ch en lugar de tx] ha aceptado, para sacar adelante en el Parlamento vasco su turbio proyecto secesionista, el voto de los asesinos etarras”.
Sin precisar sus fuentes de información –seguramente porque no eran otras que su imaginación–, el curtido periodista José Luis Gutiérrez insistió en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero en la identificación de PCTV y la banda terrorista: “Vamos a llamarlo por su nombre, son los votos de ETA. O sea, quien toma la decisión es Josu Ternera, y es el que dice que haya una señora que vote para romper el empate técnico de los escaños”. Con el mismo rigor podría haber dicho que la orden había partido de Fu Manchú o de Bin Laden.
Fútbol y política
Visiblemente regocijado por volver a poder hincar el diente a la siempre jugosa cuestión vasca, el propio Carlos Herrera subrayó que la histórica votación llegaba el mismo día en que el fútbol había apuntalado la unidad de España: “¡Qué día han ido a elegir los nacionalistas vascos y la ETA para poner en marcha el plan de la insurgencia, del separatismo! ¡Qué día han ido a elegir! Un día en el que se habla mucho de España, y hay además cierto espíritu español, sereno, sano, festivo, en las calles. En todas partes, ¿eh?” Llama la atención el empeño que hay por demostrar que hasta en los territorios menos partidarios la selección española provoca lipotimias.
El Mundo, por ejemplo, dedicó ayer media página a un reportaje sobre el supuesto seguimiento al combinado de Luis Aragonés en Bilbao. La fotografía que lo ilustraba mostraba a tres personas en un bar semivacío de la capital vizcaína celebrando uno de los goles a Rusia. Al cronista no le quedaba otro remedio que suplir con prosa entusiasta lo que de verdad enseñaba la desangelada imagen: “No hubo el apasionamiento de Colón, pero sí seguimiento y, en algún caso, euforia como el que se acordó de las manifestaciones de uno de los líderes nacionalistas: Urkullu, cabrón, saluda al campeón”. Aleccionador.
Con el desparpajo que le caracteriza, el periodista Carlos Dávila dejó esta frase para la antología en su programa nocturno del miércoles en Radio Intereconomía: “Los monos son iguales que nosotros. Sencillamente, lo que pasa es que no podrán abortar”. Minutos antes, su compañero de mesa, Jaime González, había sostenido que “casi todos los monos son más inteligentes que los mentecatos y los memos que han aprobado una medida de esta naturaleza”. Se referían uno y otro a la aprobación en la Comisión de Medio Ambiente del Congreso de la petición al Gobierno para que se sume al Proyecto Gran Simio, que propugna la protección de estos animales basándose en su significativo parecido con los humanos.
En la práctica, la iniciativa sólo pretende acabar con las técnicas dañinas de investigación a que son sometidos los simios, con el trato vejatorio que reciben en algunos espectáculos y con su tenencia para fines comerciales. Sin embargo, alguien coló que se trataba de conceder derechos humanos a los primates, y los opinadores no se han resistido a revolcarse en el fango de la demagogia. “Yo pido que los embriones, que los fetos, sean incorporados en este proyecto Gran Simio y que, por lo tanto, no se produzcan las torturas que se producen y que quiere ampliar el Gobierno de España con esos abortos, con esa ampliación de la ley de plazos”, reivindicó Isabel Durán en el mismo programa.
En terreno abonado para la comparación odiosa, La Razón resumía ayer lo aprobado con este titular en su página de editoriales: “Los simios ya tienen más derechos que un preso cubano”. Libertad Digital, bajo el deliberadamente excesivo título “Un simio, un voto”, también se apuntaba a señalar presuntos agravios: “Cuando muchas de las leyes promulgadas en España no respetan los derechos individuales de los ciudadanos, los socialistas y sus socios nacionalistas pretenden que se garanticen derechos exclusivamente humanos a los simios”.
El Mundo, también en editorial, se entregaba a su propio tirabuzón argumental: “No deja de sorprender que con los muchos problemas que atraviesan actualmente los agricultores y pescadores, los miembros de la Comisión de Agricultura del Congreso dediquen su esfuerzo a intentar hacer del país de las corridas de toros el principal defensor de los monos”. En la página siguiente, Federico Jiménez Losantos hacía su aportación a la puja: “¿Tienen derecho los militantes en minoría de cualquier partido que paste en el Presupuesto a la protección de sus derechos, como bonobos y gorilas?”, preguntaba el turolense, arrimando el ascua a su obsesiva sardina antimariana.
Listas negras sindicales en Telemadrid
Tras la huelga en la radiotelevisión pública madrileña, Manuel Antonio Rico reapareció al frente de su programa en Onda Madrid con este recado a los convocantes: “Si tú decides trabajar en el momento que ellos [los sindicatos] quieren que se haga huelga, toman nota, tienen sus listas negras y claro, la gente que a lo mejor tiene su medio contrato o está esperando estabilizarse, dice ‘yo no quiero que se queden con mi cara’. Es comprensible”. Y si haces huelga –pregunto–, ¿no toma nota la dirección?
Después de veinticuatro horas recibiendo estopa desde Cope y su prima hermana Libertad Digital, Esteban González Pons se presentó ayer cual penitente en el programa vespertino de la emisora episcopal, con Cristina López Schlichting en el papel de confesora. “Si alguien se ha sentido molesto por mis palabras, de antemano le digo que lo siento, porque entre la Cope y el PP tiene que haber una relación normal”, dijo contrito el vicesecretario de comunicación aupado por Mariano Rajoy.
Magnánima, la cadena de los obispos se apresuró a absolver a Pons en su web con una nota que comenzaba así: “El vicesecretario de comunicación del PP se ha disculpado de forma honrosa en el programa La Tarde con Cristina”. Minutos después y –suponemos– previa amonestación a la entusiasta redactora, la noticia se rehizo con un texto más neutro.
Por si han llegado tarde a este capítulo del desencuentro en la misma trinchera, les recuerdo que todo empezó con estas declaraciones de Pons en Telemadrid: “Será una legislatura dura para la Iglesia; tendría poco sentido utilizar la Cope contra el PP”. A Federico Jiménez Losantos esas palabras le sonaron a amenaza de la mafia y se pasó toda la mañana de ayer con bromitas de este tenor: “Yo creo que la Comunidad Valenciana, después de González Pons, debería llamarse Comunidad de Valencia y las dos Sicilias”.
Bastante menos sutil fue Libertad Digital al referirse al dirigente popular en su editorial. “González Pons, político profesional, segundón de un líder que sólo ha sido capaz de ganar frente a sí mismo, no termina de entenderlo, de ahí que crea que le puede poner puertas al mar o el bozal a una institución con dos milenios de historia”. Por si no había quedado claro, José García Domínguez suministraba en su columna una dosis de recuerdo, con recomendación de apostasía incluida: “Si la línea editorial de la Cope sigue sin ajustarse al Plan Pons Vileza en Siete Días, los fariseos de comunión diaria del PP podrían desentenderse de sus obligaciones terrenales con la fe que juran profesar”, escribía el antiguo militante de la izquierda catalana.
La nueva cruzada
Ajeno al episodio, El Mundo dedicó su gran titular de portada ayer a su nueva cruzada contra las lenguas infieles: “Aluvión de adhesiones al Manifiesto pero el Gobierno ignora el problema”. El manifiesto en cuestión, como saben, es el apellidado “por la lengua común”, elaborado por Fernando Savater y otros autoproclamados intelectuales. ABC, Libertad Digital y el propio diario dirigido por Pedro J. Ramírez han entrado en una divertida pugna por ver quién consigue más adhesiones. En todas las portadas digitales de estos medios hay un formulario para sumarse a la iniciativa.
Sin embargo, al hiperconservador Agapito Maestre le parece que hay tongo, y así lo denunciaba en Libertad Digital: “Cuando la defensa de la lengua común la proponía la derecha en cualquiera de sus versiones nadie se adhería, pero ahora que lo propone la izquierda bonita todos parecen que van, o mejor, vamos, como corderitos al redil de los benefactores de la causa”. No hay quién los entienda.
Algunos siguen preguntándose si “para esto ganamos una guerra”. Convencido integrante de ese bando, Alfonso Ussía mostraba ayer en La Razón su malestar por la iniciativa prevista en la Ley de Memoria Histórica de conceder la nacionalidad española a los que participaron en las Brigadas Internacionales. “Las Brigadas Internacionales, como tales, no lucharon en España por la libertad y la democracia. Pamplinas”, escribía el orgulloso nieto del dramaturgo ultraconservador Pedro Muñoz Seca. Su oposición, sin embargo, tenía como macabro atenuante la avanzada edad de los beneficiarios de la medida: “Claro, que en unos casos y otros, y por la edad de los brigadistas, la nacionalidad española les va a durar bastante poco, por no decir poquísimo. Y ese detalle es muy de agradecer”. Siniestro, pero no por ello menos fiel al retrato que conocemos del escribidor.
Tampoco nos sorprenderá que el franquista retrospectivo Pío Moa alabe –y menos que lo haga en Libertad Digital– la política económica del dictador ferrolano. “La nueva política económica se debe, en definitiva, a Franco, mal que le pese a Rojo [se refiere al ex gobernador del Banco de España Luis Ángel Rojo]: los demás dieron cumplimiento a una decisión que no estaban en condiciones de tomar”, sentenciaba ayer el ex grapo, después de incluir al caudillo entre los abanderados de una peculiar escuela de economistas: “Franco compartía las ideas económicas llamadas ‘castizas’ por Juan Velarde Fuertes”.
Con la protección adecuada puede resultar hasta divertido leer a Moa, que ayer se multiplicaba y publicaba también en El Economista una columna llena de sulfúrico para el nuevo Partido Popular: “El PP rajoyano dejó de ser un partido de oposición para convertirse en partido de colaboración. Colaboración con un cambio de régimen ilegal, golpista desde el poder, el hecho más grave desde la transición, pues arruina la convivencia en libertad construida entonces”, terminaba el ahora activista de la pluma su diatriba.
Opiniones como esa parecen confirmar el resultado de un sondeo entre los votantes del PP que ABC convirtió ayer en su titular de portada: “El congreso refuerza a Rajoy, pero el 70% cree que los críticos volverán a la carga”.
Las lenguas del diablo
Quien realmente volvía a la carga en el interior de la cabecera madrileña del grupo vasco Vocento era Antonio Mingote. En su viñeta de ayer un niño hincaba codos frente a un libro, mientras a su espalda sus padres comentaban: “Estudia en euskera. Es una víctima del terrorismo aunque él todavía no lo sabe”. Unas páginas más adelante, el flamante conductor de Diario de la Noche de Telemadrid, Herman Tertsch, nos daba una idea sobre la objetividad que podemos esperar de él en algunas cuestiones: “Nadie entiende que, en aras de ideologías etnicistas o tribales decimonónicas, en la España del siglo XXI se haya desatado un insólito pogromo contra la lengua española, organizado por instituciones del Estado y financiado con dinero público”. Hemos dejado escrito aquí, hace unos días, que no hay nada que apriete más las filas a la derecha de la derecha que el fantasma rojo-separatista. Ahí lo tienen.
Seguramente por deformación profesional, de entre todo lo que dijo Mariano Rajoy en el Congreso de Valencia, la frase que más me llamó la atención fue esta: “Gracias también a los medios de comunicación. Gracias, y muchas felicidades porque no tengo ni la más mínima duda de que habrán disfrutado mucho a lo largo de los últimos tiempos”. De acuerdo con el estereotipo gallego, habría que responderle que, hombre, unos han disfrutado más y otros, menos y que, en cualquier caso, su 78 por ciento de respaldo (leído a la inversa, la contestación del 22 por ciento) es garantía de abundante diversión para el futuro.
Incluso La Razón, que en el editorial de ayer se postraba de hinojos para afirmar que “El buen resultado obtenido en el congreso legitima su estrategia para volver a La Moncloa”, tiene espacio para disidentes armados de verbo grueso, como Gabriel Albiac. El filósofo acomodaticio copiaba a uno de sus pagadores -Jiménez Losantos- la comparación del líder reelegido con Stalin. Después de recordar que, como Rajoy, el tirano soviético pasaba por tonto antes hacerse con el poder, el texto concluía con este regalo para Don Mariano: “Pero un lelo con instinto homicida es siempre un político más eficaz que un hombre sensato. Y, en política, inteligencia equivale a condena a muerte”.
Pletórico, el superviviente de Valencia contestó a todos los que respiran por la herida de la derrota del extremismo en el congreso: “Estamos en otro momento de la historia y Aznar no está en política”. Lo ayer dijo en el programa de Carlos Herrera en Onda Cero, dato que es en sí una demostración del cambio que proclama. Rajoy -a la fuerza ahorcan- ha cambiado de emisora de cabecera para las primicias. Ni él ni quienes le arropan volverán a ser entrevistados semanalmente en Cope, a cuyos oyentes les aguarda una sobredosis de charlas con Jaime Mayor Oreja, Regina Otaola, Aleix Vidal Quadras, Santiago Abascal, Esperanza Aguirre y demás contestatarios del marianismo.
El Mundo frena
¿Y en El Mundo? Ya saben que ahí las reglas son diferentes. Por de pronto, Pedro J. Ramírez dejó caer ayer en un chat a su mayor gloria que se organizó en la versión digital del periódico que dirige que “España necesita una alternativa al mal gobierno de Zapatero y en algunos asuntos clave como el modelo territorial y la coherencia en la política económica el programa del PP es más acertado que el del PSOE. Si Rajoy sigue defendiendo esas ideas le apoyaremos aunque no genere entusiasmo. Para bien y para mal, la política no puede ser siempre un concurso de belleza”. Aunque durante todo el encuentro virtual con los lectores el riojano no dejó de dar brea al por él bautizado como “Ricardo II de Pontevedra”, quienes conocen sus bandazos apuntan que El Mundo está acometiendo de nuevo la ciaboga. Al fin y al cabo, sólo han pasado tres meses desde que, tras el primer cara a cara electoral, el periódico editorializara que “Rajoy se confirmó ayer como alternativa de Gobierno en el vibrante debate que sostuvo con Zapatero ante las cámaras de televisión”.
Entra uno en la web de Cope, y de fondo cree escuchar los silbidos de unos obispos haciéndose los despistados. Sigue ahí la nota de la Conferencia Episcopal que recuerda que el Ideario –así, con mayúscula– es de obligado cumplimiento para todos los profesionales de la cadena. Pero ni un cuarto de aclaración sobre el futuro de su comunicador más conocido. Mientras, Periodista Digital, donde se dio por finiquitado el contrato recién firmado por Jiménez Losantos, insiste con altivez. “Lo que Federico todavía no sabe” titulaba el medio dirigido por Alfonso Rojo una noticia en la que, después de decir que el interesado vivía en la inopia, se volvía a sostener que “Federico está sentenciado para la Cope y perderá su púlpito en la radio de los obispos”.
En La Vanguardia el que ya podemos definir como federicólogo, Enric Juliana, se atrevía a poner como fecha el 27 de junio, cuando se reúne la dirección de la emisora: “El nuevo rumbo que los obispos y la Secretaría de Estado del Vaticano han reclamado pasa por esa reunión. Jugando con las palabras, Martínez Camino dejó entrever que habrá cambios. Ahí comenzará la rectificación”.
Ante el silencio oficial de sus todavía jefes, el locutor ha asumido su propia defensa. Entre coscorrón y coscorrón a Mariano Rajoy, en cada entrega horaria de su programa de ayer el turolense bramó contra los heraldos de su despido. Les ahorro las citas, estimados lectores, pero a cambio les transcribo lo que dijo al respecto en
su programa del jueves César Vidal, metido plenamente en su papel de Sancho Panza de su Quijote Federico: “El mensaje es que vamos a seguir resistiendo. Parece que la voluntad del Altísimo es que aguantemos aquí un tiempo”.
Minutos antes, y molesto porque desde los medios del Grupo Intereconomía se anunciase también la rescisión, Vidal hizo una jugosa confidencia. Lean: “Ha habido un grupo mediático que a Federico le ofrecía multiplicar por veinte la ficha de Cope (y a un servidor). O sea, ¿usted ha descubierto ahora que Federico es como la versión en pequeñito del vampiro de Dusseldorf y hace tres años le ofrecía la pasta gansa que le ofrecía para que se marchara de Cope?”
Es muy probable que tanto Jiménez Losantos como César Vidal permanezcan en Cope una temporada más. Eso sí, el debate abierto nos garantiza un puñado de momentos entretenidos. Parece cumplirse lo dicho por José Antonio Zarzalejos en un editorial que, a larga, le supuso su destitución como director de ABC: “Los obispos tienen un problema con la Cope”.
Arenas, en forma
¿Y qué hay del Congreso del PP? Parece todo el pescado vendido. Sólo el ubicuo Losantos gruñía ayer que no es todo tan bonito como parece y El Mundo metía el dedo en el ojo del futuro vicesecretario territorial: “Arenas retoma el control del PP con Cospedal como secretaria general”, titulaba en primera. Como si temiera algo así, el aludido parecía contestar desde la primera de ABC: “En el PP no cabe la extrema derecha”. Para redondear el golpe, en la misma página se daban la mano Mariano Rajoy y José María Aznar con Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón como testigos sonrientes.
Mariano Rajoy ha pasado a los cuartos de final de Valencia como indiscutible primero de grupo. Su último gol, la elección de María Dolores de Cospedal como secretaria general del nuevo Partido Popular, ha quebrado hasta la resistencia de un antimarianista contumaz como el vicedirector de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, que decía ayer en la mesa política del programa de Ana Rosa Quintana en Telecinco: “Me gusta mucho la elección. Habrá que reconocer que Rajoy ha salvado una etapa de dificultades tremenda”. ¿Qué dirá hoy su jefe, Pedro J. Ramírez, en la edición de papel del periódico? De momento, en la versión digital, el titular sonaba a capitulación: “El PP cierra filas en torno al nuevo equipo de Rajoy después de meses de tensiones”.
En la misma línea, Libertad Digital sacaba la esquinita de una bandera blanca a media tarde y se rendía a la evidencia con este titular: “Rajoy logra la primera ovación con la elección de Cospedal”.
Cope, con el pie y el guión cambiados, hacía divertidos equilibrios para anotarse la exclusiva, remontándose nada menos que a marzo: “Hay que recordar que cuando pusimos encima de la mesa el nombre Cospedal, nos decían que era política ficción”, presumía Ignacio Villa, director del informativo La Palestra. No decía el locutor que en este tiempo la cadena episcopal le ha atribuido el puesto ocupado por Cospedal a Alberto Ruiz-Gallardón, Javier Arenas o Esteban González Pons, entre no menos de una docena de barones.
En resumen, día de gloria para Mariano Rajoy, que con este golpe salvaba, incluso, el mal trago de ver en los titulares de sucesos su apellido a cuenta del primo arrestado por su presunta participación en un secuestro. ABC echaba un capote al gallego en este lance al recordar que “desde hace muchos años la familia no tiene ninguna relación con la persona detenida”.
¿Losantos fuera?
Si tuviera algún interés, mañana les contaré qué tres pies le ha encontrado a este gato de la elección de Cospedal Federico Jiménez Losantos. Ayer parecía estar más ocupado en una información de Periodista Digital en la que se aseguraba: “Los obispos han tomado la decisión de no renovar a Federico Jiménez Losantos al frente de La Mañana de la Cope. El polémico locutor se saltó todas las barreras y se ha convertido en un problema para la Iglesia”. La reacción del aludido fue decir que el autor de la noticia, José Manuel Vidal, “ha mentido como un bellaco, como un villano y, si tuviera dignidad, hoy presentaría su dimisión en el diario El Mundo [donde también colabora]”.
Libertad Digital se sumaba también al desmentido, al apuntar al director del medio que ofrecía el supuesto scoop: “Alfonso Rojo difunde una noticia falsa sobre el contrato de Jiménez Losantos”.
En la web de Cope, ni una palabra del asunto, aunque sí una nota de la Conferencia Episcopal en la que se leía: “Los obispos recuerdan que el Ideario de Cope, que señala como objetivos el servicio a la verdad, la libertad y el bien común, es para todos norma de orientación obligada”. Interpreten ustedes.
Tan mal ven las cosas los antimarianos, que ahora buscan excitar la ira del icono José María Aznar por haber sido relegado al papel de telonero en la ciudad del Turia, deuda que Luis María Anson carga en la edición digital de El Imparcial al actual líder del PP: “El aparato genovita ha tenido miedo del eclipse y ha decidido relegar la intervención de Aznar al sábado. Que nadie haga sombra al líder. Rajoy ha aceptado la ofensa a Aznar. A él le debe el puesto. Se lo paga con reticencias y cautelas”, protestaba el veterano columnista.
En un último esfuerzo, Juan Carlos Girauta apela también, en Libertad Digital de ayer, al genio y al ego de Don José María para que retome el mando y envíe a galeras a los que amenazan con arrasar su heroico legado. Como comprobarán, en sus palabras se colaba la desazón del que está a punto de perder la fe: “Tantas esperanzas hemos puesto algunos en que aquel líder al que nadie tosía siga teniendo la madera de entonces y hable claro, que si nos decepciona él también habrá que replantearlo absolutamente todo”. Que se ponga en lo peor el articulista.
Rajoy, por su parte, no ha tenido inconveniente en admitir, ante los micrófonos de Radio Nacional de España, que su relación con Aznar es “muy buena” aunque “no intensa” porque el líder carismático ya no está en primera línea de la política y viaja mucho. Incluso confió que el pasado lunes habló con el ex jefe del Ejecutivo, que estaba en Londres, para definir su participación en el congreso del PP . “Mi relación con él es normal, en la campaña electoral me ayudó en lo que le pedí y tuvimos un acto conjunto en León. Tengo una buena relación”.
Acaso por delicadeza no salió a relucir en esa conversación la portada de la revista ¡Hola! en la cual Aznar y su esposa Ana Botella posan junto a su hija Ana, Alejando Agag y la pareja Briatore-Isabella. En eso, y en algunos negocios editoriales, según lenguas viperinas, anda el ex presidente del Gobierno.
Y mientras, Mariano Rajoy (que no su primo) camina con pie firme hacia el congreso de Valencia. A estas alturas, El Mundo no encuentra más munición que dispararle que su discreta audiencia en la entrevista del lunes en Antena 3. “Pero si Rajoy ha podido ganar un poco de oxígeno a nivel interno, de puertas afuera sigue perdiendo gancho. Su entrevista del lunes por la noche en Antena 3 sólo suscitó el interés de 1.802.000 espectadores, o lo que es lo mismo, un 12,3% de cuota de pantalla”, decía ayer el periódico de Pedro J. Ramírez en un editorial que concluía, inasequible al desaliento, con esta sentencia: “Son datos elocuentes de la falta de ilusión que hoy despierta”.
Pero Rajoy no se echa atrás. A estas alturas sigue jugando a mago del suspense cual Alfred Hitchcock. Según aseguraba en la tarde de ayer el periódico digital El Confidencial, hoy jueves desvelará el nombre de quién es el elegido o elegida para ocupar el puesto de secretario general. Pío Mato Pons, ¿o algún tapado?
FJL
Emocionado como un cocodrilo licenciado en el Actor’s Studio, Federico Jiménez Losantos agradecía ayer desde su púlpito en Cope la solidaridad de su parroquia: “Nos han llegado cartas, y algunas son absolutamente conmovedoras, de gente mayor; de una monja que nos manda un euro o de una ancianita que nos manda diez euros”, reveló el locutor.
Luis del Pino, musgo crecido a su vera conspiranoica, aumentaba la autoestima del de Teruel contándole que la camarilla que lidera –los Peones Negros– ha abierto una cuenta para aliviarle el mordisco judicial al bolsillo. De propina, los miembros de la centuria harán dentro de dos sábados una cadena humana que unirá la sede de Cope con el Ayuntamiento de Madrid.
Libertad Digital ha puesto una especie de urna petitoria para recolectar mensajes de apoyo a su vicepresidente, Federico Jiménez Losantos. En el momento de escribir estas líneas, cerca de dos mil almas pías habían aportado su óbolo en forma de castizas expresiones como “Aúpa Federico, a por ellos, oe, oe, oe”, “Viva Federico y viva España”, o “Ánimo Federico y a por ellos, que son muchos pero muy cobardes”. Ni un solo comentario crítico, todo loas anónimas y espontáneas, pura adhesión inquebrantable.
Ante tal suministro de árnica moral, el condenado por injurias y por imputar hechos falsos sigue el consejo de Isabel Pantoja y saca dientes y pecho: “Pues aquí estamos. O sea, usted, señora jueza, yo no sé si estará tranquila, contenta y satisfecha. Supongo que sí, enormemente”, dijo en los primeros minutos de su homilía de ayer en Cope. Se tendrá que acostumbrar la magistrada Inmaculada Iglesias a que su nombre engrose la lista de acollejables por Losantos, junto al demandante Ruiz-Gallardón y, desde hace dos meses, a Mariano Rajoy, que por lo visto también ha tenido algo que ver con la sentencia. El dedo del locutor señalaba al gallego como uno de los causantes de su desdicha judicial: “Yo sólo sé que es el PP el que ha buscado y conseguido esta condena, es el PP de Rajoy y Gallardón por acción y de otros -que no quiero nombrar- por omisión”.
Los humoristas de El Mundo Gallego y Rey delataban a esos innombrables. Convenientemente caricaturizados, Esperanza Aguirre y Eduardo Zaplana aparecían en la viñeta de ayer lavándose las manos en cada uno de los platillos de la balanza que sostiene la alegoría de la Justicia. En el editorial del mismo diario volvían a ser mentados elípticamente, aunque esta vez para dar rienda suelta al ego herido de Pedro J. Ramírez, cuyo testimonio en el juicio no salvó a su amigo Jiménez: “La sentencia da un salto en el vacío al sin tan siquiera motivar por qué concede más credibilidad a unos testigos que a otros”, se quejaba del agravio comparativo el editorialista
El PSOE como ejemplo
Lo curioso es que para el periódico la sentencia mereciera en la primera página un espacio mínimo y que el gran titular fuera el siguiente: “El 65% de los 350.000 militantes del PSOE ha votado a sus compromisarios”. El significado de tan despistante enunciado había que buscarlo en el cuarto párrafo de la información: “El dato contrasta con la elección de delegados que hizo el PP para su XVI Congreso, que se celebra este fin de semana”. Increíble, pero cierto: la recién adquirida inquina de El Mundo hacia el Partido Popular llega a tal extremo que no se duda en elogiar al eterno enemigo -el PSOE- si con ello queda más en feo el antiguo aliado.
Pero las huestes marianas no acusan el golpe, como prueba esta alabanza de Ignacio Camacho a Rajoy ayer en ABC: “Ha llegado vivo, virtualmente victorioso, a su semana crucial, saltando por encima de campos de minas y bajo un fuego de artillería que poco a poco ha ido remitiendo, debilitándose, quedándose sin munición y sin artilleros”. Habrá que verlo
Federico Jiménez Losantos comenzó su programa de ayer poniéndose la venda antes de tener la herida: “Milagro será que hoy yo no salga camino de Soto del Real para purgar con veinte años y un día el tremendo delito de haber dudado de la virtud de Gallardón”, vaticinó el imputado más famoso de España. Apenas cuatro horas después supimos que, aunque exageraba en lo de su paso por la cárcel, tendrá que aflojar 36.000 euros al alcalde de Madrid por haber dicho de él que le daban igual los muertos y los heridos del 11-M. Tras la sentencia de la jueza Inmaculada Iglesias, el turolense dictó la suya: “En España no se puede hacer crítica política”, lamentaba desde la web de Cope, donde también se ufanaba del “módico precio” por el que le había salido la injuria.
En Libertad Digital se apresuraban al rasgado de vestiduras por la condena a su vicepresidente: “La jueza Iglesias da la razón a Gallardón y crea un precedente contra la libertad de expresión”, sostenía el diario de Internet en la segunda versión de su titular sobre la noticia. En la primera se omitía el apellido de la magistrada. Casualidades, las justas, y tampoco debe de serlo que la edición de Internet de El Mundo se limitara a una fría nota dando cuenta de la sentencia. Sin haberla visto, ya les puedo asegurar que en la edición de hoy en papel del diario de Pedro J. Ramírez el tratamiento será bien distinto.
La Razón, que también elegía en su versión digital un titular aséptico (“Losantos, condenado a indemnizar al alcalde de Madrid con 36.000 euros”), se recreaba, sin embargo, en el texto al recordar que los amigos políticos del locutor de Cope han tenido mucho que ver en la sentencia. Lean: “De las declaraciones de los populares Esperanza Aguirre, Eduardo Zaplana, Ángel Acebes que testificaron en el juicio, la jueza concluye que Losantos imputó a Gallardón ‘hechos falsos’, al decir que en el foro ABC el 7 de junio había dicho que ‘no hay que investigar el 11-M’, que había que olvidarlo y que intentaba tapar el 11-M”. Por si alguien no había caído en la cuenta.
Y encima, Gallardón, favorito en el PP
Definitivamente, no fue el mejor día del azote de la radio episcopal, que tuvo que desayunarse con la encuesta de Sigma Dos para su periódico, El Mundo, que aseguraba que los votantes del Partido Popular prefieren como líder por aplastante mayoría a su bestia negra. “Gallardón aventaja ya en 10 puntos a Rajoy”, titulaba el periódico, tratando de desviar el golpe hacia el máximo dirigente del PP. Pero el mismo sondeo reconocía que la crisis interna apenas había hecho mella en las expectativas electorales, dato que se calcaba en el pulsómetro de la Cadena SER, que en su web anunciaba: “PSOE y PP aparecen igualados en intención de voto”. Podrán decir que llevamos el agua al molino propio, pero lo cierto es que todo eso parece refrendar algo que destacaba ayer el Publiscopio de este periódico: “La opinión de Pedro J. y Losantos no cuenta tanto”. Tenía motivos Rajoy para aparecer sonriente en la primera página de La Razón. Y Gallardón, más.