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Y ahora, la sucesión de Z

29 ene 2010
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¿No habíamos quedado en que el debate sobre si Zapatero se presentará o no se presentará a las próximas generales era una cortina de humo tejida por los malvados modistillos de la comunicación monclovita? Pues ahí tienen a todos los que denuncian con aspavientos la intoxicación, amorrados a la chimenea. Balizan el anzuelo y luego se lo endilgan hasta la glotis. Y algunos, como Paco Reyero en La Razón, se retratan convirtiendo en crónica rosa (tonalidad palo, para más señas) el asunto, que según él, no es de despacho sino de alcoba: “¿Entrará Zapatero en el subasteo ‘domésticogubernativo’ ofreciéndose a cambiar las cumbres internacionales por la lectura de Gamoneda si ella abandona su pasión operística y carga con las dos niñas en los conciertos delicatessen de Marilyn Manson?”. Y como aún le sobraba ingenio para derrochar, añadía: “¿Los presidentes españoles son inmunes a las andanadas de sus ‘lisístratas’?” Otro aspirante a becario de Sálvame. A la cola.

Tertsch, a por el Balón de oro

Después de esa incursión en la regional preferente de la faltada, volvamos a la División de Honor. Si Cristiano Ronaldo salió de su lesión con ganas de romper narices, el crack de la pluma Hermann Tertsch lo ha hecho buscando ansiosamente tobillos. Ahí les va su penúltima tarascada desde las páginas de ABC: “Nuestros txikos del Gobierno, que jamás han pisado Ondarroa, Motrico o Deva, hacen favores al terrorismo a través de su policía política para buscarse favores a corto, medio o largo plazo. Traicionando a miles de guardias civiles, policías y ciudadanos de bien que viven en la dignidad y en la lucha permanente contra la miseria de la violencia terrorista y del odio nacionalista”. ¿Dos columnas de sanción? No lo esperen.

Debe ser a opinadores como Tertsch a los que se refiere el editorialista de Cope cuando enuncia las virtudes que debe reunir el periodista perfecto. Se van a reir: “La sociedad necesita verdaderos comunicadores educados en una mirada no reducida del hombre, que tengan como horizonte la responsabilidad, sensibilidad moral y sentido vocacional. De esta forma nos beneficiaremos todos”. Ya.

Antes del punto final, un pequeño chiste inofensivo. Jorge Trías cuenta en ABC que ha sido invitado al famoso desayuno de oración: “Un honor que agradezco y que reconoce mi dedicación a causas humanitarias que vengo desarrollado desde hace muchos años de forma desinteresada y discreta”. Modestia aparte, le faltó añadir.