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Algunas sorpresas

18 nov 2009
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Algo pasa con Anson. Hace dos días Don Luis María nos dejó con los ojos como platos de la vajilla del restaurante de Ferrán Adriá con una encendida loa a Xabier Arzalluz y ayer repitió juegos florales con el mismísimo Barack Obama. Palabra, que no parecía haber rastro de ironía en la colección de parabienes que espolvoreó desde su columna de El Mundo sobre el inquilino de la Casa Blanca. Lean: “El Nobel de la Paz se ha concedido a veces de manera arbitraria, en ocasiones tendenciosamente, incluso de forma sectaria. Este año ha sido un acierto y, desde la independencia de juicio, cuando la inteligencia se despoja de los escapularios ideológicos, y los ojos de las telarañas sectarias, así hay que afirmarlo”. En Washington no se habla de otra cosa.

Donde salta una liebre, saltan dos. Fíjense que dábamos a Fernando Sánchez-Dragó por dimitido y arrepentido de todas las causas nobles que alguna vez defendió, y resulta que alguna le queda en pie, según demostró ayer en El Mundo: “Sé que algún día entraré con Aminatu y las tropas polisarias en El Aaiún. No estuve el sábado en Atocha, saharauis, pero allí andaba mi alma, conmigo vais, con vosotros voy, mi corazón os lleva”. Lo Cortez no quita lo Atahualpa. Si otras veces lo ponemos a escuadra, en esta ocasión habrá que dejar constancia de palabras como esas.

Trompada a Rajoy en ABC

La sorpresa que les traigo ahora lo es menos. En ABC, habitualmente alfombra mariana, nos sale al encuentro una diatriba contra el mandarín de Génova. Llamaría la atención si no fuera porque la firma Tomás Cuesta, medio uña, medio carne de Jiménez Losantos y, como tal, rajoyfóbico declarado. La trompada es buena: “Incluso al Santo Job -que, por cierto, no era un santo- se le hubieran llevado los diablos al contemplar el espectáculo de una supuesta oposición subastándose a si misma en el mercado. Ungiendo con saliva perfumada a los que la han acribillado a salivazos. Haciéndose lenguas del ‘bilingüismo integrador’ y otras majaderías integrales. Sugiriendo a Montilla que, en un momento dado, todo el monte podría ser orgasmo. Lidiando la alimaña estatutaria con una quietud que aúna la pachorra y el pasmo. El gallego y su cuadrilla, vamos”.

La guinda por hoy -ciento por ciento previsible este viaje- la pone Alfonso Ussía con una de esas frases que sólo puede parir él. En La Razón, por supuesto: “Amnistía Internacional es una organización que domina como ninguna la tortura semántica”. Pues vale.